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martes, 22 de marzo de 2016

Un pequeño repaso para ponernos al día

¡Hola a todos!
Por fin puedo volver a mi rinconcito sin remordimiento de conciencia. He terminado los exámenes (principal motivo de mi desaparición) y, para bien o para mal, ya puedo dedicarle tiempo a la lectura. En realidad, he hecho un poco de trampa y la tentación de andar entre páginas ha sido más fuerte que yo. Si, lo confieso; he leído ficción y no tengo remordimientos (añadid aquí una carita maléfica y sonriente). 

Para ponernos un poco al día he recopilado en esta entrada los libros que he traído entre manos; un total de cinco novelas y una selección de cartas. Tengo que reconocer que todos (excepto uno) han sido satisfactorios (a su manera), aunque no se porqué, este año estoy tardando más de la cuenta en dar con un coup de coeur. El único que se ha acercado a mi podio de favoritos ha sido las Cartas de Katherine Mansfield. Pero bueno, todas mis esperanzas están ahora puestas en Villette de Charlotte Brontë. Acabo de empezarlo y la cosa va por muy buen camino.

Pero bueno, centrémonos ahora en este montoncito. Como veis por los títulos, abundan las comfort readings, como dirían allende la Mancha. Pero la presencia de Katherine Mansfield y Sylvia Plath atenúa la supremacía de las lecturas "agradables".

¡Cómo se nota que ya es primavera! ¡Entra luz por la ventana! 
Si tuviera que recomendaros un título de entre todos ellos escogería, La niña de nieve de Eowyn Ivey. La novela tiene mucho de cuento infantil, de esa atmósfera de leyenda que envuelve las viejas historias orales; quizá por eso resulta tan mágica. Quedaos con esto, un matrimonio sin hijos, una cabaña perdida en los bosques de Alaska, una niña salvaje y un astuto zorro que aparecen junto a las primeras nevadas...
Estoy casi convencida de que muchos podréis disfrutar con esta novela. La niña de nieve, sencilla y emotiva, se lee con rapidez, pero no por ello con desentendimiento. Es fácil encariñarse con los protagonistas y perderse entre las tempestades de nieve y los bellos paisajes de Alaska. No os hablo de un imprescindible, pero si de un bonito y agradable paseo. ¡Ya me contaréis si os animáis!

Las tres novelas inglesas que componen la base de la pila han sido lecturas agradables pero en absoluto memorables (por mucho que me apene decirlo). Guard your Daughters de Diana Tutton se lleva la palma en mi barómetro de decepciones. Intenté no compararla con El castillo soñado de Dodie Smith, pero me fue imposible. La historia de las hermanas Harvey, cinco chicas criadas a espaldas del mundo exterior, es cuanto menos poco convencional. Algo turbio anda detrás del deseo de sus padres de mantenerlas seguras en casa, sin escolarizar, y sin contactos con desconocidos. No se a vosotros, pero a mi estas circunstancias me parecieron muy interesantes y una muy buena base para una novela. El gran problema es que Diane Tutton ¡lo desperdicia todo! La relación entre las hermanas me pareció superficial, fría e insípida. La atmósfera de la casa en absoluto tan excéntrica como prometía y la trama, una sucesión de episodios algo repetitivos y carentes de interés. Resultado, une catastrophe! 
Lo dicho si queréis leer una inolvidable historia de hermanas creciendo en un ambiente excéntrico no dejéis de leer El castillo soñado. Simplemente maravilloso.

