jueves, 13 de marzo de 2014

Mi impresionante carrera de Miles Franklin

Edición francesa.
Si un día tengo que dejar París, una de las cosas que más voy a echar de menos es entrar en Gibert.  Ese instante en el que empujo su puerta de acceso, dejo atrás el bullicio de la Place Saint-Michel y me reencuentro por fin con los libros y la calma.
En estos tres años que llevo viviendo aquí, he vagabundeado arriba y abajo por sus estanterías, buscando sin tregua nuevos autores que colonicen mi casa.
Y esta vez, la elegida ha sido Miles Franklin; a decir verdad, por pura casualidad. 
Nunca me había acercado a la sección que Gibert tiene sobre literatura de Oceanía y menos mal que hace unas semanas decidí probar suerte. 

Vi "Mi impresionante carrera" entre los clásicos australianos y ya sabeis que pasó: lei la sinopsis, apliqué el sistema tres pasos y fue inevitable no traerlo conmigo. Lo empecé nada más llegar a casa y, casi sin darme cuenta, había llegado a la última página.     Totalmente fascinada solo podía preguntarme ¿quien  había podido escribir algo semejante en 1901? 

Mi sorpresa creció aún más cuando leí que Miles Franklin escribió "Mi impresionante carrera" cuando apenas era una adolescente. La novela fue rechazada por las editoriales australianas, temerosas del escándalo, y salió finalmente publicada en Londres cuando Miles contaba apenas 22 años. 
Desde luego, con el siglo apenas inaugurado, hizo falta mucho valor para firmarla; afortunadamente, tanto Miles como su heroína, andaban bien provistas de valentía.

Sybylla Melvyn, nuestra protagonista, es una joven inteligente e impetuosa que crece en la Australia rural de finales del siglo XIX. 
Su mundo se viene abajo cuando el alcoholismo y la imprevisión de su padre, obliga a su familia a sobrevivir en una  miserable granja.
Allí los Melvyn deben hacer frente a duras jornadas de trabajo, y el sueño de Sybylla de convertirse en una reconocida escritora va alejándose poco a poco.


Familia australiana delante de su casa, 1898.
Todo cambia cuando su abuela materna la invita a pasar una temporada con ella, en su preciosa propiedad de Caddagat. Allí Sybylla dispondrá de su propia habitación; un lugar donde leer, escribir y formarse para alcanzar su meta. 

Varios caminos se abrirán entonces ante ella: el del amor, la resignación o la independencia. Pero, llegado el momento de escoger, ¿tendrá Sybylla el valor de ser fiel a si misma y emprender el camino que anhela?

                                

Miles Franklin empezó a escribir esta novela con 16 años y eso se nota. No por la calidad de su escritura, que desprende en realidad una gran madurez; sino por la fuerza y la pasión que transmite en cada una de sus páginas. 

Ese deseo de independencia y esa mezcla de sentimientos impetuosos y contradictorios, solo puede vivirse con tal intensidad en la adolescencia. En esa etapa de la vida en la que estamos hechos de proyectos y sueños, quizá inalcanzables, pero aún posibles ante nuestros ojos.


Algunas de las escenas de la película.
Harold Beecham, me enamoraste pero...
Esa es la lucha que Miles Franklin traza en "Mi impresionante carrera", la suya propia encarnada en un personaje femenino fuerte y decidido, dispuesto a emprender su propio camino, por muy numerosos que sean los obstáculos que tenga delante.
No se que pensareis vosotros si la conocéis, pero yo he admirado profundamente a Sybylla y he sufrido enormemente con su frustración. ¿Hay algo peor que no ver cumplidas tus aspiraciones, no por tu falta de méritos, sino por las limitaciones sexistas o económicas?

Hoy (o al menos por el momento) podemos decidir que queremos para nuestro futuro. Pero para una mujer de principios de siglo XX como Sybylla, querer hacer carrera fuera del matrimonio, significaba romper definitivamente con la sociedad y pasar al lado de los  outsiders.
Consciente de su carácter "extravagante", Sybylla se pregunta una y otra vez "¿por qué no puedo contentarme con un vestido nuevo, las labores domésticas y un picnic de vez en cuando para satisfacer mi espíritu?". 
Envidia la ignorancia satisfecha de los que la rodean, que viven para trabajar y dormir sin cuestionarse las injusticias que les oprimen. Pero no puede evitarlo, su destino es cuestionarlo todo, incluso lo que el mundo espera de ella:

"Me gané la reputación de ser inteligente y eso si que es mucho peor que ser fea. ¡Oh chicas, chicas! Aquellas de vosotras que tengáis corazón y queráis ser felices, con un hogar y con un marido, no permitáis jamas que os tachen de inteligentes. Eso os sacaría del mercado matrimonial con la misma rapidez de si corriese el rumor de que habeis contraído la lepra".

Veréis que a veces exaspera con su inconstancia, con sus cambios de humor y sus caprichos, pero yo he sido indulgente porque... ¡narices! apenas es una adolescente buscando a trompicones su destino. 

