viernes, 28 de febrero de 2014

Patricia Brent, spinster de Herbert Jenkins.

Té bajo una luz de lluvia.
Las previsiones se han confirmado y desde esta mañana no ha dejado de llover. Al parecer esta situación va acompañarnos durante varios días, así que contra la lluvia, hagamos buena provisión de té y de literatura inglesa.
Hoy os invito a viajar conmigo unos cien años atrás, hasta el Londres Eduardiano

Os aseguro que podría dedicarle centenares de entradas a la era Eduardiana y nunca agotaría el material disponible. Puede parecer sorprendente ya que hablamos de un lapso de tiempo realmente breve; pero ese periodo que va de 1901 a 1914, fue un momento de cambio, de ruptura; un tiempo de transición entre dos mundos completamente opuestos: el victoriano, ya agonizante y el joven e imprevisible mundo moderno. 

La literatura inglesa de la época se vio profundamente afectada y el panorama literario de principios de siglo XX vio posicionarse a dos tipos de escritores; unos eran deudores del realismo victoriano y otros, partidarios de un movimiento de ruptura consecuente con los nuevos dictados modernistas.  
Haced la prueba, coged un libro de Galsworthy o de Arnold Bennet y otro de Virginia Woolf o de D.H. Lawrence. Veréis que nada puede ser más opuesto. La descripción realista del mundo que observan está en el centro de los primeros; la voz interior y las pulsiones humanas son el hilo conductor de Woolf y Lawrence.
Yo sería incapaz de decir con que estilo me quedo; ambos me fascinan a su manera y completan la experiencia necesaria para comprender aquella Inglaterra ya extinguida.


Portadas de Pulp magazines
eduardianas.
Pero además de a las querellas entre grandes literatos y a sus trabajos, vale la pena acercarse también a otro tipo de literatura que conoció durante estos años un auge sin precedentes, la llamada literatura popular. Una enorme cantidad de novelas y relatos cortos hizo las delicias de los lectores eduardianos. 
Sus tramas les transportaban a paisajes exóticos, y a mundos imaginarios de ciencia-ficción (seguro que os sonará el nombre de H.G.Wells); les hacían cómplices de asesinos y detectives o les arrancaban la sonrisa con enredos cómicos o románticos. En realidad si os fijáis, esos temas de entretenimiento no han variado demasiado en el panorama literario actual.

Muchas editoriales se especializaron en la publicación de este tipo de lecturas, y en los quioscos de prensa reinaban unas revistas editadas en papel de mala calidad y precio abordable conocidas como pulp magazines. Aquí podéis ver una selección de portadas que ilustran a la perfección lo que el lector podía encontrar en su interior.

Herbert Jenkins, el autor que me ocupa hoy y del que hasta la fecha no sabía absolutamente nada, fue uno de estos autores. Sus novelas contaban con todos los ingredientes para gustar al público: detectives, personajes típicamente ingleses y grandes dosis de humor.
Patricia Brent, la novela que me ha llevado hasta él, fue uno de sus trabajos más tempranos y gozó en su momento de gran popularidad (mi ejemplar pertenece ni más ni menos que a su 14 edición). 
Si queréis conocerla mejor, lo primero que debéis saber, es que...

Atención a la descripción de la
solterona que he encontrado en esta
postal de 1915: ¡un pájaro, un gato,
té, calceta y libros!
Patricia Brent es una solterona. Tiene 24 años, trabaja como secretaria de un político en ciernes y es una mujer independiente. Hoy podría parecernos una situación envidiable pero en aquel Londres de 1918, Patricia es más digna de lástima que de admiración.

Su situación es la comidilla de todos los que la rodean y sobre todo del variopinto grupo de huéspedes que viven con ella en la pensión  Galvin house.

Una noche, harta de tanta conmiseración, decide acallar los rumores de una vez por todas y se inventa un prometido.
Lo que no espera, es que su séquito de chismosos va a seguirla a su falsa cita poniéndola en el aprieto de tomar una medida desesperada.  
Como en realidad no tiene a ningún hombre esperándola, nuestra protagonista decide lanzarse hacia el primero que ve disponible. Así es como conoce a Peter Bowen y empieza su inesperada y divertida historia de amor.


                                 

Si yo fuera una lectora eduardiana y pudiera escribir al Señor Jenkins en este mismo instante, le diría:  "Mr. Jenkins le doy mi eterno agradecimiento porque me ha hecho usted reír de lo lindo". Os prometo que empecé este libro a carcajada limpia y lo cerré con una sonrisa en los labios. 

Patricia Brent es exactamente eso, una novela fresca y sin pretensiones; una comedia romántica, divertida y entrañable, que cuenta con todos los ingredientes necesarios para sostenerla y hacer de ella una buena lectura: una trama nada rocambolesca, unas localizaciones perfectas y sobre todo un elenco de personajes inolvidables.

Así podéis imaginaros el caos de la casa de huéspedes
donde vive Patricia.
La pensión Galvin house, es el eje central de la historia y sus huéspedes, aunque son un verdadero nido de vivorillas entrometidas, son entrañables. Se les odia a veces, pero ¡que cariño se les coge al final! Cada uno de ellos es una fiel caricatura de esos personajes ingleses tan estirados y cómicos que tanto gustan al lector extranjero. 

Al lado de estos personajes cómicos y sus tramas desenfadadas, Jenkins ha añadido personaje más profundos, encargados de aportar serenidad y emoción a la historia. Mi preferido sin duda es Mr. Triggs y sus sabios consejos: "Patricia, nunca te cases a menos que sientas un deseo irrefrenable de hacerlo. No te cases con un tipo por que tenga mucho dinero. Cásate por la misma razón por la que nos casamos mi mujer y yo, por que sabíamos que estando juntos, a pesar de los malos momentos, la vida podría ser maravillosa". 