Mi colección Stevenson avanza sin prisa pero sin pausa.
De los diez que veis en la foto he leído cuatro:
Las cuatro gracias, The English AirSarah Morris Remembers
y Listening Valley. Sin duda os recomiendo los dos primeros.
Listening Valley de D.E Stevenson empezó con buen pie. Antonia Melville y su hermana Lou no han tenido una infancia y una adolescencia idílicas que digamos, sobre todo la primera. Tímida e incomprendida, Antonia tendrá que ver pasar largos años hasta que la suerte decida ponerse de su lado. Un amor inesperado, la IIGM y la posibilidad de empezar de nuevo en un pueblecito escocés serán las bases de su historia.  
Las novelas de D.E Stevenson se sustentan en la descripción idílica de la vida de provincias británica y en la galerías de personajes entrañables que la sustentan. En el caso de Listening Valley los ingredientes se repiten, pero la falta de carisma de la protagonista y de sus acompañantes no acompaña. El resultado es una historia agradable, pero plana  y prescindible. No la incluiré entre las mejores de Stevenson.

La que si lamento muchísimo incluir en la categoría de "ni fú ni fá" es High Wages de Dorothy Whipple. Adoré la primera novela suya que leí Someone at a Distance y también la primera parte de High Wages, pero ¿reconocéis la sensación de "Mayday, mayday, esto se tuerce y va por mal camino" cuando estáis leyendo una novela? Pues eso es precisamente lo que me sucedió con este libro. No os quiero adelantar nada porque he preparado una entrada compartida con otro libro Persephone Lady Rose and Mrs Memmary

Y por último he dejado las lecturas que más tiempo pasaron conmigo. Esas que han dejado un poso importante en mi memoria y han removido mi conciencia, mi centro, mi todo; las Cartas de Katherine Mansfield y La campana de cristal de Sylvia Plath. 
¿Existe el momento idóneo para leerlas a ambas? ¿Para enfrentarse a sus frases incisivas, límpidas y descarnadas? Creo que no; todo el que ha vivido, sin que importe su edad o sus circunstancias, debe reaccionar ante la profunda humanidad que desprenden sus obras. Ambas tendrán su propia y merecidísima entrada.  

Pero antes, tenéis una cita con un par de escritoras que forman parte de mi panteón particular, Willa Cather y Virginia Woolf. De ellas serán las próximas reseñas.  

Un abrazo para todos y muy felices lecturas.

Bienvenida seas primavera

lunes, 13 de abril de 2015

Una pequeña dosis de D.E. Stevenson: Sarah Morris Remembers y Las cuatro Gracias


Mi conciencia me dice que no tendría que estar escribiendo esta entrada, sino estudiando; pero aquí me tenéis, desafiando al deber y al buen juicio. La "culpa" no es mía sino de D.E Stevenson. En estas tres últimas semanas he leído dos novelas suyas y, aunque una de ellas no me ha convencido, ambas me han ayudado a sobrellevar con alegría las largas horas de estudio. Como sabéis,  me gusta bien poco hablaros de las lecturas que no me convencen, así que hagámoslo rápidamente. 

Publicado en 1967, Sarah Morris Remembers fue uno de los últimos trabajos de D.E Stevenson. En el, la autora volvía a uno de sus periodos predilectos, los años 30 y 40 del siglo pasado. La novela cuenta la historia de una familia afincada en el pueblecito de Fairfield, los Morris: un clérigo rural, su esposa y sus cuatro hijos Lewis, William, Sarah y la pequeña Dottie. Sarah es la encargada de contar en primera persona, a través de sus recuerdos, las vivencias de su familia desde los felices días de la niñez hasta los duros años   de la IIGM.

Vista de Fairfield
Tres son las localizaciones de la novela: el pequeño pueblo de Fairfield donde vive la familia Morris,  Craignethan en Escocia donde residen los abuelos maternos de Sarah y Londres. Estos tres enclaves coinciden con los momentos más importantes de la vida de Sarah y marcan las partes en las que se divide el libro
Las escenas de Fairfield sirven a Stevenson para describir la vida rural inglesa que tan bien conoce y plasma en sus novelas. No echaréis en falta encantadoras descripciones del paisaje y la aparición de personajes pintorescos como los parroquianos y los vecinos del pueblo. Ese es el momento en el que conocemos la infancia y adolescencia feliz de Sarah junto a su familia, sus visitas a los abuelos maternos en Escocia y su encuentro con Charles, el amigo austriaco de su hermano del que se enamora. 
Con el traslado a Londres llegará la guerra y los momentos más dolorosos: la separación de la familia y de los enamorados. Y a pesar de contar con todos estos apetecibles ingredientes, la novela no ha funcionado conmigo.

