viernes, 5 de abril de 2013

La garçonne de Victor Margueritte


Ahora si que si, recién llegada a París retomo al blog con total normalidad. Que ya está bien de tantas vacaciones y ahora deben disfrutarlas otros :) He leído bastante durante estos días y no puedo esperar para compartir con vosotros varias nuevas joyitas que he tenido el placer de descubrir; pero debo hablaros hoy de la última novela que leí antes de volver a España. Hace unas semanas no me dejó indiferente y el paso de los días no ha borrado ni un ápice la intensa impresión que sentí el día que la leí. 

Cada época tiene su best seller y cada generación se ve inmortalizada para bien o para mal, por el ojo crítico del escritor.  Hoy os traigo la novela que recoge la esencia, no solo de los "locos años veinte", sino de la mujer que nació con ellos y los revolucionó . 

"La garçonne", que así se titula el libro, se convirtió en un verdadero fenómeno editorial cuando se publicó en 1922. En cuatro días se vendieron, veinte mil ejemplares y se mantuvo como la novela más vendida durante muchos meses; sin embargo, como muchas veces sucede, su popularidad cayó rápidamente en el olvido. Tan fulminante fue su ascenso como su caída. Y es que el drama de la IIGM borró pronto los excesos y la euforia de aquellos despreocupados y revolucionarios años.
En el imaginario sin embargo, ha permanecido la instantánea de esas chicas ataviadas con flecos y perlas, fumando con boquilla y luciendo esa melenita corta y oscura, nunca antes vista en ninguna mujer. Este peinado se conoce como coupe à la garçonne y si a alguien debemos el origen de tal denominación es a la novela de Victor Margueritte

Elegancia de los 20's
La protagonista de la historia es Monique Lerbier hija única de una familia de la alta burguesía parisina. Bien educada en los preceptos de la época, es una chica sensible y soñadora cuyo mayor anhelo es compartir su vida junto a Lucien, su prometido. Un joven por el que siente un amor incondicional y con el que quiere poner en marcha el proyecto para el que ha sido preparada: casarse, formar una familia y vivir en la paz de un hogar feliz. 
Pero cuando descubre la infidelidad de Lucien y las verdaderas intenciones de su familia, que solo la ven como un mero objeto de cambio en  el mercado matrimonial, Monique decidirá romper con una sociedad repugnante y la doble moral que la caracteriza.
Uno a uno, transgredirá todos los límites establecidos: drogas, depravadas prácticas sexuales, indiferencia ante el mundo que la rodea y la glorificación de una independecia absoluta, tanto afectiva como económica. Pero cuanto mas hondo cae en ese mundo de hedonismo, Monique se da cuenta de la triste existencia que lleva y de que esa no es la vida que desea para ella. 


Estas chicas...un escándalo!
Con esta sinopsis ya os podéis imaginar que es imposible quedar indiferente ante la historia de Monique. Todo en la novela nos invita a ponernos en su piel desde el momento en que la conocemos siendo una niña. 
Gracias a la cuidada ambientación, el autor guia a su protagonista, y a nosotros con ella, por su descenso desde el vacío esplendor de las habitaciones burguesas hacia los infiernos de los prostíbulos y los fumaderos de opio parisinos. Estas escenas son bastante fuertes y el autor no escatima en detalles, así es que en este aspecto puedo comprender el escándalo que desencadenó la novela entre amplios sectores de opinión de la época. 
El realismo impregna todos estos escenarios y sobre todo a los personajes que los habitan.

Lucien, el prometido, es un nuevo miembro de mi lista de personajes literarios a odiar por los siglos de los siglos. Cínico, trepador, amoral, no duda en confiar a los lectores sus verdaderas intenciones (casarse con la protagonista, ignorarla en su lujosa futura casa y vivir la gran vida gracias a la fortuna que ella heredará); pero aún más que a él, odio a la madre de Monique. Ella conoce perfectamente  a Lucien y no duda en vender y sacrificar a su propia hija. El momento en que Monique rompe con su familia y echa en cara toda la falsedad de su conducta a su madre fue sublime. Solo me faltó arrancar en aplausos hacia la protagonista.