Creo que no hace falta que os diga con quién termina casándose Patricia; su historia de amor es bastante previsible, aunque tan tierna que es imposible no seguirla con expectación hasta su desenlace.  ¿Quién le iba a decir a ella que terminaría conviertiéndose en la heroína de Galvin house?

Varios detalles, eso si, han rebajado un poco mi entusiasmo por la novela. Me hubiera gustado que la I guerra mundial, donde está ambientada la trama, tuviese un poco más de protagonismo. A veces incluso se me olvidaba el contexto bélico de no ser por el uniforme que viste Peter y por el bombardeo aéreo que aparece casi al final del libro (una de las escenas más bonitas de la novela).
Claro que entiendo que el autor quisiese evitar la guerra para salvaguardar el tono cómico del libro. 
Patricia y Peter  ¿fingen o de verdad
se están enamorando?
Y sin duda lo peor y lo más reprensible de la novela viene de la mano de ciertas apreciaciones que Jenkins hace sobre el género femenino:  "le gustaba que decidieran por ella", "la perversidad característica de su genero"... Humm Humm, me han hecho chirriar los dientes a pesar de ser consciente de la fecha de publicación del libro. Afortunadamente son muy puntuales y no afectan a la lectura. 

En definitiva, Patricia Brent y su carrera contra la soltería ha sido una excelente compañera para estos días lluviosos. Sin duda aquel día en la librería hice bien en darle su oportunidad a ese desvalido libro naranja que parecía buscar dueño desde hacía mucho tiempo. 
Este es uno de esos libros ligeros pero bien escritos que a veces resultan tan difícil de encontrar; así que si algún día lo encontráis abandonado por alguna librería de ocasión, no lo dudéis; os hará pasar un ratito agradable y seguro que por muy poquito dinero :)

Un beso a todos y ¡feliz Fin de semana!

PD. Patricia Brent, Spinster ocupa el año 1918 en mi Century of books. Parece que no pero poquito a poco se va llenando :)
PD1. Este es mi primer libro en inglés para el Reto de Isi.
PD2. Herbert Jenkins era el dueño de su propia editorial. Fue el encargado de publicar los trabajos de P.G Wodehouse. Si no conocéis a Wodehouse, os invito a hacerlo con total garantía. ¡Humor británico en estado puro!

lunes, 17 de febrero de 2014

¡Lunes de premios!

Esta entrada tendría que haber visto la luz hace muchísimo tiempo, pero con gran pesar he tenido que ir posponiéndola eternamente. 
Hoy, por fin puedo darles las gracias tanto a Zazou como a Rayan por los dos premios que han otorgado al blog. ¡Muchísimas gracias chicas y perdonad la tardanza! Siempre es una alegría recibir premios como estos y por supuesto no iba a dejar pasar la oportunidad de daros las gracias :)

Rayan me ha obsequiado con un premio que no conocía, el premio Dardos y Zazou con el Liebster award, un viejo conocido. Como este segundo galardón viene acompañado con unas preguntitas, os propongo poner el modo cotilleo literario en marcha :)   
¡Aquí va la tanda de preguntas!

¿Qué le pides a un libro para comenzar una relación con él?
Pues primero le pido una corazonada. Ese sentimiento que sobreviene cuando lees una sinopsis y piensas: "Este libro esta hecho para mi"
Después aplico mi Sistema 3 pasos:
Paso 1: miro el año de publicación. Si es anterior a 1950 el libro suma varios puntos.
Paso 2: miro si tiene Introducción. Si en ella se entrevee un cariño sincero por la obra que estoy a punto de empezar, sumamos otro montoncito de puntos.
Paso 3: ¡el decisivo! Abro el libro al azar y leo la página que me ha caído en suerte. Si está bien escrita, el libro y yo podemos irnos juntos a casa :)

¿Y eres reincidente después de haberla acabado?
Totalmente. Soy una relectora convencida de aquellas lecturas que me han marcado.


¡Que gran verdad!
Cuando terminas un libro, ¿empiezas otro inmediatamente o lo dejas reposar?
Todo depende del libro. Algunas lecturas ligeras te permiten pasar pagina rápidamente; pero cuando un libro te conmueve y toca algo en tu interior es mucho más difícil sustituirlo. Es lo que se conoce como resaca lectora :) 

¿Terminas todos los libros que empiezas, aunque no te estén gustando?
Mira que lo he intentado. Me digo a mi misma: "quieres dejar este torro y coger algo diferente"; pero no puedo, es superior a mis fuerzas. Cuando empiezo un libro necesito terminarlo. Aunque luego le lance una mirada de odio que venga a decir: "Me has hecho perder dos días de mi vida y te maldeciré por siempre".

¿Sueles simultanear lecturas?
Afirmativo. ¿Veis esa mesita de noche con una pila de libros, veinte marcapáginas y un taco de post-its? Bueno, pues es la mía.
En la montaña de libros encontrareis varios ensayos y alguna biografía, pero nunca dos novelas. Es lo único que no me gusta simultanear. Cuando estoy inmersa en una historia de ficción, me reservo enteramente a ella.

¿Mantienes tus libros impolutos o les dejas tus marcas a lo largo de las páginas?
Aquí os puedo engañar fácilmente. Por fuera mis libros están intactos, tan cuidados que parecen recién salidos de imprenta. Pero abrirlos y diréis: no hay duda, estos libros pertenecen a Marie. 
Es muy fácil encontrar mis huellas del delito: post-its que marcan pasajes a recordar, papelitos varios que señalan una página, la sombra de un lápiz redondeando una idea... Nunca son marcas indelebles y todas pueden desaparecer en un instante. Pero mientras los libros sean míos ahí estarán, como un testimonio íntimo de mis lecturas.

