lunes, 19 de octubre de 2015

IMM 17, compras de otoño

Señores no se agolpen que hay sitio para todos.
Bien llega el momento de enseñaros los libros que he ido comprando durante estos últimos meses. Después del paréntesis del verano, tenía muchísimas ganas de fisgónear de nuevo por las estanterías de mis librerías favoritas; y lo cierto es que el reencuentro ha sido bastante fructífero. Como es habitual tenéis una mezcla de ejemplares nuevos y de ocasión,  de ficción y no ficción. Veámoslos con detalle empezando con las novelas.

Ritos funerarios de Hannah Kent necesita poca presentación; "basada en la historia real de la última mujer decapitada en Islandia", la novela debut de Kent, se convirtió en todo un éxito de ventas cuando fue publicada en 2013. Desde entonces he ido leyendo un sinfín de buenas críticas (junto alguna que otra discordante) y, al final, la curiosidad ha podido conmigo.

El circo de la noche de Erin Morgenstern también viene precedido de un gran éxito. Mágica, imaginativa, oscura y luminosa a la vez…muchos son los calificativos que ha ido acaparando este historia. Su primera página anuncia: "El circo llega sin avisar. No viene precedido de ningún anuncio, no se cuelga cartel alguno en los postes o vallas publicitarias del centro ni tampoco aparecen notas ni menciones en los periódicos locales. Sencillamente, está ahí, en un sitio en el que ayer no había nada". Yo me he dejado tentar gracias a la recomendación de nuestra querida Polly y, aunque existe una edición en español, me he hecho con la edición de bolsillo francesa, fiel a la preciosa portada original.

Gilead de Marilynne Robinson llevaba mucho tiempo en mi lista de deseos. Las novelas de Robinson responden a esa categoría de libros pausados, de belleza serena y reflexiva que tanto me gustan, y cuando vi este ejemplar de ocasión en Gibert no dudé en traerlo a casa. Gilead es la primera entrega de una trilogía que continua con Home y se cierra con Lila (novela nominada en la longlist del Booker Prize de este año). La novela es básicamente la última y extensa carta que el reverendo John Ames deja a su hijo antes de morir. Una meditación de lo que ha sido su vida y de la herencia espiritual que quiere dejarle; la única herencia que su humilde existencia le permite. 

Las luces se apagan de Erika Mann fue una compra impulsiva. Cuando cogí un ejemplar en Gibert y leí esto, no hubo vuelta atrás "En este inestimable documento histórico, Erika Mann observa los destinos de los habitantes de una pequeña ciudad alemana, desde el momento en que Hitler llega al poder, hasta la instauración del todopoderoso régimen nazi. En diez pequeños relatos, basados en hechos reales, Erika Mann muestra la realidad de una sociedad enfrentada al terror, a la denuncia y al antisemitismo".  
El mes pasado leí otra novela ambientada en los albores del nazismo After Midnight de Irmgard Keun y me quedé con ganas de más. La luces se apagan, firmada por la hija mayor de Thomas Mann, hará un papel perfecto. 

Lucy Carmichael de Margaret Kennedy. Tengo otra novela de Margaret Kennedy esperando en la estantería desde la pasada navidad (aquí os la enseñaba), y ahora me hago con una segunda de la que he visto muy buenas crÍticas, entre ellas la de nuestra querida Carmen. Lucy Carmichael cuenta la historia de una joven que, tras sufrir un gran desengaño amoroso, encuentra una segunda oportunidad para ser feliz en un pequeño pueblecito rural. 
Encontré mi ejemplar en francés en una librería de ocasión de Montpellier y cuando vi el precio de dos euros no podía creerlo. Cual fue mi sorpresa cuando al abrir el libro vi que casi todas las páginas estaban sin recortar.  Por dos euros decidí arriesgarme y firmé por un buen ratito de trabajo previo a la lectura. Con ayuda de una lima de uñas metálica fui separando las páginas una a una. Ahora mi ejemplar ha quedado como el pergamino de la Isla del tesoro, pero espero que al menos todo el esfuerzo, reciba su recompensa.

Y ya lo habéis visto en la fotografía ¡he añadido un nuevo D.E Stevenson para mi colección y soy feliz!  Mrs. Tim es el primer volumen de la otra serie escrita por Stevenson. Muchos lectores la adoran con la misma devoción que la serie de la Señorita Buncle y, cruzo los dedos para encontrarme entre ellos. En esta ocasión la protagonista es la mujer de un oficial británico que es destinado a Escocia. Al igual que en otras novelas de Stevenson, las escenas domésticas y la vida cotidiana de un pequeño pueblo y sus comidillas ocupan la parte central de la trama.  Espero que la preciosa portada esté en consonancia con el contenido.

Y para terminar con la ficción, los tres últimos Persephone que he añadido a mi estantería. Hace unas semanas me llegó al correo una oferta con motivo del que habría sido el 109 cumpleaños de Mollie Panther-Downes. Si comprabas dos novelas grises te llevabas de regalo uno de los tres libros de Mollie publicados por Persephone.  No me pude resistir y compré dos títulos que estaban a la cabeza de mi lista de deseos Persephone y me llevé de regalo Minnie's Room.
El primer título que elegí, High Wages, cuenta la historia de una chica trabajadora que en los albores de la IGM consigue abrir su propia tienda de moda. Después de Someone at a Distance necesitaba leer otro libro de Dorothy Whipple y este tiene muy buena pinta. El segundo es Lady Rose and Mrs Memmary  de Ruby Ferguson, un libro que he querido leer desde la primera vez que abrí el catálogo Persephone y leí esta frase "a little book about dreams and the hard world of money and position and their relations to one another. It's also a love story and a love letter- to Scotland". ¿Una carta de amor a Escocia? ¡Casi como si estuviera hecha a mi medida!

Libros grises y ramitas de brezo, las bellezas sencillas que prefiero.
Y ahora pasemos a los títulos de no ficción.
Los dos primeros, Ladies of the Manor y Women in the 1920's de Pamela Horn, los encontré en The Abbey Bookshop a muy buen precio. Son dos ensayos sobre historia de la mujer en Reino Unido. El primero cubre el periodo comprendido entre 1830-1918 y lleva como subtítulo Wives and Daughters in Country-house Society; será un excelente compañero a Hijas y esposas de Elizabeth Gaskell. El segundo cubre la época eduardiana, la IGM y su impacto en la vida de las mujeres y las transformaciones de los años 20.
Ambos libros estén profusamente ilustrados con pinturas, carteles publicitarios y caricaturas de época. Ya os contaré si el estilo es agradable y sencillo para los que tengáis un poquito de respeto al inglés.

