viernes, 8 de febrero de 2013

Reto 12 escritoras, 12 países


Repite conmigo...No te apuntarás a más retos, no te apuntarás a más retos...Imposible, no se como lo hacéis pero cada vez más os superáis con los retos que proponéis! Como se va a negar una a viajar por 12 países de la mano de sus escritoras?

En cuanto leí las bases del reto de Belisama supe que iba a apuntarme. La meta es leer 12 libros de escritoras de no importa que continente, aunque sería genial escoger novelas de países de los que conocemos pocas cosas. De esta forma además de adentrarnos en la historia y las costumbres de lugares tan remotos del planeta, como remotas sean nuestras elecciones de autoras, también podremos comparar cuales son las inquietudes, los motivos y los temas sobre los que escriben o escribieron las valientes que eligieron la pluma.
¿Somos tan diferentes las unas de las otras, se repetirán los temas universales de la literatura o nacer en un determinado punto del planeta condiciona los escritos dándoles el carácter de su lugar de origen?

Que mejor manera de saber que empezando a leer! Una escritora por mes, la reseña de su obra, una pequeña biografía para conocerla mejor y al final del camino el maravilloso reto de escribir un artículo sobre la mujer y la literatura.

Iré anotando aquí las 12 etapas de un viaje que yo empiezo en Nicaragua:

- Enero: La mujer habitada, de Gioconda Belli






jueves, 7 de febrero de 2013

El gran día de la señorita Pettigrew de Winifred Watson

¿Os habéis  fijado alguna vez en esas burbujitas de champán que intentan escapar de la copa subiendo descontroladas desde el fondo? Pues esta novela es exactamente como una de esas burbujas.
Y encima está publicado en castellano!!
Cuando tuve entre mis manos el catálogo de Persephone Books, después de haber oído tantas maravillas de esta casa de edición, no sabía por cual libro decidirme primero. Pero cuando ojeándolo llegue al libro n°21 (de un total de 100 publicados) leí en la presentación:
"La pura diversión, la alegría que transmite este maravilloso libro de 1938 es lo mas cercano a una película de Fred Astaire que podemos encontrar"  "Por qué hemos tardado tanto en redescubrir esta cumbre del humor? Un maravilloso cuento de hadas ambientado en el Londres de los años treinta"

Con semejante presentación no me lo pensé más y decidí darle una oportunidad a la Señorita Pettigrew y su gran día. Cuando la conocemos por primera vez, no es el mejor momento para nuestra protagonista;  institutriz pobre y sin nadie a quien recurrir acude a una oferta de trabajo e través de una agencia. Es su última oportunidad, no tiene un penique en el bolsillo, debe su alquiler y ninguna perspectiva de salir adelante en el horizonte. Cuando llega a la dirección indicada por la agencia, donde se supone que deberá hacerse cargo de algunos niños, nada sale como la Señorita Pettigrew tenía previsto. En realidad ni en sus mas disparatados sueños hubiera ocurrido lo que las siguientes veinticuatro horas tenían preparado para ella. Dentro de esa suntuosa casa no hay ningún niño al que cuidar sino una divina cantante de club y su séquito de bohemias amistades.

"Aterrorizada, horrorizada, excitada, la señorita Pettigrew se quedo mirando fijamente aquel polvo de aspecto inocente. Drogas, trata de blancas, tremendas obscenidades representadas en la mente de la señorita Pettigrew en rojos exuberantes y en dorados y en hombres de siniestros bigotes negros pasaron por su cabeza en un desorden caótico. Que peligrosa guarida del vicio acababa de descubrir? Tenia que huir de allí antes de perder la virtud"

Estas son algunas de las divertidas ilustraciones que tiene el libro


La señorita Pettigrew entre el miedo, fruto de su encorsetada educación, y la fascinación, descubrirá entonces que una mujer puede tener no uno, sino varios amantes, que  por arte de magia (cosmética) puede convertirse en una deslumbrante damisela y que finalmente no importa lo pobre, lo remilgado o lo poco agraciado que seas, porque todo el mundo tiene una segunda oportunidad para ser feliz.

