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lunes, 20 de enero de 2014

Bailén de Benito Pérez Galdós.

¡Y por fin llegó el momento de retomar los Episodios nacionales!
Después del final de infarto que vivimos en el anterior Episodio no era raro que quisiesemos continuar enseguida con las aventuras de Gabriel. En este punto de la historia, los acontecimientos se encadenan rápidamente y dado que estamos en guerra no es muy recomendable hacer previsiones a largo plazo. Todo puede cambiar de un Episodio al siguiente.

En el anterior Episodio vimos como Madrid se sublevó contra las tropas de ocupación francesa y ahora, como si de un efecto en cadena se tratase, vemos como desde todos los rincones de la península se alza el clamor y la resistencia contra el invasor. Estamos en 1808 y Gabriel ya recuperado de las heridas, decide viajar hasta Córdoba en busca de la desaparecida Inés. Sus familiares se la han llevado contra su voluntad para obligarla a contraer un matrimonio de conveniencia y Gabriel no está dispuesto a consentirlo.

Gabriel y su adorada Inés
En su periplo por la Mancha y el norte de Andalucía, el joven será testigo de los primeros enfrentamientos entre las tropas españolas y francesas. También del horror y las terribles consecuencias que la guerra tiene en la vida de los pueblos que encuentra a su paso. 

Pero, en medio de los trances de la guerra y de la decisiva Batalla de Bailén,  Gabriel no olvida su objetivo y no cesa en su empeño de liberar a Inés.  
Casi sin darse cuenta, nuestro protagonista irá madurando y curtiéndose, convirtiéndose en un hombre firme, capaz de enfrentar los duros desafíos que se atisban en su camino.

Me quito el sombrero, la peluca, las enaguas y lo que haga falta ante Galdós. Tenía miedo de que la ambientación militar de este episodio fuera a resultarme tediosa, pero... seré ilusa ¿todavía no se con quién estoy tratando? 

De nuevo no ha existido más mundo para mi que el inventado por Don Benito. Me he sentido completamente atrapada por los acontecimientos y en eso tiene mucho que ver la pericia narrativa de Galdós. Bailén es un episodio de movimiento y que mejor para ponernos en marcha que iniciarlo con un viaje. Junto a Gabriel dejamos la capital y nos aventuramos por la grandeza de la meseta castellana en nuestro viaje hacia el Sur (por favor aunque no queráis leer el episodio, leed (aquí) la descripción que Galdós hace del paisaje castellano, que preciosidad).
El pueblo andaluz resistiendo al invasor. Me encantan las
vecinas lanzando cántaros de agua desde las ventanas :)
Por el camino se irán sumando nuevos personajes como Santorcaz y Don Diego, el ignorante e influenciable prometido de Inés, que mucho me parece van a tener un papel decisivo en episodios posteriores. Con ellos recorreremos una Andalucía en pie de guerra, donde los pillajes, muertes y abusos nos irán saliendo al paso. Es la realidad vivida por las poblaciones en tiempos de guerra; una realidad intrínsecamente unida a la gloria de las grandes y decisivas batallas. 
Quizá otro narrador hubiera resaltado la victoria española en Bailén con todo su esplendor, pero Galdós es un hombre observador y realista, capaz de distinguir lo grande y lo miserable de todas las cosas.

El ejército español no era tan solo un conjunto de valerosos patriotas, puros e intachables en su lucha contra el invasor; fijaos como lo describe Don Benito: "era la flor y la escoria de la nación. Aquella fermentación (la guerra) lo sacó todo a su superficie, y el cráter de nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego, que las pestilentes lavas. Removido el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en el  los gloriosos y los degenerados siglos; y no alcanzando a defenderse con un solo brazo, trabajó con el derecho  y el izquierdo, blandiendo con aquel la espada histórica  y con este la navaja." Bonita mezcla de hombres de bien junto a bandoleros y oportunistas.