En Shakespeare and Company descubrí el último de los libros que he comprado Manhattan, when I was young de Mary Cantwell. La autobiografía de la propia autora en la que cuenta sus experiencias como joven escritora recién llegada a la gran ciudad en los años 50. Un piso compartido en el Village, el glamour de las grandes veladas, la búsqueda de oportunidades, la soledad, la competencia despiadada…todo aparece descrito a través de los ojos de Mary para dar forma a ese Nueva York de antaño. ¡Estoy desando leerlo!

Y para terminar os enseño el magnífico regalo que me hizo mi amiga Stephanie. Después de seis años sin vernos, tras haber estudiado juntas en la universidad, el pasado mayo por fin pude ir a verla a Nueva York. En septiembre ella me devolvió la visita en París y pasamos juntas unos días estupendos: comimos crêpes, despotricamos contra la vuelta de los pantalones de campana, bebimos buen vino, reímos como en los viejos tiempos y…nos dijimos un triste "hasta pronto". Pensaba que las sorpresas terminarían aquí, pero entonces, unas semanas después, me llegó al buzón un paquete y en su interior un libro perfecto, Encyclopedia of British Women's writing, 1900-1950. ¡Cuando uno te conoce bien no puede fallar!
¿No os parece que la silueta pertenece a Virgina Woolf?
En este precioso volumen se recogen, a modo de enciclopedia, las biografías y los títulos de las obras de escritoras británicas (más o menos conocidas) de la primera mitad del siglo XX: Elizabeth Bowen, Virginia Woolf, Elizabeth Taylor, Katherine Mansfield, Elizabeth Goudge, D.E Stevenson, Vita Sackville-West…tantas y tantas por nombrar, ¡tantas y tantas por descubrir! También contiene entradas correspondientes a un sinfín de temas: cultura, educación, arte, sexología…¡Qué os puedo decir! No puedo dejar de hojearlo, de hacer listas, de planear lecturas. Es una auténtica mina de oro para todos lo que aprecien los clásicos modernos escritos por mujeres. Una joya que guardaré con mucho cariño en mi estantería. 

Y hasta aquí el recorrido por mis nuevas adquisiciones. Espero que alguno de los títulos os haya despertado la curiosidad y que podáis disfrutarlos en el caso de incorporarlos en vuestras estanterías. 

Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos. 

PD. En la fotografía se me ha olvidado incluir el volumen de las Cartas de Katherine Mansfield que ya os enseñé aquí. Desgraciadamente en español solo he podido encontrar esta edición argentina de los textos privados de Katherine, que me temo será difícil encontrar.
PD1. Perdonad el retraso en contestar a vuestros comentarios. Ya he retomado las conversaciones pendientes en las Notas de septiembre :)

jueves, 15 de octubre de 2015

Ana la de la Isla de Lucy Maud Montgomery

Tercer tomo de la serie y ambiente otoñal en sus páginas.
Empieza el otoño y no es mala idea celebrar la ocasión regresando a Avonlea
Desde que hace unos años la editorial Toro Mítico decidiese rescatar las novelas de Lucy Maud Montgomery, el nombre de este pequeño pueblecito ficticio de la Isla del Príncipe, se ha ganado un lugar destacado en el corazón de muchos lectores. 

Algunos ya conocían a Anne Shirley de la infancia; otros llegaron a ella a través de la preciosa serie protagonizada por Megan Follows, y otros acaban de descubrirla gracias a la reedición de sus aventuras. Lo cierto es que poco importa si el encuentro se produjo en la niñez, la adolescencia o la edad adulta. La magia de Avonlea opera en cualquier momento y casi en cualquier persona.

En entradas anteriores ya os hablé del primer y del segundo tomo de la colección: Ana la de Tejas verdes y Ana la de Avonlea (pinchad en los títulos para acceder a las reseñas). Creo que ya es tiempo de abordar Ana la de la isla, tercer tomo de la serie, y gran favorito de los más románticos.

Cuando se abre la historia, Ana ya ha cumplido dieciocho años y se dispone a dejar Tejas verdes para viajar a Kingsport e ingresar en la Universidad. Por delante le esperan cuatro años de intensa formación, en los que tendrá que decir adiós a los viejos conocidos y enfrentar los primeros desafíos de la edad adulta. Pero, por fortuna, no estará sola; en el camino encontrará nuevas amistades, recibirá inesperadas proposiciones de matrimonio y conocerá al fin a ese hombre soñado que tantas veces había imaginado. 

Escenas de la serie que corresponden a Ana la de la Isla
Quizá una de las frases que mejor definan esta tercera entrega sea "dejaba el hogar que le era tan querido y algo le decía que lo abandonaba para siempre, salvo, quizá, como refugio de vacaciones. Las cosas no volverían a ser igual; volver por vacaciones ya no sería como vivir allí." Ana la de la Isla marca el principio de la independencia de Ana y la ampliación de su mundo más allá de la pequeña comunidad de Avonlea. 

La novela, al igual que sus dos predecesoras, está colmada de optimismo y energía; de esa ilusión que embarga al que empieza una nueva etapa llena de posibilidades. Ana por fin ve cumplido su sueño de ser universitaria (¡la primera jovencita de Avonlea que se atreve a ello!) y, como siempre, su vitalidad y su ilusión se contagian en cada página. 
Los años que uno pasa en el universidad son formativos en muchos aspectos; quizá me atrevería a decir que la formación personal que uno experimenta durante esa etapa, supera incluso a la académica; y el caso de Anne Shirley no será diferente. 
En Redmond, Ana traba amistad con un grupo de chicas, alegres e inteligentes, que terminan convirtiéndose en excelentes compañeras. En la casa que comparten, todas sueñan despiertas con lo que les espera a la vuelta del camino y entre horas de estudio, risas y charlas,  todas construyen hermosos planes de futuro. El de Ana, como muchos esperábamos, será convertirse en una prestigiosa escritora. Algo que como veréis, terminará consiguiendo pese a los batacazos iniciales.

