jueves, 17 de septiembre de 2015

Some Tame Gazelle de Barbara Pym

Tarde de té y de Barbara Pym
Después de mucho, muchísimo tiempo por fin he vuelto a leer a Barbara Pym. La semana pasada me acerqué a la estantería y de pronto sentí que era el momento perfecto. Fuera llovía, y yo tenía listo un buen cargamento de té, galletas y una mantita por estrenar. A falta de un vicario, me pareció un muy buen momento Pym.

Para este segundo encuentro con ella decidí probar suerte con Some Tame Gazelle, su primera novela, publicada en 1950. En realidad Barbara la había escrito durante la veintena, en los años que siguieron a su graduación en la universidad de Oxford, donde había estudiado Inglés.   Profecía o no, Barbara se había inspirado en su propia hermana y en ella misma para crear a los dos personajes protagonistas de Some Tame Gazelle: dos hermanas solteronas, de cierta edad, que viven en un pequeño pueblo de la campiña inglesa. Dejadme que os presente a Belinda y a Harriet Bede.

Belinda, la hermana mayor, es una mujer tranquila y sencilla que disfruta del punto, la jardinería y de las conversaciones sobre poesía inglesa que mantiene con el arcediano de su parroquia, Henry Hoccleve, un amor frustrado de su juventud que terminó casándose con Agatha, una mujer ambiciosa y estirada. Por su parte Harriet, más alegre y parlanchina que su hermana, disfruta con cosas un poquito más excitantes y terrenales: como un vestido nuevo, una buena comida o la conquista de todo joven vicario que pase por la casa parroquial. 

Si; ambas llevan una vida tranquila en la que se suceden las actividades benéficas, las reuniones con los amigos y los pequeños placeres cotidianos. Pero todo cambia cuando la altiva Agatha sale de vacaciones y llegan al pueblo dos académicos y un extravagante obispo recién llegado de África. De pronto se suceden los compromisos y las proposiciones de matrimonio...  ¿estarán dispuestas las dos hermanas a renunciar a su plácida existencia? 

Creo que Barbara Pym es una de esas escritoras que me encantaría recomendar a todo el mundo, aún a sabiendas de que me lloverían reproches por todas partes. Como veis  en la novela no faltan descripciones de un apacible pueblecito inglés, intrigas entre parroquianos e incluso historias de amor. Mentiría pues si dijera que no pasa nada. Pero el estilo Pym es especial. Al fin y al cabo ¿en qué tipo de historia dos hermanas solteronas de cincuenta años podrían convertirse en heroínas, y más contando como pretendientes con vicarios de la inglesa anglicana? 
Ya puedo ver a Belinda y a Harriet espiando por su ventana
la salida de Agatha hacia Bélgica.
El mundo de Barbara Pym es pequeño y hermético: algunas solteronas, hombres de iglesia y algún que otro académico; un mundo de pequeñas alegrías y pequeños contratiempos. Pero si os sentís a gusto y adherís a él, pocas cosas podréis encontrar más reconfortantes. 

En muchas ocasiones se ha comparado a Barabra Pym con Jane Austen y en cierto sentido, la comparación no es descabellada. Ambas comparten esa voluntad de observar minuciosamente la vida cotidiana, sin olvidar el uso de un humor agudo e inteligente.

En las novelas de Barbara muchas de las escenas cruciales ocurren durante las celebraciones benéficas de la parroquia; así ocurre en Some Tame Gazelle y también en Mujeres excelentes, la primera novela de Barbara Pym que leí; de pronto todos los personajes interactuan en torno a inofensivas tazas de té con pastelillos, creando o resolviendo rencillas. Todo muy educado, muy british, pero con estacadas mortales a fin de cuentas. Estos momentos y la importancia que se le da a la comida, son de las cosas que más disfruto de los libros de Barbara. En Some Tame Gazelle somos testigos de lo que comen sus personajes, de como lo cocinan y finalmente con quien terminan compartiéndolo.  En pocas novelas he visto detallado un acto tan importante en nuestras vidas como es comer. Y es que, ¿a quién no nos ha proporcionado alegrías haber hecho de buena anfitriona o hemos pasado un mal trago cuando la receta no ha salido como esperábamos? Si no que se lo digan a la pobre Belinda y la oruga escondida en el gratin de coliflor. 

El entorno, la comida y los personajes de Barbara son tan reales que estoy segura deben estar viviendo en algún pueblecito de Inglaterra en este mismo momento.  Creo que ya estoy viendo a Belinda y a Harriet, sentadas en sus sillones, mientras ven Escape to the Country en BBC Two y leen la revista The Lady

Me llevo muchas cosas de Some Tame Gazelle pero sobre todo el personaje de Belinda y sus reflexiones; esa manera que tiene de estar feliz y a gusto con su mundo. A pesar de haber perdido a su amor de juventud y tenerlo en la puerta de enfrente, Belinda es capaz de encontrar otras cosas que la satisfacen. En realidad "su pasión por el arcediano se había apaciguado y convertido en un sentimiento que se asemejaba más a la calma de una noche de invierno frente a la chimenea, que a la imprevisible embriaguez de una mañana de primavera."
Al fin y al cabo la vida está hecha de trivialidades; de pequeñas rutinas y placeres que nos terminan arreglando hasta el día más gris. Como bien dice Belinda: "tenía la suerte de no necesitar gran cosa para ser feliz." No estaría mal aprender un poco de ella.

Retrato de una joven Barbara
Las novelas de Barbara son un excelente remedio contra la tristeza; relatos de vidas y gentes imperfectas que aprenden a salir adelante con las cosas buenas que les presenta la vida. 
Si decidís darle una oportunidad, yo empezaría con Mujeres excelentes  (aquí podéis leer que me pareció). En el caso de que os guste me hará muy feliz daros la bienvenida al mundo Pym. En el caso contrario…por favor, no matéis al mensajero :) 

Un abrazo grande a todos y muy felices lecturas.

PD. Yo por mi parte ya he sacado Less than angels de la estantería. 
PD1. ¡Dios mío! Estoy leyendo Gilead de Marilynne Robinson y creo que me estoy volviendo bipolar. La cosa va así: dos páginas seguidas se me hacen eternas, digo yo lo dejo y de pronto ¡pam! página brillante, que maravilla de libro. Veremos como acaba la cosa :)