Por que debajo de la gloria de la victoria o la vergüenza de la derrota se esconde simple y llanamente la vida de los que combaten directa o indirectamente. Terrible juego de opuestos que no desaparece por mucho que pasen los años: guerra/paz, muerte/vida. En el fragor de la batalla Gabriel no puede evitar pensar en Inés, la principal razón que le llevó a emprender el viaje, ¿es acaso un traidor por anteponer su futuro a la gloria de la nación?
Los franceses sorteando los cerros de Sierra Morena

Como veis, Galdós siempre va mas allá del simple hecho histórico. Nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado y en esta ocasión su mirada nos invita a pensar en la guerra y también en  otras dos cuestiones claves para entender la identidad de nuestro país: el injusto sistema de los mayorazgos y sobre todo la educación de las clases dirigentes españolas. La figura de Don Diego le servirá de perfecto ejemplo. 
Como la gran mayoría de los miembros de su hidalga clase, Don Diego ha recibido una somera educación: algunos romances aprendidos de memoria, algo de latín, y grandes dosis de historia clásica y religiosa. A la pregunta de Santorcaz de si ha leído la Enciclopedia, las risas proliferan entre el joven noble y el resto de interlocutores: "¿que si ha leído la Cincopedia? Palabreja del demonio, ¡les importará a ellos la Cincopedia!".

Uno no puede evitar preguntarse ¿tiene algún futuro el país que es gobernado por una clase dirigente y unas élites ignorantes; elites que basan su grandeza en el poderío de un apellido y no en la valía de la persona que lo lleva?

Así nos deja Don Benito la estampa de aquella España. Un país en guerra, abandonado por sus monarcas y dirigido por un heterogéneo conjunto de patriotas. ¿A donde va a llevar todo esto? Es fácil ¡solo hay que seguir leyendo! Y a mi no me faltan ganas.


Logo creado por Mork para la lectura
conjunta de Bailén.
Cuatro episodios leídos y cuatro lecturas inmejorables. Me asombro y me maravillo al mismo tiempo ante la pericia de Galdós como narrador y su grandeza como observador y cronista.  La historia de Gabriel y sus intrigas sigue sin decaer en ningún momentoEs cierto que en este Episodio no ha tenido mucho protagonismo, pero los pequeños avances y secretos que se van descubriendo me han dejado satisfecha y deseosa de saber más.
La identidad de los padres de Inés ya ha sido desvelada y también la razón de su casamiento concertado con Don Diego.
Tanto las intrigas de su familia para conservar su fortuna como el amor inmutable de Gabriel por su amada nos anuncian grandes momentos de lectura. Pero eso será si, en su camino de regreso a Madrid, consiguen atravesar sin problemas la peligrosa Sierra Morena. ¿Quien sabe lo que puede ocurrir por el camino...?

¡Feliz lunes y felices lecturas a todos!

PD. Muchísimas gracias Mónica por haber organizado la lectura conjunta. Deseando estoy poder disfrutar del siguiente Episodio :)

martes, 19 de noviembre de 2013

El 19 de marzo y el 2 de mayo de Benito Pérez Galdós.

Lo mio no tiene perdón. En vez de escribir sobre este patriótico episodio desde el lado correcto de los Pirineos, he esperado hasta volver a Francia para hacerlo ¡Ay Don Benito no tengas en cuenta mi traicionera huida al país enemigo!
En realidad hasta me ha venido bien por que, una vez de vuelta en París, me he ido a hacerle una visitilla al responsable del desaguisado. Que si, que será el gran emperador de Francia y su mausoleo en Les Invalides impone muchísimo, pero si hay que plantarle cara... se le planta! Mira Napoleón aquí estoy para restregarte un asunto que se te torció bien torcido.

Claro, el buen hombre en aquellos comienzos del siglo XIX, donde Don Benito sitúa su novela, se paseaba por Europa como servidora por su casa. Una tras otra iba ganando todas las batallas con un único objetivo en mente, derrotar a Gran Bretaña, su gran enemiga. Pero en su victorioso tablero de ajedrez, se cruzó entonces lo que a el le pareció un simple peón a derribar, España.
Bien es cierto que la imagen y la realidad del país no podían ser más desastrosas.  Los miembros de la familia real española no podían ser más incompetentes, rastreros y traidores. ¿Os acordáis? Ya nos enseñó Don Benito en el anterior episodio, La familia de Carlos IV, las intrigas que se gastaban en la Corte las distintas camarillas.