Pero estas alegrías y logros personales se ven empañados por la sensación agridulce que la embarga cada vez que regresa a Tejas verdes. Es entonces cuando Ana descubre que ya nada volverá a ser como antes. La despreocupación de los días de la infancia ha desaparecido; los viejos amigos han crecido y se enfrentan a nuevos retos. Algunos han dejado Avonlea, otros como Diana se han casado y convertido en madres; y el matrimonio y el amor, ese estado que todo lo cambia, parece interponerse también en su vieja camaradería con Gilbert. 
Ana no puede evitar pensar "que horrible es crecer, casarse y cambiar, dejar atrás los rincones seguros y enfrentarse a cambios y decisiones." Por primera vez los sueños y los ideales románticos de Ana deberán enfrentarse a la realidad y no será nada fácil para ella.

Ana la de la Isla es una de las entregas de la serie que más sentimientos remueve en mi interior. Cuando la leí siendo niña me encantaba por el romance naciente entre Ana y Gilbert. Ahora, leerla después de pasar por la universidad, me hace quererla todavía más, si eso es posible. Con la experiencia a cuestas, leo con nuevos ojos y comprendo la incertidumbre que se apodera de Ana: el miedo a qué vendrá en el futuro, el dolor por dejar tu antiguo hogar, el ver como cambian tus viejas amistades… 
Lucy Maud Montgomery consigue capturar en esta historia todas estas emociones y nos muestra lo doloroso que puede resultar enfrentarse a la madurez. Doloroso pero también necesario. Ana deja atrás la niñez y algunos de sus sueños, pero al final descubre que el futuro que tiene por delante puede ser aún más hermoso de lo que había soñado. 

Espero de corazón que disfrutéis con Ana la de la Isla; y si todavía no habéis empezado con la serie, por favor dadle una oportunidad. Estoy casi segura de que no os arrepentiréis.

Un abrazo y muy felices lecturas a todos.

PD. Ana la de la Isla ocupa el año 1915 en mi Century of Books.

jueves, 8 de octubre de 2015

Notas de septiembre

Una escapada a Montpellier me ha tenido desconectada durante la primera semana de octubre pero, aún no es demasiado tarde para ponerle el broche final a septiembre con unas cuantas notas. Vamos a allá.
Escenas de la película donde
podéis admirar el precioso vestuario 

- Este mes por fin he podido ver Testament Of Youth, una película que esperaba con impaciencia desde principios de año y que temí nunca se estrenaría en Francia. Decir que ha merecido la espera es quedarme corta; los actores, la fotografía, el vestuario y el guión son impecables y respetan con fidelidad las conmovedoras memorias de Vera Brittain. No quiero adelantar nada más porque os hablaré con más detalle de ellas en la entrada que estoy preparando sobre el libro. Mientras tanto, por si todavía no lo habéis hecho, no dejéis de pasaros por los rincones de MagratMinea, y Polly. Ellas ya han podido ver la película y hablan con mucho sentimiento y razón sobre sus impresiones. 

- Otro de los grandes acontecimientos del mes ha sido la lectura de Hijas y esposas de Elizabeth Gaskell en el seno del Club Pickwick. Reservaba con mucho mimo esta lectura porque junto a Ruth eran las dos últimas novelas de Elizabeth Gaskell que me quedaban por leer. ¡Me apena tanto pensar que muy pronto ya no tendré más historias de Gaskell por descubrir!
Pronto tendréis la reseña de Hijas y esposas haciéndole compañía a las otras novelas de la autora que ya han aparecido en el blog: Norte y Sur, Las Confesiones de Mr. Harrison, Los amores de Sylvia y Mary Barton. Si todavía no os habéis atrevido con Gaskell ¡no lo dudéis! Seguro que no os defrauda.

- Otra de las cosas que más me ha gustado descubrir durante el mes de septiembre ha sido el último documental de Yann Arthus-BertrandHuman. Una experiencia que muestra la cara más oscura y también la más hermosa del ser humano. A través de imágenes majestuosas y de testimonios personales, los protagonistas de Human hablan desde todos los rincones del planeta sobre el amor, la soledad, la amistad y la muerte; de la ira, la esperanza y del miedo. De todas las emociones y experiencias que nos hacen humanos y que nos igualan a pesar de nuestras diferencias.  Jean y yo vimos la versión reducida que se emitió con motivo de su estreno en France 2, pero la versión íntegra está disponible en youtube y con subtítulos en español. Si tenéis la ocasión no dejéis de verlo, es fascinante y encoge y ensancha el corazón a partes iguales.

- Otro hallazgo que me alegró el día por su belleza, fue este artículo de The Atlantic. En él se habla del misterioso descubrimiento de unos negativos que una chica hizo en una tienda de antigüedades. La propietaria compartió las fotos reveladas en su perfil de facebook y pronto las incógnitas empezaron a surgir ¿cuándo se tomaron las fotografías? ¿quién era el fotógrafo y la modelo? ¿datan de los años cincuenta o se trata de un montaje? A día de hoy todavía se sigue buscando respuesta a esas cuestiones. Lo cierto es que para mi tiene poca importancia el que se trate de un montaje o no. Las fotografías son absolutamente sublimes y estoy feliz de haber podido disfrutar de ellas. Los tonos pastel del amanecer, la silueta de la mujer adentrándose en el mar o mirando el horizonte, el pañuelo rojo que lleva atado en la cintura…todo suena a poesía para mi. 


- Y que sería de la notas sin una pintura que ilustre el mes correspondiente. Esta vez la inspiración llegó mientras leía Ana la de la Isla de Lucy Maud Montgomery. La acción de la novela se inicia precisamente en septiembre, con las protagonistas charlando en un huerto. "Ya termina la cosecha, ya se va el verano", citó Anne Shirley, mientras contemplaba soñadora los campos segados. Diana Barry y ella habían estado recogiendo manzanas en el huerto de Tejas Verdes, y ahora descansaban de sus labores en un rincón soleado… el paisaje que las rodeaba anunciaba ya el otoño."

