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lunes, 15 de enero de 2018

'Agnes Grey' de Anne Brontë

'Agnes Grey' y el crumble de manzana que nos
comimos este fin de semana.
"En todas las historias verdaderas hay enseñanzas, aunque puede que en algunas nos cueste encontrar el tesoro...".

Así empieza 'Agnes Grey' mi primera lectura de 2018. Esta era la última novela de las hermanas Brontë que tenía por leer y ha resultado ser el broche de oro perfecto. Un libro emotivo, sencillo y valiente que he cerrado con una sonrisa en los labios y un puntito de tristeza.

Agnes Grey, hija de un clérigo del norte de Inglaterra, es una joven afable y bien educada que ha crecido junto a sus padres y hermana en un pequeño presbiterio aislado entre páramos salvajes. Un buen día, acuciada por las  dificultades económicas que atraviesa su familia, decide buscar un puesto como institutriz en una familia local que necesite de sus servicios. Pero una vez en su puesto de trabajo, todas las expectativas de realizarse y las ilusiones de Agnes se vienen abajo una a una. A la crueldad y la mala educación de sus alumnos, se une la indiferencia y los desplantes de sus patronos; el mutismo del resto de empleados de la casa y la más absoluta soledad. 

Perseverancia, fe y coraje serán las armas de Agnes para salir adelante. Y es que, en medio de la mayor tristeza, siempre queda un hueco para la esperanza...



Creo que no tendré el respaldo general al preferir 'Agnes Grey' a la 'Inquilina de Wildfell Hall', pero no puedo más que afirmar que he adorado cada una de las páginas de 'Agnes Grey' (exceptuando quizá un final demasiado precipitado). Desde las primeras escenas en las que Agnes se aleja de su querido presbiterio, cargada de sus pocos enseres y sus más numerosas ilusiones, he empatizado con ella y sobretodo con su sincero y desgarrador testimonio. 

"¡Qué delicioso ser institutriz! Salir al mundo; emprender una nueva vida; actuar por mi misma; ejercitar mis facultades aún sin utilizar; poner a prueba mis fuerzas desconocidas; ganar mi propia manutención y algo que consolara y ayudara a mi padre, mi madre y mi hermana...".

Que tristeza ser testigo del derrumbe de las expectativas de Agnes cuando esta se enfrenta por fin a su primer empleo como institutriz. Unas vivencias de dolorosa lectura que, pese a prestarse a ello, no caen en ningún momento en el melodrama ni en la exageración. Con un estilo simple, directo e impecable, Anne Brontë expone, a través de la experiencia de su heroína, la realidad (y nada más que la realidad) del trabajo que desempeñaban las institutrices de su época. 

Empleadas, pero no criadas como tal; acompañantes sempiternas de la familia, pero un ningún caso miembro de ella, las institutrices lidiaban con una soledad casi completa a excepción de la compañía de los niños que tenían a su cuidado. Vistas con recelo por sus patronos, si el comportamiento de sus hijos no era ejemplar; las institutrices no solo debían lidiar con los desplantes de la esfera familiar si no también con la imagen de conmiseración e indiferencia que proyectaban en los demás. La imagen de una mujer soltera y solitaria que debía ocuparse de la educación de los hijos de los demás para sobrevivir. 

'The Governess' de Richard Redgrave. Una pintura que muestra a la perfección
la soledad y el desamparo de la vida de la institutriz.

Agnes atravesará todas estas situaciones en sus dos trabajos como institutriz. En primer lugar en el hogar de los horribles Bloomfield, y después en Horton House residencia de la familia Murray. Sufrimos con ella en muchos momentos, pero también nos alegramos cuando su paciencia, su perseverancia y su bondad terminan obteniendo recompensa. En las páginas de 'Agnes Grey' somos testigos de unos de los romances más tiernos que he tenido la posibilidad de leer. En mi memoria quedan ya las preciosas escenas de unas prímulas obsequiadas durante un paseo, un paraguas ofrecido en el momento perfecto y la de una pareja paseando por la playa.

Quizá por eso cerré la novela con una mezcla de alegría y tristeza. Alegría por el final feliz de Agnes y tristeza porque los paralelismos de su vida con Anne (criadas ambas entre los páramos del norte de Inglaterra. Hijas de clérigo y las más jóvenes de sus hermanos. Despedidas de su primer puesto de trabajo y fascinadas por el mar...), no terminaron de la misma forma en una playa de Scarborough. Se que soy una sentimental, pero os prometo que casi lloré mientras leía el capítulo en el que Agnes describe el efecto del mar en su espíritu, en el que alaba la fuerza y la belleza de la marea y las pisadas nuevas en la arena. En esos momentos sentí que era Anne directamente la que me hablaba al oído...

Poco más puedo añadir. 'Agnes Grey' es una novela preciosa sobre la superación de las dificultades y la voluntad de ser fiel a uno mismo. Creo que puede ser una excelente puerta de entrada a la obra de las hermanas Brontë y, por supuesto, el recordatorio de que Anne no tenía nada que envidiar a sus hermanas. Escribió como vivió, con una entereza y una sinceridad dignas de admirar. 

Muy felices lecturas a todos. 

Receta de crumble de manzana y canela (sencillísimo y riquísimo):
- 4 manzanas reineta
- 150g de azúcar moreno
- 150g de harina
- 90g de mantequilla
- 1 sobrecito de azúcar vainillado
- canela (a voluntad)

Pela, quita las pepitas y corta a dados las manzanas. Coloca los trocitos en una bandeja para horno (de las que se usan para gratinar) y espolvorea con el azúcar vainilla y la canela. 
En un bol mezcla la harina, la mantequilla derretida y el azúcar moreno. Mezcla con los dedos hasta obtener una pasta arenosa. Cubre las manzanas con esta masa de crumble y hornea durante 35 min a 200º. Vigila que no se dore demasiado, si no puede quedar demasiado crujiente. Sirve caliente con una bola de helado de vainilla y ¡buen provecho! 

jueves, 11 de enero de 2018

'Shirley' de Charlotte Brontë

'Shirley' se ha convertido en mi segunda novela favorita
de Charlotte, después de 'Jane Eyre'.
Corre el año 1831 cuando Charlotte Brontë llega como alumna a Roe Head, el colegio regentado por la señorita Wooler. Elizabeth Gaskell lo describe así en su 'Vida de Charlotte Brontë': "una casa solariega acogedora y espaciosa que se alza un poco aislada en el campo a la derecha de la carretera de Leeds a Huddersfield". Un lugar en el que las modestas casas de los campesinos se alzaban cerca de las de los propietarios que habían hecho fortuna en sus fábricas, y de las antiguas y solemnes casas solariegas de los nobles. 