Nuestro protagonista Gabriel fue testigo de todos aquellos tejemanejes del futuro Fernando VII para arrebatarle la corona a sus padres. Pero bien escarmentado de aquellas aventuras, ahora econtramos a Gabrielillo trabajando en una modesta imprenta intentando ganarse la vida honradamente. Atrás han quedado sus ansias de grandeza y su único objetivo es casarse y vivir felizmente junto a su adorada Inés. Sin embargo sus sueños están lejos de cumplirse. A la aparición de unos intrigantes familiares de Inés, que intentan separar a la pareja, se une la convulsa situación política que atraviesa el país.


Motín de Aranjuez que se saldó con la caída de Godoy.
Tras la desaparición de Godoy y la huida de los Reyes, la situación no es la más adecuada para el amor y los planes a largo plazo, sino para el enfrentamiento. Y es que ante el vacío de poder y la presencia cada vez más numerosa de franceses en la capital, un protagonista indiscutible va a hacer su entrada cambiando el curso de los acontecimientos. No se trata de un rey ni de una figura destacada, sino de miles de héroes anónimos; los habitantes de Madrid dispuestos a tomar las riendas de la situación.



Para tomarme una tila! Así me he quedado después de terminar este episodio. Desde que le conocimos en Trafalgar, hemos vivido con Gabriel enfrentamientos bélicos, enredos, amoríos e intrigas cortesanas. Pero la intensidad con la que Pérez Galdós narra los sucesos históricos que vertebran este episodio, el Motín de Aranjuez y el Levantamiento del dos de Mayo, no puede dejar indiferente a nadie. 


Estampas de los sucesos del 2 de Mayo
por las calles de Madrid
En esta ocasión la trama novelesca tiene una importancia mayor que en los episodios anteriores; por eso no podemos evitar sentirnos aún más cerca de los personajes ante los trágicos sucesos a los que se ven enfrentados. Las revueltas, el caos y la violencia, terminarán condicionando el destino de Gabriel y de Inés, del bueno de Don Celestino y del valiente Chinitas entre otros.
También de los poderosos, como Godoy a cuyo trágico final asistimos de primera mano, o del "deseado Fernando" que termina siendo engañado por Napoleón. Pero no son estas grandes personas las protagonistas de este episodio. Con gran acierto Don Benito da ese papel al hasta ahora callado y expectante pueblo madrileño. 

Si en La corte de Carlos IV Galdós denunciaba la corrupción de las élites gobernantes, esta vez vuelca su análisis hacia la capacidad de acción del pueblo; una fuerza capaz de sacar al mismo tiempo lo mejor y lo peor del individuo. Así , como vemos en el Motín de Aranjuez, la ira incontrolable de la multitud es capaz de sacar lo peor de las personas en forma de pillajes y violencia. Es brillante como Galdós muestra que una masa de población ignorante puede ser facilmente engañada y manipulada por cualquiera a fin de llevar a cabo sus planes. Aquel 19 de marzo de 1808, Fernando jugó bien sus cartas contra Godoy y el pueblo fue el encargado de hacerle ganar la partida.


Alegoría de la invasión francesa. British Library.
Pero al mismo tiempo, cuando el conjunto de la población se une en torno a una idea, ante la defensa de un ideal común, no hay enemigo grande que consiga detenerlo. De esta forma ilustra Galdós como el odio hacia el invasor francés hizo de los habitantes de Madrid el mejor ejército de defensa de la capital.

"Águila francesa, ni aún te han de valer las alas, si despierta el León de España".
Al ver esta ilustración en uno de mis libros, supe que no encontraría una frase mejor para describir este Episodio. Napoleón juzgó la situación de España a través de la débil figura de sus gobernantes. Pero equivocó su análisis. El león dormido no era "el deseado" Fernando, sino el pueblo español, que ya en alerta, estaba dispuesto a despertar y a empuñar las armas.