He leído esta novela deleitándome en cada una de sus páginas. Se que he hablado sin cesar de Sybylla y es que este es básicamente el relato de su emancipación; pero la novela tiene mucho más que ofrecernos: una crítica social escueta pero oportunamente esbozada, una bonita historia de amor (con final inesperado incluido) y un momento de evasión en un país salvaje y hermoso. 

Retratos de miles Franklin cuando tenía la misma edad que
Sybylla, su heroína. 
Si queréis conocer a una mujer excepcional y al grupo de jackeroos, hombres y mujeres fuertes que la acompañan; si no temeis vivir durante unos días bajo el asfixiante calor australiano, codeandoos con réptiles, koalas y ornitorrincos, entonces os invito a leer de inmediato "Mi impresionante carrera". 
No es un coup de coeur, pero se acerca peligrosamente :)

He visto que existe una adaptación al cine de la novela con el mismo título, pero me he vuelto loca buscándola y no he podido encontrarla. Aquí os dejo unos fragmentos, pero: ¡ATENCIÓN! Os recomiendo ver solo los dos primeros. No veáis el último si tenéis pensado leer la novela. Por favor ¡NO LO HAGAIS! 

Un beso grande y muy felices lecturas a todos.

PD. "Mi impresionante carrera" será publicada en castellano en la colección Rara Avis de Alba.

miércoles, 5 de marzo de 2014

IMM 9, adelanto de primavera.

Sonreíd que es la foto de familia :)
¡Nuevo mes y nuevos recién llegados! 
Febrero ha sido un mes de buena caza libresca y ahora solo queda esperar que marzo resulte un buen mes de lecturas. Los libros que os traigo hoy llevaban bastante tiempo en mi lista de deseos, por eso verlos ahí todos juntos me llena de expectación. Crucemos los dedos y que sean tan exquisitos como prometen. 

Mi impresionante carrera de Miles Franklin es uno de los grandes clásicos australianos. Fue publicado en 1901 y desde entonces nunca ha dejado de editarse.
A estas horas ya lo he leído, bueno mejor decir devorado y me ha cautivado por completo. No voy a daros más datos por que os hablaré de él este fin de semana. 
Pero os adelanto una buenísima noticia;  Alba va a publicarlo en castellano a finales de mes y con él, la colección Rara Avis sigue sumando maravillas.

Los Buddenbrook de Thomas Mann. No puedo evitarlo es oír sagas familiares y siglo XIX y perder la cabeza. Mientras buscaba títulos para mi Century of books llegué hasta los Buddenbrook y en seguida me entraron unas ganas irrefrenables de leerlo. Es cierto que voy con algo de miedo  por que Mann me dejó patidifusa con "La montaña mágica"(creo que empecé a leerlo tropecientas veces antes de conseguir terminarlo). 
Pero la trama es perfecta y creo que me va a dar muchas alegrías. Ambientada en una ciudad del norte de Alemania, los Budenbrook es una saga familiar, retrato de la burguesía alemana del siglo XIX. Imposible no pensar en los Forsyte al comprar esta novela. Nunca conseguiré sacarlos de mi mente :)
Nota: Editoriales españolas ¡publicad a los Forsyte en castellano por favor!

Este es el retrato que Branwell pintó de
hermanas. Él también se incluyó en la
imagen, eliminándose después.

El mundo infernal de Branwell Brontë  de Daphne Du Maurier. Con esta biografía novelada he vuelto a coincidir con Winnifred en elección de lecturas. Esta vez toca conocer un poco más a los Brontë; en particular a la oveja negra de la familia, Branwell.
No se como de familiarizados estáis con los habitantes del Parsonage de Haworth (sin duda si queréis conocer miles de datos os invito a visitar el blog de Cristina en su etiqueta Brontë, es una delicia leerla), pero para mi fue una sorpresa descubrir que las hermanas Brontë también tuvieron un hermano. Este, al igual que ellas, luchó por hacerse un hueco en el mundo literario pero nunca lo consiguió. La historia de Branwell es oscura y trágica y ¿quién mejor que Daphne Du Maurier para hablarnos sobre ella?

The love-charm of bombs de Lara Feigel. Otro del montoncito que también he leído ya. Iba con muchísimas expectativas y lamentablemente esta vez no se han cumplido al completo. Feigel intenta esbozar en este ensayo, las vivencias de cinco escritores que sufrieron, amaron y participaron en la defensa de Londres durante el terrible Blitz. 
Lo mejor sin duda ha sido conocer un poquito más a Elizabeth Bowen, una de las escritoras retratadas en el libro y sobre todo descubrir a Rose Macaulay. Las partes que hablan sobre ella han sido las mejores del libro. Os hablaré un poquito más sobre él la semana que viene.