La señorita Wooler tenía la costumbre de contar a sus alumnas los acontecimientos acaecidos en la región, envolviéndolos en un halo de misterio irresistible para sus jóvenes pupilas. En sus narraciones revivió para ellas los tiempos de las revueltas luditas entre los páramos solitarios, los atentados e incendios de fábricas; tiempos oscuros de inseguridad y de hambre. Muchos años después Charlotte no había olvidado aquellas historias y decidida a escribir una nueva novela, tras el éxito de 'Jane Eyre', decidió escribir a Leeds para procurarse ejemplares del Mercury (periódico local) para empezar su labor de documentación. Así nació 'Shirley', una novela que la propia autora definía así: "Esta historia es tan romántica como el lunes lo es para trabajadores que deben retomar una vez más su faena." Charlotte deseaba crear una novela social, donde la realidad (sin injerencias de ningún artificio romántico o gótico) fuese absoluta protagonista. Y vaya si lo consiguió. 

Corren los años de las guerras napoleónicas (1811-1812), y los tiempos son duros en Yorkshire. Las manufacturas de Robert Moore han dejado de producir y los obreros, amenazados por la nueva maquinaria y los despidos, se preparan para la revuelta. Todo el pequeño pueblo de Briarsfield espera expectante los acontecimientos y muy pronto los destinos de todos ellos empiezan a cruzarse. En especial el de Caroline Helstone, la dulce y humilde sobrina del reverendo, enamorada en secreto de Robert, y el de la recién llegada Shirley Keeldar, una joven heredera, decidida y adinerada que muy pronto entabla amistad con el joven y apuesto propietario...


La semana antes de la muerte de su hermana Anne, Charlotte había estado escribiendo sin descanso. En sus manos tenía el manuscrito de Shirley. Una labor que se había visto interrumpida tras los trágicos acontecimientos de la muerte de Branwell y Emily.


'Shirley', como ya dejaba claro su autora desde sus primeros compases, no tiene la fuerza arrolladora ni el romanticismo de 'Jane Eyre'; tampoco la soberbia profundidad psicológica de 'Villette' y sin embargo, en su desarrollo, reúne todos los elementos que hacen de Charlotte la grandísima novelista que fue.
No esperéis una trama de grandes acontecimientos ni golpes de efecto (aunque alguna sorpresa de última hora consiga cambiar el curso de la historia), si no esa sucesión constante  de pequeños 'nadas' que nacen de la vida cotidiana.

Creedme, uno no pasa por encima de una lectura como esta, uno no puede más que habitarla. Imaginad que estáis en el campo, en el pequeño pueblecito de Briarsfield; allí hay cuatro casas principales: el presbiterio del Señor Helstone, la manufactura de un joven fabricante, Robert Moore, la mansión de Fieldhield que pertenece a Shirley Keeldar y la casa de un viejo contratante, el Señor Hiram Yorke.  El cuadro de costumbres es cuidado, la descripción de los páramos de Yorkshire a lo largo de las estaciones sublime. Por ahí andan todavía los vicarios, las viejas solteronas pobres que dedican sus días a las buenas obras, las matronas altivas de provincias con sus ramilletes de hijas casaderas, obreros desesperados, institutrices y preceptores. Día tras día vivimos a su lado, siendo testigos de sus conversaciones y secretos. Espectadores de unos cuadros de interior llenos de encanto que quedan grabados para siempre en la memoria. Adoro que 'Shirley' sea una de esas novelas en las que se describe al detalle las comidas de los personajes. Rosbif, Yorkshire Pudding, verduras, queso y pastel especiado. Vino, licores y cerveza. Un té donde no faltan las tostadas y un recipiente bien lleno de mermelada de naranja; tartaletas y pastelillos de queso y limón, platos con finas lonchas de jamón aderezado con perejil...¡una delicia para los sentidos!

Y que decir de la galería de personajes amables, curiosos y originales que crea Charlotte, ¡es absolutamente maravillosa! Adoro a la familia Yorke, en especial al pequeño Martin (quien tendrá un papel crucial en la novela). A las dos ancianas solteronas y a Hortense, la hermana de Robert (pese a sus muchos defectos).  Y por encima de todo a los tres personajes protagonistas y la amistad que les une. 
Robert y su lucha por elegir entre el amor y la pobreza o el dinero y la salvación de sus negocios. La humanidad y la dulzura de Caroline. Una joven que, pese a su timidez, desea expandir sus alas y encontrar su lugar en el mundo. Y como no Shirley, la huérfana y rica heredera. Una mujer valiente; un espíritu libre, al que Charlotte dotó de muchos de los rasgos de su hermana Emily. La alusión a su amor por el brezo y el gusto por preferir tumbarse en la alfombra a cualquier sillón. Su independencia y sus ansias de libertad. Su fiel compañero Keeper, retratado en la figura de Tartar, y el episodio del perro rabioso y la herida cauterizada con las tenacillas de Tabby al rojo vivo son solo algunos ejemplos. 


Grabados que representan las distintas localizaciones de la novela.