En cuanto vi esta pintura de Edmund Blair Leighton supe que era la ilustración perfecta de la escena. La naturaleza es especialmente generosa y exuberante cuando llega el otoño y los frutos se agolpan en los árboles. Yo no tengo huerto, ni árboles frutales, y mis mermeladas vienen directas del supermercado, pero se que todavía hay gente que dedica parte de su tiempo a confeccionar dulces caseros. Precisamente, no hace mucho, coincidí con dos señoras en la cola del súper que discutían acerca de sus recetas y astucias para elaborar una buena mermelada. Ambas iban cargando con varios paquetes de azúcar y yo no pude evitar sonreír al imaginarlas liadas entre cacharros en sus respectivas cocinas. 
¿Harían lo mismo las dos mujeres de la pintura con esos cestos repletos de manzanas? ¿varios tarros de compota, pasteles y chutney de manzana para acompañar un plato de queso? En todo caso ya me estoy relamiendo los dedos solo con pensarlo.

September, Edmund Blair Leighton (1915)

Y para cerrar estas notas, un repaso a lo que he leído durante el mes de septiembre: cinco novelas y una autobiografía que me han regalado excelentes momentos de lectura. De Someone at a Distance de Dorothy Whipple ya os hable en su reseña y poco más puedo añadir. 
En cuanto a After Midnight de Irmgard Keun creo que no voy a dedicarle una entrada propia. Me gustó muchísimo la ambientación y la forma en la que la autora consigue captar la atmósfera asfixiante y el miedo que se respira en las ciudades alemanas en los días previos a la instauración del Tercer Reich. Pero la historia de su joven protagonista, Suzanne Moder, me dejó algo fría y no pude involucrarme en ella como me hubiese gustado. Por eso quizá no la recomendaría como novela, pero si como testimonio de la tensión y de la histeria que reinaba en la Alemania de los años treinta. Irmgard Keun, su autora, vio como sus libros fueron censurados por el régimen nazi y tuvo que permanecer en la clandestinidad para evitar las represalias. After Midnight, publicado en 1937, es pues un símbolo de su valentía y de su compromiso, y solo por eso ya merece ser recuperado. Ocupa el año 1937 en mi Century of Books.

Después vienen las dos lecturas de Muriel Spark que me han encantado y tendrán su propia entrada en el blog, La plenitud de la Señorita Brodie y Curriculum Vitae (su autobiografía). De veras que adoro como escribe Muriel Spark; y las descripciones que hace de Edimburgo…¡qué maravilla! Casi me parecía estar andando por sus calles de nuevo. Muriel y yo, una gran amistad en ciernes.
Y por último ¡Así de grande! de Edna Ferber, una lectura que pudo haberse convertido en coup de coeur de no haber sido del rumbo que toma en la segunda parte. Aún así la he disfrutado muchísimo y por supuesto tendrá su propia reseña. Selina Peake, la protagonista de la historia, es una de esas heroínas cuyas historias me gusta admirar y devorar. Una mujer fuerte y de marcadas convicciones que se enfrenta a lo que el mundo espera de ella. Selina me recordó muchísimo a otra protagonista que nunca olvidaré Sybylla Melvyn de Mi impresionante carrera. ¡Un hurra por ambas!


Por hoy, nada más. Un abrazo grande a todos y muy felices lecturas.

martes, 29 de septiembre de 2015

Someone at a Distance de Dorothy Whipple

Sin duda una de mis portadas favoritas
Como ya os dije en otra ocasión, Someone at a Distance es uno de los títulos Persephone que más cariño despierta entre los lectores. En el catálogo Persephone está situado justo detrás de Mariana, otro de los clásicos de la editorial, y se presenta como "un relato bastante ordinario sobre la destrucción de un matrimonio feliz". Lo cierto es que puede parecer sorprendente que una historia tan "banal" pueda aportar algo nuevo a la larga lista de novelas que abordan las bondades y las desdichas del matrimonio. Pero dejadme que de la razón a todos los que han quedado cautivados con la novela; pese a los lugares comunes, Someone at a Distance tiene una luz propia que lo hace desmarcarse. 

Veréis, la premisa es bastante sencilla. Corren los años cincuenta, Ellen y Avery comparten con sus dos hijos una bella casa situada en el campo, a una hora escasa de Londres. Avery es editor, Ellen se ocupa de la casa y de los niños. Ambos constituyen un matrimonio ejemplar para los cánones de la época y entre las ocupaciones cotidianas y los momentos de ocio,  disfrutan de una vida apacible. 
El cuadro familiar lo completa Mrs. North, la madre de Avery. Una anciana, aburrida y quisquillosa, que vive a escasos metros de la propiedad de su hijo. Será precisamente ella quien, sin quererlo, desencadene la tormenta. Un día, harta de su soledad, decide poner un anuncio solicitando una acompañante. Así es como Louise Lanier, una joven francesa elegante y fría, aparece en escena. Esta muy pronto conseguirá ganarse el cariño de la anciana Mrs. North. Y no únicamente.


Como veis todo resulta bastante corriente. La novela, o al menos gran parte de ella, se asienta en una serie de escenas domésticas y cotidianas con las que los lectores Persephone están bastante familiarizados: los ritmos escolares, las vacaciones, las celebraciones de Navidad, las comidas de domingo en familia... Dorothy Whipple consigue crear un cuadro íntimo y real en el que es fácil proyectarse como un comensal más en casa de los North. 

Pero poco a poco la llegada de Louise empieza a alterar la normalidad. Se suceden pequeños gestos y algunos flashbacks de la vida de Louise que nos hacen intuir la llegada de la tormenta. No os estaré desvelando nada que no podáis intuir: Avery y Louise terminan traicionando a Ellen, y en una escena que destroza el corazón del lector, Dorothy Whipple hace bascular la historia y despliega sus mayores dotes como novelista.  La descripción del dolor y la decepción, de los sentimientos de cada uno de los implicados en la tragedia familiar son tan reales y tan sinceros que duelen enormemente. 

Avery y Louise en su primera comida
en Londres
Condenar entonces al personaje de Louise es algo bastante probable. Leyendo opiniones de otros lectores de la novela he visto la profunda aversión que muchos sienten por ella. Yo he querido excusarla amparándome en la causa de su marcha de Francia, en la experiencia que vivió con ese "alguien en la distancia" que da título a la novela; pero aún así me ha resultado imposible perdonar otras de sus acciones. Pese a todo, creo que prefiero su personaje al de Avery: cobarde, orgulloso y egoísta.