Inocencia de Penelope Fitzgerald. Llega el momento de seguir conociendo a Fitzgerald. Hasta el momento solo he leído "La librería" y gracias a Impedimenta ya tengo mucho más material de la autora para elegir. En este caso me he inclinado por "Inocencia": una joven, Florencia, un encuentro y una historia de amor poco convencional. Adjudicado.

An old-fashioned girl de Louisa May Alcott. Ya sabéis lo mucho que significa Mujercitas para mi. Una de esas lecturas que me han acompañado desde la adolescencia. Pero me he dado cuenta de que no he vuelto a leer ningún otro trabajo de Alcott. 
Para ponerle remedio me he hecho con "An old-fashioned girl". Su protagonista Polly Milton es una chica de campo que llega a la ciudad para vivir con unos primos acomodados. Polly no va a la moda, ni entiende de teatro y etiquetas, pero ese mundo nuevo al que ha llegado va a fascinarla como a cualquier otra joven de su edad. ¿Podrá permanecer fiel a si misma, a sus valores y al mismo tiempo encontrar su lugar en la alta sociedad?
Trama fresca y ligera para una lectura agradable.

Dando buena cuenta de mi precioso
regalo. 
El aviador inglés de H. E Bates. Esta si que no voy a tardar nada en hincarle el diente. Un avión inglés sobrevuela la Francia ocupada, cuando una avería obliga a su tripulación a aterrizar en medio del campo. Allí serán recogidos por una familia de campesinos franceses. 
Juntos, vivirán las privaciones y el dolor de la guerra, hasta el momento en que deciden tentar su suerte y viajar a Marsella para escapar del país.
Valor y esperanza en la Francia de la Ocupación. Francamente prometedor.

Y hasta aquí los recién llegados. Espero haberos dado algunas pistas de lectura e intentaré convenceros del todo con las reseñas :)
Feliz miércoles a todos y como siempre muy felices lecturas.

PD. Estefanía miles y miles de gracias por la libreta de stickers. No podría haber recibido mejor regalo y ya ves como le estoy dando un buen uso :) Un besito enorme, disfruta de tu viaje y en nada nos vemos.

viernes, 28 de febrero de 2014

Patricia Brent, spinster de Herbert Jenkins.

Té bajo una luz de lluvia.
Las previsiones se han confirmado y desde esta mañana no ha dejado de llover. Al parecer esta situación va acompañarnos durante varios días, así que contra la lluvia, hagamos buena provisión de té y de literatura inglesa.
Hoy os invito a viajar conmigo unos cien años atrás, hasta el Londres Eduardiano. 

Os aseguro que podría dedicarle centenares de entradas a la era Eduardiana y nunca agotaría el material disponible. Puede parecer sorprendente ya que hablamos de un lapso de tiempo realmente breve; pero ese periodo que va de 1901 a 1914, fue un momento de cambio, de ruptura; un tiempo de transición entre dos mundos completamente opuestos: el victoriano, ya agonizante y el joven e imprevisible mundo moderno. 

La literatura inglesa de la época se vio profundamente afectada y el panorama literario de principios de siglo XX vio posicionarse a dos tipos de escritores; unos eran deudores del realismo victoriano y otros, partidarios de un movimiento de ruptura consecuente con los nuevos dictados modernistas.  
Haced la prueba, coged un libro de Galsworthy o de Arnold Bennet y otro de Virginia Woolf o de D.H. Lawrence. Veréis que nada puede ser más opuesto. La descripción realista del mundo que observan está en el centro de los primeros; la voz interior y las pulsiones humanas son el hilo conductor de Woolf y Lawrence.
Yo sería incapaz de decir con que estilo me quedo; ambos me fascinan a su manera y completan la experiencia necesaria para comprender aquella Inglaterra ya extinguida.


Portadas de Pulp magazines
eduardianas.
Pero además de a las querellas entre grandes literatos y a sus trabajos, vale la pena acercarse también a otro tipo de literatura que conoció durante estos años un auge sin precedentes, la llamada literatura popular. Una enorme cantidad de novelas y relatos cortos hizo las delicias de los lectores eduardianos. 
Sus tramas les transportaban a paisajes exóticos, y a mundos imaginarios de ciencia-ficción (seguro que os sonará el nombre de H.G.Wells); les hacían cómplices de asesinos y detectives o les arrancaban la sonrisa con enredos cómicos o románticos. En realidad si os fijáis, esos temas de entretenimiento no han variado demasiado en el panorama literario actual.

Muchas editoriales se especializaron en la publicación de este tipo de lecturas, y en los quioscos de prensa reinaban unas revistas editadas en papel de mala calidad y precio abordable conocidas como pulp magazines. Aquí podéis ver una selección de portadas que ilustran a la perfección lo que el lector podía encontrar en su interior.

Herbert Jenkins, el autor que me ocupa hoy y del que hasta la fecha no sabía absolutamente nada, fue uno de estos autores. Sus novelas contaban con todos los ingredientes para gustar al público: detectives, personajes típicamente ingleses y grandes dosis de humor.
Patricia Brent, la novela que me ha llevado hasta él, fue uno de sus trabajos más tempranos y gozó en su momento de gran popularidad (mi ejemplar pertenece ni más ni menos que a su 14 edición). 
Si queréis conocerla mejor, lo primero que debéis saber, es que...