Lecturas del metro.

¿Necesitas silencio para leer o eres de los que leen en cualquier sitio?
Leo absolutamente en cualquier sitio, ya sea en el metro, el tren, el avión, (coche no que me mareo) y en medio de cualquier multitud.  Pero para disfrutar de la lectura, nada como la tranquilidad de mi casa. Un libro, la lectora y el silencio; eso si que es una especie de paraíso.

¿Sueles seguir las recomendaciones mayoritarias o vas un poco a tu aire en las lecturas?
Bueno los que vais conociendo este rincón sabéis que tengo unos gustos bastante definidos. Como ya se lo que me gusta leer, voy mucho a mi aire y sigo las recomendaciones de gente con gustos afines. Solo tenéis que echar un vistazo a mi lista de blogs para haceros una idea.

¿Qué libro echarías a la trituradora de papel?
Así a voz de pronto diría ninguno, porque de toda lectura se puede aprender algo. Pero si me insistes demasiado podría sacarte una buena lista de aberraciones dignas de ser destruidas...

Mi próxima lectura.
¿Qué libro vas a regalar estas próximas fiestas?
Bueno esta pregunta iba dirigida a las fiestas de Navidad, así que los libros que regalé fueron: "Los surcos del azar" de Paco Roca a mi padre y la edición integra de "Mujercitas" a mi madre.

¿Ya sabes cual va a ser tu próxima lectura?
¡Por supuestísimo que si! Patricia Brent, Spinster. Y también se la siguiente a esa, y la posterior, y la de más allá...tengo una lista de próximas lecturas que me daría para cien años :D

¡Y hasta aquí el cuestionario!
Ha sido un verdadero placer responderlas Zazou y de nuevo muchísimas gracias por la nominación, tanto a ti como a Rayan.

¡Feliz inicio de semana a todos!

jueves, 13 de febrero de 2014

Stoner de John Williams

"Una joya olvidada", "un canto a la dignidad", "una novela perfecta"... Con afirmaciones de este tipo podría llegar a escribir varios párrafos, incluso la reseña entera. Durante muchos meses ha sido algo casi matemático, era leer una crítica sobre "Stoner" y encontrar una opinión entusiasta. 

A veces, tal cantidad de opiniones favorables, puede resultar hasta sospechosa.  Pero cuando éstas vienen de la mano de grandes escritores, editores, críticos y al mismo tiempo del "lector común",  a mi terminan por convencerme. 
En la primera visita que hice a la librería esta Navidad fue lo primero que pedí. "Estoy buscando Stoner de John Williams". Por la cara que puso el librero, me pareció que él también la había leído; y así era, al darme mi ejemplar me dijo "buena elección"

Os podéis imaginar que me faltó tiempo para pagar e irme corriendo a casa a empezarlo.  Lo primero que me llamó la atención, casi desde las primeras líneas, fue que John Williams escribía muy bien;  bueno mentira, escribía excepcionalmente bien. No había duda de que estaba ante uno de esos narradores natos que te guían sin remedio hacia donde desee su pluma.
La segunda cosa que me sorprendió fue el propio Stoner, el protagonista. Ese hombre no tenía madera de protagonista; básicamente era un hombre sencillo, gris, casi invisible. 

Campus de la Universidad de Columbia, Misuri. 
Cuando le conocemos, este hijo de campesinos de Misuri, está a punto de entrar en la Universidad. A pesar del esfuerzo económico que supone para la familia, su padre está convencido de que sus futuros estudios de agricultura serán vitales para el porvenir de sus cultivos. 

Lo que nadie espera, ni siquiera el propio Stoner, es que un descubrimiento le alejará para siempre del camino que tenía trazado. William no estudiará agricultura, ni tampoco regresará a la granja familiar. 
Por insólito que parezca, será profesor y dedicará su vida a la literatura.



No se que esperaba encontrar en "Stoner" cuando empecé a leerlo. Bueno, quizá una de esas historias sencillas que colman mis gustos; historias humanas, hechas a la medida de una vida ordinaria. Pero lo que no imaginé fue encontrar entre sus páginas semejante regalo.  


Tal y como imagino a Stoner en una de sus clases
Adentrarme en la vida de William Stoner fue como conocer por fin a una de esas personas que han pasado por mi vida y de las que no he podido evitar preguntarme: ¿por qué escogió ese camino? ¿que decisión le hizo dedicarse a la enseñanza? ¿por qué no aspiró a más? 

Esas respuestas pueden responderse una a una leyendo esta novela; porque eso es básicamente lo que cuenta, el encuentro de un hombre con su vocación y las decisiones que toma a lo largo de los años para mantenerla viva. Uno de los momentos más intensos del libro es ese instante en que Stoner descubre que quiere dedicarse a la literatura.

"El señor Shakespeare le habla a través de trescientos años señor Stoner, ¿le escucha?".

A partir de ese momento ya no importará lo que ocurra a su alrededor. Stoner hubiera podido ser héroe de guerra de haberse alistado, hombre de sociedad de haber aprovechado su matrimonio o quizá catedrático si hubiese claudicado ante las presiones del mundo académico.
Pero conociendo los riesgos, no cedió ante lo que a su parecer no era correcto. Como uno de esos hombres de firmes principios, se mantuvo en su puesto, aquel para el que sabia había nacido: detrás de su pupitre y de las hojas de sus libros. 
A simple vista su vida parece vacía, monótona. Pero bajo esa fachada gris, se esconde una historia simple pero coherente, la de una vida hecha de decisiones tomadas a conciencia. 

