viernes, 3 de mayo de 2013

La corte de Carlos IV de Benito Pérez Galdós

Antes de hablar de Gabrielillo, de Inés, de Chinitas o de Amaranta, colocaros la capa o la mantilla y paseemos. Corre el año de 1807,  Madrid y sus habitantes andan revueltos. Cosa nada excepcional a decir verdad, y es que ¿acaso se han visto  las calles de nuestro país silenciosas y apacibles por mucho tiempo? (ver vídeo)

Aquel Madrid como habéis visto estaba lleno de nobles, de soldados, de pícaros y artesanos. A los madrileños de cepa se les unían oriundos de todos los rincones de la Península en busca de trabajo y de hacer fortuna. Gabriel, nuestro joven protagonista gaditano, es uno de ellos. 

Después de haber sufrido en primera persona el desastre  de Trafalgar, Gabrielillo trabaja ahora para una conocida actriz de la capital, Pepita González. Gracias al incesante ir y venir por los corrillos de Madrid, cumpliendo con los recados de su ama, el joven pronto se codea no solo con el pueblo llano sino también con poderosos miembros de la Corte. Deslumbrado por la que será su nueva ama, la condesa Amaranta, y el mundo en que esta se mueve, Gabriel pronto olvida su amor por la sencilla e inteligente Inés y las motivaciones honorables que siempre habían guiado su vida. De la mano de la condesa será testigo de las intrigas que amenazan la estabilidad de la monarquía y del pueblo que depende de ella.


El Madrid de 1807
Pero cuando Gabriel se da cuenta de la verdadera naturaleza de los negocios de la Corte y de las bajezas que son necesarias para llegar a hacerse un nombre en ella,  volverá la espalda a ese mundo corrompido, para regresar al lugar humilde y honesto al que pertenece.




Cuando en 1873 Galdós acomete la gran empresa literaria de "Los episodios nacionales", lo hace con la intención de ser a un mismo tiempo, literato,  historiador y cronista. Tantos años de escritura dieron como resultado cuarenta y seis novelas históricas que abarcan practicamente todo nuestro siglo XIX. A simple vista puede parecer una lectura tediosa que dificilmente pueda interesar a mas publico que el apasionado por la Historia. Pero no os engañéis, Galdos es ante todo novelista, un grandisimo novelista. ¿Quereis acción? La tenéis. ¿quereis intrigas, romance, sátira, critica social y humor? Pues todo, absolutamente todo, tiene cabida en los Episodios Nacionales.

La familia de Carlos IV, de Goya
En "La Corte de Carlos IV", dejamos atrás la acción trepidante de Trafalgar, para adentrarnos en el mundillo de las intrigas palaciegas. Utilizando como base histórica  la Conjura del Escorial, Galdós transmite al lector la atmósfera viciada de unos días en los que la crisis política y la deriva moral estaban a la orden del día. 
La Corte completamente dividida en dos bandos en torno a las figuras de Godoy y el príncipe Fernando, estaba más preocupada en mantener o en conseguir el poder, que en buscar una salida a la terrible situación que atravesaba España. Un país debilitado, listo para ser engullido por la gran potencia de la época, la Francia de Napoleón. 

Así habla Galdós de este asunto a través del sabio afilador Chinitas (mi personaje preferido):
"Esa gente de arriba es muy ambiciosa y hablando mucho del bien del reino, lo que quieren es mandar; tenlo presente Gabrielillo"

Y es que si por un lado tenemos las intrigas de la Corte, Galdós quiere abarcar al conjunto de la sociedad. Por eso como si de un teatro se tratase mueve a Gabriel de un escenario a otro y a nosotros con él. A veces escondido entre bambalinas observa, otras cuando es requerido interviene y hace evolucionar la trama. Así personajes nacidos de la imaginación de Galdós, se mueven por plazas, teatros y palacios codeándose con todas las clases sociales; el autor ilustra así el sentir de todo un pueblo, desde su rey hasta el más mísero de sus habitantes.

Tenemos personajes del pueblo, que pese a su falta de educación, son los más lúcidos observando la realidad que les rodea. Chinitas e Inés serán el contrapunto a ese Gabriel, que cegado por el esplendor del poder, se olvida de que el honor y el mérito es lo que debe guiar la vida de un hombre:
"Verdad es que antes se necesitaba ser hombre de ciencia para medrar; pero hoy chiquilla (dice Gabriel a Inés), ya ves lo que pasa. No es solo Godoy; son cientos de miles los que ocupan altos puestos sin valer maldita de Dios la cosa".


Amaranta y Lesbia
Y así en este escenario, que tiene más tintes de tragedia que otra cosa, todo el mundo espera y va tomando posiciones. Los cortesanos van medrando de uno a otro lado para ver cumplidos sus intereses , y el pueblo, con el sentimiento de estar abandonado a su suerte, se deja engañar con la esperanza de que el futuro rey Fernando saque al país del atolladero en el que está metido. Solo unos pocos, con la inteligencia y el instinto alerta, ven con recelo como las tropas francesas, cada vez más numerosas, se van instalando en España.

"El héroe del siglo (refiriéndose a Napoleón), que conocía España por sus reyes, por sus ministros , y por sus usías, quería saberlo todo y no sabía nada. Su equivocación acerca del país  que iba a conquistar se explica fácilmente: supo sin duda, lo que decían  doña Ambrosía, don Anatolio, el padre Salmón y otros personajes; pero !ay!, no oyó hablar al amolador". 

Esta cita recoge claramente lo que sucederá en el próximo episodio; el pueblo español, representado en la cita por el amolador Chinitas, tomará en sus manos la defensa del país que sus dirigentes abandonaron.

Conforme habéis ido leyendo estas lineas habréis observado que el episodio no es solo una novela al uso. Además de la vida de los personajes, con sus amoríos, alegrías e infortunios, Galdós quiere llevar al lector muchísimo mas allá. En "La corte de Carlos IV" se encarga de ilustrar la desidia y la corrupción; en otros episodios otros males o virtudes tomarán el relevo. Porque esa es la grandeza de la obra de Galdós, ayudándose de la novela, deja al descubierto unos males endémicos de la sociedad española, que aún hoy asolan nuestra realidad. Basta con abrir un periódico para darse cuenta de ello.

Don Benito
Tenéis al alcance de vuestra mano conocer el origen de muchas de nuestras miserias. De la mano de Galdós descubriréis que la España del siglo XIX puede ofrecernos deliciosos momentos de lectura, y sobre todo tendréis la posibilidad de disfrutar de la mirada aguda e inteligente de uno de los más grandes escritores de la lengua castellana.

Solo me queda darle las gracias a Mónica por su fantástica organización; a Isi por haberle dado el relevo y estar siempre detrás de tan buenas iniciativas y a Loque por ser la inspiradora del proyecto :)