martes, 22 de octubre de 2013

The scottish air

"Wherever I wander, wherever I rove, The hills of the Highlands for ever I love..."
Robert Burns, 1789.

Otoño escocés
Vuelvo y como veis lo hago acompañada de Robert Burns, el bardo escocés. Aunque siempre es una buena idea leer sus versos hoy lo hago con mayor razón y es que la semana pasada, Marion, una prima que vive en Aberdeen vino a visitarnos. 
Después de nuestro inolvidable viaje por Escocia era su turno de devolvernos la visita en París y como veis no vino con los brazos vacíos. Me he enamorado absolutamente de la preciosa caja de shortbreads escoceses que nos ha traído. Está toda decorada con paisajes de las Highlands y con versos de Burns.
Creo que no tardaremos mucho tiempo en dar cuenta de lo que hay en su interior y la guardaré para almacenar mis marcapáginas. 
El otro regalito no podía ser mejor. Un libro leído y aprobado por ella en el que los paisajes escoceses juegan un papel determinante. Como comprendereis me pudo la curiosidad y aunque estaba leyendo "La mujer del teniente francés", en cuanto tuve "The lonely" en la mano me abalancé sobre él. Mañana mismo os cuento como fue la lectura. 

Marion nos dejó el domingo, después de haber pasado unos días estupendos y con la promesa de que volveríamos pronto a Aberdeen para visitarla. Yo me hubiera colado en su maleta al instante y es que pocos lugares me fascinan tanto como Escocia. Nunca olvidaré la travesía que hicimos en tren desde Edimburgo hasta Inverness. 

Instantáneas de nuestro viaje.
Era de madrugada cuando salimos de la estación y conforme avanzabamos hacia el Norte fue amaneciendo. Íbamos un poco adormilados después del madrugón, pero en cuanto las primeras luces de la mañana nos dejaron ver los paisajes de las Highlands, supimos que los llevaríamos con nosotros aun después de haber vuelto a casa. Dos años más tarde se corrobora ese sentimiento.
Leo a Burns y estoy en Inverness de nuevo. Las colinas se han cubierto de amarillo y púrpura por la floración de los brezales. Son los días de otoño en los que Escocia se engalana mientras espera los inminentes rigores del invierno...
Es cierto que no nací escocesa, pero entiendo el orgullo feroz que los escoceses sienten por su tierra. 
No me extraña la respuesta que nos da Marion cada vez que le preguntamos si piensa volver a Francia algún día: "Claro que si. Cuando lleguen las vacaciones". Esta claro que ya se siente ciudadana de su hermosa patria de acogida.

Para despedirme os dejo con un poema de Burns My heart's in the Highlands,  recitado por el mismísimo Príncipe Charles (aquí); la entonación y el sentimiento que le pone son geniales y espero que lo disfrutéis tanto como yo.
Muy feliz martes a todos!