John Williams fue también
profesor de literatura en la
Universidad de Misuri.
Hay instantes luminosos en este libro que valen en si mismos por más de cien historias publicadas por separado. Una simple dedicatoria y un recuerdo firman una historia de amor sobria, delicada, pero de una intensidad como pocas veces he leído; y lejos de ser puntual esa  brillantez se mantiene de la primera a la última línea de la novela. 
¡Que enorme talento muestra John Williams al haber creado a alguien como William Stoner! Un personaje tan bien construido, tan humano, que en el momento en que debemos dejarle ir duele, duele enormemente.

Se que puedo equivocarme y mi recomendación no complacerá a todo el que se acerque a este libro. Pero, yo lo cerré con lágrimas en los ojos y con la certeza  de haber leído algo brillante. La historia de un simple profesor que pudo haber sido célebre, pero también la de un hombre íntegro  que se mantuvo fiel a sus principios  fuesen cuales fuesen las consecuencias.

De verdad espero que disfrutéis de esta novela tanto como yo, y si es así me encantará saber que os ha parecido. Yo no puedo menos que darle un coup de coeur. Más que merecido :)

PD. Stoner ocupa el año 1965 en mi Century of books.

lunes, 10 de febrero de 2014

Exámenes, pequeñas alegrías y Katherine Mansfield...

Crêpes, el castillo de Chantilly, mis mini narcisos
y la gran Katherine Mansfield.
¡Hola a todos!
Que feliz me hace poder saludaros. Vuelta al blog y adiós a los exámenes y a sus semanas de estrés previas.  El pasado jueves terminé las pruebas de la oposición y desde entonces vivo en un estado de tranquilidad extrema. En serio, tengo tal paz de espíritu ahora mismo que si me dais unos platillos y un buen rapado capilar, os hacía ahora mismo el haré krishna :D

Pero bueno, antes de dejarme llevar por la euforia mística, quería agradeceros a todos vuestros mensajes de felicitación por el aniversario del blog. Me hicisteis muy feliz y, aunque fuera indirectamente, me disteis mucha energía para encarar los exámenes. De verdad, muchísimas gracias. 

Como veis en las fotos, estos días no han sido fecundos en grandes acontecimientos, pero si en pequeñas alegrías. El día dos de febrero celebramos, como manda la tradición, la fiesta de la chandeleur. Ya os hablé de ella el año pasado y por supuesto este 2014 hemos repetido nuestro atracón de crepes.

Otro petit bonheur, me pilló totalmente por sorpresa. Ya había perdido toda esperanza de verlos florecer, pero una mañana al despertarme descubrí el milagro. Un grupito de tímidos narcisos por fin se había dignado a salir de los dichosos bulbos. Tendríais que haberme visto, solo me faltó cantarles una canción de bienvenida. Espero que no se moleste la Dama de provincias, pero creo que en cuestiones de jardinería, he tenido más suerte que ella :)

Y poquitas cosas más, una visita rápida a Chantilly,  horas de estudio interminables y una pena inmensa al ver todos esos libros tentadores esperándome en la estantería. Me guiñaban el ojo, en serio, pero he sido fuerte y me he resistido a su atractiva presencia.
En realidad, un único libro me ha acompañado durante estos días, el Diario de Katherine Mansfield. Pensaba que las vivencias más íntimas de Katherine me ayudarían a evadirme del estrés y además serían un buen material de inspiración frente a la densa bibliografía que había estado leyendo para los exámenes. Y tal como pensaba, el Diario terminó convirtiéndose en la mayor alegría de estos días. 


Katherine Mansfield
La vida de Katherine fue corta pero intensa y fascinante. Como muchos de nosotros tuvo días luminosos, grises y negros. Pero aún en sus jornadas más tristes es un auténtico placer leerla. Entre sus apuntes somos testigos de la lucha que mantuvo contra el dolor físico, contra los tristes recuerdos y la perdida. Pero también del ansia de superación que marcó su vida y de su facilidad para maravillarse ante la belleza que la envolvía. Katherine Mansfield amaba la vida y las pequeñas cosas que le dan sentido, y aun cuando sabía que no quedaba tiempo siguió buscando y planeando sueños.

Me ha sido muy difícil escoger algunos, porque cualquier fragmento de su Diario hubiera sido digno de citarse, pero éstos que os invito a leer muestran en cierto modo el credo que Katherine adoptó y cumplió en su corta e intensa existencia: 

"No deseo nada que no pueda alcanzar. Paz, soledad, tiempo para escribir mis libros; la hermosa vida externa que contemplar y sobre la que reflexionar nada más"

"Deseo intensamente vivir para poder trabajar con las manos, con mis sentimientos y mi cerebro. Deseo un jardín, una casa pequeña, hierba, animales, libros, cuadros, música. Deseo ponerme a escribir a partir de esto dando expresión a todo ello. (Aunque escriba sobre taxistas, eso no tiene importancia).

Pero si deseo la vida vivida, cálida, impaciente; tener las raíces en la vida, aprender, desear saber, sentir, pensar, actuar. Eso es lo que quiero. Y nada más. Eso es lo que tengo que intentar".

No soy una persona demasiado creyente, pero creo firmemente en estas líneas. Al igual que Katherine eso es lo que quiero de la vida y lo que me gustaría conseguir. Eso y nada más. Espero que no sea mucho pedir y al menos se me cumplan algunas cosas :) 

Un beso grande a todos y ¡feliz inicio de semana!

PD. El Diario de Katherine Mansfield ocupa el año 1927 en mi Century of books. He disfrutado tanto leyéndola que he decidido otorgarle también el año 1922, fecha de publicación de Fiesta en el jardín. Esta lectura me ayudará a hablaros con más profundidad de su biografía y de su obra.

viernes, 24 de enero de 2014

Hace un año exactamente...