Puede parecer frívolo a primera vista, y lo es. Nos vemos embarcados en un frenesí de sesiones de maquillaje, cócteles, bailes y escarceos amorosos. Sin embargo las observaciones que la señorita Pettigrew hace de este mundo comparándolo con su anterior existencia te hacen preguntarte: "¿Por qué no ser feliz en ese torbellino de sensaciones? ¿Acaso hubiera sido más feliz en la soledad de su recatada y virtuosa vida anterior? 
Cuando acabé la novela me pregunté si la Señorita Pettigrew conseguiría ser feliz en este nuevo mundo de extravagantes personajes. Eso queda en el terreno de la imaginación de cada uno. El libro se cierra con una radiante señorita Pettigrew, así que por mi parte le daré la oportunidad, como a cualquier otra protagonista de cuento de hadas, de ser feliz por siempre jamás.


Desde hace ya algún tiempo no me canso de las novelas ambientadas en el período de entre guerras. Los locos años veinte y treinta han inspirado un sinfín de novelas; algunas llenas de desenfreno y humor (como la Señorita Pettigrew) otras meláncólicas por el recuerdo de la terrible primera guerra mundial y el presagio de nuevos horrores. Iré compartiendo todas las novelas que consiga ir recopilando sobre esta época que ya vaticino no seran pocas :) De momento os dejo con las primeras cuatro y prontito las iré comentando. 

El regreso, El gran Gatsby, Mariana,  Les feux de l'automne


martes, 5 de febrero de 2013

El papel amarillo de Charlotte Perkins Gilman


"Ella lleva una vida de contemplación casi pura en considerable aislamiento en una finca en el campo. Una vida sin acontecimientos externos, una vida cuya historia no puede contarse porque no hay nada que contar. Su existencia, sin embargo, no es inútil. Por el contrario ella brilla como un farol en un mundo oscuro, como un faro  inmóvil mediante el cual los otros, los viajeros cuyas vidas si tienen historia, pueden establecer su curso. Cuando quienes participan en sentimiento y acción  se vuelven a ella en su necesidad, nunca son despedidos sin un consejo y consuelo. Ella es un ideal, un modelo de generosidad y de pureza de corazón".

"Vive una vida tan doméstica como se pueda. Ten a tu hija contigo todo el tiempo...échate durante una hora después de cada comida. Como máximo ten dos horas de actividad intelectual al día. Y nunca toques una pluma, un lápiz o un pincel en tu vida". 

Mientras leía el otro día La loca del desván, estas dos citas llamaron enseguida mi atención. Las autoras recomendaban entonces "un relato  impresionante de reclusión femenina" titulado The yellow wallpaper escrito por Charlotte Perkins Gilman. Ante su apasionada descripción la curiosidad pudo conmigo y decidí buscar como poder dar con la historia. No tuve que buscar mucho porque afortunadamente no solo estaba traducida al castellano sino que además estaba disponible en lectura online. 

Como vi que era cortita decidí leerla enseguida, pensando que seria algo rápido y que me permitiría volver a la lectura de La loca del desván enseguida. Sin embargo conforme iba avanzando en el relato el estupor de un principio se fue convirtiendo poco a poco en una opresión constante, en una sensación de pánico que terminó  dejándome con ese estado de parálisis corporal que solo el terror es capaz de provocar. 

El papel amarillo relata en primera persona la experiencia de una mujer aquejada por una depresión post parto. Siguiendo los consejos de su médico el doctor Weir Mitchell, un reconocido especialista en enfermedades nerviosas, y de su propio esposo, también medico, la protagonista es recluida en la buhardilla de una aislada casa en el campo. Antigua habitación infantil, esta está decorada tan solo por una cama, unas ventanas protegidas con barrotes y un horrible empapelado amarillo con motivos caóticos. Siguiendo la prescripción medica la "enferma" pasa sus días encerrada en su habitación en reposo total tanto físico como psíquico. Tiene prohibido escribir a pesar de que como ella nos dice eso le haría bien para recuperarse de su depresión;  incluso el marido le pide que no mire por la ventana ya que como dice la autora "con mi poder de imaginación y costumbre de crear relatos, una debilidad nerviosa como la mía es seguro que me conducirá a todo tipo de fantasías y debo usar mi voluntad y buen sentido para controlar la tendencia". 