La páginas de la novela están llenas de pasión y fuerza; de un espíritu de insumisión y de revuelta contra las convenciones. Y ¿sabéis que es lo que más me gusta de todo? Qué las auténticas protagonistas de todo ello sean mujeres.
'Shirley' está plagada de ellas. Habla de mujeres que aman, mujeres que sufren por amor, mujeres que nunca han sido amadas. Mujeres que claman por ser escuchadas y comprendidas; que anhelan un campo de acción más amplio que las paredes del hogar: "Si los hombres pudiesen vernos como realmente somos, se asombrarían; pero los hombres más inteligentes y agudos se engañan a menudo con respecto a las mujeres: no saben verlas a su auténtica luz, no las entienden, ni para bien ni para mal: la mujer que consideran buena es una cosa extraña, medio ángel, medio muñeca; la mujer que creen mala es casi siempre un demonio." 
El discurso de la pequeña Rose sobre su objetivo de cultivar sus talentos, su deseo de vagar por el mundo con objetivos que cumplir es admirable. Como también lo es la exhortación de Charlotte a los padres de familia: "¡Hombres de Yorkshire! [...] ¿deseáis sentiros orgullosos de vuestras hijas y no abochornados? Buscadles pues una ocupación que las aleje del coqueteo, de las intrigas y los chismorreos maliciosos. Si dejáis que los cerebros de vuestras hijas sigan estando constreñidos, encadenados, ellas seguirán siendo una plaga y un estorbo, a veces incluso una deshonra para vosotros; dadles cultura, dadles un campo de acción y trabajo, y serán vuestras más alegres compañeras en la salud, vuestras más cariñosas enfermeras en la enfermedad y vuestro más fiel apoyo en la vejez". Y tantas de las frases que pronuncia la indómita Shirley: "Antes de casarme estoy resuelta a respetar, admirar y amar".  
" - ¿Es usted una señorita bien educada?
  - Soy mil veces mejor: soy una mujer honesta, y como tal seré tratada."



Creo que poco más puedo añadir para convenceros de que leáis 'Shirley', sin mayor dilación. Tendréis entre manos una de esas novelas hechas de momentos de silencio, de reposo, de acción; de escenas de la vida cotidiana que invitan a la lectura pausada. Esa tan temida en estos tiempos que corren de la inmediatez. Mientras la leía, llegaban a mi memoria ecos de 'Middlemarch' de George Eliot y de 'Esposas e hijas' de Elizabeth Gaskell. Si las habéis leído y disfrutado, aún tenéis más motivos para haceros con un ejemplar de Shirley. En el caso contrario, apuntad los tres títulos como indispensables recomendaciones para este 2018.

Con este coup de coeur doy por inaugurada la nueva (y espero prolífica) temporada de este rinconcito. 
¡Muy felices lecturas y muy feliz año nuevo a todos!



martes, 3 de octubre de 2017

Volver...con una lista de libros para el otoño.

Nueva temporada de escritura.

Después de cinco meses sin pasar por el rinconcito, aquí estoy de nuevo. ¿Cómo habéis estado? Espero que de maravilla, disfrutando de la lectura y de los placeres de la vida. Me he demorado demasiado en volver a pasar por aquí (las telarañas y la soledad han anidado en el rinconcito), pero en el fondo, creo que he elegido el mejor momento para regresar; octubre, otoño...¿puede existir un mes  y un periodo del año más hermosos? 

Estos días ya llevo conmigo la mantita a todas partes y, aunque los libros me han acompañado también durante los meses calurosos, tengo que reconocer que es ahora cuando más disfruto de ellos; bien sea bajo la manta y acurrucada en el sofá o perdida entre el edredón y los cojines de mi cama. 
Los días empiezan a acortar y llega el tiempo de las viejas películas y las viejas historias. Es la época perfecta para sacar de las estanterías a los victorianos, a los grandes clásicos y a aquella  biografía amenazadora que uno lleva guardando desde tiempo inmemorial.
En una publicación reciente de Instagram os recomendaba una serie de libros que me parecían perfectos para el otoño. Como se que no todos sois adeptos a esta red social, aprovecho esta primera entrada de la temporada para dejaros la fotografía y la lista de lecturas aludida. 
¡Vamos allá!

Escena otoñal con unos cuantos libros perfectos para la estación.


- "Pioneros" de Willa Cather. Con Willa sobran las palabras. Nadie describe las estaciones, con unas pinceladas precisas y evocadoras, como lo hace ella.

- "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" de Edgar Allan Poe. Sombrío, oscuro y muy perturbador libro (al menos para mi impresionable corazón). Aún así, ¡incapaz de soltarlo!

- "Pescadores de Islandia" de Pierre Loti 
Creo que no está traducida al castellano, pero espero que alguna editorial se anime algún día; es fantástico y tengo grabadas a fuego en mi mente las escenas en el mar y las despedidas a pie de puerto.

- "El fantasma y Mrs. Muir" de R.A. Dick 
Idem con esta novela entrañable que tiene un ligero toque misterioso; perfecto para los que quieren suspense pero son miedicas como yo. La película protagonizada por la bellísima Gene Tierney es también una maravilla. No podéis perdérosla.

- "Persuasión" de Jane Austen "...otoño, la estación que ejerce una influencia especial e inagotable en todos los espíritus tiernos y artísticos y que incita a todo poeta digno de leerse a intentar describirla o a plasmar sus emociones".

- "La posada de la Jamaica" de Daphne du Maurier que será publicada el año próximo por Alba editorial. En realidad cualquier Du Maurier puede ser perfecto para esta época del año.

- "Una vida" de Guy de Maupassant. "Cuando estuvieron en la puerta de la casa, del lado del mar, una pequeña ráfaga de aire los envolvió. Uno de esos vientos fríos de final de verano, que anuncian ya el otoño. Las nubes desfilaban por el cielo, cubriendo y descubriendo como un velo el manto de estrellas."

- "Qué verde era mi valle" de Richard Llewellyn. "¡Qué bien sabe una taza de té cuando uno se siente deprimido! Té claro, con leche abundante y azúcar amarilla cristalina, en una taza grande, para que cuando la boca se acostumbre al calor se pueda beber en lugar de sorber. Todo lo que parece haberse dormido dentro de uno vuelve a despertar. La taza de té es una buena amiga." Maravillosa novela que no podéis dejar pasar. Apuesto a que no podéis cerrarla sin haber derramado alguna lágrima. 