Atención a la descripción de la
solterona que he encontrado en esta
postal de 1915: ¡un pájaro, un gato,
té, calceta y libros!
Patricia Brent es una solterona. Tiene 24 años, trabaja como secretaria de un político en ciernes y es una mujer independiente. Hoy podría parecernos una situación envidiable pero en aquel Londres de 1918, Patricia es más digna de lástima que de admiración.

Su situación es la comidilla de todos los que la rodean y sobre todo del variopinto grupo de huéspedes que viven con ella en la pensión  Galvin house.

Una noche, harta de tanta conmiseración, decide acallar los rumores de una vez por todas y se inventa un prometido.
Lo que no espera, es que su séquito de chismosos va a seguirla a su falsa cita poniéndola en el aprieto de tomar una medida desesperada.  
Como en realidad no tiene a ningún hombre esperándola, nuestra protagonista decide lanzarse hacia el primero que ve disponible. Así es como conoce a Peter Bowen y empieza su inesperada y divertida historia de amor.


                                 

Si yo fuera una lectora eduardiana y pudiera escribir al Señor Jenkins en este mismo instante, le diría:  "Mr. Jenkins le doy mi eterno agradecimiento porque me ha hecho usted reír de lo lindo". Os prometo que empecé este libro a carcajada limpia y lo cerré con una sonrisa en los labios. 

Patricia Brent es exactamente eso, una novela fresca y sin pretensiones; una comedia romántica, divertida y entrañable, que cuenta con todos los ingredientes necesarios para sostenerla y hacer de ella una buena lectura: una trama nada rocambolesca, unas localizaciones perfectas y sobre todo un elenco de personajes inolvidables.

Así podéis imaginaros el caos de la casa de huéspedes
donde vive Patricia.
La pensión Galvin house, es el eje central de la historia y sus huéspedes, aunque son un verdadero nido de vivorillas entrometidas, son entrañables. Se les odia a veces, pero ¡que cariño se les coge al final! Cada uno de ellos es una fiel caricatura de esos personajes ingleses tan estirados y cómicos que tanto gustan al lector extranjero. 

Al lado de estos personajes cómicos y sus tramas desenfadadas, Jenkins ha añadido personaje más profundos, encargados de aportar serenidad y emoción a la historia. Mi preferido sin duda es Mr. Triggs y sus sabios consejos: "Patricia, nunca te cases a menos que sientas un deseo irrefrenable de hacerlo. No te cases con un tipo por que tenga mucho dinero. Cásate por la misma razón por la que nos casamos mi mujer y yo, por que sabíamos que estando juntos, a pesar de los malos momentos, la vida podría ser maravillosa". 

Creo que no hace falta que os diga con quién termina casándose Patricia; su historia de amor es bastante previsible, aunque tan tierna que es imposible no seguirla con expectación hasta su desenlace.  ¿Quién le iba a decir a ella que terminaría conviertiéndose en la heroína de Galvin house?

Varios detalles, eso si, han rebajado un poco mi entusiasmo por la novela. Me hubiera gustado que la I guerra mundial, donde está ambientada la trama, tuviese un poco más de protagonismo. A veces incluso se me olvidaba el contexto bélico de no ser por el uniforme que viste Peter y por el bombardeo aéreo que aparece casi al final del libro (una de las escenas más bonitas de la novela).
Claro que entiendo que el autor quisiese evitar la guerra para salvaguardar el tono cómico del libro. 
Patricia y Peter  ¿fingen o de verdad
se están enamorando?
Y sin duda lo peor y lo más reprensible de la novela viene de la mano de ciertas apreciaciones que Jenkins hace sobre el género femenino:  "le gustaba que decidieran por ella", "la perversidad característica de su genero"... Humm Humm, me han hecho chirriar los dientes a pesar de ser consciente de la fecha de publicación del libro. Afortunadamente son muy puntuales y no afectan a la lectura. 

En definitiva, Patricia Brent y su carrera contra la soltería ha sido una excelente compañera para estos días lluviosos. Sin duda aquel día en la librería hice bien en darle su oportunidad a ese desvalido libro naranja que parecía buscar dueño desde hacía mucho tiempo. 
Este es uno de esos libros ligeros pero bien escritos que a veces resultan tan difícil de encontrar; así que si algún día lo encontráis abandonado por alguna librería de ocasión, no lo dudéis; os hará pasar un ratito agradable y seguro que por muy poquito dinero :)

Un beso a todos y ¡feliz Fin de semana!