Evidentemente en ese estado de reclusión la condición mental de la protagonista se deteriora rápidamente y asistimos a un horrible descenso hacia la locura en el ambiente claustrofóbico de la habitación empapelada.
En realidad la enferma no es un personaje de ficción, si no la misma autora del relato, Charlotte Perkins Gilman, contando su experiencia. Afectada por una depresión post parto Gilman sufrió este tratamiento y solo fue capaz de superar su depresión cuando por fin pudo retomar el contacto con el mundo exterior, escribiendo y llevando una vida activa como una persona normal. Escribiendo ese relato de descenso a la locura, la autora quiso denunciar el terrible tratamiento a la que eran sometidas las mujeres afectadas por enfermedades nerviosas. Cuando el papel amarillo fue publicado en 1892, envió una copia a su antiguo médico para que supiese de primera mano las terribles consecuencias de sus prescripciones médicas. Unos años mas tarde la autora se enteró de que el doctor Weir Mitchell había cambiado su tratamiento y no pudo menos que contestar " si es así, no he vivido en vano".



El relato es escalofriante en una primera lectura, pero después fui viendo todas las metáforas escondidas en la historia y comprendí la necesidad de leer una historia de tales características. Al verme la cara de circunstancias después de acabar de leer, Jean me preguntó que que me pasaba y al contárselo me dijo " Si es que no se por que lees esas cosas". Yo no le dije nada, pero pensé para mis adentros, "porque es necesario; por que a veces debemos enfrentarnos a cosas terribles para evitar que jamás vuelvan a repetirse".


lunes, 4 de febrero de 2013

Reto diez libros en inglés



He decidido animarme a un nuevo reto y este si que  va a hacer honor a su nombre: toca leer en inglés! 
Estoy entre dos sentimientos encontrados, uno la ilusión que me hace poder ser capaz de leer en inglés y otro la frustración de no poder comprender todas las palabras y tener que ir terriblemente despacio en la lectura :( 
Pero cuando siento que va a ser una tarea infinita estrujar mi cerebro leyendo en inglés me acuerdo de como empezó mi historia con el francés y los resultados de aquella aventura que empecé titubeante. Y es que fue leyendo sin parar, cualquier cosa, libros, revistas, etiquetas del champú, carteles como llegué a dominar el francés como lo hago hoy. Asi que muchísimas gracias Isi por crear este reto! Parece que al hacerlo junto a toda la gente que se está apuntando, la aventura no sea tan difícil de conseguir :)

Por de pronto he elegido la modalidad de diez libros (que ya me estoy viendo yo como la lechera y su cántaro de leche espachurrado :D) y aquí iré actualizando el progreso de mi lista:

- A little princess de Frances Hodgson Burnett
- The head of the house of Coombe de Frances Hodgson Burnett
- Robin de Frances Hodgson Burnett
- Mariana de Monica Dickens
-Persuasion de Jane Austen
-The summer before the storm de Gabriele Wills
- The crowded street de Winifred Holtby
- South Riding de Winifred Holtby
-The Winthrop woman de Anya Seton
- The lonely de Paul Gallico

Reto conseguido! Yeees!!

Hopper y la loca del desván

De nuevo lunes y que desilusión, el deseo de que el fin de semana durase eternamente evaporado; y es que este ha sido uno de esos fines de semana que se graban en la memoria, tan bien aprovechado que aún estoy preguntándome si verdaderamente ha durado cuarenta y ocho horas.

