miércoles, 25 de febrero de 2015

Philippe Derblay o Amor y orgullo de Georges Ohnet

La preciosa edición d'Época
Moría de ganas de leer Philippe Derblay. Bueno, tratándose del catálogo d'Época, es algo que no va a sorprenderos. Pero es que en esta ocasión se unían en una sola novela, el buen hacer de la editorial y las comparaciones con Orgullo y Prejuicio de Jane Austen y Norte y Sur de Elizabeth Gaskell ¿alguien podía dar más?
Durante los últimos meses, fueron apareciendo por la red decenas de reseñas alabando Philippe Derblay e incluso catalogándola como la mejor o una de las mejores lecturas del año. Es cierto que también apareció  alguna que otra desavenencia, pero el "daño" ya estaba hecho, tenía que leerla rápidamente.

A día de hoy creo que muchos conoceréis a los protagonistas de la historia y al menos algunos aspectos de su trama. Francia, finales del siglo XIX. Una bella joven, perteneciente a la decadente aristocracia francesa, y un prometedor hombre de negocios entran en escena en el pequeño pueblo de Pont Avesnes. Ella acaba de sufrir un cruel desengaño amoroso y él, enamorado de ella desde el mismo instante que la vio, recibe su recompensa cuando por sorpresa recibe su mano en matrimonio. A estos primeros compases de la novela, seguirán una serie de malentendidos, auspiciados por los celos, las apariencias, la traición y la sed de venganza. Una trama vertiginosa que parece conducir a un fatal o, si el autor es venebolente con sus personajes, a un feliz desenlace. 
La gran cuestión es ¿conseguirá la pareja protagonista vencer sus desavenencias y encontrar la felicidad?

Con sus más de 400 ediciones, su millón de ejemplares vendido solo en Francia y su traducción inmediata en el extranjero, podéis imaginar la de lectores que se hicieron esa misma pregunta. Georges Ohnet consiguió una celebridad sin precedentes gracias a la publicación de Le maÎtre de forges,  título original de la novela.  Que superase al gran Zola en número de ventas puede ayudar a comprender la magnitud de su fama. 
Y sin embargo, a pesar del favor del público, Ohnet fue totalmente denostado por la crítica, como bien muestra la excelente introducción con la que d'Época encabeza la novela. 
Buscando en Gallica, encontré las referencias de estas dos críticas de la época, una escrita por el célebre crítico Jules Lemaître y otra por Adolphe Bisson. Leyéndolas uno puede hacerse la idea de los duros calificativos que recibió la obra de Ohnet:  "no encontraréis un crítico serio que le haya nombrado; este silencio universal de los literatos contrasta con el favor aplastante del público". "(los literatos)…no se molestarían en tener todos los lectores de Ohnet, pero sin duda no querrían haber escrito ninguno de sus libros."
"Monsieur Ohnet ha sido creado para los iletrados que aspiran a la literatura."
Imágenes de una crítica satírica de Philippe Derblay aparecida en 1883. Aquí teneis la serie completa y fijaos que
 el pobre Philippe no suelta el martillo ni para casarse :)















Es curioso como la historia se repite una y otra vez ¿verdad?; cuantos debates despierta por doquier el diferenciar la buena de la mala literatura, el best-seller de la obra de calidad, la consagración por la crítica o por el favor popular.  Supongo que al final es trabajo del propio lector el fijar los límites entre los que diferencia obra de arte y mero esbozo. Ya se sabe que no hay nada más personal que el disfrute de la lectura.

En mi caso Philippe Derblay ha resultado ser una lectura adictiva; una de esas novelas que pasan a una velocidad pasmosa, y dejan un momento de entretenimiento efectivo pero fugaz muy a mi pesar. Sus personajes no se han hecho un hueco en mi memoria, ni tampoco su romance y los entresijos de su historia. Sin duda el libro no ha sido el culpable, si no la imagen previa  que yo me había creado de él. 

La historia partía con muy buenas bases. El siglo XIX fue convulso en la gran mayoría de países europeos. La lucha entre el antiguo régimen y los nuevos gobiernos liberales, el auge de los nacionalismos, el nuevo reinado de la burguesía y el nacimiento del movimiento obrero…temas que han quedado dibujados a la perfección en la literatura; pero sin duda no esperéis encontrarlos en Le maÎtre de forges
Philippe Derblay usa el contexto histórico como decorado, pero su razón de ser y su único objetivo es mostrar una historia de amor entre dos clases sociales, si bien no opuestas en riqueza, si en status. Ese es su tema principal y como tal tenemos que juzgar su trama. En este sentido, y a pesar de su exceso de dramatismo, cumple a la perfección con su cometido. En ningún momento ha decaído mi atención sobre la pareja y no pude descansar hasta descubrir el final. 
Los críticos achacaron a Ohnet la manido de sus personajes, su falta de profundidad, y también lo artificiales que sonaban sus descripciones; pero a mi parecer fueron demasiado severos. Ohnet no es Zola, ni Balzac, ni Daudet y en mi humilde opinión dudo mucho que quisiese serlo (más allá de lo alejado que está de los preceptos naturalistas). Buscaba entretener y hace suspirar y estremecerse a sus lectores y, dadas las ventas de sus novelas, no hay duda de que consiguió su objetivo.

Escena final del duelo. Fuente.
Quizá lo que a mi más me ha dificultado el disfrute de la novela haya sido el estilo demasiado barroco del autor; un exceso que se repite en el abuso del dramatismo. Comprendo que Ohnet quería seguir la senda de la exaltación romántica que triunfó a comienzos de siglo, pero tal despliegue a mi me predispuso a la risa, a juzgar la historia como artificiosa y difícil de creer.

Pero a pesar de estas apreciaciones es imposible negar que la novela funciona. Como ya os he dicho no podréis dejarla hasta descubrir el desenlace. Ohnet manejó a la perfección la tensión narrativa y leyendo Philippe Derblay no descansareis hasta saber si Claire y Philippe terminarán amándose, si saldrán castigados el oportunista duque de Bligny y la pérfida AthénaÏs y si finalmente reinará la paz en Pont Avesnes.

Philippe Derblay puede resultar un trampolín perfecto para todos aquellos lectores que aun no se han atrevido a dar el paso con los clásicos. Encontrarán la lectura amena, cercana y, lo más importante, descubrirán que los clásicos no son ni mucho menos la tortura que esperaban y tienen mucho que ofrecer.

Solo me queda agradecer una vez más a la editorial d'Época su magnífico trabajo; alabar la apuesta necesaria y valiente que han emprendido por los clásicos olvidados. Nunca podremos agradecéroslo como merecéis. 

¡Muy felices lecturas a todos!