martes, 9 de abril de 2013

The summer before the storm de Gabriele Wills

Allá por el mes de febrero, Isi organizaba el sorteo de esta novela y claro, en el mismo instante en que leí su argumento supe que tenía que participar: I guerra mundial, Canadá y sus paisajes, una familia de la alta sociedad y un misterioso recién llegado...SOS, SOS, María tocada de nuevo por el implacable bichejo de la tentación literaria.

Eso si, no todo iba a ser fácil; dos detalles a tener en cuenta eran que el libro además de estar en inglés tenía la friolera de 550 páginas. La respuesta instantánea de mi organismo no se hizo esperar: con la manos frías tuve que hacer el llamamiento de todas mis neuronas pro british para presentar batalla: "Formen filas, presenten armas; el reto british no ha terminado", "Repito, después de los readathones el reto british continua..." 
Varias semanas después, la operación ha sido superada con éxito (las milicias inglesas de mi cerebro ya se han dispersado jejeje) y aquí tenéis por fin mis impresiones.


Veranos de antaño en el Lago Muskoka
Corre el verano de 1914 y los Wyndham, con Augusta la matriarca a la cabeza, disfrutan de las delicias de la estación estival en su inmensa propiedad del lago Muskoka, uno de los más bellos de Canadá.
En el centro de todas las miradas está Victoria, la nieta predilecta de Augusta; una jovencita impulsiva, inmadura y preciosa que siempre anda en busca de nuevas emociones. 
Siguiendo la tradición Victoria espera pasar otro inolvidable verano junto a su numerosa familia y el resto de sus poderosos vecinos. Pero, en realidad, nada resultará como ella había previsto y varias tormentas removerán los cimientos de su hasta ahora plácido y feliz mundo. 
Un nuevo miembro de la familia, regresa para recuperar el lugar que le pertenece por derecho y las intrigas familiares no tardarán en invadir los pasillos de la mansión Wyndham. Mientras, la impulsiva Victoria, despertará al deseo y al amor entre las aguas del lago. Pero cuando el amor nace en tiempos de guerra, se ha de estar preparado para hacer frente a grandes y dolorosos sacrificios. El idílico verano está a punto de acabarse y nadie será el mismo cuando caigan las primeras hojas del otoño.



Como ya he avisado antes (y el que avisa no es traidor), estamos ante una novela bastante larga y aún hay más...Este es tan solo el primer volumen de una trilogía! No es de extrañar por eso que la autora haya concebido esta primera parte como una gran introducción a la familia Wyndham, a su paraíso del lago Muskoka y a su privilegiado estilo de vida.


La impulsiva y romántica Victoria
La mayor parte de la trama transcurre en las orillas del lago, dejando para el final la parte más trágica de la historia localizada ya en la Inglaterra de la IGM.  Debeis  estar preparados para conocer a muchos, muchísimos personajes. Los Wyndham, los Thornton, los Carrington y los Carlyle son los nombres de las adineradas familias que veranean en Muskoka. Junto a ellos encontramos a sus conocidos, que llegan a Canadá desde diversos rincones del mundo y a los sirvientes, que hacen posible sus ociosas existencias. Estad atentos por que la autora introduce entre los personajes ficticios, algunas personalidades históricas que es interesante ir descubriendo durante la lectura. Yo fui ampliando información sobre ellos y es una muy buena forma de comprender y adentrarse aún más en el contexto del relato.

Pero entre todo este gran fresco de personajes, dos de ellos acapararon desde el principio toda mi atención: Jack y Victoria. Y no por que me gustasen sus comportamientos sino por todo lo contrario, me cayeron mal desde el primer momento. La inmadurez y el comportamiento caprichoso de Victoria me sacaba de quicio y ¿que decir del frío, calculador y despreciable Jack? Cada vez que aparecía lo odiaba, pero al igual que con Victoria, tenía el presentimiento del gran cambio que iba a producirse en ellos con el devenir de la historia; era imposible quitarles la vista de encima a estos dos.


Chas y Victoria al final del verano
Pero más que los personajes, cuyas personalidades están a veces un poco desdibujadas y faltas de intensidad (claro hay tantos que es imposible dedicarles más tiempo a cada uno de ellos supongo) lo que más me ha gustado de la novela es la atmósfera que desprende. Las localizaciones y las descripciones del entorno y el universo de los Wyndham me han cautivado totalmente.

Me ha encantado imaginar las travesías en canoa que los personajes hacen para trasladarse de una propiedad a otra. Asistir a sus veladas y bailes mientras las estrellas reflejan su luz en la superficie del lago. Ser partícipe de los besos que nacen en sus orillas y los amores que se consuman en los rincones más escondidos de las pequeñas islas del Muskoka. 
Todo tiene el sabor de los sueños de juventud y de las esperanzas puestas en un futuro prometedor. Algunos sueños son más maduros que otros, como el deseo de Zoe de estudiar, descubrir y mejorar el mundo, frente al deseo más egoísta de Victoria de disfrutar de los placeres sin preocuparse de lo que pase a su alrededor. 
Otros como Jack o Helene persiguen la riqueza y el poder a cualquier precio, y Chas simplemente busca una oportunidad de asociar su  persona a algún acontecimiento glorioso ¿que mejor que una guerra en el horizonte para conseguir su objetivo?


El hundimiento del Lusitania, uno de los episodios centrales del  libro
Por eso disfrutas aún más de esa atmósfera de optimismo y belleza, por que sabes perfectamente que será efímera y esperas temerosa el momento en que todo va a desvanecerse.  La autora consigue adentrarnos perfectamente en este cambio de escenario y el dolor remplaza rápidamente a la felicidad de los días de verano. Lo que más me ha gustado de esta segunda parte son las cartas que intercambian los personajes que participan en el conflicto con los que se han quedado en los ya no tan alegres paisajes canadienses del Muskoka.  Unos y otros comparten su día a día, tanto las buenas como las más terribles noticias, y el intercambio epistolar te hace ser aún más participe del dolor de los que envían y reciben las misivas.

No se si os animaréis a leerla en inglés o si algún día la historia llegará a ser publicada en castellano. Por mi parte tengo muchísimas ganas de saber que ocurrirá con Victoria y el resto de personajes! Por lo que he leído parece que la segunda parte de la trilogía traslada la acción  a Francia, uno de los territorios que más sufrió los horrores de la guerra. 
No os voy a negar que me hubiera gustado mucho que la autora profundizara un poco más en la caracterización de los personajes; pero pese a ese detalle creo que es una bonita novela histórica que merece la pena leer. Tiene todos los ingredientes de una buena historia y además algo que es mucho más difícil de conseguir, una atmósfera propia que te hace sentir nostalgia una vez que te alejas de ella.   Las aguas del Muskoka siguen brillando en tu memoria y  no puedes evitar querer visitarlas de nuevo, una vez lleguen los luminosos y eternos días del verano.