jueves, 3 de octubre de 2013

Angulo de reposo de Wallace Stegner

Cuadro de Albert Bierstadt. Así imaginaban las gentes del
Este como sería el Oeste americano.
"En la vida de las Montañas Rocosas existía algo excitante y vital, lleno de poesía primitiva: eran los latidos del corazón del Oeste abriéndose camino hacia la civilización".

Hace ya más de un mes que acabé esta novela y hoy que me pongo a escribir sobre ella me doy cuenta de que sigue fascinandome con la misma intensidad. 

Ángulo de reposo fue mi gran apuesta del verano. Y afortunadamente no me equivoqué en la elección.
Durante los días que estuve leyéndola viví literalmente en el salvaje Oeste. La sensación que tuve nada más empezar la novela y conocer a sus protagonistas, es la misma que siento ahora cuando observo el cuadro que veis arriba. 

Mirad a la izquierda; en medio de la inmensidad están ellos. Pequeños pero fuertes, asustados pero también decididos. Están mirando atentamente el valle y las montañas, intentando adivinar lo que les espera entre la niebla. Son pioneros. Gente como Susan y Oliver, los protagonistas de Ángulo de reposo.

Con este relato de pioneros, Stegner se alzó con el Pulitzer en 1972 y aunque los premios no siempre son garantía de calidad,  ese año se hizo justicia a la literatura.

Dibujo de Mary Hallock Foote. Perfectamente podría
tratarse de Susan y Oliver en su cabaña.
Lyman Ward, un profesor de Historia retirado y lisiado, es el encargado de narrar la historia. En la soledad de su retiro, en la que fue la casa de sus antepasados, decide investigar la historia de sus abuelos, Susan y Oliver Ward, una pareja de pioneros del Oeste. 

Gracias a las cartas, artículos y dibujos de su abuela, Lyman va reconstuyendo las duras condiciones de vida a las que se enfrentaron, y sobre todo  los sentimientos que cimentaron su matrimonio y los secretos que lo fisuraron. Poco a poco irá involucrándose cada vez más en sus investigaciones y al final, como ocurre en tantas ocasiones, el pasado iluminará el presente y aportará las respuestas que Lyman andaba buscando.
                     

Albert Bierstadt. Así imagino yo el "Paso del mosquito"
de la novela de Stegner.
Si algo tenía claro cuando empecé el libro es que con tantas páginas por delante iba a aprender algo más sobre el Oeste americano. Lo que no me esperaba en absoluto es que además iba a recibir toda una lección de vida.

Que pena no haber descubierto a Stegner antes. ¡Que bien escribe! Tiene una pluma precisa, sobria y por encima de todo evocadora. 
Tratándose de una novela donde las localizaciones tienen un papel determinante, la capacidad de Stegner para describir el Oeste es un auténtico regalo para sus lectores.

Junto  a los protagonistas iniciamos un periplo que nos lleva desde la civilizada Nueva York a las minas de Grass valley y New Almaden en California, a la ciudad sin ley de Leadville en Colorado, al cañón del Boise en Idaho y a una hacienda mexicana en Michoacán. Todos los paisajes del Oeste, con su belleza salvaje, se extienden ante nosotros como si pudiéramos verlos con nuestros propios ojos. 
Panorámica de la ciudad de Leadville. Me encanta
esta parte de la novela! Salvaje Oeste en estado puro.

Las localizaciones como veis, tienen una importancia capital. Pero lo que verdaderamente da fuerza a la novela es la pareja protagonista. Más que una historia sobre el Oeste, Ángulo de reposo es el relato de un matrimonio, el de Oliver y Susan. Dos personas tan distintas como el salvaje Oeste y el civilizado Este americano.

Es una maravilla asistir al nacimiento de su relación; a ese momento en el que se conocen en Nueva York, y el ingeniero del Oeste, conoce a la joven artista y se enamora de ella. 
A partir de ahí Susan, la escritora, la elegante dama victoriana y Oliver, el emprendedor sin miedo a nada, empiezan la vida a dos. 
Con ella llegarán las ilusiones compartidas, las concesiones por el bien del otro, los primeros fracasos, algunas alegrías y las grandes tragedias. 

Conforme vamos avanzando en la lectura, crece la angustia, y al final la desilusión gana partida a la esperanza. La misma respuesta que va buscando Lyman es la misma que nos hacemos nosotros:
"¿que los mantuvo juntos a él y a la abuela durante más de sesenta años? ¿pasión? ¿integridad? ¿cultura? ¿las convenciones? ¿cómo dos personas tan distintas pudieron fundirse para rodar cuesta abajo hacia el futuro y alcanzar el ángulo de reposo en que yo los conocí?"
Mary Hallock Foote
La respuesta nos espera al final de la historia y si hay algo que nos enseña, es que la complejidad del alma humana permanece inmutable, no importa el lugar ni la época en que nos encontremos.

De verdad que me faltan palabras para alabar esta novela. La última floritura es el título que escoge Stegner. Empiezas sin saber que es ese Ángulo de reposo ni a que puede referirse y cuando todo cobra sentido ves el acierto del autor al utilizar esta metáfora. Magistral, como su escritura, como su capacidad de fusionar pasado y presente, en definitiva, como todo el conjunto de su novela.

Estoy segura de que volveré a leerla y a disfrutarla. Ojalá vosotros también lo hagáis y coloquéis Ángulo de reposo en un lugar de honor de vuestra estantería.

Muy felices lecturas a todos!
Toca una del Oeste!

PD. Stegner se inspiró en la figura de Mary Hallock Foote para crear el personaje de Susan. Utilizó algunas de las cartas de la autora para su novela y eso creo una verdadera polémica. (viendo la maravillosa novela que escribió Stegner, yo se lo perdonaría)
PD1. A lo largo de la novela Susan nombra una y otra vez a Bret Harte. Según ella, la visión que tenía del salvaje Oeste se forjó leyendo los relatos de este escritor. La curiosidad pudo conmigo y no he podido resistirme a leerlos por mi misma. Ya os contaré si consiguieron impresionarme tanto como a ella :)