PD. Patricia Brent, Spinster ocupa el año 1918 en mi Century of books. Parece que no pero poquito a poco se va llenando :)
PD1. Este es mi primer libro en inglés para el Reto de Isi.
PD2. Herbert Jenkins era el dueño de su propia editorial. Fue el encargado de publicar los trabajos de P.G Wodehouse. Si no conocéis a Wodehouse, os invito a hacerlo con total garantía. ¡Humor británico en estado puro!

lunes, 17 de febrero de 2014

¡Lunes de premios!

Esta entrada tendría que haber visto la luz hace muchísimo tiempo, pero con gran pesar he tenido que ir posponiéndola eternamente. 
Hoy, por fin puedo darles las gracias tanto a Zazou como a Rayan por los dos premios que han otorgado al blog. ¡Muchísimas gracias chicas y perdonad la tardanza! Siempre es una alegría recibir premios como estos y por supuesto no iba a dejar pasar la oportunidad de daros las gracias :)

Rayan me ha obsequiado con un premio que no conocía, el premio Dardos y Zazou con el Liebster award, un viejo conocido. Como este segundo galardón viene acompañado con unas preguntitas, os propongo poner el modo cotilleo literario en marcha :)   
¡Aquí va la tanda de preguntas!

¿Qué le pides a un libro para comenzar una relación con él?
Pues primero le pido una corazonada. Ese sentimiento que sobreviene cuando lees una sinopsis y piensas: "Este libro esta hecho para mi". 
Después aplico mi Sistema 3 pasos:
Paso 1: miro el año de publicación. Si es anterior a 1950 el libro suma varios puntos.
Paso 2: miro si tiene Introducción. Si en ella se entrevee un cariño sincero por la obra que estoy a punto de empezar, sumamos otro montoncito de puntos.
Paso 3: ¡el decisivo! Abro el libro al azar y leo la página que me ha caído en suerte. Si está bien escrita, el libro y yo podemos irnos juntos a casa :)

¿Y eres reincidente después de haberla acabado?
Totalmente. Soy una relectora convencida de aquellas lecturas que me han marcado.


¡Que gran verdad!
Cuando terminas un libro, ¿empiezas otro inmediatamente o lo dejas reposar?
Todo depende del libro. Algunas lecturas ligeras te permiten pasar pagina rápidamente; pero cuando un libro te conmueve y toca algo en tu interior es mucho más difícil sustituirlo. Es lo que se conoce como resaca lectora :) 

¿Terminas todos los libros que empiezas, aunque no te estén gustando?
Mira que lo he intentado. Me digo a mi misma: "quieres dejar este torro y coger algo diferente"; pero no puedo, es superior a mis fuerzas. Cuando empiezo un libro necesito terminarlo. Aunque luego le lance una mirada de odio que venga a decir: "Me has hecho perder dos días de mi vida y te maldeciré por siempre".

¿Sueles simultanear lecturas?
Afirmativo. ¿Veis esa mesita de noche con una pila de libros, veinte marcapáginas y un taco de post-its? Bueno, pues es la mía.
En la montaña de libros encontrareis varios ensayos y alguna biografía, pero nunca dos novelas. Es lo único que no me gusta simultanear. Cuando estoy inmersa en una historia de ficción, me reservo enteramente a ella.

¿Mantienes tus libros impolutos o les dejas tus marcas a lo largo de las páginas?
Aquí os puedo engañar fácilmente. Por fuera mis libros están intactos, tan cuidados que parecen recién salidos de imprenta. Pero abrirlos y diréis: no hay duda, estos libros pertenecen a Marie. 
Es muy fácil encontrar mis huellas del delito: post-its que marcan pasajes a recordar, papelitos varios que señalan una página, la sombra de un lápiz redondeando una idea... Nunca son marcas indelebles y todas pueden desaparecer en un instante. Pero mientras los libros sean míos ahí estarán, como un testimonio íntimo de mis lecturas.

Lecturas del metro.

¿Necesitas silencio para leer o eres de los que leen en cualquier sitio?
Leo absolutamente en cualquier sitio, ya sea en el metro, el tren, el avión, (coche no que me mareo) y en medio de cualquier multitud.  Pero para disfrutar de la lectura, nada como la tranquilidad de mi casa. Un libro, la lectora y el silencio; eso si que es una especie de paraíso.

¿Sueles seguir las recomendaciones mayoritarias o vas un poco a tu aire en las lecturas?
Bueno los que vais conociendo este rincón sabéis que tengo unos gustos bastante definidos. Como ya se lo que me gusta leer, voy mucho a mi aire y sigo las recomendaciones de gente con gustos afines. Solo tenéis que echar un vistazo a mi lista de blogs para haceros una idea.

¿Qué libro echarías a la trituradora de papel?
Así a voz de pronto diría ninguno, porque de toda lectura se puede aprender algo. Pero si me insistes demasiado podría sacarte una buena lista de aberraciones dignas de ser destruidas...

Mi próxima lectura.
¿Qué libro vas a regalar estas próximas fiestas?
Bueno esta pregunta iba dirigida a las fiestas de Navidad, así que los libros que regalé fueron: "Los surcos del azar" de Paco Roca a mi padre y la edición integra de "Mujercitas" a mi madre.

