domingo, 5 de mayo de 2013

El regreso de Rosamunde Pilcher

Cuando tenía catorce años mi madre y yo empezamos un coleccionable de dos autoras inglesas: Barbara Wood y Rosamunde Pilcher. Los libros de Barbara estaban encuadernados en rojo y tenían en la portada fotografías de los cinco continentes;  los de Rosamunde  en cambio, con sus cubiertas amarillas, mostraban apacibles paisajes británicos. Recuerdo perfectamente como, en cuanto llegábamos a casa del trabajo o del colegio, preguntábamos a mi abuelita, que vivía con nosotras: ¿Ha llegado alguno nuevo?!.  Resignada, la pobre mujer nos entregaba nuestra "droga" rogando: "!No os pongais a leerlo ahora, que vamos a comer!".  

Desde el primer momento yo me incliné por Wood y sus tramas situadas en el pasado y en los más exóticos lugares del planeta: El Cairo, Camberra, Kenya...
Mi madre, dada su debilidad por Inglaterra, leía una tras otra las novelas de Pilcher al ritmo que llegaban a casa. Nada más terminar "El regreso" me lo puso en la mano y dijo simplemente: "léelo". 
Así fue como conocí a Judith y una historia que ya forma parte de mi misma.


Nancherrow, hogar de los Carey-Lewis
En 1935 Judith Dunbar, una jovencita de 14 años, entra en el severo internado de Santa Ursula.  Acaba de decir adiós a su madre y a su hermana que han ido a reunirse con su padre en Ceilán. Como dicta la tradición, Judith solo podrá reencontrarse con ellos cuando acabe su formación escolar. Cuatro dolorosos años de espera proyectan una dolorosa perspectiva en el horizonte, pero entonces la fortuna pone en su camino a Loveday Carey-Lewis. 

Compañera de Judith en el internado, Loveday vive con su familia en una preciosa propiedad de la costa de Cornualles, Nancherrow. Acogida por los Carey-Lewis como si fuera una más de la familia, Judith encontrará junto a ellos un segundo hogar y creará los lazos que marcaran su vida. Nuevas amistades, reencuentros inesperados, el entusiasmo del primer amor y el dolor del primer desengaño.

Pero fuera de los muros de Nancherrow, donde reinan los sueños y la risa, el mundo se prepara para la guerra. Judith y todos los que la rodean deberán afrontar trágicos momentos y aceptar que tras el conflicto, ya nada volverá a ser como antes.



"La casa en la que pasas tu infancia siempre tiene un olor...una atmósfera. Y cuando menos lo piensas te asalta otra vez, olor a libros viejos, cera, muebles antiguos, comidas caseras...y de repente, vuelves a tener ocho años"

Esa es exactamente la sensación que tengo cada vez que abro este libro, o muchos de los libros de Rosamunde Pilcher. Sientes que vuelves a casa y allí están esperándote los viejos amigos, tu familia, un rincón confortable y tu tarta favorita. La prosa de Pilcher es tan delicada y descriptiva que sientes estar contemplando un álbum de fotos antiguo. En realidad no son tus recuerdos, pero están presentados con tal detalle que te parece haberlos vivido. No son sucesos extraordinarios, solo instantáneas de la vida cotidiana. De esos pequeños milagros que tejemos cada día con las personas que queremos; milagros hechos de confianza, ternura y amor que deben hacer frente a las adversidades que nos presenta la vida.


The green sea por Laura Knight
"El regreso" es para mi la novela de Pilcher donde mejor se recoge la esencia de su escritura. Todo desprende calidez, tanto los personajes como los escenarios. Empezando por Judith que te cautiva desde la primera página. Es imposible no sentir como tuyas sus alegrías y sus sufrimientos; lo único que deseas es que pueda cumplir el sueño que nos confía desde el principio de la novela. "No quería una barca de pesca, ni tampoco un caballo. ¿que quería por encima de todo? Raíces. Un hogar y una familia, y un lugar al que volver, durante toda la vida. Su casa..."  

Ese es el camino que nos guía durante toda la novela, el camino de Judith hacia la madurez, hacia la consecución de su sueño. Un camino que pese a parecer estar destinado a la soledad, tan lejos de su familia,  finalmente está repleto de personajes inolvidables. En el centro de todo, la deslumbrante familia Carey-Lewis con el apuesto Edward, la traviesa Loveday y la generosa Diana al frente. A su alrededor el adorable Jeremy, y el fascinante Gus Callander que sueña con ser pintor en un mundo de guerra... ¿y como olvidar la bondad de la anciana Lavinia, los sabios consejos de la Señorita Catto (la directora de la escuela) o al repugnante Billy Fawcett?
Todos los personajes, hasta el más insignificante, están cuidados y dotados de un realismo aplastante.

Y por no hablar de los paisajes de Cornualles, donde se desarrolla casi toda la acción de la novela, y la  narración de la vida bajo la IIGM. Lées y sientes que estas paseando sobre los guijarros de las playa o entre las flores del jardín de Lavinia.  Parece que tu también estás subiendo la empinada cuesta de Porthkerris al salir de la escuela, con la mochila cargada al hombro. Al mismo tiempo que Judith, tu también entras en casa y saboreas los filetes con salsa de menta y la tarta de limón escarchada. 
Cuando llega la guerra, tu también tiemblas mientras coses cortinas negras para las ventanas, o cada vez que llega un correo ante el temor de recibir  malas noticias. Sueñas con los reencuentros y temes los titulares del programa de radio "Noticias a las nueve".

Este libro es simplemente un momento de felicidad cuando lo empiezas y un ataque de nostalgia cada vez que llegas a la última página. Un libro, que pese a no ser una joya de la literatura, ocupa un lugar de honor en mi estantería. 


Autumn sunlight por Laura Knight
Mi madre puso "El regreso" en mis manos, como tantos otros tesoros a lo largo de mis 26 años. Cada vez que lo abro vuelvo con ella a mi casa, a nuestras lecturas compartidas y a nuestras risas descontroladas. 
Se que le debo demasiado, a pesar de que ella nunca pide nada a cambio; pero tengo una promesa que no será capaz de rechazar. Algún día iremos juntas a Cornualles, miraremos el mar desde sus acantilados, mojaremos nuestros pies en las calas y comeremos sandwiches sentadas en una roca de la playa. Será como estar en una novela de Rosamunde Pilcher, pero  seremos nosotras las únicas protagonistas.

PD1. Te quiero mamá.
PD2. Laura Knight fue una pintora impresionista inglesa casada con el también pintor Harold Knight. Formó parte de la llamada Newlyn School. Echad un vistazo a las pinturas del matrimonio, son una preciosidad.