jueves, 13 de marzo de 2014

Mi impresionante carrera de Miles Franklin

Edición francesa.
Si un día tengo que dejar París, una de las cosas que más voy a echar de menos es entrar en Gibert.  Ese instante en el que empujo su puerta de acceso, dejo atrás el bullicio de la Place Saint-Michel y me reencuentro por fin con los libros y la calma.
En estos tres años que llevo viviendo aquí, he vagabundeado arriba y abajo por sus estanterías, buscando sin tregua nuevos autores que colonicen mi casa.
Y esta vez, la elegida ha sido Miles Franklin; a decir verdad, por pura casualidad. 
Nunca me había acercado a la sección que Gibert tiene sobre literatura de Oceanía y menos mal que hace unas semanas decidí probar suerte. 

Vi "Mi impresionante carrera" entre los clásicos australianos y ya sabeis que pasó: lei la sinopsis, apliqué el sistema tres pasos y fue inevitable no traerlo conmigo. Lo empecé nada más llegar a casa y, casi sin darme cuenta, había llegado a la última página.     Totalmente fascinada solo podía preguntarme ¿quien  había podido escribir algo semejante en 1901? 

Mi sorpresa creció aún más cuando leí que Miles Franklin escribió "Mi impresionante carrera" cuando apenas era una adolescente. La novela fue rechazada por las editoriales australianas, temerosas del escándalo, y salió finalmente publicada en Londres cuando Miles contaba apenas 22 años. 
Desde luego, con el siglo apenas inaugurado, hizo falta mucho valor para firmarla; afortunadamente, tanto Miles como su heroína, andaban bien provistas de valentía.

Sybylla Melvyn, nuestra protagonista, es una joven inteligente e impetuosa que crece en la Australia rural de finales del siglo XIX. 
Su mundo se viene abajo cuando el alcoholismo y la imprevisión de su padre, obliga a su familia a sobrevivir en una  miserable granja.
Allí los Melvyn deben hacer frente a duras jornadas de trabajo, y el sueño de Sybylla de convertirse en una reconocida escritora va alejándose poco a poco.


Familia australiana delante de su casa, 1898.
Todo cambia cuando su abuela materna la invita a pasar una temporada con ella, en su preciosa propiedad de Caddagat. Allí Sybylla dispondrá de su propia habitación; un lugar donde leer, escribir y formarse para alcanzar su meta. 

Varios caminos se abrirán entonces ante ella: el del amor, la resignación o la independencia. Pero, llegado el momento de escoger, ¿tendrá Sybylla el valor de ser fiel a si misma y emprender el camino que anhela?

                                

Miles Franklin empezó a escribir esta novela con 16 años y eso se nota. No por la calidad de su escritura, que desprende en realidad una gran madurez; sino por la fuerza y la pasión que transmite en cada una de sus páginas. 

Ese deseo de independencia y esa mezcla de sentimientos impetuosos y contradictorios, solo puede vivirse con tal intensidad en la adolescencia. En esa etapa de la vida en la que estamos hechos de proyectos y sueños, quizá inalcanzables, pero aún posibles ante nuestros ojos.


Algunas de las escenas de la película.
Harold Beecham, me enamoraste pero...
Esa es la lucha que Miles Franklin traza en "Mi impresionante carrera", la suya propia encarnada en un personaje femenino fuerte y decidido, dispuesto a emprender su propio camino, por muy numerosos que sean los obstáculos que tenga delante.
No se que pensareis vosotros si la conocéis, pero yo he admirado profundamente a Sybylla y he sufrido enormemente con su frustración. ¿Hay algo peor que no ver cumplidas tus aspiraciones, no por tu falta de méritos, sino por las limitaciones sexistas o económicas?

Hoy (o al menos por el momento) podemos decidir que queremos para nuestro futuro. Pero para una mujer de principios de siglo XX como Sybylla, querer hacer carrera fuera del matrimonio, significaba romper definitivamente con la sociedad y pasar al lado de los  outsiders.
Consciente de su carácter "extravagante", Sybylla se pregunta una y otra vez "¿por qué no puedo contentarme con un vestido nuevo, las labores domésticas y un picnic de vez en cuando para satisfacer mi espíritu?"
Envidia la ignorancia satisfecha de los que la rodean, que viven para trabajar y dormir sin cuestionarse las injusticias que les oprimen. Pero no puede evitarlo, su destino es cuestionarlo todo, incluso lo que el mundo espera de ella:

"Me gané la reputación de ser inteligente y eso si que es mucho peor que ser fea. ¡Oh chicas, chicas! Aquellas de vosotras que tengáis corazón y queráis ser felices, con un hogar y con un marido, no permitáis jamas que os tachen de inteligentes. Eso os sacaría del mercado matrimonial con la misma rapidez de si corriese el rumor de que habeis contraído la lepra".

Veréis que a veces exaspera con su inconstancia, con sus cambios de humor y sus caprichos, pero yo he sido indulgente porque... ¡narices! apenas es una adolescente buscando a trompicones su destino. 

He leído esta novela deleitándome en cada una de sus páginas. Se que he hablado sin cesar de Sybylla y es que este es básicamente el relato de su emancipación; pero la novela tiene mucho más que ofrecernos: una crítica social escueta pero oportunamente esbozada, una bonita historia de amor (con final inesperado incluido) y un momento de evasión en un país salvaje y hermoso

Retratos de miles Franklin cuando tenía la misma edad que
Sybylla, su heroína. 
Si queréis conocer a una mujer excepcional y al grupo de jackeroos, hombres y mujeres fuertes que la acompañan; si no temeis vivir durante unos días bajo el asfixiante calor australiano, codeandoos con réptiles, koalas y ornitorrincos, entonces os invito a leer de inmediato "Mi impresionante carrera"
No es un coup de coeur, pero se acerca peligrosamente :)

He visto que existe una adaptación al cine de la novela con el mismo título, pero me he vuelto loca buscándola y no he podido encontrarla. Aquí os dejo unos fragmentos, pero: ¡ATENCIÓN! Os recomiendo ver solo los dos primeros. No veáis el último si tenéis pensado leer la novela. Por favor ¡NO LO HAGAIS! 

Un beso grande y muy felices lecturas a todos.

PD. "Mi impresionante carrera" será publicada en castellano en la colección Rara Avis de Alba.