¿Ya sabes cual va a ser tu próxima lectura?
¡Por supuestísimo que si! Patricia Brent, Spinster. Y también se la siguiente a esa, y la posterior, y la de más allá...tengo una lista de próximas lecturas que me daría para cien años :D

¡Y hasta aquí el cuestionario!
Ha sido un verdadero placer responderlas Zazou y de nuevo muchísimas gracias por la nominación, tanto a ti como a Rayan.

¡Feliz inicio de semana a todos!

jueves, 13 de febrero de 2014

Stoner de John Williams

"Una joya olvidada", "un canto a la dignidad", "una novela perfecta"... Con afirmaciones de este tipo podría llegar a escribir varios párrafos, incluso la reseña entera. Durante muchos meses ha sido algo casi matemático, era leer una crítica sobre "Stoner" y encontrar una opinión entusiasta. 

A veces, tal cantidad de opiniones favorables, puede resultar hasta sospechosa.  Pero cuando éstas vienen de la mano de grandes escritores, editores, críticos y al mismo tiempo del "lector común",  a mi terminan por convencerme. 
En la primera visita que hice a la librería esta Navidad fue lo primero que pedí. "Estoy buscando Stoner de John Williams". Por la cara que puso el librero, me pareció que él también la había leído; y así era, al darme mi ejemplar me dijo "buena elección". 

Os podéis imaginar que me faltó tiempo para pagar e irme corriendo a casa a empezarlo.  Lo primero que me llamó la atención, casi desde las primeras líneas, fue que John Williams escribía muy bien;  bueno mentira, escribía excepcionalmente bien. No había duda de que estaba ante uno de esos narradores natos que te guían sin remedio hacia donde desee su pluma.
La segunda cosa que me sorprendió fue el propio Stoner, el protagonista. Ese hombre no tenía madera de protagonista; básicamente era un hombre sencillo, gris, casi invisible. 

Campus de la Universidad de Columbia, Misuri. 
Cuando le conocemos, este hijo de campesinos de Misuri, está a punto de entrar en la Universidad. A pesar del esfuerzo económico que supone para la familia, su padre está convencido de que sus futuros estudios de agricultura serán vitales para el porvenir de sus cultivos. 

Lo que nadie espera, ni siquiera el propio Stoner, es que un descubrimiento le alejará para siempre del camino que tenía trazado. William no estudiará agricultura, ni tampoco regresará a la granja familiar. 
Por insólito que parezca, será profesor y dedicará su vida a la literatura.



No se que esperaba encontrar en "Stoner" cuando empecé a leerlo. Bueno, quizá una de esas historias sencillas que colman mis gustos; historias humanas, hechas a la medida de una vida ordinaria. Pero lo que no imaginé fue encontrar entre sus páginas semejante regalo.  


Tal y como imagino a Stoner en una de sus clases
Adentrarme en la vida de William Stoner fue como conocer por fin a una de esas personas que han pasado por mi vida y de las que no he podido evitar preguntarme: ¿por qué escogió ese camino? ¿que decisión le hizo dedicarse a la enseñanza? ¿por qué no aspiró a más? 

Esas respuestas pueden responderse una a una leyendo esta novela; porque eso es básicamente lo que cuenta, el encuentro de un hombre con su vocación y las decisiones que toma a lo largo de los años para mantenerla viva. Uno de los momentos más intensos del libro es ese instante en que Stoner descubre que quiere dedicarse a la literatura.

"El señor Shakespeare le habla a través de trescientos años señor Stoner, ¿le escucha?".

A partir de ese momento ya no importará lo que ocurra a su alrededor. Stoner hubiera podido ser héroe de guerra de haberse alistado, hombre de sociedad de haber aprovechado su matrimonio o quizá catedrático si hubiese claudicado ante las presiones del mundo académico.
Pero conociendo los riesgos, no cedió ante lo que a su parecer no era correcto. Como uno de esos hombres de firmes principios, se mantuvo en su puesto, aquel para el que sabia había nacido: detrás de su pupitre y de las hojas de sus libros. 
A simple vista su vida parece vacía, monótona. Pero bajo esa fachada gris, se esconde una historia simple pero coherente, la de una vida hecha de decisiones tomadas a conciencia. 

John Williams fue también
profesor de literatura en la
Universidad de Misuri.
Hay instantes luminosos en este libro que valen en si mismos por más de cien historias publicadas por separado. Una simple dedicatoria y un recuerdo firman una historia de amor sobria, delicada, pero de una intensidad como pocas veces he leído; y lejos de ser puntual esa  brillantez se mantiene de la primera a la última línea de la novela. 
¡Que enorme talento muestra John Williams al haber creado a alguien como William Stoner! Un personaje tan bien construido, tan humano, que en el momento en que debemos dejarle ir duele, duele enormemente.