Con el Levantamiento del dos de Mayo se alcanza el punto álgido de este Episodio. En medio de las cargas de las tropas francesas uno se ve corriendo por las calles de Madrid al lado de Gabriel y de la Primorosa, asustado y expectante ante el desenlace del enfrentamiento.
Y cuando piensas que ya no es posible ver más horror, llegas a la última página y a la montaña del Príncipe Pío. Ahí está el desenlace que andas buscando y no puedes evitar negar que sea cierto.

Todos los que hemos leído la novela estamos de acuerdo...Es imposible dejar los Episodios una vez has empezado su lectura. Los ya iniciados queremos saber que ocurrirá con los personajes y queremos rememorar esa convulsa Historia de nuestro país, que en manos de Galdós se convierte en un relato apasionante de lo que fuimos y en el espejo de lo que somos.

PS. Con las ganas que teníamos de seguir leyendo los Episodios, se ha organizado la lectura del siguiente, Bailén, para estas Navidades. En el blog de Mónica podéis leer todos los detalles. Y mirad que banner más chulo ha creado Mork para la ocasión. Muchísimas gracias!
 Y de nuevo Isi, perdona por no haber podido publicar la reseña el día que me tocaba...Juro por Don Benito que será la primera y la última vez :)

Felices lecturas a todos! Que bien estar de vuelta y perdonad por no haber contestado a vuestros comentarios. Enseguidita pongo al día este rincón :)

viernes, 3 de mayo de 2013

La corte de Carlos IV de Benito Pérez Galdós

Antes de hablar de Gabrielillo, de Inés, de Chinitas o de Amaranta, colocaros la capa o la mantilla y paseemos. Corre el año de 1807,  Madrid y sus habitantes andan revueltos. Cosa nada excepcional a decir verdad, y es que ¿acaso se han visto  las calles de nuestro país silenciosas y apacibles por mucho tiempo? (ver vídeo)

Aquel Madrid como habéis visto estaba lleno de nobles, de soldados, de pícaros y artesanos. A los madrileños de cepa se les unían oriundos de todos los rincones de la Península en busca de trabajo y de hacer fortuna. Gabriel, nuestro joven protagonista gaditano, es uno de ellos. 

Después de haber sufrido en primera persona el desastre  de Trafalgar, Gabrielillo trabaja ahora para una conocida actriz de la capital, Pepita González. Gracias al incesante ir y venir por los corrillos de Madrid, cumpliendo con los recados de su ama, el joven pronto se codea no solo con el pueblo llano sino también con poderosos miembros de la Corte. Deslumbrado por la que será su nueva ama, la condesa Amaranta, y el mundo en que esta se mueve, Gabriel pronto olvida su amor por la sencilla e inteligente Inés y las motivaciones honorables que siempre habían guiado su vida. De la mano de la condesa será testigo de las intrigas que amenazan la estabilidad de la monarquía y del pueblo que depende de ella.


El Madrid de 1807
Pero cuando Gabriel se da cuenta de la verdadera naturaleza de los negocios de la Corte y de las bajezas que son necesarias para llegar a hacerse un nombre en ella,  volverá la espalda a ese mundo corrompido, para regresar al lugar humilde y honesto al que pertenece.




Cuando en 1873 Galdós acomete la gran empresa literaria de "Los episodios nacionales", lo hace con la intención de ser a un mismo tiempo, literato,  historiador y cronista. Tantos años de escritura dieron como resultado cuarenta y seis novelas históricas que abarcan practicamente todo nuestro siglo XIX. A simple vista puede parecer una lectura tediosa que dificilmente pueda interesar a mas publico que el apasionado por la Historia. Pero no os engañéis, Galdos es ante todo novelista, un grandisimo novelista. ¿Quereis acción? La tenéis. ¿quereis intrigas, romance, sátira, critica social y humor? Pues todo, absolutamente todo, tiene cabida en los Episodios Nacionales.

