miércoles, 22 de mayo de 2013

El secreto de la granja gris, de Mary Elizabeth Braddon

Cada visita a Gibert, la librería de la que tanto os hablo,  es como una visita al paraíso. Pasear por cualquiera de sus seis pisos es un placer, pero el rincón donde verdaderamente crees estar tocando el cielo, es la última planta. Se la conoce como la "Pochothèque" (biblioteca de libros de bolsillo) y... Madre mía lo que podéis encontrar ahí dentro! Nada más subir la escalera, a la entrada de la pochothèque, te esperan un montón de cestas amarillas. ¿Es que creéis que es posible salir de allí con un solo libro?
Ante nuestros ojos se ofrece un precioso espectáculo de estanterías repletas de literatura. Mezclados en los estantes, tenemos ejemplares nuevos y de ocasión de la misma novela. Ya veis, libros a montones y para todos los bolsillos!
Si visitáis París no dudéis en hacerle una visita en la, siempre animada, Place de Saint Michel.

En mi última cesta amarilla (del pasado viernes) se coló este libro. Primero porque me cautivó la portada con la pintura de James Tissot (todos sus cuadros son preciosos) y segundo porque se trataba de literatura victoriana. Bueno pues os diré que entre Gibert y mi casa hay aproximadamente 45 minutos, entre metro y trenes.  En ese tiempo, la granja gris  que da nombre a la historia dejó de tener secretos para mi.

La solitaria Granja Gris
Todo transcurre en una pequeña aldea, perdida entre la campiña de Lincoln. Martin Carleon el propietario de la "Granja Gris", acaba de morir en extrañas circunstancias. Su hermano menor Dudley es el nuevo heredero de la sombría propiedad y los campos que la rodean. A su lado, como si fueran su propia sombra, se encuentran el capataz de la finca Ralph Purvis y su hermana Marthe. Ninguno de los dos son apreciados por los habitantes de la aldea ni por los íntimos amigos de los Carleon. Una y otra vez aconsejan  a Dudley que se deshaga de unas compañías  siniestras que parecen esconder terribles secretos.

Sin embargo haciendo oídos sordos Dudley mantiene a los hermanos en la propiedad y se casa con la joven e inocente Jenny Trevor.  Cuando esta se traslada a su nuevo hogar, con la esperanza de disfrutar de su nuevo papel de señora, siente que algo oscuro se esconde entre las paredes de la granja. ¿Porque Ralph espía a todo el mundo? ¿Porque Dudley no actúa ante el comportamiento extraño de su capataz? 




Al ver el tamaño del libro pensé que iba a ser imposible que la autora consiguiera crear una trama interesante y un clima de suspense logrado. Pero para mi sorpresa resultó que, en al menos una de las cosas, Braddon había salido airosa. 


Jenny a punto de descubrir el secreto
En tan pocas páginas consigue crear una tensión que te engancha desde la primera escena en el cementerio. El paisaje de los campos, la granja aislada, el río en el que tanta gente se ha ahogado por culpa de las densas nieblas de la región...Todo iba sobre ruedas, incluso los personajes dejaban presagiar un drama jugoso. Debajo de su aparente tristeza por la muerte de su hermano, Dudley escondía algo, también la silenciosa Marthe y como no el oscuro Ralph espiando detrás de las puertas y merodeando por los alrededores de la casa. El contrapunto a todos ellos era la inocente Jenny, que no podía imaginar donde se había metido.

Pero cuando llega el momento del desenlace...La palabra decepción se me dibujó en la cara. Solo podía preguntarme ¿tanto para esto? Menuda chapuza de secreto! Quizá la culpa la tenga el tamaño del libro cuya extensión se acerca más al relato que a la novela. Pero como la ambientación me ha gustado tanto, creo que voy a darles una oportunidad a otras de sus novelas.

Recuerdo que el nombre de Mary Elizabeth Braddon me sonaba por aparecer en bastantes novelas victorianas. Sin ir más lejos en la novela "The head of the house of Coombe" de Hodgson Burnett (aquí podéis leer la reseña) la niñera de Robin siempre estaba leyendo historias de Braddon. En muchos otros relatos, las obras de Mary Elizabeth, casi siempre aparecen como la vía de escape de asistentas, amas de casa y empleadas de la clase media. 


Mary Elizabeth Braddon
Consultando un poquito su biografía salimos de dudas rápidamente y es que esta autora fue una de las más prolíficas y vendidas de su tiempo (acabáramos, tenía delante a la Mary Higgins Clark victoriana). Leer a Braddon es consumir pura literatura popular victoriana. Todos los ingredientes que el público demandaba por aquel entonces están reunidos en sus novelas: ambiente gótico, adulterios, asesinatos, robos, sensaciones fuertes, fantasmas, una protagonista femenina inocente y otra descarriada...Bienvenidos al oscuro mundo de los best-sellers del siglo XIX!

Como suele suceder con la "literatura popular", sus novelas fueron denostadas por la crítica pero alabadas por un público fiel y numeroso, que la convirtió en una mujer acomodada.
La propia autora confesaba en su correspondencia: "Me encuentro siempre dividida entre el noble anhelo de alcanzar algo parecido a la excelencia y el muy innoble deseo de ganar mucho dinero".  


Sus dos novelas más conocidas
Hoy su nombre queda ligado a aquella "literatura de sensaciones" que habitó las librerías de muchos hogares británicos. No es de sorprender que su fama decayera hasta el discreto lugar que ocupa en nuestros días; y es que Braddon tuvo que hacer frente a otro gran autor victoriano de masas, que con historias de tramas truculentas, consiguió alcanzar cotas literarias remarcables. Quizás el nombre de Wilkie Collins os resulte más familiar ¿verdad? 

De entre las más de ochenta novelas publicadas por Braddon, dos títulos destacan sobre el resto: "Aurora Floyd" y "El secreto de Lady Audley". En cuanto consiga dar con ellos (algo casi imposible en castellano pero no en francés o inglés) os cuento enseguida mi siguiente aventura con la autora :)