Ellen, es sin duda el personaje protagonista con el que es más fácil implicarse. Ser testigo de su inocencia, de como ni siquiera se está dando cuenta de lo que está ocurriendo hasta que es demasiado tarde, es terrible. Porque para ella no solo es un matrimonio lo que se desmorona, sino todo su mundo. Ella que lo creía inmutable, que nunca había tomado una decisión sin Avery, que había construido su vida en torno a él. Ellen es el ejemplo perfecto de todas esas mujeres que fueron y se construyeron únicamente como esposa y madre. Ya lo dice Mrs. Beard, uno de mis personajes favoritos: "We're not the new sort of women, with University degrees in Economics, like those women who speak on the Radio nowadays, girls who can do anything. We're ordinary women, who married too young to get a training, and we've spent the best years of our lives keeping house for our husbands."


Someone at a Distance aborda temas profundos que aún hoy nos conciernen: el matrimonio, la infidelidad, el papel de esposa y de madre y sobre todo la importancia de realizarse más allá de la pareja. Por todo ello mantiene su vigencia y merece el puesto de clásico que le ha otorgado Persephone
Aunque sea algo extensa, no temáis leerla en inglés, Dorothy Whipple escribe sin artificios, con un estilo simple y directo que otorga una gran agilidad a su novela. Os aseguro que yo la leí en apenas dos días y estoy segura de que podréis disfrutarla y entenderla sin ningún problema. 

Esperando que os guste tanto como a mi, os mando un abrazo y os deseo muy felices lecturas a todos.

PD. Someone at a Distance ocupa el año 1953 en mi Century of Books.
PD1. Como ya os he comentado Someone at a Distance forma parte de los clásicos Persephone. Un total de once títulos fácilmente reconocibles por sus portadas ilustradas. Aquí podéis ver la lista completa y un poquito más abajo acceder a las reseñas que ya he publicado en el blog. Pinchad en cada título y ¡listo!

Mariana, The Home-Maker, El gran día de la Srta. Pettigrew, Someone at a Distance.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Some Tame Gazelle de Barbara Pym

Tarde de té y de Barbara Pym
Después de mucho, muchísimo tiempo por fin he vuelto a leer a Barbara Pym. La semana pasada me acerqué a la estantería y de pronto sentí que era el momento perfecto. Fuera llovía, y yo tenía listo un buen cargamento de té, galletas y una mantita por estrenar. A falta de un vicario, me pareció un muy buen momento Pym.

Para este segundo encuentro con ella decidí probar suerte con Some Tame Gazelle, su primera novela, publicada en 1950. En realidad Barbara la había escrito durante la veintena, en los años que siguieron a su graduación en la universidad de Oxford, donde había estudiado Inglés.   Profecía o no, Barbara se había inspirado en su propia hermana y en ella misma para crear a los dos personajes protagonistas de Some Tame Gazelle: dos hermanas solteronas, de cierta edad, que viven en un pequeño pueblo de la campiña inglesa. Dejadme que os presente a Belinda y a Harriet Bede.

Belinda, la hermana mayor, es una mujer tranquila y sencilla que disfruta del punto, la jardinería y de las conversaciones sobre poesía inglesa que mantiene con el arcediano de su parroquia, Henry Hoccleve, un amor frustrado de su juventud que terminó casándose con Agatha, una mujer ambiciosa y estirada. Por su parte Harriet, más alegre y parlanchina que su hermana, disfruta con cosas un poquito más excitantes y terrenales: como un vestido nuevo, una buena comida o la conquista de todo joven vicario que pase por la casa parroquial. 

Si; ambas llevan una vida tranquila en la que se suceden las actividades benéficas, las reuniones con los amigos y los pequeños placeres cotidianos. Pero todo cambia cuando la altiva Agatha sale de vacaciones y llegan al pueblo dos académicos y un extravagante obispo recién llegado de África. De pronto se suceden los compromisos y las proposiciones de matrimonio...  ¿estarán dispuestas las dos hermanas a renunciar a su plácida existencia? 

Creo que Barbara Pym es una de esas escritoras que me encantaría recomendar a todo el mundo, aún a sabiendas de que me lloverían reproches por todas partes. Como veis  en la novela no faltan descripciones de un apacible pueblecito inglés, intrigas entre parroquianos e incluso historias de amor. Mentiría pues si dijera que no pasa nada. Pero el estilo Pym es especial. Al fin y al cabo ¿en qué tipo de historia dos hermanas solteronas de cincuenta años podrían convertirse en heroínas, y más contando como pretendientes con vicarios de la inglesa anglicana? 
Ya puedo ver a Belinda y a Harriet espiando por su ventana
la salida de Agatha hacia Bélgica.
El mundo de Barbara Pym es pequeño y hermético: algunas solteronas, hombres de iglesia y algún que otro académico; un mundo de pequeñas alegrías y pequeños contratiempos. Pero si os sentís a gusto y adherís a él, pocas cosas podréis encontrar más reconfortantes. 

En muchas ocasiones se ha comparado a Barabra Pym con Jane Austen y en cierto sentido, la comparación no es descabellada. Ambas comparten esa voluntad de observar minuciosamente la vida cotidiana, sin olvidar el uso de un humor agudo e inteligente.

En las novelas de Barbara muchas de las escenas cruciales ocurren durante las celebraciones benéficas de la parroquia; así ocurre en Some Tame Gazelle y también en Mujeres excelentes, la primera novela de Barbara Pym que leí; de pronto todos los personajes interactuan en torno a inofensivas tazas de té con pastelillos, creando o resolviendo rencillas. Todo muy educado, muy british, pero con estacadas mortales a fin de cuentas. Estos momentos y la importancia que se le da a la comida, son de las cosas que más disfruto de los libros de Barbara. En Some Tame Gazelle somos testigos de lo que comen sus personajes, de como lo cocinan y finalmente con quien terminan compartiéndolo.  En pocas novelas he visto detallado un acto tan importante en nuestras vidas como es comer. Y es que, ¿a quién no nos ha proporcionado alegrías haber hecho de buena anfitriona o hemos pasado un mal trago cuando la receta no ha salido como esperábamos? Si no que se lo digan a la pobre Belinda y la oruga escondida en el gratin de coliflor. 

