miércoles, 18 de diciembre de 2013

El último septiembre de Elizabeth Bowen

Esta es la edición francesa, pero podéis
 encontrar la novela en castellano gracias
a la editorial Acantilado.
Conocí a Elizabeth Bowen, al menos de nombre, hace solo unos meses mientras ojeaba el catálogo de la editorial Phébus. En la presentación que hacían de la autora no dudaban en compararla con Jane Austen y Virginia Woolf, y claro ante semejantes comparaciones no pude quedar indiferente.
Es cierto que recelo mucho de estas apreciaciones porque ¿no os parece que muchas veces se comparan autores muy a la ligera? ¡Sobre todo con la pobre Jane a la que le salen discípulos hasta debajo de las piedras!
Pero aún recelando, no pude evitar sentir curiosidad y acudí a Gibert para poner remedio al asunto. 
Por aquel entonces compré un par de libros de Bowen a muy buen precio y ya os los enseñé en el mes de Mayo. Pero  claro, dando prioridad a otras lecturas ahí quedaron en la estantería esperando su momento.
Este llegó hace unas semanas cuando Bowen volvió a salirme al paso, esta vez definitivamente. En una visita a la librería vi otro de sus libros y todo en él me dio unas ganas irrefrenables de leerlo. La autora, la portada, el título y por supuesto la trama.  

Situaros en plena campiña irlandesa a principios de los años 20. El conflicto entre los independentistas irlandeses y las autoridades británicas está en su máximo apogeo, pero en Danielstown, la imponente mansión de los Naylor, el conflicto solo parece un eco lejano.  
Pertenecientes a la clase terrateniente irlandesa los Naylor y sus invitados siguen disfrutando de las delicias de la temporada en medio de bailes, partidos de tenis y suntuosas veladas. Nada parece alterar su existencia, exceptuando la de Lois, la joven sobrina de los Naylor que busca a trompicones su camino hacia la vida adulta.
Pero conforme avanza Septiembre las señales de alarma se multiplican y tanto los Naylor como sus invitados no pueden seguir negando lo evidente. Con la llegada de las lluvias no solo deben decir adiós a los días de fiesta. Los vientos de independencia son ya imparables y la Irlanda que conocen está a punto de desaparecer.



Una de las antiguas mansiones de los terratenientes
anglo-irlandeses.
Después de cerrar el libro es imposible negarlo, Elizabeth Bowen tiene una prosa exquisita. De nuevo he encontrado una escritora capaz de crear ambientes tan reales que parecen fotografías. 
La lectura se disfruta como si estuvieses mirando una secuencia de imágenes. Todo parece sereno y desierto, como naturalezas muertas, pero en medio de la quietud Bowen hace surgir de repente ruidos, olores, haces de luz y sombra, y todo cobra vida por un instante.

En una lectura como El último septiembre, en la que apenas suceden grandes acontecimientos, es esta maestría del retrato de ambientes y personajes lo que marca la diferencia, y Bowen me ha cautivado completamente con el retrato que realiza de Danielstown. La mansión es un personaje más de la historia, por no decir el más importante. Uno siente, mientras lee, el profundo aislamiento al que está sometida. Todo ocurre fuera de sus muros, mientras los que están en su interior aguardan. Parece como si la espesura que rodea Danielstown nunca fuera a dejar entrar las amenazas y esa sensación de quietud y al mismo tiempo de alarma te envuelve completamente. 

Pero tal y como me ocurrió este verano con otro libro, la ambientación de una novela, por mucho que me cautive, no puede bastarme para disfrutar de una historia. En el caso de El último septiembre una de las cosas que más me han dificultado la lectura es el poco protagonismo que la autora da al contexto histórico. Puede que aquellos más familiarizados con la historia irlandesa no tengan problemas, pero en mi caso la ausencia de datos me ha hecho ir bastante perdida.
Black and tans en plena acción, controlando a posibles independentistas.
Y es una verdadera pena por que los conflictos que Bowen solo nos invita a vislumbrar, son apasionantes y me hubiera encantado conocer más cosas sobre ellos. ¿Porqué los terratenientes irlandeses se relacionaban al mismo tiempo con los independentistas y con los black and tans? ¿Porqué la relación de Lois y Gerald, el soldado británico no es aceptada por los Naylor? ¿Es cuestión de clase o de nacionalidad? ¿Fueron estas relaciones sentimentales comunes o algo de carácter excepcional? Son demasiadas preguntas que por mucha documentación anexa que haya podido reunir, quedan sin respuesta.
Y ese ha sido mi mayor problema con la novela, hay demasiados silencios en ella. Mientras iba leyendo me daba cuenta de que debía tomármelo con calma, captando cada matiz de las conversaciones,  cada gesto por pequeño que fuera, pero aún así fue en vano. Los personajes de El último septiembre guardan demasiados silencios y me temo que no he sido capaz de captarlos y comprenderlos para disfrutar plenamente de la historia. 


Elizabeth Bowen
Aún así no penséis que no he disfrutado del libro; me alegro muchísimo de haberlo leído por que el estilo de Bowen coincide plenamente con mis gustos. No lo recomendaría a todo el mundo, pero por aquí ya me vais conociendo y si como a mi os gustan las historias pausadas, donde la vida interior de los personajes y las descripciones tienen un gran protagonismo, estoy segura de que apreciareis El último septiembre.  
Teniendo en cuanta que fue la segunda novela de Bowen, creo que podemos darle el voto de confianza y seguir apostando por sus posteriores trabajos. 
Ahora si que no voy a dejar pasar mucho tiempo antes de leer La muerte del corazón, su obra maestra. Seguro que me quito la espinita :)

Un beso grande y ¡Felices lecturas a todos!

PD. Si alguien ha leído la novela, por favor que me explique por que actúan así Lois y Lady Naylor con Gerald, por que sinceramente yo no he podido entenderlo.
PD1. Perdonad que no haya respondido a los comentarios. Acabo de llegar a Alicante para pasar las fiestas y después de unos días de visitas familiares retomo el ritmo con normalidad :)