Sabrina y  sus amores
El sábado por la mañana fuimos al super para hacer provisión cara a la Chandeleur. Y eso que es? Pues se trata de una fiesta de origen pagano cuyo nombre proviene de de festa candelarum (fiesta de las velas). Los celtas, entre otros, celebraban este día en honor a la diosa Brigit alumbrando antorchas como símbolo de purificación y fertilidad ante el fin del invierno. Los crêpes con su forma redondeada y su color dorado recuerdan al sol, lo que explica que se preparen este día para simbolizar que los días ya se van alargando poquito a poco.  Esta fiesta no me gusta, me encanta! Todo el mundo a ponerse morado a crêpes! Mis preferidos:  con mermelada de arándanos y los de manzana caramelizada con canela (deseando estoy comerme otro mientras escribo esto). 

Así que por la noche maratón de crêpes y después vimos Sabrina (con Harrison Ford y Julia Ormond). Menudas las risas que se echo Jean al ver a algunos actores franceses allá por los años noventa; la verdad que el look de Patrick Bruel no tiene desperdicio... 

Esta versión de Sydney Pollack me encanta; el personaje de Linus (Harrison Ford) es genial con su crueldad irónica; y el padre de Sabrina es adorable. Su habitación está llena de libros por todas partes y me conquistó cuando Sabrina dice" recuerdo cuando me dijiste que habías decidido hacerte chófer para poder tener todo el tiempo libre posible para leer; mientras esperabas a alguno de los Larrabee siempre se te podía ver leyendo tras la ventanilla del coche." Después de la peli y pese a que tendría que haberme ido a la cama no pude evitar zanjar mi cita con Miss Pettigrew, tenía que saber como acababa su historia...y  con que sonrisita de satisfacción en los labios me fui a dormir. 

Summertime
No me arrepentí a la mañana siguiente pero casi, porque teníamos que estar despejados para LA exposición. Después de su paso por el Thyssen llegó a París la retrospectiva de Hopper. Sufrimos para conseguir entradas y menos mal que decidieron prolongar la exposición unos cuantos días mas. La cola para entrar era impresionante; los poco previsores que no compraron entrada anticipada tenían que hacer una cola de aproximadamente cuatro horas de espera e incluso nosotros que teníamos entrada programada tuvimos que esperar bajo la lluvia una media hora. A pesar de todo la espera mereció la pena, vaya si lo hizo. Los cuadros y grabados de Hopper tienen tanta luz y tanto realismo que te hipnotizan. Eres un espectador que invade la privacidad de unas habitaciones que Hopper retrató dejando la ventana abierta. Como recalcaba uno de los textos de la exposición "De lo que para el artista mediocre o el profano parece como el aburrimiento de la vida cotidiana de un pueblo de provincias supo hacer una calidad que podría decirse poética, romántica, lírica o más, supo dar una dimensión épica y nueva a su simpatía por lo banal".

Después de haber dado ese "verdadero" paseo por Estados Unidos salimos a la realidad de París y decidimos abandonar la idea de subir a pasear por los Campo Elíseos que están justo a la salida del museo; seguía lloviendo y el cielo amenazaba una tempestad. Así que ya en casa, mientras Jean veía el rugby yo me recluí en mi rincón favorito, frente a la ventana y la lluvia con una buena taza de capuccino de vainilla. Ajena a todo me enfrasqué en la lectura de un libro apasionante; otra ventana abierta, esta vez a la vida y las obras de las escritoras del siglo XIX. Esas locas del desván que "desafiaron los dictados patriarcales de la época y con la pluma en la mano mostraron al mundo que la mujer,a parte de un objeto decorativo que admirar, tenia pensamientos y opiniones que ya no estaba dispuesta a callar por más tiempo".

Nuevos marcapáginas!
Lo voy saboreando poco a poco, mientras leo al mismo tiempo las novelas que van poblando sus páginas. Los comentarios de las autoras y las críticas de los contemporáneos de Jane Austen, las hermanas BrÖnte, George Eliot o George Sand acerca de sus obras van enriqueciendo mis lecturas y haciendome comprender los retos que afrontaron estas mujeres al decidir ser escritoras. Iré compartiendo con vosotr@s algunas de estas páginas porque no tienen desperdicio; y para aquellas (que como yo) se apasionen por la literatura del siglo XIX, no dejéis pasar la oportunidad de leer este ensayo, estoy segura de que lo que encontréis en él no os defraudará.