El entorno, la comida y los personajes de Barbara son tan reales que estoy segura deben estar viviendo en algún pueblecito de Inglaterra en este mismo momento.  Creo que ya estoy viendo a Belinda y a Harriet, sentadas en sus sillones, mientras ven Escape to the Country en BBC Two y leen la revista The Lady

Me llevo muchas cosas de Some Tame Gazelle pero sobre todo el personaje de Belinda y sus reflexiones; esa manera que tiene de estar feliz y a gusto con su mundo. A pesar de haber perdido a su amor de juventud y tenerlo en la puerta de enfrente, Belinda es capaz de encontrar otras cosas que la satisfacen. En realidad "su pasión por el arcediano se había apaciguado y convertido en un sentimiento que se asemejaba más a la calma de una noche de invierno frente a la chimenea, que a la imprevisible embriaguez de una mañana de primavera."
Al fin y al cabo la vida está hecha de trivialidades; de pequeñas rutinas y placeres que nos terminan arreglando hasta el día más gris. Como bien dice Belinda: "tenía la suerte de no necesitar gran cosa para ser feliz." No estaría mal aprender un poco de ella.

Retrato de una joven Barbara
Las novelas de Barbara son un excelente remedio contra la tristeza; relatos de vidas y gentes imperfectas que aprenden a salir adelante con las cosas buenas que les presenta la vida. 
Si decidís darle una oportunidad, yo empezaría con Mujeres excelentes  (aquí podéis leer que me pareció). En el caso de que os guste me hará muy feliz daros la bienvenida al mundo Pym. En el caso contrario…por favor, no matéis al mensajero :) 

Un abrazo grande a todos y muy felices lecturas.

PD. Yo por mi parte ya he sacado Less than angels de la estantería. 
PD1. ¡Dios mío! Estoy leyendo Gilead de Marilynne Robinson y creo que me estoy volviendo bipolar. La cosa va así: dos páginas seguidas se me hacen eternas, digo yo lo dejo y de pronto ¡pam! página brillante, que maravilla de libro. Veremos como acaba la cosa :)

domingo, 13 de septiembre de 2015

Algunos libros que compré en verano


¡Por Tutatis, el cielo cae sobre nuestras cabezas! Vaya manera de llover. Llevamos todo el fin de semana con el paraguas a cuestas y en una especie de hibernación temprana, mais  pas de problème; mientras vemos la lluvia por la ventana, hablemos un poquito de libros. 

No quiero que pase más tiempo antes de enseñaros los libros que compré durante las vacaciones de verano. Algunos de ellos, como Ve y pon un centinela y El movimiento de las estrellas, ya os sonaran porque (desgraciadamente) tuve que incluirlos en mi lista de decepciones. Si queréis, aquí podéis leer mis desavenencias con ellos.
Otros como Moby Dick necesitan pocas presentaciones. Ya os hablé de él en una entrada a la que tengo especial cariño. En ella os contaba con detalle la experiencia lectora que viví a bordo del Pequod; una travesía, obsesiva y fascinante, que a día de hoy atesoro como uno de mis mejores  viajes literarios. 
Por eso cuando vi la nueva edición de Penguin Clásicos no pude resistirme a comprarla. Ahora le hace compañía a mi manoseada edición de Alianza y al otro Melville que traje en mi maleta, Billy Budd, marinero. Os confieso que lo compré casi sin leer la sinopsis: atisbé por ahí marineros, levas forzosas y guerras napoleónicas y estuve perdida. Si a esto le sumamos la exquisita edición de Alba…sobran las palabras; tenía que traerla conmigo.
El género biográfico está representado esta vez por Jane Austen, a life de Claire Tomalin. Disfruté muchísimo leyendo la biografía que Tomalin dedicó a Thomas Hardy así que estoy convencida de que disfrutaré tanto a más con la de mi querida Jane. 


Preciosas ediciones de Someone at a Distance y de Billy Budd
Y aprovechando la visita a Shakespeare & Co compré también un nuevo Persephone, Someone at a Distance de Dorothy Whipple. Tercer título publicado por la editorial, Someone at a Distance es todo un clásico Persephone. Una de las novelas de su catálogo que más admiración y  cariño despierta entre los lectores. Y puede parecer sorprendente ya que la trama es bastante sencilla y el tema central algo habitual: la historia de un matrimonio feliz que termina por desmoronarse. Sin embargo,  a pesar de los lugares comunes, leí esta novela  completamente embebida. Como si por primera vez asistiese a una ruptura y viviese en mi propia piel las heridas que esta supone. Someone at a Distance es tan real, tan sincera en la descripción del dolor y la decepción, que duele inmensamente. Os hablaré de todo ello con calma en su merecida reseña. 

Para el final he dejado mis dos adquisiciones de ocasión. La primera El bosque lejano de Francis Brett Young se vino conmigo por impulso. La edición que encontré no tenía ni sobrecubierta ni sinopsis, tan solo el título del libro escrito en letras doradas. Por eso, buscando algún indicio de que pudiese gustarme empecé con la primera página. Vi entonces la mención de cierta aldea, situada en la frontera que separa Staffordshire de Worcestershirellamada Mawne Heath. Un lugar en el que los hombres son fuertes como el brezo, primitivos y salvajes; y donde las leyes del país no tienen ninguna vigencia. Después de leer esto y viendo su precio no pude más que comprarlo. Veremos que tal resulta. 
En realidad no puedo quejarme. Me encanta
estar en casa mientras veo llover desde  la
ventana.
Y la segunda adquisición de ocasión, Niebla de Millen Brand fue la única comprá que hice por la red. Cuando estuve en Nueva York me hice una lista con los títulos de la NYRB Classics que quería comprar. Entre ellos estaba The outward Room de Millen Brand; una prometedora historia de segundas oportunidades.  
Pero claro, al no poder cargar con tanto libro en la maleta, tuve que posponer la compra.  En cuanto llegué a casa busqué si por alguna casualidad existía una traducción de la novela y así es como di con Niebla, la edición española publicada en 1954. Ya la he leído y también merece ampliamente tener su entrada en el blog.