Stevenson ya había utilizado estas mismas premisas en The English Air, una novela  escrita en 1940 y que si disfruté (en aquella ocasión la protagonista en vez de enamorarse de un austriaco lo hacía de un joven alemán). Pero si allí los personajes parecían creíbles y la trama emocionante, nada de esto ocurre en Sarah Morris Remembers. Los personajes me han resultado terriblemente planos, en especial Sarah la protagonista.  La autora no ahonda lo suficiente en su personalidad, ni en sus relaciones para hacer creíbles después la tristeza y el dolor que siente. Ni siquiera se salva su historia de amor con Charles. Una pareja separada por la guerra, el Londres del Blitz, dos hermanos combatiendo en Francia y la autora no consigue crear la atmósfera adecuada para hacerlo creíble.

Decepción pues tras esta lectura y al mismo tiempo la sensación de que algo se confirma. Creo que D.E Stevenson tiene un don para cierto tipo de historias y situaciones; esas historias que acontecen en pequeños pueblecitos ingleses, donde personajes carismáticos y entrañables viven acontecimientos sencillos y cotidianos.  

Y todo ello abunda precisamente en Las cuatro gracias, la novela de mi reconciliación con Stevenson.
El señor Grace, vicario de Chevis Green un pueblecito cercano a Wandlebury, y sus cuatro hijas son los protagonistas de esta historia. 
Liz, Sal, Tilly y Addie son cuatro jovencitas con personalidades muy distintas:  Liz la mayor es decidida y extrovertida, Sal bastante más tímida y soñadora, Tilly no es muy amiga de relacionarse con los demás y Addie, en el polo opuesto, es independiente y sociable. 
Aún así, pese a sus diferencias, todas comparten ciertos rasgos que parecen cosa de familia: un sentido del humor especial, bastante ingenio y la satisfacción de sentirse a gusto consigo mismas. 
Ya lo dice Liz en la novela: "depende de uno desde el primer momento. O tienes esa cosa misteriosa que te hace ser feliz, que te hace tener interés por todo y ser interesante para ti misma, o no la tienes, y entonces eres aburrida y pesada y nunca estás contenta."

Todas esas cualidades compartidas les serán muy útiles para enfrentar los cambios que la Segunda Guerra mundial trae a sus pacíficas vidas. 
¿Como lidiar si no con un familiar algo insoportable, un militar enamoradizo y un investigador algo patoso que recala en Chevis Green ? 

¿Os acordáis cuando me refería al don que poseía Stevenson para escribir cierto tipo de historias?  Pues en Las cuatro gracias tenéis el perfecto ejemplo. Esta es una de esas historias por las que la autora resulta tan valiosa. Una novela repleta de escenas amables,  en las que los personajes interactúan en el mercado, en la iglesia o en la salita mientras disfrutan de un té o de una lectura compartida en voz alta. 

Esa ambientación cálida y agradable me ha parecido perfecta, y a pesar de que la trama es sencilla, mantiene el encanto y el interés hasta la última página. Aunque estemos en guerra, Stevenson no quiere mostrarnos su parte más oscura y dramática. A Chevis Green apenas llegan los ecos del conflicto, aunque Addie esté alistada en la W.A.A.F y el racionamiento provoque algún que otro enfrentamiento en la pescadería del pueblo. 
En realidad creo que el momento más emotivo de la historia, es cuando el señor Grace debe despedirse de su adorada Sal.
Las hermanas Grace: Liz, Tilly, Sal y Addie.
Es cierto que la atención que da Stevenson a cada una de las hermanas queda algo descompensada. Así las historias de Sal y Liz ocupan mayor protagonismo y las pobres Tilly y Addie quedan muy desatendidas. Pero creo que esta es la única pega que puedo ponerle a la novela. También me ha dado algo de pena no haber reconocido a ciertos personajes que ya aparecieron en los libros de la Srta. Buncle, por eso no creo que tarde en devorar los tres primeros libros de la serie, (Las cuatro gracias es el cuarto pero puede leerse de forma independiente) ¡necesito conocer a todos los habitantes de  Wandlebury!  