Como siempre, os escribo con el café y los libros
bien cerca :)
...veía la luz A book a day. Nunca imaginé aquel 24 de enero que un año más tarde seguiría escribiendo  con la ilusión intacta del primer día. Cuando me decidí a escribir el primer post, solo tenía claras dos cosas: quería hablar de libros y sobre todo del inmenso placer que proporciona la lectura.

Creo que pasado este tiempo, al menos puedo afirmar haber cumplido el primer objetivo. Los libros han sido los grandes protagonistas de A book a day. Sobre todo, esos que como yo, son algo tímidos y se esconden de las multitudes. 
En cuanto al segundo objetivo, no sería muy pertinente que opinase por mi misma. Solo vosotros podéis juzgar si he conseguido transmitir con mis comentarios, ese amor profundo que siento por los libros y las historias que esconden.
Si así lo creéis, este pequeño rincón habrá cumplido fielmente con el propósito por el que fue creado.

Vosotros dais sentido a esta aventura y solo puedo deciros, muchísimas gracias por estar ahí, por haberme acompañado en este año de lecturas y, por encima de todo, por haberlas enriquecido con vuestras opiniones y amables comentarios.
De todo corazón, gracias.

María.
Una para cada uno de vosotros, conocidos o anónimos, que
me hacéis inmensamente feliz con vuestras visitas y comentarios.

jueves, 23 de enero de 2014

Retos 2014: Read in English y Reto 1914.

Por fin está de vuelta!
Se va acabando enero y ya es hora de anunciar los retos que quiero cumplir este 2014. Este año he sido muy razonable y solo voy a apuntarme a dos desafíos, el propuesto por Isi y el de LittleEmily

El primero, como veis en el logo, es el célebre Keep calm and Read in English de Isi. ¿Como iba a perdérmelo? Participar en él el año pasado fue una de las grandes alegrías del 2013, así que estaba deseando comenzarlo de nuevo. Lo que Isi nos propone es mucho más que un simple reto, es participar en una divertida aventura  de la que podemos aprender muchísimo.

Vereis os contaré algo. Cuando tenía 18 años no hablaba ni una pizca de francés; bueno quizá un tímido Bonjour o un Je m'appelle María dicho a media voz. Pero ese mismo año, en un acto de locura extrema, unas compañeras y yo decidimos embarcarnos en un ambicioso proyecto. Nuestra Universidad ofertaba cursar una carrera compartida entre Francia y España. Una doble titulación que conseguiríamos después de ir cursando un año académico en Francia, otro en España y así respectivamente hasta llegar a quinto de carrera. 
Hasta aquí todo eran nervios, ganas de viajar, aprender y vivir montones de experiencias. ¿Cuál fue el gran problema? Pues que sencillamente no hablabamos ni una palabra de francés. ¡Fuimos unas verdaderas suicidas! 
Conseguir nuestras titulaciones fue un trabajo duro y constante. Tendríais que ver como cuando nos reencontramos, todavía nos preguntamos entre risas como sobrevivimos a la experiencia :) ¿Pero sabéis? A día de hoy, estas cinco aventureras, manejamos el francés casi como nuestra propia lengua; y todo, absolutamente todo, nació ese primer año en el que empezamos de cero.  
Leímos sin parar todo lo que cayó en nuestras manos, anuncios, canciones, revistas, libros pequeños e incluso cuentos infantiles. De esa forma, sin prisa pero sin pausa, fuimos subiendo el nivel de dificultad hasta llegar a los densos y complejos ensayos de Historia de los que teníamos que examinarnos.
Ese es el espíritu con el que afrontar el aprendizaje de un idioma: tener ganas, no escatimar esfuerzo y por fin disfrutar de la recompensa. Os prometo que ese primer año al llegar a Francia, cuando pude entender y participar en mi primera conversación en francés, viví uno de los momentos más felices de mi vida.
Apuntaros a este reto puede ser un primer pasito en esa carrera de aprendizaje del inglés. Así que ¿aceptais el desafío? :)

Un homenaje necesario
El segundo es el Reto 1914. Con él, LittleEmily hace su particular homenaje a un conflicto que este año celebra su centenario. Superarlo es muy sencillo, basta con leer una única obra relacionada con la Primera guerra mundial o su contexto: pueden ser novelas, ensayos, poemas... lo que más os apetezca. 
Existe una amplísima bibliografía disponible sobre 1914 y este año, con motivo del centenario,  esta se ha visto considerablemente ampliada; no os faltara donde elegir.
Como habitualmente leo mucho sobre este periodo os iré dando algunas ideas de libros que disfruté y como no, los que voy a utilizar para cumplir el reto.   

Por hoy nada más, espero que paséis un feliz jueves y ¡muchísima suerte con vuestros respectivos retos!

lunes, 20 de enero de 2014

Bailén de Benito Pérez Galdós.

¡Y por fin llegó el momento de retomar los Episodios nacionales!
Después del final de infarto que vivimos en el anterior Episodio no era raro que quisiesemos continuar enseguida con las aventuras de Gabriel. En este punto de la historia, los acontecimientos se encadenan rápidamente y dado que estamos en guerra no es muy recomendable hacer previsiones a largo plazo. Todo puede cambiar de un Episodio al siguiente.

En el anterior Episodio vimos como Madrid se sublevó contra las tropas de ocupación francesa y ahora, como si de un efecto en cadena se tratase, vemos como desde todos los rincones de la península se alza el clamor y la resistencia contra el invasor. Estamos en 1808 y Gabriel ya recuperado de las heridas, decide viajar hasta Córdoba en busca de la desaparecida Inés. Sus familiares se la han llevado contra su voluntad para obligarla a contraer un matrimonio de conveniencia y Gabriel no está dispuesto a consentirlo.