Por de pronto me ha guiado hacia un relato escalofriante del que os hablaré mañana. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Anna Karenina de Joe Wright

Después de una larga espera  ayer vi la peli de Anna Karenina!
  
No la hacían en muchos cines, lo que me pareció bastante raro, y en los pocos elegidos tuve suerte y vi que habían decidido distribuirla en VOS. Me encanta la voz de Matthew Macfadyen y no me hubiera gustado nada tener que oírle en francés.
Terminaron los minutos previos de publicidad y entonces, la sorpresa! 



La película esta montada como si se tratase de una obra de teatro y preparaos porque no deja ni un respiro al espectador! Todas las escenas están entrelazadas, sin corte alguno, lo que da una increíble sensación de movimiento a la película. Nos vamos moviendo con los personajes por distintos decorados; entre bambalinas cuando se trata de los personajes más humildes y en decorados suntuosos cuando los nobles son protagonistas. Todo esta preparado como en una coreografía; una coreografía de ensueño porque todo hay que decirlo, la fotografía, los decorados y el vestuario son exquisitos, tal y como nos tienen acostumbrados las producciones inglesas. Pero, y aquí viene la gran desilusión, la historia se pierde entre tanta estética. A mi me pareció como una estatua de mármol, bella pero fría y muerta por dentro.





El director parece mas preocupado en la puesta en escena que en la propia historia; los personajes parecen no tener química entre ellos, ni desvelan su personalidad y los sentimientos profundos que mueven sus acciones. Toda la fuerza  que desprende la novela de Tolstoi se pierde por el camino. Keira knightley y su partenaire Aaron Johnson, que encarna al conde Vronsky, hacen una buena pareja, pero no se porque no llegaron a convencerme. Puede que fuera la forma de narrar la historia la que no me permitió meterme de lleno en ella, en mi opinión deberían haber cuidado un poco más el guión, sobre todo teniendo en cuenta la preciosa materia prima de la que partían. 



                                     
                                     

En todo caso no me arrepiento en absoluto de haber ido a verla y os recomiendo que lo hagáis en cuanto la estrenen en España. Eso si, que raro se me hizo al principio ver a Matthew y a Keira como hermanos! Creo que su imagen de Elizabeth y Darcy jamas me permitirá verlos de otra forma, que como enamorados.

Y ahora como muestra de coreografía, mirad la escena del baile...vamos improvisación total eh?


jueves, 31 de enero de 2013

84, Charing Cross Road

Este libro de apenas unas cien páginas merece estar en la estantería de cualquier lector que se precie. No porque hable de libros (aunque a mi me encantan esos libros que hablan de otros dando montones de buenas referencias y otras no tan buenas) sino porque es una historia real de gente que dedicaba su vida a los libros. 

Un buen día Helene Hanff, una humilde escritora de obras de teatro, decide escribir a la librería Marks&Co, situada en el 84, de Charing Cross Road en Londres, para pedirles libros que es incapaz de encontrar en Nueva York.
A partir de ese momento somos testigos a través de su correspondencia, de la entrañable relación que se establece entre esta empedernida lectora neoyorquina, su librero londoniano y todo el personal de Marks&Co que no tarda en encariñarse con  esa excéntrica mujer americana. Veinte años de cartas de dos bibliófilos que nos enseñan lo difícil que es dar a veces con el libro deseado, la importancia de la generosidad en tiempos difíciles y finalmente el destacado lugar que ocupan los libros en nuestras vidas.

El librito (que se lee en un suspiro) me ha encantado por muchas razones. Primera porque me he pasado toda la lectura con la sonrisa en la cara al leer las expresiones de Helene. Su reacción ante las bellas encuadernaciones que le manda Frank Doel (igualita a la que yo pondría si me mandaran Alba's cada dos por tres) o el disgusto que se lleva cuando este envuelve sus pedidos con hojas de libros viejos son geniales y también el momento en el que decide darle una oportunidad a una novela, ella que solo lee ensayo: 
"Se quedaría estupefacto al saber que a pesar de que no me gustan las novelas he acabado por darle una oportunidad a Jane Austen; estoy disfrutando tan apasionadamente de Orgullo y Prejuicio que temo me sera imposible devolverlo a la biblioteca antes de que me envíe usted un ejemplar".

