miércoles, 9 de septiembre de 2015

Preludio y En la bahía de Katherine Mansfield

Esta preciosa edición de Motifs cuesta apenas seis
euros y tiene una traducción brillante. Si leéis en
francés no lo dudéis ni un segundo. El otro libro
es un ejemplar de las Cartas de Katherine que acabo
de traerme a casa.
El seis de julio de 1908, con veinte años de edad, Katherine Mansfield embarcaba en el vapor Papanui rumbo a Inglaterra. Atrás dejaba  Nueva Zelanda, la tierra natal a la que nunca regresaría.
Las negociaciones con su padre no habían sido fáciles; pero Katherine, la más rebelde de los hijos de Harold Beauchamp, consiguió finalmente su objetivo: marcharse a Londres para formarse como artista.
Los años que siguieron a su instalación fueron ricos en horas de escritura, experiencias y escándalos. Pero sin duda, ningún acontecimiento marcaría tanto la vida y la obra de Katherine como la pérdida de su hermano Leslie mientras este combatía en la I Guerra mundial. 
De pronto los recuerdos de su infancia en Nueva Zelanda, esa tierra aislada de la que había huido, se revelaron como los más felices de su vida. Una época de dorada inocencia que nunca volvería y a la que Katherine quiso entonces rendir homenaje. Así habla de todo ello en una de las entradas de su Diario:
 " Aunque él yace en el centro de un pequeño bosque en Francia y yo sigo andando erguida y sintiendo el sol y el viento del mar, estoy tan muerta como él. Ni el presente ni el futuro significan nada para mi. […] Y si es así, ¿por qué no me suicido? Porque siento que tengo una tarea que realizar por el pasado maravilloso que ambos vivimos. Quier escribir sobre ello porque él quería que lo hiciera. Hablamos de ello en Londres, en mi pequeña habitación de arriba. Le dije: pondré simplemente en la primera página: Para mi hermano, Leslie Heron Beauchamp. Muy bien: así será…"

Katherine cumplió su promesa y así nacieron Preludio y En la Bahía, las dos historias cortas, de marcado corte autobiográfico, de las que quiero hablaros hoy. 

La acción, transcurre en apenas dos jornadas, la primera descrita en Preludio y la segunda  en En la Bahía. Los protagonistas de ambas son la familia Burnell: Stanley el cabeza de familia, Linda su esposa, sus hijas Isabel, Lottie y Kezia, Beryl hermana de Linda y Mrs Fairfield la madre de ambas y abuela de las niñas. Al inicio de Preludio les conocemos a todos mientras empacan sus pertenencias para mudarse a su nueva casa, una villa alejada de la ciudad y situada frente al mar.

Es en esta villa donde transcurre el resto de la acción. Con pequeños movimientos, Mansfield va deteniendo la atención en cada uno de los personajes, siguiéndoles mientras deambulan por las estancias de su nuevo hogar y por el gran jardín de la propiedad. Es precisamente el jardín, el espacio central del relato; el lugar en el que gracias a pequeños instantes fugitivos, a miradas, gestos y pequeñas conversaciones las mujeres de la familia Burnell van desvelando su personalidad y sus anhelos. 
Linda encarna así la figura de la madre apática, encerrada en un matrimonio sin amor; Mrs Fairfield, abuela dulce y cariñosa, representa  el refugio para sus hijas y  sus nietas;  Beryl a la jovencita soñadora que anhela con volver a la ciudad para poder relacionarse. Y finalmente las niñas encarnan la inocencia y las ansias de descubrimientos propias de la infancia. 
Madre e hija en la bahía de Wellington, 1891. Fuente
Como un pintor impresionista Mansfield va capturando pequeños instantes y, en un precioso doble juego, va mostrándonos la tristeza que anida en el interior de los protagonistas y los momentos felices y la belleza exterior que les rodea. 

Tanto en Preludio como En la bahía, las descripciones y la naturaleza ocupan un lugar esencial.  Mientras disfrutaba de la lectura no podía dejar de pensar en otro jardín donde pasé momentos inolvidables, el bello jardín alemán de Elizabeth Von Arnim  (precisamente Elizabeth era prima de Katherine). Pero si las descripciones del jardín son hermosas, nada podía prepararme para la belleza descrita en En la bahía.

Es la segunda jornada y los Burnell se levantan. El libro se inicia con un amanecer en la costa. De pronto se alejan las brumas, los habitantes de la casa despiertan, desayunan y bajan a la playa para disfrutar del mar. Se suceden entonces escenas de verano tan vívidas que aún puedo verlas mientras escribo: persianas cerradas contra el sol implacable, bañadores y toallas secándose al sol en cada jardín y terraza, una colección de conchas recogidas con ilusión y pronto olvidadas en un recodo del camino que lleva a casa...

Katherine Mansfield, situada detrás de su
hermano Leslie, y el resto de sus hermanas
en el jardín de la casa familiar de Wellington.
Leyendo como Katherine captura con maestría esa atmósfera, uno comprende la envidia que Virginia Woolf tuvo por sus logros y su escritura. Ella que con tanta pasión buscaba capturar un amanecer, un rayo de luz, un soplo de aire...

Y mientras se suceden las descripciones, seguimos descubriendo los sentimientos de cada miembro de la familia: reflexiones sobre la muerte, el amor, la maternidad y, ante todo, sobre la  libertad perdida o ansiada. 

El día poco a poco se acaba, anochece, y cada miembro de la familia Burnell se recoge por fin en la intimidad de su cuarto. Todo está por fin en calma.

En apenas dos días Katherine Mansfield crea un mundo completo: triste, bello y profundamente humano. Una corriente de emociones y visiones que fluye serena y continua. ¡Qué podría deciros! Yo soy incapaz de hacerle justicia a tanta belleza. 
Solo se que Katherine, junto a Virginia Woolf, a Sarah Orne Jewett, y a Willa Cather, forma parte de ese grupo de escritoras que consiguen tocarme en lo más profundo, removiendo mi conciencia y mi alma.

Ojalá disfrutéis tanto como yo de la obra de Katherine Mansfield. Para mi un enorme Coup de Coeur.


PD. Preludio y En la bahía ocupan respectivamente los años 1918 y 1922 en mi Century of Books (no tengo más remedio que hacerles huequito junto a Patricia Brent y La garçonne). 
PD1. Aquí podéis leer alguna notas de mi lectura del Diario de Katherine Mansfield.