Gabriel y su adorada Inés
En su periplo por la Mancha y el norte de Andalucía, el joven será testigo de los primeros enfrentamientos entre las tropas españolas y francesas. También del horror y las terribles consecuencias que la guerra tiene en la vida de los pueblos que encuentra a su paso. 

Pero, en medio de los trances de la guerra y de la decisiva Batalla de Bailén,  Gabriel no olvida su objetivo y no cesa en su empeño de liberar a Inés.  
Casi sin darse cuenta, nuestro protagonista irá madurando y curtiéndose, convirtiéndose en un hombre firme, capaz de enfrentar los duros desafíos que se atisban en su camino.

Me quito el sombrero, la peluca, las enaguas y lo que haga falta ante Galdós. Tenía miedo de que la ambientación militar de este episodio fuera a resultarme tediosa, pero... seré ilusa ¿todavía no se con quién estoy tratando? 

De nuevo no ha existido más mundo para mi que el inventado por Don Benito. Me he sentido completamente atrapada por los acontecimientos y en eso tiene mucho que ver la pericia narrativa de Galdós. Bailén es un episodio de movimiento y que mejor para ponernos en marcha que iniciarlo con un viaje. Junto a Gabriel dejamos la capital y nos aventuramos por la grandeza de la meseta castellana en nuestro viaje hacia el Sur (por favor aunque no queráis leer el episodio, leed (aquí) la descripción que Galdós hace del paisaje castellano, que preciosidad).
El pueblo andaluz resistiendo al invasor. Me encantan las
vecinas lanzando cántaros de agua desde las ventanas :)
Por el camino se irán sumando nuevos personajes como Santorcaz y Don Diego, el ignorante e influenciable prometido de Inés, que mucho me parece van a tener un papel decisivo en episodios posteriores. Con ellos recorreremos una Andalucía en pie de guerra, donde los pillajes, muertes y abusos nos irán saliendo al paso. Es la realidad vivida por las poblaciones en tiempos de guerra; una realidad intrínsecamente unida a la gloria de las grandes y decisivas batallas. 
Quizá otro narrador hubiera resaltado la victoria española en Bailén con todo su esplendor, pero Galdós es un hombre observador y realista, capaz de distinguir lo grande y lo miserable de todas las cosas.

El ejército español no era tan solo un conjunto de valerosos patriotas, puros e intachables en su lucha contra el invasor; fijaos como lo describe Don Benito: "era la flor y la escoria de la nación. Aquella fermentación (la guerra) lo sacó todo a su superficie, y el cráter de nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego, que las pestilentes lavas. Removido el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en el  los gloriosos y los degenerados siglos; y no alcanzando a defenderse con un solo brazo, trabajó con el derecho  y el izquierdo, blandiendo con aquel la espada histórica  y con este la navaja." Bonita mezcla de hombres de bien junto a bandoleros y oportunistas.

Por que debajo de la gloria de la victoria o la vergüenza de la derrota se esconde simple y llanamente la vida de los que combaten directa o indirectamente. Terrible juego de opuestos que no desaparece por mucho que pasen los años: guerra/paz, muerte/vida. En el fragor de la batalla Gabriel no puede evitar pensar en Inés, la principal razón que le llevó a emprender el viaje, ¿es acaso un traidor por anteponer su futuro a la gloria de la nación?
Los franceses sorteando los cerros de Sierra Morena

Como veis, Galdós siempre va mas allá del simple hecho histórico. Nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado y en esta ocasión su mirada nos invita a pensar en la guerra y también en  otras dos cuestiones claves para entender la identidad de nuestro país: el injusto sistema de los mayorazgos y sobre todo la educación de las clases dirigentes españolas. La figura de Don Diego le servirá de perfecto ejemplo. 
Como la gran mayoría de los miembros de su hidalga clase, Don Diego ha recibido una somera educación: algunos romances aprendidos de memoria, algo de latín, y grandes dosis de historia clásica y religiosa. A la pregunta de Santorcaz de si ha leído la Enciclopedia, las risas proliferan entre el joven noble y el resto de interlocutores: "¿que si ha leído la Cincopedia? Palabreja del demonio, ¡les importará a ellos la Cincopedia!".

Uno no puede evitar preguntarse ¿tiene algún futuro el país que es gobernado por una clase dirigente y unas élites ignorantes; elites que basan su grandeza en el poderío de un apellido y no en la valía de la persona que lo lleva?

Así nos deja Don Benito la estampa de aquella España. Un país en guerra, abandonado por sus monarcas y dirigido por un heterogéneo conjunto de patriotas. ¿A donde va a llevar todo esto? Es fácil ¡solo hay que seguir leyendo! Y a mi no me faltan ganas.


Logo creado por Mork para la lectura
conjunta de Bailén.
Cuatro episodios leídos y cuatro lecturas inmejorables. Me asombro y me maravillo al mismo tiempo ante la pericia de Galdós como narrador y su grandeza como observador y cronista.  La historia de Gabriel y sus intrigas sigue sin decaer en ningún momentoEs cierto que en este Episodio no ha tenido mucho protagonismo, pero los pequeños avances y secretos que se van descubriendo me han dejado satisfecha y deseosa de saber más.
La identidad de los padres de Inés ya ha sido desvelada y también la razón de su casamiento concertado con Don Diego.
Tanto las intrigas de su familia para conservar su fortuna como el amor inmutable de Gabriel por su amada nos anuncian grandes momentos de lectura. Pero eso será si, en su camino de regreso a Madrid, consiguen atravesar sin problemas la peligrosa Sierra Morena. ¿Quien sabe lo que puede ocurrir por el camino...?

¡Feliz lunes y felices lecturas a todos!