La familia de Carlos IV, de Goya
En "La Corte de Carlos IV", dejamos atrás la acción trepidante de Trafalgar, para adentrarnos en el mundillo de las intrigas palaciegas. Utilizando como base histórica  la Conjura del Escorial, Galdós transmite al lector la atmósfera viciada de unos días en los que la crisis política y la deriva moral estaban a la orden del día. 
La Corte completamente dividida en dos bandos en torno a las figuras de Godoy y el príncipe Fernando, estaba más preocupada en mantener o en conseguir el poder, que en buscar una salida a la terrible situación que atravesaba España. Un país debilitado, listo para ser engullido por la gran potencia de la época, la Francia de Napoleón. 

Así habla Galdós de este asunto a través del sabio afilador Chinitas (mi personaje preferido):
"Esa gente de arriba es muy ambiciosa y hablando mucho del bien del reino, lo que quieren es mandar; tenlo presente Gabrielillo"

Y es que si por un lado tenemos las intrigas de la Corte, Galdós quiere abarcar al conjunto de la sociedad. Por eso como si de un teatro se tratase mueve a Gabriel de un escenario a otro y a nosotros con él. A veces escondido entre bambalinas observa, otras cuando es requerido interviene y hace evolucionar la trama. Así personajes nacidos de la imaginación de Galdós, se mueven por plazas, teatros y palacios codeándose con todas las clases sociales; el autor ilustra así el sentir de todo un pueblo, desde su rey hasta el más mísero de sus habitantes.

Tenemos personajes del pueblo, que pese a su falta de educación, son los más lúcidos observando la realidad que les rodea. Chinitas e Inés serán el contrapunto a ese Gabriel, que cegado por el esplendor del poder, se olvida de que el honor y el mérito es lo que debe guiar la vida de un hombre:
"Verdad es que antes se necesitaba ser hombre de ciencia para medrar; pero hoy chiquilla (dice Gabriel a Inés), ya ves lo que pasa. No es solo Godoy; son cientos de miles los que ocupan altos puestos sin valer maldita de Dios la cosa".


Amaranta y Lesbia
Y así en este escenario, que tiene más tintes de tragedia que otra cosa, todo el mundo espera y va tomando posiciones. Los cortesanos van medrando de uno a otro lado para ver cumplidos sus intereses , y el pueblo, con el sentimiento de estar abandonado a su suerte, se deja engañar con la esperanza de que el futuro rey Fernando saque al país del atolladero en el que está metido. Solo unos pocos, con la inteligencia y el instinto alerta, ven con recelo como las tropas francesas, cada vez más numerosas, se van instalando en España.

"El héroe del siglo (refiriéndose a Napoleón), que conocía España por sus reyes, por sus ministros , y por sus usías, quería saberlo todo y no sabía nada. Su equivocación acerca del país  que iba a conquistar se explica fácilmente: supo sin duda, lo que decían  doña Ambrosía, don Anatolio, el padre Salmón y otros personajes; pero !ay!, no oyó hablar al amolador". 

Esta cita recoge claramente lo que sucederá en el próximo episodio; el pueblo español, representado en la cita por el amolador Chinitas, tomará en sus manos la defensa del país que sus dirigentes abandonaron.

Conforme habéis ido leyendo estas lineas habréis observado que el episodio no es solo una novela al uso. Además de la vida de los personajes, con sus amoríos, alegrías e infortunios, Galdós quiere llevar al lector muchísimo mas allá. En "La corte de Carlos IV" se encarga de ilustrar la desidia y la corrupción; en otros episodios otros males o virtudes tomarán el relevo. Porque esa es la grandeza de la obra de Galdós, ayudándose de la novela, deja al descubierto unos males endémicos de la sociedad española, que aún hoy asolan nuestra realidad. Basta con abrir un periódico para darse cuenta de ello.

Don Benito
Tenéis al alcance de vuestra mano conocer el origen de muchas de nuestras miserias. De la mano de Galdós descubriréis que la España del siglo XIX puede ofrecernos deliciosos momentos de lectura, y sobre todo tendréis la posibilidad de disfrutar de la mirada aguda e inteligente de uno de los más grandes escritores de la lengua castellana.

Solo me queda darle las gracias a Mónica por su fantástica organización; a Isi por haberle dado el relevo y estar siempre detrás de tan buenas iniciativas y a Loque por ser la inspiradora del proyecto :)