Junto a Lucien y a su familia aparecen los personajes que acompañan a la protagonista en su periplo por el desenfreno. Entre ellos me marcó muchísimo Anika, una pintora, que acaba siendo adicta a las drogas y cuyo final es terrible. 
Y como contra punto a este mundillo aparecen personajes como Georges, un bohemio pero íntegro profesor,  que finalmente mostrará a Monique que es posible encontrar la independencia y la libertad sin renunciar al amor y a una familia en la que confiar. Será él quién  enseñará a Monique que los lazos que nos unen a los demás, si bien nos atan a otras personas, permiten compartir las alegrías y  aligerar las penas de nuestra existencia.

Pero más allá de la trama novelística, esta historia lo que consigue es invitarnos a reflexionar. Mientras iba leyendo me iba dando cuenta de lo desafíos a los que tenían que hacer frente las mujeres que no seguían el camino establecido. La novela muestra bien como la educación guiaba a las jovencitas hacia la familia, el matrimonio y los hijos; hacia el amor incondicional de un marido que predicaba la moral en casa para transgredirla nada más cruzar el umbral del hogar. Ante esto las hijas o esposas  solo tenían dos opciones: consentir, o bien rebelarse entrando en el lado de los condenados. 

Por eso al conocer a Monique y a las garçonnes, que ella representa, nos damos cuenta de lo audaces que fueron. Se atrevieron a mostrar a la sociedad que ellas también podían equipararse a  los hombres tanto en logros, como triunfar en una carrera profesional, como en el disfrute de  los placeres  y las experiencias más escabrosas. 
Algunas, como Anika en la novela, piensan haber conseguido su lugar al comportarse como cualquiera de los hombres más depravados. Amantes, vicios, egoísmo. ¿Acaso no era esa la libertad masculina vetada a las mujeres? ¿La verdadera fuente de la felicidad que les estaba prohibida? 
Otras como Monique, tras el desenfreno, se despiertan sintiéndose más miserables que nunca. Se dan cuenta de que han conseguido la libertad a un precio demasiado alto, renunciando hasta a su propia  feminidad. Por eso la novela puede verse como una fábula con moraleja que invita a quien la lee a plantearse varias cuestiones.

Flappers paseando modelitos
¿Cómo consigue una mujer su independencia? ¿debe renunciar a ciertas cosas para lograrlo? Como veis estas preguntas tienen hoy tanta vigencia como antaño y tan solo una misma puede encontrar la respuesta acertada.  Lo que es admirable al leer novelas como esta es que si aún hoy no conocemos una igualdad total, existe una diferencia que lo cambia todo: ahora somos libres de elegir la vida que deseamos sin miedo a la condena de la sociedad. Las garçonnes lucharon a su manera por sacar a la mujer de la oscuridad, y hombres como Victor Margueritte, conscientes de la injusta realidad que las mujeres vivían, levantaron la voz y la pluma para denunciar la falsa moral de la "buena sociedad". 

Imaginad el impacto que frases de la novela, tan ciertas como estas,  causaron en 1922: 
" La unión libre es el mas bello de los contratos"
El matrimonio sin amor es una forma de prostitución" 
"La maternidad solo tiene razón de ser y grandeza, que siendo consentida. Mejor aún si es deseada." 

La crítica, claro está, fue implacable; el autor tuvo incluso que renunciar a la Legión de Honor (título honorífico de gran prestigio en Francia) que le había sido otorgada por honores de guerra, y finalmente fue condenado al ostracismo en el mundo intelectual del momento.
Pero  lo más importante es que Margueritte ayudó a sembrar las semillas de la ansiada lucha de la mujer hacia la igualdad y, aunque hoy no pueda verlo, su novela sigue siendo un precioso testamento de ese combate.  Para mi una lectura imprescindible.

Buen fin de semana a todos :)