PD. Muchísimas gracias Mónica por haber organizado la lectura conjunta. Deseando estoy poder disfrutar del siguiente Episodio :)

jueves, 9 de enero de 2014

IMM 8: los libros que encontré bajo el árbol.

Foto de familia.
Bien, como prometido aquí os presento a los recién llegados. Algunos estaban apuntados en la carta que le hice a los Reyes, pero otros fueron regalos inesperados que me hicieron muchísima ilusión. Quedaros conmigo y os los enseño con más detalle.

Los que venían en mi lista de deseos:

Vida de Samuel Johnson de James Boswell. Este es sin duda el tesoro del grupo. Lo he estado acechando desde hace meses y tenerlo por fin en las manos me llena de expectación. Todo empezó cuando leí Evelina y los Diarios de su autora Fanny Burney.

Me sorprendió encontrar en ellos no solo una lectura maravillosa y entretenida, sino una fuente de información preciosa sobre el siglo XVIII inglés. En sus páginas cobran vida las costumbres cotidianas del Londres dieciochesco y sobre todo los personajes destacados que lo poblaron. Fanny se codeó con las mayores figuras de su época, entre ellas la que destacó por encima de todos, la del erudito Samuel Johnson. Sus constantes alusiones al genio de Johnson me animaron a conocerle en primera persona.

Y para ello, nada mejor que leer su imponente biografía, publicada por la exquisita editorial Acantilado. Esta es la historia de su vida y del mundo en el que vivió, contada por la persona que mejor le conoció, su discípulo y amigo James Boswell. Considerada por consenso la mejor biografía jamás escrita, es el libro que va a ocupar mi mesita de noche durante este 2014.

Stoner de John Williams. La primera vez que oí hablar de este libro fue en el blog de Oscar. Que a él le faltasen palabras para alabarlo ya era una garantía, pero aún lo fue más el comprobar la cantidad de buenas críticas que encontré por todas partes. Blogs, columnas, revistas literarias, suplementos culturales de grandes periódicos...Todos estaban de acuerdo: Stoner era una joya literaria, injustamente olvidada.
Con semejantes opiniones necesitaba leerla para juzgar por mi misma, para disfrutar como tantos otros lo habían hecho ya. 
A día de hoy ya puedo darles la razón. Stoner es un libro brillante.

Y ahora de perfil.
Patience de John Coates. Tenía muchas ganas de leer un nuevo Persephone y mientras ojeaba el catálogo encontré Patience, "the story of a proper girl improperly in love"
Una chica recatada, casada y conforme con su modélica vida, ve de repente como su mundo se desmorona. En una fiesta conoce a Philip, un hombre encantador y  al mismo tiempo descubre que su marido la engaña. ¡Un lío de altura!
Es exactamente la historia que me hace falta. Con ese tono divertido y despreocupado que desprende me va a ayudar a desconectar de las horas de estudio. ¡Ojalá sea tan deliciosa como promete!

La señorita Dashwood El juego del amor de Elizabeth Taylor. Esta es otra de las escritoras británicas que estaba deseando conocer. Coetánea de Elizabeth Bowen, Barbara Pym e Ivy Compton Burnett, fue considerada por los críticos como la hermana moderna de Jane Austen. 
Ahí me tenéis de nuevo enfrentándome a la dichosa comparación; pero es inevitable no caer. 
La señorita Dashwood tiene como protagonista a una institutriz que vive una historia al más puro estilo Jane Eyre y El juego del amor narra la historia de dos adolescentes enamorados que se pierden la pista y vuelven a encontrarse años más tarde, cuando ya parece ser demasiado tarde para ellos.
Creo que Elizabeth Taylor va a terminar conquistándome. ¿Que extraño fenómeno me hace querer a todas las escritoras llamadas Elizabeth...? 

Las agradables sorpresas:

La niña del mar de Elizabeth Goudge. Nada puede ser más perfecto que un libro de Goudge. Una lectura confortable de esas que sabes te van llenar de optimismo con su dosis de dulzura y belleza descriptiva. Sumo un nuevo ejemplar a mi biblioteca Goudge particular que poquito a poco va creciendo. Estos Reyes que bien me conocen y saben hacerme feliz :)

La loca del desván de Sandra M. Gilbert y Susan Gubar. Que alegría, que grito pegué cuando lo vi. Este ensayo lo he devorado y consultado tantísimas veces que mi ejemplar en inglés estaba más que perjudicado. Mi rey Melchor consciente del estado de mi libro no solo me ha traído uno nuevo sino encima una edición en castellano. 
Si bien data ya de bastantes años y algunas de sus premisas han sido superadas por nuevos estudios, es un libro magnífico para conocer a la mujer escritora del siglo XIX. Esas locas del desván que se atrevieron a coger la pluma y a vivir entre libros.

The english air de D.E Stevenson. Quería leer con todas mis ganas algo de Stevenson después de ver vuestras reseñas de la Señorita Buncle. Pensé que ese sería el primer libro suyo que leería, pero un hada madrina cambió los planes. Bajo el árbol encontré The english air y así mi primer contacto con Stevenson será con otra de sus novelas.
La portada ya me enamoró cuando la vi, y la trama del libro...¡Ay la trama por Dios que me lo leo esta noche! :)
Cuenta la historia de Franz un joven alemán que en 1939 visita Inglaterra. Profundamente imbuido por las ideas del nacional-socialismo, no puede imaginar que al final de su estancia en el país enemigo, deberá luchar contra ese aire inglés que parece dispuesto a hacerle traicionar sus convicciones.