- "La campana de Islandia" de Halldor Laxness.  

- "Los amores de Sylvia" de Elizabeth Gaskell  "...los páramos salvajes y desolados, circundaban Monkshaven por tierra con la misma eficacia con que lo hacían las aguas por mar."

- "Lady Rose and Mrs. Memmary" de Ruby Ferguson. Un libro Persephone que homenajea el paisaje y las gentes de Escocia. 

- "Vera" de Elizabeth Von Arnim. Perturbador retrato de una pareja de recién casados que gustará a los que disfrutaron con "Rebeca" de Daphne du Maurier (no sin recordárselo). " -Después de todo- dijo con entusiasmo la joven -¿qué puede haber mejor que un marido que te ama?. Y la anciana dama, que ya se había casado tres veces y sabía de que hablaba, respondió con la calma de aquellos que han consumado su vida y hablan a través de la experiencia: - "No tener ninguno".

- "El jardín secreto" de Frances Hodgson Burnett. Bella lectura de infancia. "Los faroles desprendían una luz amarillenta en aquella carretera  selvática que parecía atravesar de cuajo toda la vegetación; los arbustos y matas y zarzales terminaban en esa gran extensión de oscuridad que se desplegaba ante ellos y a su alrededor (el páramo). El viento empezaba a soplar y producía un sonido especial: salvaje, grave, impetuoso."

- "Los habitantes del bosque" de Thomas Hardy. "En un punto cercano a las faldas de Blackmoor Vale, donde ya se avista a unos cuatro o cinco kilómetros la prominente cima de High-Stoy Hill, el camino queda cubierto por la gran cantidad de hojas que cae de los árboles con la llegada del otoño." 

- "El castillo soñado" de Dodie Smith. Otra de mis mejores lecturas de infancia/adolescencia. "Ahora es octubre. [...] Hace una tarde espléndida, dorada, sin viento, aunque un tanto fría. Los trigales son ahora rastrojeras de colores apagados. El único color vivo que diviso es el del arbusto de espino en el camino de entrada."

Dejo para el final la (re)lectura que tengo ahora mismo entre manos. Una novela victoriana que me parece perfecta para estos meses, "Shirley" de Charlotte Brontë. Ella será la protagonista de la próxima entrada. Nos vemos pues en cuanto tenga lista la reseña.

Un fuerte abrazo a todos y muy felices lecturas.





viernes, 20 de marzo de 2015

Mary Barton de Elizabeth Gaskell

Preciosa edición de  Alba.
Corría el mes de octubre de 1848 cuando "Mary Barton", la primera novela de Elizabeth Gaskell, fue publicada. Atrás quedaban largos meses de negociaciones entre la autora y su editor Edward Chapman; un tiempo en el que ambos discutieron sobre el título adecuado para la novela, los retrasos en el pago de honorarios y los rumores que acarreó la publicación anónima del libro. 
Estos y otros detalles del proceso de edición, quedaron bien reflejados en la prolífica e interesante correspondencia de Elizabeth. Yo he ido leyéndo con calma la edición de sus cartas publicada por Mandolin y puedo aseguraros que Gaskell me ha cautivado con sus cartas tanto como con sus novelas. 
Es un placer descubrirla en el papel de madre que aconseja y alienta a sus hijas, en el de amiga, y como no en el de escritora. Sus cartas están llenas de alusiones a sus trabajos, al proceso de escritura y al reconocimiento que le proporcionó su obra. 
En el caso de "Mary Barton" es interesante leer una carta fechada el 28 de abril de 1850, cuando la novela ya se había convertido en todo un éxito editorial: 

"Escribir Mary Barton fue un auténtico placer para mi […] y la recepción que tuvo fue una gran sorpresa. Nunca pude imaginar el número de amigos y enemigos que me proporcionaría; aunque estoy contenta de que los últimos estén desapareciendo y los primeros se hayan convertido en duraderas amistades. Creo que el gran motivo de su éxito fue la fecha de su publicación, las grandes revoluciones de Europa pusieron el foco de atención sobre las injusticias sociales y los enormes contrastes que existen en las antiguas naciones."

Y es que la publicación de una novela como "Mary Barton", en pleno 1848 punto álgido de las revoluciones liberales del siglo XIX, no podía pasar desapercibida.

Manchester. Ciudad emblemática de la Revolución
industrial.
Pongámonos en situación. La revolución industrial avanza imparable, y en las ciudades fabriles del norte de Inglaterra pronto se hacen notar sus consecuencias. En Manchester, ciudad gris, húmeda y masificada, viven las dos familias obreras que protagonizan "Mary Barton": los Barton, familia de la joven que da título a la historia, y los Wilson. 
Ambas familias conocen la miseria, la falta de trabajo y la tragedia de ver morir a sus seres más queridos. Pero, pese a las tragedias, los supervivientes siguen adelante. 
Mary crece hasta convertirse en una bella joven que muy pronto despertará la atención de varios pretendientes. Uno de ellos es su amigo de infancia Jem Wilson, un joven trabajador y honrado que tiene puestas todas sus esperanzas de felicidad en ella; el otro es el distinguido Henry Carson, hijo de uno de los poderosos patrones de la industria textil.
Un triángulo amoroso se establecerá entonces, y sobre un trasfondo de miseria y penalidades, se ligará una historia de amor y de lucha llevada hasta las más terribles consecuencias.