Y hasta aquí las compras veraniegas. Se cierra la maleta y podemos dar por inaugurada la nueva temporada otoñal. El tiempo, al menos aquí, acompaña a la nueva estación. 
Así que, bajo la lluvia que no cesa, os deseo muy feliz inicio de semana y muy felices lecturas a todos.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Preludio y En la bahía de Katherine Mansfield

Esta preciosa edición de Motifs cuesta apenas seis
euros y tiene una traducción brillante. Si leéis en
francés no lo dudéis ni un segundo. El otro libro
es un ejemplar de las Cartas de Katherine que acabo
de traerme a casa.
El seis de julio de 1908, con veinte años de edad, Katherine Mansfield embarcaba en el vapor Papanui rumbo a Inglaterra. Atrás dejaba  Nueva Zelanda, la tierra natal a la que nunca regresaría.
Las negociaciones con su padre no habían sido fáciles; pero Katherine, la más rebelde de los hijos de Harold Beauchamp, consiguió finalmente su objetivo: marcharse a Londres para formarse como artista.
Los años que siguieron a su instalación fueron ricos en horas de escritura, experiencias y escándalos. Pero sin duda, ningún acontecimiento marcaría tanto la vida y la obra de Katherine como la pérdida de su hermano Leslie mientras este combatía en la I Guerra mundial. 
De pronto los recuerdos de su infancia en Nueva Zelanda, esa tierra aislada de la que había huido, se revelaron como los más felices de su vida. Una época de dorada inocencia que nunca volvería y a la que Katherine quiso entonces rendir homenaje. Así habla de todo ello en una de las entradas de su Diario:
 " Aunque él yace en el centro de un pequeño bosque en Francia y yo sigo andando erguida y sintiendo el sol y el viento del mar, estoy tan muerta como él. Ni el presente ni el futuro significan nada para mi. […] Y si es así, ¿por qué no me suicido? Porque siento que tengo una tarea que realizar por el pasado maravilloso que ambos vivimos. Quier escribir sobre ello porque él quería que lo hiciera. Hablamos de ello en Londres, en mi pequeña habitación de arriba. Le dije: pondré simplemente en la primera página: Para mi hermano, Leslie Heron Beauchamp. Muy bien: así será…"

Katherine cumplió su promesa y así nacieron Preludio y En la Bahía, las dos historias cortas, de marcado corte autobiográfico, de las que quiero hablaros hoy. 

La acción, transcurre en apenas dos jornadas, la primera descrita en Preludio y la segunda  en En la Bahía. Los protagonistas de ambas son la familia Burnell: Stanley el cabeza de familia, Linda su esposa, sus hijas Isabel, Lottie y Kezia, Beryl hermana de Linda y Mrs Fairfield la madre de ambas y abuela de las niñas. Al inicio de Preludio les conocemos a todos mientras empacan sus pertenencias para mudarse a su nueva casa, una villa alejada de la ciudad y situada frente al mar.

Es en esta villa donde transcurre el resto de la acción. Con pequeños movimientos, Mansfield va deteniendo la atención en cada uno de los personajes, siguiéndoles mientras deambulan por las estancias de su nuevo hogar y por el gran jardín de la propiedad. Es precisamente el jardín, el espacio central del relato; el lugar en el que gracias a pequeños instantes fugitivos, a miradas, gestos y pequeñas conversaciones las mujeres de la familia Burnell van desvelando su personalidad y sus anhelos. 
Linda encarna así la figura de la madre apática, encerrada en un matrimonio sin amor; Mrs Fairfield, abuela dulce y cariñosa, representa  el refugio para sus hijas y  sus nietas;  Beryl a la jovencita soñadora que anhela con volver a la ciudad para poder relacionarse. Y finalmente las niñas encarnan la inocencia y las ansias de descubrimientos propias de la infancia. 
Madre e hija en la bahía de Wellington, 1891. Fuente
Como un pintor impresionista Mansfield va capturando pequeños instantes y, en un precioso doble juego, va mostrándonos la tristeza que anida en el interior de los protagonistas y los momentos felices y la belleza exterior que les rodea. 

Tanto en Preludio como En la bahía, las descripciones y la naturaleza ocupan un lugar esencial.  Mientras disfrutaba de la lectura no podía dejar de pensar en otro jardín donde pasé momentos inolvidables, el bello jardín alemán de Elizabeth Von Arnim  (precisamente Elizabeth era prima de Katherine). Pero si las descripciones del jardín son hermosas, nada podía prepararme para la belleza descrita en En la bahía.

Es la segunda jornada y los Burnell se levantan. El libro se inicia con un amanecer en la costa. De pronto se alejan las brumas, los habitantes de la casa despiertan, desayunan y bajan a la playa para disfrutar del mar. Se suceden entonces escenas de verano tan vívidas que aún puedo verlas mientras escribo: persianas cerradas contra el sol implacable, bañadores y toallas secándose al sol en cada jardín y terraza, una colección de conchas recogidas con ilusión y pronto olvidadas en un recodo del camino que lleva a casa...

Katherine Mansfield, situada detrás de su
hermano Leslie, y el resto de sus hermanas
en el jardín de la casa familiar de Wellington.
Leyendo como Katherine captura con maestría esa atmósfera, uno comprende la envidia que Virginia Woolf tuvo por sus logros y su escritura. Ella que con tanta pasión buscaba capturar un amanecer, un rayo de luz, un soplo de aire...

Y mientras se suceden las descripciones, seguimos descubriendo los sentimientos de cada miembro de la familia: reflexiones sobre la muerte, el amor, la maternidad y, ante todo, sobre la  libertad perdida o ansiada. 

El día poco a poco se acaba, anochece, y cada miembro de la familia Burnell se recoge por fin en la intimidad de su cuarto. Todo está por fin en calma.

En apenas dos días Katherine Mansfield crea un mundo completo: triste, bello y profundamente humano. Una corriente de emociones y visiones que fluye serena y continua. ¡Qué podría deciros! Yo soy incapaz de hacerle justicia a tanta belleza. 
Solo se que Katherine, junto a Virginia Woolf, a Sarah Orne Jewett, y a Willa Cather, forma parte de ese grupo de escritoras que consiguen tocarme en lo más profundo, removiendo mi conciencia y mi alma.

Ojalá disfrutéis tanto como yo de la obra de Katherine Mansfield. Para mi un enorme Coup de Coeur.


PD. Preludio y En la bahía ocupan respectivamente los años 1918 y 1922 en mi Century of Books (no tengo más remedio que hacerles huequito junto a Patricia Brent y La garçonne). 
PD1. Aquí podéis leer alguna notas de mi lectura del Diario de Katherine Mansfield.

jueves, 3 de septiembre de 2015

C'est la rentrée!

