lunes, 13 de mayo de 2013

Reencuentro en París...


Cae la tarde sobre Notre-Dame
Hola a tod@s! Después de una semana de silencio ya estoy aquí de nuevo. Esta vez tengo una excusa algo más que justificada; una grandísima amiga ha venido a visitarme y como comprenderéis me han faltado horas para poder disfrutarlas con ella. 
Estos seis días se me han pasado tan rápido que ahora tengo la sensación de haberlos soñado. Menos mal que ahora quedan las fotos  y los recuerdos para conservar todos los buenos momentos que hemos vivido.             
El tiempo anunciaba lluvia para toda la semana, pero tuvimos suerte y  al final todo se redujo a la presencia amenazante de las nubes sobre nuestras cabezas. Como todos habíamos visitado ya París en excursiones marathonianas, decidimos disfrutar de tranquilos paseos por rincones más secretos, escondidos a los ojos de los turistas. 


La tour Eiffel en primavera
La primavera es un momento único para pasear por París. No hace demasiado calor y la naturaleza intenta recuperar el espacio que la gran urbe le arrebató hace ya tantos años. Los jardines rebosan de flores y los árboles, mas frondosos que nunca, proporcionan una agradable sombra en las horas más calurosas del día. 

Si tenéis pensado venir a París reservad algunos días para conocer el canal Saint-Martin y el parque de Buttes Chaumont. Justo al ladito de la entrada del Louvre, desviaros hacia el Palais Royal y la cercana Galerie Vivienne.  En su interior parece haberse detenido el tiempo y podréis sentaros a tomar un té con deliciosa pastelería casera (A priori thé).  

Si el cuerpo os pide libros no hay mejor sitio que el universitario Quartier Latin. Perderos por las callejuelas de la Montagne Sainte-Geneviève y sus numerosas librerías.  Una vez las manos cargadas de conocimiento dirigíos de nuevo al Sena. Una parada en  la Ile de Saint-Louis y por un nuevo puente, dirección al Marais con sus tiendas de moda y sus pintorescos negocios judíos. Aquí está el Musée Carnavalet (Museo de Historia de París). La visita, además de gratuita, es perfecta para los amantes del pasado y sus vestigios.
Una vez hecho este recorrido nosotros no pudimos evitar hacer la visita de rigor a las dos grandes damas parisinas. Tanto Notre-Dame como la Tour Eiffel lucen preciosas en esta época del año como podéis ver en las fotos. 


El precioso pueblecito de Honfleur
Como teníamos tiempo suficiente y ganas de aventura decidimos coger el coche y escaparnos a Normandía. Jean y yo ya empezamos a conocer bien la región y queríamos que nuestros amigos se enamorasen de ella tanto como nosotros. Empezamos por Deauville y fuimos remontando la costa hacia el Norte, sin rumbo fijo ni apremios por cumplir con un horario establecido. Con el mar siempre en el horizonte, ante nuestros ojos se iban desplegando prados interminables, donde el verde de la hierba se intercalaba con el blanco y el rosado de las flores de los manzanos. Aquí el hombre es solo un invitado, dejando el protagonismo a la naturaleza y a las plácidas vacas, dueñas absolutas de los prados y del paisaje. 

Paramos en el pintoresco pueblecito de Honfleur y a mi no me hubiese importado terminar aquí mi viaje. Antiguo puerto tradicional, los pescadores normandos han hecho hueco a  numerosos pintores y escritores que han elegido Honfleur como lugar de residencia y de inspiración. Aquí repusimos fuerzas con unas suculentas galettes (crêpes salados) y una sidra casera que bebimos en los tradicionales cuenquecitos de barro.


Acantilados de Etretat y nosotras frente al horizonte
Varios pueblos y bastantes kilómetros más adelante llegamos a Etretat; en ese momento todos quisimos ser gaviotas y poder volar. Frente a nosotros se erigían, desafiando al mar, unos majestuosos acantilados blancos. En medio de ellos se abría una playa de guijarros desde donde la gente comenzaba el ascenso hacia lo alto de las colinas. 
Muchos escalones después nosotros también estuvimos arriba y respiramos. Una robusta iglesia normanda nos dió la bienvenida y el viento del Canal de la Mancha nos llenó los pulmones de mar y el espíritu de ensoñaciones. Frente a nosotros solo el cielo, el mar y la promesa de las costas de Inglaterra un poco más adelante. 

Muchas fotos, conversaciones y risas después empezamos el descenso y continuamos nuestro camino. Ahora el horizonte era la vuelta a las despedidas y a la rutina; pero una parte de nosotros se quedó en esos acantilados. Los cuatro permanecemos allí libres para imaginar nuevas aventuras al otro lado del mar y ligeros para emprender el vuelo siempre que sea necesario.


Noche de lectura
El próximo reencuentro será ya en Alicante (cuento los días para ese momento). Mientras, yo vuelvo a mis libros y a mis lecturas. Tengo varias reseñas listas para compartir con vosotr@s, pero ahora os dejo con el libro que me acompaña en este momento "El país del delfín verde". También tiene el mar como protagonista y de momento no me alejo del Canal de la Mancha. La acción transcurre en la isla de Guernsey en el año de 1840. De momento lo estoy disfrutando muchísimo y si se mantiene así creo que no voy a tardar mucho en poder hablaros de él :)

Que tengáis un muy feliz lunes!

PD. Estefanía ya te echo de menos :(