Recuerdo que cuando os hable de "Los amores de Sylvia", la última novela de Gaskell que apareció en el blog, os advertía del tono sombrío y la terrible sensación de tristeza que envolvía la historia. Hoy, siento tener que recurrir a la misma advertencia; aunque dado el tema central de la novela no creo que os sorprenda. 
Escena en una casa obrera
"Mary Barton" es ante todo un relato realista y descarnado sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora en los tiempos de la Revolución industrial. Algunos cuentos y novelas como "A Manchester Strike" de Harriet Martineau (que podéis leer aquí) o "Sybil, or the two nations" de Benjamin Disraeli ya habían llamado la atención del público ante los graves desequilibrios que la revolución estaba trayendo consigo. Pero "Mary Barton" constituyó un punto de inflexión en el genero que pasó a conocerse como  industrial novels.  
Nunca antes una novela había mostrado con tanta cercanía y sentimiento las terribles condiciones de vida que trajo consigo el espectacular desarrollo del sistema fabril. Elizabeth Gaskell vivía en Manchester y conocía de primera mano, gracias a la labor educadora y religiosa de su marido, la realidad obrera de su ciudad.  Es de alabar que escribiese con tanta valentía una novela con semejantes implicaciones políticas y sociales.

Compartir el destino de los Barton, los Wilson y todos los personajes que los rodean es un camino triste y desesperanzador. Las familias y sus allegados sufren hasta extremos insospechados; mueren los más débiles, y a pesar de la lucha que emprenden algunos como John Barton, el padre de Mary, nada consigue vencer la injusticia y la miseria. Elizabeth Gaskell no nos ahorra sufrimientos y las escenas que transcurren en los hogares obreros, si esos tugurios pueden recibir ese nombre, son terribles y oscuras. 
Apenas hay momentos de luz y felicidad en la novela; pero cuando estos aparecen, los apreciamos aún con mayor fuerza. Esa luz proviene de la solidaridad existente entre los personajes; de esa piña que hacen frente a la adversidad. El amor de John por su hija, o el de Job Legh por su nieta Margaret, la amabilidad de Alice Wilson, o el amor profundo de Jem por Mary, hacen que merezca la pena ser testigo de tanto sufrimiento.


Pese a ser su primera novela, Gaskell hace un trabajo impecable en la caracterización de sus personajes. Impecable es la psicología de John Barton; como Gaskell traza las raíces profundas de su rencor, de ese odio hacia los patronos que le lleva a actuar de forma tan trágica.  También el personaje de Jem, su bondad, su entrega; y , como no, el bueno de Job Legh, un hombre sabio sumido a los vaivenes de la miseria que sin duda es mi personaje favorito de la novela.

Dos clases completamente opuestas, pero 
dependientes la una de la otra.
A los logrados personajes se suma una perfecta descripción de los emplazamientos de la historia: tanto de las humildes viviendas de los obreros, como de la magnífica mansión de los Carson, la familia burguesa protagonista. Nada chirría, nada falta. Elizabeth es capaz de crear una atmósfera oscura y opresiva que multiplica las sensaciones de tristeza que ya de por si provocan los acontecimientos narrados en la novela. 
Sin duda este es el tipo de material de alguien dotado para la escritura. No se cuanto trabajo previo llevó Elizabeth a sus espaldas, cuantos borradores desechados antes de estar satisfecha. Pero "Mary Barton" es la prueba de que escribir, para ella, no era un simple pasatiempo para las horas muertas. Tenía un propósito y sabía como llevarlo a cabo.

Es cierto que la novela tiene fallos, quizá decae para mi gusto en una segunda parte más rocambolesca y poco consecuente con el estilo y la fuerza dramática de la primera parte. Es una lástima que lo religioso tome el testigo y el tono reivindicativo de los inicios decaiga al final del libro. Pero pese a todo, Elizabeth consiguió su objetivo; aunque de forma prudente y sin llegar a tomar partido claramente, escribió una denuncia valiente y clara de la situación obrera.  Llamó la atención de ambos bandos, como ella dice "condenados a entenderse", y desde su modesta posición les invitó a reflexionar. 

Puede que "Mary Barton" no sea la mejor opción para empezar a conocer la obra de Elizabeth Gaskell. Probad antes con sus novelas rurales o quizá con su gran historia de amor y denuncia "Norte y Sur". Pero si disfrutáis con la novela victoriana, con una buena dosis de realismo, tiernos romances y personajes inolvidables, no dejéis de darle una oportunidad.
¡Muy felices lecturas a todos!

Un libro perfecto para entender las
revoluciones que atacaron el Antiguo
Régimen y mi ejemplar de las Cartas
de Elizabeth.
PD. Estad atentos a Magrat, pronto os dará muy buenas pistas para adentraros en la obra de Gaskell.
PD1. Polly también acaba de leer "Mary Barton". ¡No os perdáis su reseña!
PD2. No puedo evitar compartir con vosotros una crítica de "Mary Barton" publicada unos meses después de la aparición de la novela. Por mi parte podéis fiaros del crítico :)
"¿Quieren saber por qué los pobres, amables y comprensivos entre si como mujeres, aprenden a odiar la ley y el orden, a la reina, los Lores, a los comunes, los políticos, y en definitiva a todo el que consideren adinerado? Pues lean Mary Barton. ¿Quieren saber que lleva a los valientes, honestos y trabajadores corazones del norte al suicidio, la conspiración, el lanzamiento de vitriol y al asesinato a medianoche? Entonces lean Mary Barton. ¿Quieren saber lo que impulsa a los hombres hacia la ginebra y el opio, abocándolos a la locura con tal de olvidar el dolor? ¿Quieren tener una visión detallada de toda la ciencia de morir de hambre- clemming- como lo llama la jerga de Manchester? Entonces lean Mary Barton […]"
Fraser's Magazine, volume 39, April 1849.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Middlemarch de George Eliot

Edición de Cátedra, con letra
pequeña,  pero valiosa como
siempre en su estudio crítico
inicial.
Han pasado ya muchas semanas desde que lo terminé y durante todo este tiempo no he podido evitar preguntarme ¿cómo puedo empezar a hablarles de Middlemarch? ¿cómo hablarles de un libro en el que he perdido la noción del tiempo, en el que he habitado?

Cierto es que impone un poco, con sus más de 900 páginas y la infinidad de tramas y personajes que esconde; pero, tal y como me ocurrió con Moby Dick, tuve la corazonada de que valdría la pena llegar hasta la última página…¡y vaya si lo ha valido!