Se que puedo equivocarme y mi recomendación no complacerá a todo el que se acerque a este libro. Pero, yo lo cerré con lágrimas en los ojos y con la certeza  de haber leído algo brillante. La historia de un simple profesor que pudo haber sido célebre, pero también la de un hombre íntegro  que se mantuvo fiel a sus principios  fuesen cuales fuesen las consecuencias.

De verdad espero que disfrutéis de esta novela tanto como yo, y si es así me encantará saber que os ha parecido. Yo no puedo menos que darle un coup de coeur. Más que merecido :)

PD. Stoner ocupa el año 1965 en mi Century of books.

lunes, 10 de febrero de 2014

Exámenes, pequeñas alegrías y Katherine Mansfield...

Crêpes, el castillo de Chantilly, mis mini narcisos
y la gran Katherine Mansfield.
¡Hola a todos!
Que feliz me hace poder saludaros. Vuelta al blog y adiós a los exámenes y a sus semanas de estrés previas.  El pasado jueves terminé las pruebas de la oposición y desde entonces vivo en un estado de tranquilidad extrema. En serio, tengo tal paz de espíritu ahora mismo que si me dais unos platillos y un buen rapado capilar, os hacía ahora mismo el haré krishna :D

Pero bueno, antes de dejarme llevar por la euforia mística, quería agradeceros a todos vuestros mensajes de felicitación por el aniversario del blog. Me hicisteis muy feliz y, aunque fuera indirectamente, me disteis mucha energía para encarar los exámenes. De verdad, muchísimas gracias. 

Como veis en las fotos, estos días no han sido fecundos en grandes acontecimientos, pero si en pequeñas alegrías. El día dos de febrero celebramos, como manda la tradición, la fiesta de la chandeleur. Ya os hablé de ella el año pasado y por supuesto este 2014 hemos repetido nuestro atracón de crepes.

Otro petit bonheur, me pilló totalmente por sorpresa. Ya había perdido toda esperanza de verlos florecer, pero una mañana al despertarme descubrí el milagro. Un grupito de tímidos narcisos por fin se había dignado a salir de los dichosos bulbos. Tendríais que haberme visto, solo me faltó cantarles una canción de bienvenida. Espero que no se moleste la Dama de provincias, pero creo que en cuestiones de jardinería, he tenido más suerte que ella :)

Y poquitas cosas más, una visita rápida a Chantilly,  horas de estudio interminables y una pena inmensa al ver todos esos libros tentadores esperándome en la estantería. Me guiñaban el ojo, en serio, pero he sido fuerte y me he resistido a su atractiva presencia.
En realidad, un único libro me ha acompañado durante estos días, el Diario de Katherine Mansfield. Pensaba que las vivencias más íntimas de Katherine me ayudarían a evadirme del estrés y además serían un buen material de inspiración frente a la densa bibliografía que había estado leyendo para los exámenes. Y tal como pensaba, el Diario terminó convirtiéndose en la mayor alegría de estos días. 


Katherine Mansfield
La vida de Katherine fue corta pero intensa y fascinante. Como muchos de nosotros tuvo días luminosos, grises y negros. Pero aún en sus jornadas más tristes es un auténtico placer leerla. Entre sus apuntes somos testigos de la lucha que mantuvo contra el dolor físico, contra los tristes recuerdos y la perdida. Pero también del ansia de superación que marcó su vida y de su facilidad para maravillarse ante la belleza que la envolvía. Katherine Mansfield amaba la vida y las pequeñas cosas que le dan sentido, y aun cuando sabía que no quedaba tiempo siguió buscando y planeando sueños.

Me ha sido muy difícil escoger algunos, porque cualquier fragmento de su Diario hubiera sido digno de citarse, pero éstos que os invito a leer muestran en cierto modo el credo que Katherine adoptó y cumplió en su corta e intensa existencia: 

"No deseo nada que no pueda alcanzar. Paz, soledad, tiempo para escribir mis libros; la hermosa vida externa que contemplar y sobre la que reflexionar nada más"

"Deseo intensamente vivir para poder trabajar con las manos, con mis sentimientos y mi cerebro. Deseo un jardín, una casa pequeña, hierba, animales, libros, cuadros, música. Deseo ponerme a escribir a partir de esto dando expresión a todo ello. (Aunque escriba sobre taxistas, eso no tiene importancia).

Pero si deseo la vida vivida, cálida, impaciente; tener las raíces en la vida, aprender, desear saber, sentir, pensar, actuar. Eso es lo que quiero. Y nada más. Eso es lo que tengo que intentar".

No soy una persona demasiado creyente, pero creo firmemente en estas líneas. Al igual que Katherine eso es lo que quiero de la vida y lo que me gustaría conseguir. Eso y nada más. Espero que no sea mucho pedir y al menos se me cumplan algunas cosas :) 

Un beso grande a todos y ¡feliz inicio de semana!

