jueves, 30 de mayo de 2013

Una habitación con vistas de E. M. Forster

Viajar a Italia. Hay algo mágico tras estas palabras. Millones de turistas siguen visitando un país que evoca la belleza y el placer de vivir. Lejos de ser una moda actual, el viaje a Italia remonta sus orígenes varios siglos atrás. Desde principios del siglo XVIII, todo joven europeo de buena familia, debía completar su formación con un recorrido por varios países del extranjero. 

Italia era la pieza central de esa travesía conocida como el "Grand Tour". Después de años de estudio y de férrea disciplina los jóvenes se embarcaban en un viaje que podía alargarse hasta donde el bolsillo lo permitiese. A finales del siglo XIX, con el tímido avance en las mentalidades y el abaratamiento de los transportes, la oportunidad de viajar se ofreció también a las mujeres y a las clases medias. Normalmente los jóvenes iban acompañados de un preceptor o un acompañante que vigilase sus pasos y evitase que estos se descarriasen. Y es que para los originarios del Norte de Europa, los países del Sur constituían un campo de experimentación en las pasiones de la vida. En la exaltacion del arte, del amor y de la libertad.

Eso es exactamente lo que le ocurrirá a nuestra protagonista, Lucy Honeychurch. La joven  acaba de llegar a Florencia acompañada de su prima Charlotte. Pero desde el principio, el viaje no se desarrolla todo lo bien que esperaban.  En lugar de las prometidas habitaciones con vistas al Arno, la dueña de la pensión les ha asignado unas tristes habitaciones interiores. Afortunadamente sus lamentos son escuchados por otro huésped de la pensión, el extravagante Sr Emerson. Este no duda en ofrecer sus propias habitaciones y las de su hijo George a las recién llegadas para que puedan disponer de sus deseadas vistas.


Lucy y la puritana Charlotte
A partir de este momento los Emerson entrarán en la vida de Lucy, transformándola por completo. Una red, a la que podríamos llamar destino, empujará a los dos jóvenes el uno hacia el otro y un beso entre un campo de violetas sellará para siempre su relación. Ni la vuelta a Inglaterra, ni a los prejuicios, ni a las convenciones, conseguirá frenar un amor, apasionado y sincero, que contiene en si mismo todas las posibles promesas de felicidad.


¿Creeis en el amor a primera vista? ¿ en el poder del amor para abrirnos los ojos y hacernos despertar a la vida? Si es así este es sin duda un libro para vosotr@s. "Una habitación con vistas" es una historia de juventud, de entrada a la madurez y de la importancia de ser fiel a uno mismo y a sus sentimientos.
Lucy en la Piazza della Signoria
Desde que empezamos la lectura nos damos cuenta de que el libro construye su trama en un juego de opuestos; oposición entre el amor y las apariencias, entre los prejuicios y la realidad que se esconde tras ellos, entre la libertad y las barreras que la oprimen. 

El libro, publicado en 1908, es un claro ejemplo de literatura eduardiana y no es de extrañar que estos fuesen los temas que eligió Forster para su novela. El periodo eduardiano supuso una revolución para una Inglaterra que despertaba del letargo victoriano.

Un mundo nuevo estaba naciendo en aquel entonces y la nueva generación que surgió con él reclamaba más libertad para vivir una vida alejada de las viejas costumbres. Es en medio de este panorama donde Lucy deberá encontrar su camino. Y como os podéis imaginar no será tarea fácil.  A un lado debe hacer frente a los consejos de su madre, de Charlotte y de Cecil, su prometido. Forster hizo que estos personajes encarnasen el inmovilismo, el anclaje en las conductas victorianas. Para Cecil y Charlotte, el mundo se divide entre la gente "bien" y el resto de la humanidad. Según ellos Lucy debe dejarse guiar por sus consejos y preocuparse solo de guardar una apariencia impecable ante la buena sociedad. Lo más importante es que reprima todos sus impulsos y llegue a comportarse como una verdadera dama.


Cecil, el insufrible prometido de Lucy
Por el contrario el Sr Emerson, George y el Sr Beebe (el párroco)  enseñarán a Lucy a perder el miedo a decidir por si misma, a vivir con todos los sentidos y a buscar su propia felicidad. Entre estos personajes el Sr Emerson me ha cautivado. Cada vez que toma la palabra deslumbra por un lado con sus ataques hacía el oscurantismo de la Iglesia y  la doble moral de la buena sociedad y por otro en su defensa del hombre y de las alegrías de la existencia. Creo que nada resume mejor a mi querido Sr Emerson que cuando grita a todos en medio de una excursión: "No luchéis contra la primavera!". 

El personaje de Lucy también es inolvidable. Como sufría cada vez que la veía tomar una decisión equivocada. No podía dejar de pensar "Cuanto daño hacen a veces los consejos de los demás!". Lo único que he echado en falta es entrar en el interior de George al igual que lo hacemos en el de Lucy. Vemos toda la evolución de la joven, como deja atrás su esnobismo y sus miedos; pero los pensamientos y acciones de George quedan limitados a apariciones más esporádicas, aunque eso si gloriosas. Creo que su declaración de amor entra desde hoy mismo entre mis favoritas: 
Lucy y George, otra pareja inolvidable
"Es cierto que te amo y de una forma mucho mejor que la suya. Si, ciertamente mejor. Deseo que tengas tus propios pensamientos incluso cuando te tenga entre mis brazos... Ven hacia mi como lo hiciste en primavera, y después te explicare sin brusquedad. Te he amado desde la muerte de aquel hombre. No puedo vivir sin ti. He pensado... va a casarse con otro, ya no tiene sentido! Pero entonces te he encontrado de nuevo, en medio del esplendor del agua y el sol. Viéndote avanzar entre el bosque he sabido que nada mas importaba. He venido hasta aquí, para vivir y conseguir mi oportunidad de ser feliz."

Con una declaración así podéis haceros una idea de la bonita historia que se esconde detrás. Pero lo que hace aún más grande esta novela es que no se limita a una historia de amor. Forster traza entre sus páginas una crítica feroz contra todo lo que condena al hombre a concebir la vida como un "valle de lágrimas": la religión, las convenciones de clase, la desigualdad entre los sexos y la represión de los sentimientos y las pasiones. 
Forster elige Italia como el lugar donde Lucy renace a la vida. Frente a la frialdad de Inglaterra, y lo medieval de sus conductas, contrapone la calidez de Florencia, cuna del Renacimiento del hombre.  Esta comparación me parece deslumbrante!

E.M Forster
Es el primer libro de Forster que leo y no podéis imaginar las ganas que tengo de leer los siguientes. Su escritura desborda delicadeza y una profunda sensibilidad. Con que maestría describe los sentimientos de los personajes!  No os voy a negar que después de haber leído el libro durante el viaje a Florencia lo he vuelto a releer en casa. La segunda lectura ha sido tan maravillosa como la primera. A pesar de las constantes referencias a la filosofía o al arte, la novela tiene unos diálogos ágiles e irónicos (puramente ingleses) que hacen que devores el libro de una sentada. 


Supongo que con lo mucho que me ha gustado estaréis intuyendo que este libro merece una distinción especial...Y así es!! Aquí tenéis un nuevo Coup de Coeur en toda regla! 
Al igual que el libro, os recomiendo la preciosa adaptación cinematográfica que James Ivory hizo de la novela. No tengo palabras para describir lo mucho que me gusta. Es simplemente perfecta! La música, la fotografía, la fidelidad al libro...Sin duda una de las mejores adaptaciones de época que he visto.

Espero que disfrutéis el libro tanto como yo lo hice :)
Felices lecturas a tod@s!