Han transcurrido 142 años desde que Middlemarch fue publicada, primero por entregas  y finalmente recopilada en un solo volumen en 1874. Su aparición se saldó con un enorme éxito para George Eliot y durante todos estos años, salvando algunas desavenencias, ha conservado el elogio de la crítica  y lo que es esencial, el cariño de los lectores. 
Vista rural que podía asemejarse a Middlemarch
Sintetizar la trama de Middlemarch no es tarea fácil; pero si os fijáis en su propio título completo, "Middlemarch: un estudio de la vida en provincias", tendréis la pista necesaria.
Eso es exactamente lo que narra la novela, los entresijos cotidianos de un pequeñao municipio de las Midlands a principios del siglo XIX.

Entre sus páginas asistiréis al lento devenir de los días, las estaciones y los años e iréis siendo testigos de la vida de sus habitantes, los conflictos morales y políticos a los que deben enfrentarse y por encima de todo las relaciones de afecto, amor y odio que tejen entre si. 


Si Eliot decidió ambientar su novela en 1830 no fue algo casual. Y es que las primeras décadas del siglo XIX fueron una época de enormes transformaciones económicas, sociales y culturales para Inglaterra. Por eso utilizar estos años como friso narrativo de su novela permitió a la autora hablar sobre los avances hechos en medicina, la reforma política que preveía la ampliación del sufragio, la primera expansión del ferrocarril, la educación o el papel de la mujer en sociedad. 
Una infinidad de temas abordados con fineza, maestría y una capacidad de observación extraordinarias.
Las tres parejas protagonistas: Dorothea y Will, Lydgate y
Rosamond y Mary y Fred.
Middlemarch es ante todo una historia rural, uno de esos libros como Cranford de Gaskell, Las Torres de Barchester de Trollope o las posteriores novelas de Thomas Hardy. Libros, anclados en la más pura tradición inglesa, en los que prima el complejo entramado de relaciones sociales propios de una pequeña comunidad. 
Así, en el ficticio municipio de Middlemarch, asistimos a cotilleos, peleas de herencias, rivalidades electorales, celos, escenas públicas en tabernas e iglesias u otras más íntimas y hogareñas en los distintos hogares del pueblo. Hogares como el del rico Featherstone, el de la encantadora familia Garth, el de los altivos Vincy o la fría mansión del erudito Casaubon.

Si os gustan las novelas rurales plagadas de provincianos parlanchines entonces disfrutaréis con muchos pasajes de la novela. Pero no quiero llevaros a equívoco; esta no es una novela de entrañables escenas, varios enredos y un matrimonio feliz como broche final. Middlemarch responde con creces a su título de "estudio" y como tal analiza hasta el más mínimo de los impulsos humanos, tanto los buenos como los malos, dejando al descubierto las terribles consecuencias que pueden traer consigo. 
Uno de esos impulsos, el de contraer matrimonio, ocupa el corazón de Middlemarch y no hay frase más significativa que esta en casi toda la novela: "el matrimonio, que ha sido el final de tantas narraciones, es aún el gran comienzo…".

Eso es lo que descubrirán las tres parejas protagonistas: la formada por Dorothea Brooke y Will Ladislaw, Tertius Lydgate y Rosamund Vincy y finalmente Fred Vincy y Mary Garth. Todos ellos llenos de ilusión, anhelos y esperanzas al inicio de la novela verán el abismo que separa el futuro idealizado, con la realidad que siempre termina imponiéndose.  Unos como Fred y Mary conseguirán la felicidad que anhelaron pero Dorothea y Lydgate no tendrán tanta suerte.
Ambos personajes son comprometidos, apasionados y no desean otra cosa más que dejar su huella en el mundo; no con aspiraciones egoístas sino como recompensa por   haber hecho el bien o haber mejorado la vida de quienes les rodean. Pero el matrimonio, de una u otra manera, terminará por truncar sus ambiciones o bien transformarlas por otras más modestas.
Una tarde tranquila en Middlemarch
Ese es el núcleo central de Middlemarch la necesidad de afrontar la pérdida de los sueños, las desilusiones que la vida trae consigo. Lydgate se verá atado de por vida a un matrimonio destrozado y Dorothea, después de un desastroso primer matrimonio, terminará por conocer el amor gracias a Will Ladislaw, pero sacrificando a cambio dinero y aspiraciones.

La novela como vais intuyendo dejó en mi una sensación agridulce, un poso de profunda tristeza; pero al pasar la última página  pude entender porqué Middlemarch es una obra maestra.

Por sus temas de reflexión, por la maestría y la fineza con la que Eliot los expone; por todas las emociones que desfilan a través de sus personajes en cada una se sus historias, uno comprende porque es una obra maestra.
Pocas veces he sentido tanto tener que despedirme de unos personajes. Ninguno, os prometo que ninguno, me ha dejado indiferente. He sentido compasión, admiración, tristeza y alegría por cada uno de ellos. Han despertado en mi una gama de sentimientos difíciles de olvidar.
Y aunque la pluma analítica de Eliot, en su afán por moralizar, tienda a veces a excederse en cavilaciones y digresiones, no puedo hacerle reproche alguno.

Retrato de George Eliot.
George Eliot escribe sobre la realidad del día a día. Ilustra como a veces la vida nos obliga a renunciar a algunas de nuestras ilusiones; pero la lección es, que pese a todo, hay que seguir adelante, afrontando la realidad, aferrándose a lo valioso que tenemos al alcance de nuestra mano. 

Durante toda su carrera, primero como crítico literario, y después como escritora, Eliot defendió el realismo en la literatura criticando como bien quedó demostrado en su brillante libro "Novelas tontas de ciertas damas novelistas" las tramas ridículas y triviales, la ficción idealista y rocambolesca.
Middlemarch cristaliza en sus páginas la lucha de su autora por presentar la vida tal y como es, con sus luces y sus sombras. Y aunque en él no existan héroes ni heroínas, (aunque para mi Dorothea se haya convertido en una), sus personajes representan a todos esos héroes anónimos que quizá no acometieron y cumplieron grandes sueños, pero también fueron parte activa de la Historia.