Así que ya veis, hechas las paces con la autora, no puedo más que recomendaros Las cuatro gracias Cada vez estoy más convencida de que D.E Stevenson va a convertirse junto a Elizabeth Goudge en mi refugio lector para sobrellevar días tristes o estresantes. 

Un abrazo y ¡muy felices lecturas a todos!

PD. Aquí podeis leer la reseña que hice de The English Air, otra novela de D.E Stevenson ambientada en la IIGM.
PD1. Perdonad que esté tan ausente en los comentarios. Me duele muchísimo no contestaros, pero en cuanto termine los exámenes el día 24, contesto hasta el último de ellos :) 

miércoles, 9 de julio de 2014

The English Air de D.E Stevenson

Aquí casi puede sentirse
el aire que sopla
en Inglaterra.
En octubre de 2012, D.E Stevenson llegó a España de la mano de Alba editorial. Desde entonces las aventuras de su más célebre heroína, Barbara Buncle, han conquistado por unanimidad a todos lo que se han acercado a ellas. Mi intención era descubrir a Stevenson a través de Barbara, pero una visita a la librería alteró por completo mis planes.
Rebuscando en un cajón de saldos de segunda mano encontré The english air y madre mía que alegría me llevé. Aunque fuese con una novela diferente por fin iba a leer algo de la autora; además el libro tenía buenísima pinta: una portada preciosa y una trama con todos los ingredientes para gustarme.

La historia arranca en el verano de 1938 cuando, Franz von Heiden, un joven alemán afín al NSDAP, viaja a Inglaterra con la misión de enviar informes sobre la vida del país y su capacidad de reacción frente a un posible conflicto.
Wynne y Franz en la portada
original de 1940.
Todo parece sencillo, ya que siendo inglés por parte materna, Franz puede contar con los conocidos de su madre para poder llevar a cabo sus investigaciones.
Así es como llega a Fernacres, la propiedad de la familia Braithwaite; si bien es cierto que en un principio Franz choca con la falta de disciplina y la mentalidad abierta que tienen sus anfitriones, pronto termina por caer bajo su encanto, y en especial bajo el de la joven y divertida Wynne.

Dividido así entre la lealtad a su país y la nueva libertad que ha encontrado en Inglaterra, Franz no tendrá más remedio que tomar partido, ya que el verano que acaba de pasar en Fernacres, será el último de paz para Europa.

                                       

Deliciosa, encantadora, fresca…Cada vez que leía un comentario sobre alguna novela de Stevenson,  prácticamente de cualquiera de las cuarenta y cinco que escribió en su prolífica carrera, me encontraba con esos calificativos. Ahora que por fin puedo hablar con conocimiento de causa, afirmo sin dudar  que no se equivocaban.