PD. El Diario de Katherine Mansfield ocupa el año 1927 en mi Century of books. He disfrutado tanto leyéndola que he decidido otorgarle también el año 1922, fecha de publicación de Fiesta en el jardín. Esta lectura me ayudará a hablaros con más profundidad de su biografía y de su obra.

viernes, 24 de enero de 2014

Hace un año exactamente...

Como siempre, os escribo con el café y los libros
bien cerca :)
...veía la luz A book a day. Nunca imaginé aquel 24 de enero que un año más tarde seguiría escribiendo  con la ilusión intacta del primer día. Cuando me decidí a escribir el primer post, solo tenía claras dos cosas: quería hablar de libros y sobre todo del inmenso placer que proporciona la lectura.

Creo que pasado este tiempo, al menos puedo afirmar haber cumplido el primer objetivo. Los libros han sido los grandes protagonistas de A book a day. Sobre todo, esos que como yo, son algo tímidos y se esconden de las multitudes. 
En cuanto al segundo objetivo, no sería muy pertinente que opinase por mi misma. Solo vosotros podéis juzgar si he conseguido transmitir con mis comentarios, ese amor profundo que siento por los libros y las historias que esconden.
Si así lo creéis, este pequeño rincón habrá cumplido fielmente con el propósito por el que fue creado.

Vosotros dais sentido a esta aventura y solo puedo deciros, muchísimas gracias por estar ahí, por haberme acompañado en este año de lecturas y, por encima de todo, por haberlas enriquecido con vuestras opiniones y amables comentarios.
De todo corazón, gracias.

María.
Una para cada uno de vosotros, conocidos o anónimos, que
me hacéis inmensamente feliz con vuestras visitas y comentarios.

jueves, 23 de enero de 2014

Retos 2014: Read in English y Reto 1914.

Por fin está de vuelta!
Se va acabando enero y ya es hora de anunciar los retos que quiero cumplir este 2014. Este año he sido muy razonable y solo voy a apuntarme a dos desafíos, el propuesto por Isi y el de LittleEmily. 

El primero, como veis en el logo, es el célebre Keep calm and Read in English de Isi. ¿Como iba a perdérmelo? Participar en él el año pasado fue una de las grandes alegrías del 2013, así que estaba deseando comenzarlo de nuevo. Lo que Isi nos propone es mucho más que un simple reto, es participar en una divertida aventura  de la que podemos aprender muchísimo.

Vereis os contaré algo. Cuando tenía 18 años no hablaba ni una pizca de francés; bueno quizá un tímido Bonjour o un Je m'appelle María dicho a media voz. Pero ese mismo año, en un acto de locura extrema, unas compañeras y yo decidimos embarcarnos en un ambicioso proyecto. Nuestra Universidad ofertaba cursar una carrera compartida entre Francia y España. Una doble titulación que conseguiríamos después de ir cursando un año académico en Francia, otro en España y así respectivamente hasta llegar a quinto de carrera. 
Hasta aquí todo eran nervios, ganas de viajar, aprender y vivir montones de experiencias. ¿Cuál fue el gran problema? Pues que sencillamente no hablabamos ni una palabra de francés. ¡Fuimos unas verdaderas suicidas! 
Conseguir nuestras titulaciones fue un trabajo duro y constante. Tendríais que ver como cuando nos reencontramos, todavía nos preguntamos entre risas como sobrevivimos a la experiencia :) ¿Pero sabéis? A día de hoy, estas cinco aventureras, manejamos el francés casi como nuestra propia lengua; y todo, absolutamente todo, nació ese primer año en el que empezamos de cero.  
Leímos sin parar todo lo que cayó en nuestras manos, anuncios, canciones, revistas, libros pequeños e incluso cuentos infantiles. De esa forma, sin prisa pero sin pausa, fuimos subiendo el nivel de dificultad hasta llegar a los densos y complejos ensayos de Historia de los que teníamos que examinarnos.
Ese es el espíritu con el que afrontar el aprendizaje de un idioma: tener ganas, no escatimar esfuerzo y por fin disfrutar de la recompensa. Os prometo que ese primer año al llegar a Francia, cuando pude entender y participar en mi primera conversación en francés, viví uno de los momentos más felices de mi vida.
Apuntaros a este reto puede ser un primer pasito en esa carrera de aprendizaje del inglés. Así que ¿aceptais el desafío? :)

Un homenaje necesario
El segundo es el Reto 1914. Con él, LittleEmily hace su particular homenaje a un conflicto que este año celebra su centenario. Superarlo es muy sencillo, basta con leer una única obra relacionada con la Primera guerra mundial o su contexto: pueden ser novelas, ensayos, poemas... lo que más os apetezca. 
Existe una amplísima bibliografía disponible sobre 1914 y este año, con motivo del centenario,  esta se ha visto considerablemente ampliada; no os faltara donde elegir.
Como habitualmente leo mucho sobre este periodo os iré dando algunas ideas de libros que disfruté y como no, los que voy a utilizar para cumplir el reto.   

Por hoy nada más, espero que paséis un feliz jueves y ¡muchísima suerte con vuestros respectivos retos!