No puedo evitar compartir con vosotros las últimas y brillantes líneas de la novela:
"…el creciente bien del mundo depende en parte de hechos sin historia, y que las cosas no sean tan malas para ti y para mi como pudieran haber sido, se debe en parte a los muchos que vivieron fielmente una vida oculta, y descansan en tumbas no frecuentadas".

Esperando de corazón que lo disfrutéis tanto como yo, solo me queda desearos ¡muy felices lecturas!

PD. Os recomiendo tener bien a mano una novela que os proporcione altas cotas de felicidad. Puede venir muy bien tras la lectura de Middlemarch :)

viernes, 25 de abril de 2014

Mi botín de Sant Jordi.


¡Hagan sitio en la estantería!
¡Hola a todos!
Espero que en estos momentos estéis dando buena cuenta de todas las adquisiciones de Sant Jordi y disfrutando de varias rosas en algún jarrón de casa. Aquí, el mundo anda algo ajeno a la fecha y no se celebra ningún acto especial, una verdadera pena. Pero, pas de panique, yo me mantengo fiel a la tradición y ayer si que me di un buen atracón de librerías. Para echar un vistazo al botín…¡pasen y vean!

Mi primera librería del circuito fue Gibert Jeune, para no perder la costumbre;  allí sumé los dos primeros ejemplares de mi cesta, dos novelas de Elizabeth Von Arnim. 
Elizabeth me enamoró con su Jardín alemán y se consagró con Un abril encantado; por eso no me tiembla la mano al adquirir nuevas novelas suyas. El verano solitario transcurre en ese mismo jardín donde conocí a Elizabeth por primera vez. A esta nueva cita no faltan ni los libros, ni los bebés de abril, mayo y junio, ni por supuesto el hombre de cólera.
He empezado a leerlo y creo que me va a durar un suspiro.

Vera, la segunda novela que he traído conmigo, es un cambio de registro en toda regla. En esta ocasión no hay jardines suntuosos, ni experiencias felices; esta es la historia sombría e inquietante de un matrimonio y la mansión en la que viven.  El argumento, protagonizado por una pareja recién casada acosada por el fantasma de la primera esposa, recuerda a una novela publicada diecisiete años después y que muchos conoceréis si susurro:  "Anoche soñé que volvía a Manderley…"                                                                    
Veremos como queda el duelo entre Von Arnim y Du Maurier.

Después de una parada infructuosa en Shakespeare and Co, que estaba abarrotada de gente, me fui a WH Smith y allí me encontré con un libro que tenía muchísimas ganas de leer, Wake de Anna Hope. Vuelvo otra vez a la I Guerra mundial, pero es que no puedo evitarlo. 
En esta ocasión la historia gira en torno a tres mujeres que deben lidiar con las secuelas que la guerra ha dejado en los hombres que aman, un hijo, un hermano y un enamorado. Tres vidas diferentes, pero unidas por un lazo común: el del dolor y la esperanza.
Espero que se cumplan las grandes expectativas que tengo puestas en él.

Y el último libro de la cesta me llegó a través de The book depository. Sin duda el tesoro más preciado de este Sant Jordi, la Vida de Charlotte Brontë de Elizabeth Gaskell. Creo que ambas necesitan poca presentación. A una la adoro por cada una de las líneas que ha escrito y me apena pensar que con esta, cierro mi colección de sus obras. Una vez terminado ya no habrá más Gaskell inédito que leer.
A la otra autora, la adoro por haber creado a la heroína que marcó mi entrada en la edad adulta. Al libro con mayúsculas. No importa como sean el resto de obras que escribió, mejores o peores que Jane Eyre, Charlotte estará para siempre en mi Olimpo de escritoras y este año quiero conocerla a conciencia, como ella se merece.

Y así, con estos cuatro recién llegados, cierro mi día del libro y doy paso a lo mejor de la jornada. Cojo El verano solitario, me acomodo en mi rincón del sofá y abro la primera página.  A partir de ese momento solo existimos el libro y yo, un mundo cerrado en el que nada más hace falta.  
Disfruto con cada párrafo, pero de repente uno me reclama con más fuerza; en él Elizabeth me confía:

"Que bendición amar los libros. Creo que todo el mundo debe amar alguna cosa en la vida, y en mi opinión no existe un objeto más digno de adoración que un libro… por algunos de ellos siento un cariño  tan grande que no puedo evitar saludarles y sonreírles cada vez que paso por su lado".

Y entonces no puedo evitarlo, sonrío como ella y pienso: "Afortunadamente no soy la única".

miércoles, 2 de abril de 2014

IMM 10: nuevos libros de la maleta.


Después de una semana en Alicante, ya estoy de nuevo en Francia. Como siempre, me he venido acompañada de una maleta bien cargada de productos gastronómicos, no aptos para la operación bikini, y de un buen puñadito de libros. Cuatro de ellos huelen a nuevo y los otros seis, a los muchos años que tienen encima. Estos últimos, los encontré en las librerías de ocasión que visito cada vez que vuelvo a casa, Dante libros y la Librería Raíces. Ambas son de un exotismo extremo, ya que en Alicante se pueden contar con los dedos de la mano las librerías de viejo. Crucemos los dedos y que nos duren muchos años.                                                                   
Y ahora sin más dilación aquí tenéis a los recién llegados:

Vida y costumbres inglesas de Rose Macaulay. Conocí a Macaulay hace pocas semanas gracias a The love charm of bombs; un libro que recoge las experiencias de varios escritores en el Londres de la IIGM. Si bien la lectura no fue todo lo espectacular que esperaba, al menos tuve la suerte de descubrir las vivencias y algunos fragmentos de libros de Rose que estoy deseando leer.
La semana pasada, mientras cotilleaba en la librería, Macaulay me cayó entre las manos. No se trataba de una de sus novelas, sino del volumen que escribió para la colección Britain in pictures. Bueno será un pequeño aperitivo antes de conocer sus obras de ficción.