The english air es una lectura deliciosa y confortable, todo un homenaje a los paisajes de Inglaterra,  a las costumbres y a la mentalidad de su gente. Para mi ha sido como contemplar una de esas postales británicas antiguas que tanto me gustan. Esta vez con un enclave costero como protagonista. 
Sirviéndose del aprendizaje de Franz, Stevenson traslada a sus lectores al día a día de una familia británica, y eso para cualquier amante de lo british ya es un punto favorable para disfrutar de la novela. 
Fiestas en el jardín, picnics en la playa, paseos en coche por la campiña, veladas amenizadas de música y diversiones… son momentos que hemos vivido una y otra vez en muchísimas novelas británicas, pero una vez más funcionan. Vivir una temporada con los habitantes de Fernacres es casi como disfrutar de unas vacaciones anticipadas.
Postal inglesa de 1940 y grupo de jóvenes de la Juventudes
hitlerianas.
Wynne, su madre Sophie, su hermano Roy que es un joven oficial de la Marina, el misterioso Dane…todos los personajes del libro rebosan de energía y de vida. Son optimistas y alegres, y funcionan como contrapunto perfecto a Franz, un joven taciturno, reservado, rígido y disciplinado. Es un placer ver como este evoluciona desde el primer día de su estancia, cuando desconfía de todo, hasta el momento en que por fin admite lo feliz que le hace esta nueva forma de vivir la vida. 
Gracias a él, Stevenson muestra el contraste entre dos realidades: la de la Alemania militarizada de los años 30 y la de una Inglaterra aparentemente  despreocupada y feliz. Al menos para los jóvenes como Wynne que ven delante suyo un futuro lleno de atractivas posibilidades.

Ante esta situación es fácil comprender la angustia que siente Franz, completamente atrapado en una terrible disyuntiva: que hacer ¿ser fiel a su país y a la misión que se le ha encomendado? o ¿fiel al país donde ha encontrado la felicidad y a la mujer que ama?

Esa es sin duda la mejor parte de la novela, ver como se desgarra la conciencia de Franz; ser testigos de la alegría que experimenta cuando ve que Chamberlain regresa con la firma de paz de Hitler, tras los Acuerdos de Munich, y la tristeza al ver como su líder termina arruinando toda esperanza.
Y es que la palabra de ciertos hombres vale bien poco, y Franz, Wynne y millones de europeos deberán enfrentarse a una nueva guerra. 
Con el estallido del conflicto, cada patriota deberá cumplir con su obligación y Franz decidirá regresar a Alemania. Una vez allí ¿cumplirá con las directrices del partido, o bien la influencia de lo vivido en Inglaterra le hará tomar otro camino?

D.E Stevenson
Estas cuestiones marcan la fase final de la novela. Tendréis que descubrirías vosotros mismos. Solo os puedo decir que fui incapaz de dejar el libro hasta llegar a un final que me satisfizo enormemente.

The english air empieza en verano y termina en invierno; bascula desde los días alegres de un mundo en paz, hasta la negrura de la guerra. 
Es cierto que podemos achacarle algunos momentos melodramáticos que poco aportan a la historia; también un patriotismo exacerbado hacia todo lo inglés (madre mía esa isla parece el paraíso en la Tierra si nos fiamos a pies juntillas de Stevenson);  pero si tenemos en cuenta el contexto en el que fue escrita es comprensible. Stevenson terminó de escribir la novela en febrero de 1940 por lo que fue testigo presencial de todo lo que iba narrando. Por eso The english air puede leerse como  un preciado testimonio del último año de paz y el primero de la guerra; y si bien está colmado de incertidumbre, su última página es todo un grito de esperanza.

Si lo encontráis olvidado en alguna librería de ocasión no dudéis en darle una oportunidad y llevároslo a casa. Mi ejemplar ya está esperando como loco nuevos Stevenson que le hagan compañía ¡Veremos si por fin le llega el turno a la Señorita Buncle!

Un beso a todos y muy felices lecturas.

PD. The english Air ocupa el año 1940 en mi Century of Books.
PD.1 Aquí (pinchad en la pestaña books) os dejo el listado completo de las novelas escritas por D.E Stevenson. A ver si tenemos suerte y se animan a traducir alguna más :)

PD.2 No podía dejar de compartir con vosotros este vídeo que muestra el regreso de Chamberlain a Reino Unido después de haber pactado la paz con Hitler. Oír su discurso inocente y la certitud con la que cree haber asegurado la paz en Europa, a mi me llena de tristeza.