martes, 28 de mayo de 2013

Cuaderno de viaje: Florencia

El Duomo y el Campanile
Hola a tod@s!
Ya estoy de vuelta y con muchas ganas de retomar mis lecturas compartidas :)

Antes de volver de pleno a los libros, verdadero motor de este rinconcito, he pensado en compartir con vosotros algunas instantáneas de Florencia y alrededores. Como sabéis nuestro viaje ha sido cortito (solo cuatro días) pero suficiente para volver hechizados de una región que merece la pena visitar una y otra vez. 

La verdad es que el recuerdo que guardaba de Florencia como mi ciudad italiana favorita no me ha traicionado. Para unos el título de ciudad italiana soñada se lo lleva Roma, para otros Venecia, o quizá Milán, pero mi sentimiento no varía y este corazón sigue siendo florentino. 


Catedral de Siena y equipada para el diluvio
Y eso a pesar de la lluvia torrencial que vivimos este fin de semana. Ha sido una pena porque nos estropeó los planes de ir fotografiando paisajes y pueblecitos como San Gimignano. Solo tenéis que ver las fotos de Siena; hubo un momento en que la lluvia era tan densa que no nos veíamos ni los pies. Pero... al mal tiempo buena cara! A pesar de la meteorología adversa hemos disfrutado muchísimo y venimos repletos de buenos momentos a conservar.

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Totalmente recomendado!
Sin duda uno de ellos es la deliciosa comida que disfrutamos en la osteria "Vini e vecchi sapori". Os prometo que es la mejor pasta que he comido en mi vida, y por no hablar del tiramisú, de los biscottis con vino santo o del café. Se que muchas de vosotras sois adictas al té (y grandes conocedoras), yo os tengo que desvelar que soy café adicta, a un nivel casi Gilmoriano (si habéis visto Las chicas Gilmore os haréis una idea). Como podéis imaginar Italia es un paraíso para disfrutar de buen café. Y el que nos prepararon en esta osteria, con una cafeterita italiana diminuta y servido directamente en nuestra mesa, nos supo a gloria!
No dudéis en reservar una mesa porque no os arrepentiréis. El restaurante es precioso, familiar y cálido. Además esta situado justo al volver de la Piazza de la Signoria, a un paso de la Galeria de los Uffizi y del Arno.

Una vez cargados de energía, después de una buena comida, podéis empezar las visitas, y en una ciudad como Florencia preparaos para encontrar arte en cada rincón. Escultura, pintura, arquitectura, todo condensado en este joyero hecho de calles y coronado por el majestuoso  Duomo. No importa lo entendido que sea uno del arte renacentista, estoy segura de que cualquiera es capaz de emocionarse e inclinarse ante la belleza de esta ciudad.


"Una habitación con vistas" en San Miniato
Además de las visitas de imprescindibles como la iglesia de la Santa Croce, el Ponte Vecchio, el Duomo, la Galería de los Uffizi y la Piazza de la Signoria os recomiendo que subáis hasta la iglesia de San Miniato al Monte. Es una buena ascensión pero se hace placentera cuando te vas perdiendo entre la vegetación y ves como la vista sobre Florencia es cada vez más impresionante. Una vez arriba tomaros vuestro tiempo y deleitaros con un panorama de ensueño. Según la "leyenda" el pobre San Miniato fue martirizado y subió la colina en la que hoy se encuentra su iglesia cargando con su cabeza decapitada entre las manos. Estoy segura de que Jean y yo atrajimos el castigo divino sobre nuestras cabezas al hacer graciosas conjeturas con el pobre San Miniato. 


Gelato en el Ponte Santa Trinita
De vuelta a la ciudad tomamos el ansiado gelato de la heladeria Santa Trinitá. Lo devoramos con el Ponte vecchio a nuestras espaldas y mejor no os pongo fotografías del estado en que acabo Jean; tuvo la genial idea de pedirse un cono gigante que se iba derritiendo por todas partes y la experiencia fue algo catastrófica (aunque tronchante para mi :D).

En lo que se refiere a librerías desgraciadamente no pude hacerme con botín alguno puesto que mis conocimientos de italiano son nulos. Aún así nos dimos una vuelta por La Feltrinelli  (cadena italiana de librerías) y, como no, toda la tienda estaba inundada de ejemplares y publicidad de "Inferno" la nueva novela de Dan Brown ambientada precisamente en Florencia. 


Remeros bajo el Ponte Vecchio
En los momentos de descanso entre paseo y paseo terminé "Una habitación con vistas". Era una gozada ir leyendo el libro para después salir a la calle y encontrarse en el sitio exacto donde transcurrían las escenas de la novela. Desgraciadamente nuestra habitación no tenía vistas al Arno pero como bien dice el Sr Emerson en la novela: "Los hombres se dividen en dos clases. Aquellos que olvidan los paisajes y aquellos que los recuerdan, incluso en la más pequeña de las habitaciones."

Como miembro del segundo grupo,  poco importa hacia donde dirija mis pasos o donde me encuentre; los paisajes de Florencia vendrán ya siempre conmigo como un precioso equipaje. Bastará con rebuscar un poquito en la memoria y estaré de nuevo a orillas del Arno en el instante en que me haga falta.

Mañana mismo os hablo de "Una habitación con vistas" y como siempre solo me queda desearos felices lecturas.


Marcapáginas y libreta antigua
PD. Se me olvidaba! Si queréis comprar algún recuerdo y os gusta el material de papelería (sobre todo las libretas joya), no dudéis en daros una vuelta por las tiendas "Signum". Creo que hay tres en la misma Florencia y vais a encontrar en ellas maravillosos productos artesanales. Yo me hubiera vuelto loca comprando! Menos mal que llevo conmigo a un acompañante más sensato que frena mis impulsos consumistas  :)

Os enseñaría los biscottis y el queso que compramos pero...ya nos los hemos zampado jeje!!