El libro del verano de Tove Jansson. Este es uno de los libros favoritos de Simon, un bloguero inglés al que sigo fielmente. Que a él le guste ya es toda una garantía, pero si encima la autora del libro es la responsable de haber creado a Los moomins, señores  y señoras, tenemos un...¡Jackpot!   
Me encantaban estos dibujos cuando era pequeña: el caserón moomin, el Señor Hemulen y sus plantas y sobre todo Manrico y su armónica, mi personaje favorito.
El libro del verano es una de las novelas para adultos que también escribió Jansson. En él cuenta los espléndidos veranos que una abuela y su nieta pasan en una recóndita isla de Finlandia. Un relato sobre el mar, la naturaleza, la felicidad y sus misterios...¡Estoy deseando leerlo!

Ana la de Avonlea de Lucy Maud Montgomery. Bueno, creo que Ana necesita poca presentación. Estoy viviendo cada nuevo lanzamiento de sus aventuras con la ilusión de una niña. Nada más entrar en casa mi madre me llevó a mi habitación y allí estaba Ana esperándome :) Felicidad absoluta.
El profesor de Charlotte Brontë. Fue gracias a una conversación en twitter con Magrat, Polly, Lucy, Jane, Seri y Zazou cuando me enteré de que Alba había sacado El profesor en su colección Minus.                                                Creo que para muchas ¡fue la buena noticia del día!                                                        y  nos faltó tiempo a todas para ir corriendo a la librería a por nuestro ejemplar. Ojalá se publicasen todos los Maior Alba en su versión más económica... Sobre todo Norte y Sur al que muchos lectores no han podido acceder todavía por su precio.                          
El profesor fue la primera novela escrita por Charlotte, rechazada por las editoriales y publicada únicamente tras su muerte. Creo que ha llegado el momento de volver a Haworth por una buena temporada. 
  
En lugar seguro de Wallace Stegner. Era tiempo de seguir descubriendo a Stegner. Ángulo de reposo fue una de mis mejores lecturas del año pasado y espero que En lugar seguro siga su misma estela. 
Esta es una historia ambientada en la Gran Depresión américana. Dos parejas, una amistad inquebrantable y los vaivenes de la vida harán el resto. Una seria candidata a coup de coeur.

Estación Victoria a las 4.30 de Cecil Roberts. De este os puedo decir pocas cosas porque lo cogí por impulso. En él se relatan las idas y venidas de varios pasajeros en la estación Victoria de Londres. Me gustan mucho los trenes y las estaciones; soy parte de ese grupo de personas que no pueden evitar preguntarse por las vidas y destinos de los pasajeros que se va cruzando en el camino, por eso espero disfrutar mucho de esta historia.
Lo cogí también por ser uno de los tomos de la colección los Novelones de la Ser: donde fueron publicadas La saga de los Forsyte y El país del delfín verde. 
Es improbable que pueda compararse a estas, pero bueno, probemos suerte.

La esposa imperfecta de W. Somerset Maugham            . Este va a ser mi primer contacto con Maugham y la verdad es que por la sinopsis, el libro suena bastante tentador.                                           Titulada Cakes and ale en su inglés original, esta es la historia de un matrimonio británico desesperado por hacerse un hueco en los círculos literarios del Londres de entreguerras.  Un escritor, una esposa disoluta y una buena dosis de humor y cinismo inglés en 270 páginas. Que pena que la portada española no sea como la inglesa, ¡me he enamorado!
Londres me pertenece de Norman Colins. 
Como muchos otros libros, este lo descubrí gracias a Cristina. Aunque no me atreví a leerlo en inglés en cuanto leí su reseña,  conservé el título en algún rincón de mi cabecita, diciéndome "lo leeré pronto". 
Pero, una vez más rebuscando en mis expediciones librescas me he llevado la alegría de dar con  su traducción. Un libro que me moría de ganas de leer, convencida de tener que hacerlo en inglés y de repente, por 4 míseros euritos, es mío en español: ¡Oh happy day! Oh happy day... :)
Os pongo la sinopsis de la editorial porque yo estoy con lágrimas en los ojos y no puedo escribir con claridad:

"La fisionomia de londres no viene dada principalmente por el conjunto de sus calles, mercados, salones de té, cines, parques y capillas, sino por los miles de personas humildes, cada una con su propia historia, que trabajan en la ciudad durante el día y viven por la noche en sus suburbios. Londres me pertenece es el relato de esas vidas".
¡Por favor, que me guste tanto como espero!

Olive Kitteridge de Elizabeth Strout.                        Este puede ser mi gran revelación de la lista o la más grande decepción, porque llevo muchísimo tiempo queriendo leerlo y mis expectativas son altísimas. Strout ganó el Pulitzer con él en 2010. Después de chascos variados, como el último Goncourt, se que un premio literario no es sinónimo de obra maestra.                                                                                      Pero es que la trama de Olive Kitteridge esta hecha a la medida de mi ideal literario. 
Una maestra retirada, un pueblecito de la costa de Nueva Inglaterra (como el que veis en la foto) y las historias cotidianas de sus habitantes son los protagonistas. Simplemente eso, la vida, con sus altibajos y la manera en la que cada uno decide afrontarlos.

Las horas de Michael Cunningham. 
Este último reconozco que lo compré por que fue baratísimo. Lleva apuntado mucho tiempo en mi lista de lecturas pendientes, pero no quiero leerlo hasta haber descubierto la obra de Virginia Woolf con más profundidad. Pobrecito, le espera mucho tiempo de espera dormitando en la estantería.

Y hasta aquí los habitantes de la maleta. 
Antes de despedirme quería deciros que siento mucho tardar tanto en responder a los comentarios. Prácticamente es la parte del blog que más me gusta, intercambiar opiniones y sugerencias con vosotros. Todo volverá a su ritmo natural a partir del 16 de abril. Ese día habré terminado por fin las segundas pruebas de la oposición y para bien o para mal, volveré a mi ritmo habitual de lecturas.
Un beso grande a todos y como siempre, felices lecturas.