Los más densos del grupo.
Los días contados de Miklós Bánffy. Y el último libro que tiene el privilegio de una foto en solitario junto al gran Johnson es mi auto regalo de cumpleaños. Lo estoy leyendo ahora mismo y me faltan palabras para agradecerle a una gran compañera de lecturas (espero que se reconozca cuando lea el título) el habérmelo recomendado.
En cuanto bajé a Alicante busqué la edición de Libros del Asteroide. Pero dándose el caso de que es una trilogía y de precio algo importante, decidí esperar a mi regreso y buscarla en francés. Como sospechaba, la encontré a mitad de precio y me la llevé corriendo a casa.
No quiero daros muchos datos por que quiero reservarme para la reseña. Solo imaginad una especia de Saga de los Forsyte pero trasladada a los paisajes grandiosos de Hungría y Transilvania. Marie devoradora de páginas en estado puro :)

Antes de despedirme quería presentaros a dos protagonistas no menos importantes. Cada año busco una buena agenda que me acompañe en el día a día. No debe ser muy grande por que me gusta llevarla por todas partes y al mismo tiempo debe tener el espacio suficiente para escribir.
Material de escritura.
Cuando vi este modelo me enamoré. Cuenta con las características que estaba buscando y ademas su diseño está inspirado en el arte de Alfons Mucha, un pintor checo que me encanta.
La otra agenda llego hasta a mi por sorpresa, con remitente escocés. Mi querida Marion me mandó este cuaderno de lecturas junto con una buena dosis de chocolates Cadbury por mi cumpleaños. Es una agenda perfecta y no podía haberme hecho mejor presente. Tiene muchísimas páginas para apuntar reseñas, columnas donde anotar los libros por leer y fragmentos de novelas célebres. Mil gracias Marion!

Y ahora si que estoy lista para empezar mi año lector. Espero que alguno de los libros os haya picado la curiosidad y si no intentaré convenceros con las reseñas :)     
                                                         Un beso grande  y felices lecturas a todos.

lunes, 6 de enero de 2014

Joyeux Anniversaire!

Lectora compulsiva, no era de extrañar que mi princesa favorita fuera la Bella :)
Otro día de Reyes y un añito más que sumo a mi cesta particular. Hoy cumplo los 27 y aunque no he podido celebrarlo en Alicante, con mi familia, estoy feliz e ilusionada. El siete es mi número favorito y presiento que este va a ser un buen año. 

Como hemos tenido que volver a París un poquito antes de lo previsto, Jean y yo lo celebraremos con una buena Galette des rois. Ese es el dulce típico que se toma hoy en el Norte de Francia.  No os voy a negar que está muy rico, con la deliciosa pasta de almendras que tiene en su interior, pero donde esté el Roscón de Reyes que se quite todo lo demás. 

Aquí tenéis la Galette des rois. En el sur de Francia si que
toman el tradicional roscón que comemos en España.
Mi cumpleaños siempre marcó en casa el final de la Navidad. Ultima comilona, últimos regalos y por fin el momento de mirar con pesar el árbol y los adornos navideños. Llegaba el momento de dejarlos descansar en sus cajas hasta el próximo invierno. 
Siguiendo la tradición, el miércoles pondré el broche de oro a las festividades, enseñándoos los libros que encontré bajo el abeto y que como siempre han sido parte importante de mis regalos.

No he podido resistir la tentación y ya he devorado dos del montoncito :) Así que ellos serán los encargados de abrir la nueva temporada de reseñas.

Por hoy solo me queda desearos que paséis un bonito día de Reyes. Lleno de ilusión y como no de buenas lecturas.
Un beso muy grande!

PD. Mamá mil gracias por la temprana canción de las mañanitas. Ha sido mi mejor regalo de Reyes.

jueves, 2 de enero de 2014

A century of books, el gran reto del siglo XX.


Empieza el año y con él nuevos desafíos. Por si no tuviera bastante con aprobar una oposición, mi gran y temible reto, he decidido iniciar otro que lleva muchos meses rondando mi cabeza. Lo vi por primera vez en el fantástico blog de Simon y desde entonces contaba los días que faltaban para poder empezarlo. La idea es bien sencilla: basta con escoger cien libros publicados en el siglo XX. Uno por año, empezando en 1900, hasta completar la centuria en 1999.                                         
Pueden ser novelas, ensayos, obras de teatro o poesía. La elección queda en manos del creador de la lista, quien tiene total libertad para escoger los géneros y autores que desee. La única regla es no repetir año de publicación. 

Esa es una de las cosas que más me gustaron de este proyecto, la gran libertad que ofrece. No ha de cumplirse en un periodo de tiempo determinado, ni tampoco restringe el campo de elección. 
A mi me va a permitir introducir muchos títulos Persephone para la primera mitad de siglo y prestar más atención a algunas décadas que tengo muy abandonadas, como los 70 y los 80.
Poquito a poco iré confeccionando mi lista y cada vez que encuentre un autor afín, enseguida vendré a asignarle un año. No se cuando veré mi desafío completado, pero lo que si se es que al final tendré un panorama literario del pasado siglo hecho a mi medida. 

El logo original
Muchas veces, leyendo artículos que opinan sobre "los mejores libros del siglo XX" no puedo evitar disentir en algunas de sus propuestas. Es algo inevitable y uno no siempre puede estar de acuerdo con los demás, por eso ¿que mejor que crear una lista particular, reflejo de sus propios gustos literarios?
Desde aquí solo me queda animaros, y si alguno de vosotros quiere unirse al proyecto, es más que libre de usar la imagen que prefiera, la original de Simon o mi adaptación. Me encantará echar un vistazo a vuestras elecciones y estoy segura de que me daréis muy buenas ideas :)

Y ahora si, redoble de tambores, pistoletazo de salida y... ¡que la caza de títulos comience!

1918- Patricia Brent, Spinster de Herbert Jenkins.
1927- Diario de Katherine Mansfield.
1952- Mujeres excelentes de Barbara Pym.
1965- Stoner de John Williams.