Empiezan a acortar los días y llega la
temporada de crisantemos.
Y para celebrarlo…¡un De la A a la Z! Como en los viejos tiempos.
¿No os parece que Septiembre se presta a las listas? Tareas, propósitos, nuevos proyectos…al final todo parece repetirse, como en una eterna vuelta al cole. Creo que ya os lo comenté en otra ocasión, pero para mi, estos días siguen oliendo a libros y a lápices nuevos. Es ahora y no en enero, cuando de verdad siento que  comienza el año; y aunque a veces me asalten los antiguos miedos acerca de lo que puedan depararme los próximos meses, no puedo evitarlo: me gusta esta época del año.  
Hagamos pues acopio de libretas y libros; de material de papelería que nos recuerde viejos septiembres.  Y por supuesto, crucemos los dedos para que este nuevo curso venga lleno de buenos y enriquecedores momentos.

A por Jane Austen y la nueva película que va a tener el "honor" de protagonizar. Jane by the Sea, está basada en la novela del mismo título. Al parecer se trata de una comedia romántica que combinará elementos de la biografía de Jane con pasajes de sus novelas ¿tembláis de miedo o de emoción?
B Christian Bobin y una de las frases de su precioso libro L'Homme-Joie: "J'ai rêvé d'un livre qu'on ouvrirait comme on pousse la grille d'un jardin abandonné". Yo también sueño con libros como esos.
L'Île de Saint-Louis, helados, gofres y otros alimentos para
el espíritu.
C por Clarissa Dalloway la última protagonista de Virginia Woolf que he tenido el placer de conocer: "Solo le quedaba este pasmoso y un tanto solemne avance con todos los demás por Bond Street, este ser la señora Dalloway, ahora ni siquiera Clarissa, este ser la señora de Richard Dalloway". Qué experiencia lectora. Un flujo continuo de impresiones visuales y sonoras. De sentimientos y recuerdos. Todo un mundo en una sola jornada.
D por Dheepan la última película de Jacques Audiard, ganadora de la Palma de Oro 2015.  Fuimos a verla el pasado fin de semana y todavía hablamos de ella una y otra vez.  Historias como la de Dheepan se repiten día tras día en nuestras pantallas. Intercaladas entre otros sucesos y anuncios de perfume, aparecen las cifras de los que llegan, los que mueren, los que esperan. Pero no lo olvidemos: son familias, no cifras abstractas; son personas buscando la oportunidad de vivir. 
E por Ennui la novela de Maria Edgeworth que acaba de publicar Ático de los Libros. ¿Hace falta decir que la quiero en mi estantería?
F  de ¡por fin! El 23 de septiembre se estrena en Francia Testament of Youth (Mémoires de Jeunesse). Qué ganas de verla y de hablaros por fin de ambas, memorias y adaptación.
G por los gofres de Le comptoir Belge. Una perdición os lo prometo. Están elaborados siguiendo la pura tradición belga y con productos de calidad. Si venís a París no os lo perdáis, dirección 58 Rue des Martyrs.
H por una historia de amor veraniega que dura trece años.
I por las últimas tardes de sol en la Île Saint-Louis devorando helados Berthillon.
J por Herbert Jenkins y su adorable solterona Patricia Brent. Todavía no quepo en mi de alegría, pero he visto que d'Época tiene previsto publicarlo. 
Kit básico de otoño: calcetines, victorianos y buena lectura
K de Katherine Mansfield. Ella será la protagonista de la próxima reseña. Un coup de coeur en toda regla.
L por Lark rise to Candleford la novela de Flora Thompson que terminé hace unos días. Es una delicia y no me hubiese importado trabajar con Dorcas Lane en su ajetreada oficina de correos.
M de Herman Melville. Vuelvo a él y a mi cita con el mar, gracias a esta preciosa edición de Billy Budd, marinero publicada por Alba. "Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga; cada vez que en mi alma se posa un noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me sorprendo deteniéndome, a pesar de mi mismo, frente a las empresas de pompas fúnebres o sumándome al cortejo de un entierro cualquiera y, sobre todo, cada vez que me siento a tal punto dominado por la hipocondría que debo acudir a un robusto principio moral para no salir deliberadamente a la calle y derribar metódicamente los sombreros de la gente, entonces comprendo que ha llegado la hora de darme al mar lo antes posible."
N por la nueva colección de otoño de Massimo Dutti. "Me lo pone todo, por favor".
O por los olores de la casa de tus sueños. El otro día leí un artículo en una revista de decoración francesa donde invitaban a imaginar cuales serían los olores de tu hogar perfecto. Me gustó la idea y no pude evitar anotar los míos: café y tostadas cada mañana, bizcocho casero, suavizante en las sábanas y velas de canela. A mi gel de violeta y a su perfume. A albahaca fresca y a tarta de manzana. 
P por una tanda de películas de los 90 que me enviaron por facebook y que me encantaría volver a ver ahora mismo: Mi chica, La princesa prometida, Jumanji, Matilda, 1 2 3 Splash, El retorno de las brujas…¡qué recuerdos!
Q del fantástico Club Pickwick y su primera lectura otoñal Esposas e hijas de Elizabeth Gaskell. Ya lo tengo en la mesita de noche y como siempre Elizabeth no decepciona.
R por Eric Ravilious, el último pintor  británico que sumo a mi lista de favoritos gracias a LittleEmily. Adoro sus acuarelas.
Village Street (1936), Eric Ravilious
S por Saint-Guilhem-le-Désert, un pequeño pueblecito medieval del Languedoc que visité este verano con mi familia. Fue la primera vez que vimos la lluvia, después de un verano especialmente caluroso, y pasear por sus calles empedradas, mojadas y silenciosas fue toda una experiencia.
T por The Temptations y su canción "My girl". Siempre que la escucho me sabe a verano y a los primeros amores que vienen con el.
U de nUeva cuenta. Aquí podéis seguir mis andaduras por instagram.
V por Vita and Virginia una película, todavía en proceso de producción, que abordará la relación que mantuvieron Vita Sackville-West y Virginia Woolf.
X por las esperadas exposiciones de la nueva temporada. Elisabeth Louise Vigée Le Brun en el  Grand Palais; Fragonard amoureux en el Musée du Luxembourg; Splendeurs et misères- Images de la prostitution en France en el Musée d'Orsay; Florence, retratos de la Corte de los Médicis en el Musée Jacquemart-André…¡felicidad!
Y la y ha quedado huérfana como la W :)
y por último Z por los dos zorritos-calcetines que me he agenciado en Oysho para empezar bien el otoño. Me encanta pasearles por casa (aunque Jean se ría de mi cara). 

¡Muy feliz septiembre a todos!
Toda mi infancia en películas.
PD. Todas las palabras en azul son enlaces de contenido.