Pero si hay una frase que para mi caracterice a Helene sería esta: "Necesito tener algo que leer, así que no se quede ahí sentado sin hacer nada (Frank Doel)! Muévase y consígame libros".

Y como no simpatizar con esa anglofilia de la que hace honor Helene! Su confianza ciega en el correo de su Majestad, el momento en el que recibe la receta del Yorkshire pudding o su sueño de poder ir a Londres para encontrar la Inglaterra de la literatura inglesa:
"Un periodista que conozco, que estuvo movilizado en Londres durante la guerra, dice que los turistas viajan a Inglaterra con ideas preconcebidas y que encuentran exactamente lo que buscan. Yo le expliqué que me gustaría ir en busca de la Inglaterra de la literatura inglesa, y me respondió: "Pues allí está, si".

Por momentos me he acordado de otro maravilloso libro epistolar, La Sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. El intercambio de libros y la Inglaterra de posguerra son dos referentes en ambas historias y también los Ensayos de Elia de Charles Lamb, libro que pide Helene y que lee Dawsey Adams dando así comienzo a la trama de la Sociedad literaria... (?Habría leído Mary Ann Shaffer 84, Charing Cross Road antes de escribir su novela? Me atrevería a decir que sí la verdad!)

Con todos estos ingredientes no puedo resistirme a recomendaros  esta pequeña joya y por si acaso, os recuerdo que la versión cinematográfica con Anthony Hopkins y Anne Bancroft es una maravilla, así que no dudéis en darle una oportunidad en una próxima sesión de cine casero.



Como en cualquier libro que tenga referencias literarias, no he podido evitar hacer mi pequeña lista de libros que me han llamado la atención; así que aquí teneís futuras lecturas gracias a los pedidos de Helene:
-El diario de Samuel Pepys
-Ensayos de Elia de Charles Lamb
-El lector común de Virginia Woolf
-The diary of a provincial Lady de E.M Delafield

God save books...and the Queen of course :)

miércoles, 30 de enero de 2013

Imm I



Desde primera hora de la mañana no para de llover.  Una lluvia densa y continua que hace brillar el mar de tejados de pizarra que se pierde en la lejanía. Menos mal que he tenido sorpresa en el buzón y el día parece haberse vuelto menos gris en un instante. He aquí los recién llegados:



La Chambre des dames de Jeanne Bourin, es un libro que ya nombré hace poquito y que pronto reseñaré. Encontré esta edición en un bouquiniste de la Rive Gauche por tan sólo cuatro euros y esta siendo una relectura deliciosa.

Posesión de A.S Byatt, esta en mi lista de deseos desde hace mucho tiempo, el problema era que no conseguía dar con él! Ahora por fin he conseguido una edición de Anagrama en tapa dura y no veo el momento de empezarlo. Parte de la trama se desarrolla en la Inglaterra victoriana, así que no digo nada más :)

El diario de Samuel Pepys ha llegado a mi gracias a Helene (84, Charing Cross Road). En este diario escrito por Pepys entre 1660 y 1669, encontramos una descripción única de la vida en el Londres del siglo XVII. Espero que Helene no me defraude con sus "recomendaciones" porque tengo apuntados unos cuantos!

El gran día de la Señorita Pettigrew de Winifred Watson es un libro rescatado por la maravillosa editorial Persephone Books. Desde que recibí su catálogo no podía decidirme a que libro pedir primero. Pero cuando trasteando descubrí que este libro estaba editado en castellano no me lo pensé ni un momento! La señorita Pettigrew, nuestra protagonista, es una solterona pobre y solitaria. Un día vivirá por casualidad las veinticuatro horas más inolvidables de su existencia y su vida ya nunca será la misma. (Deseando estoy saber que le ocurrirá a esta buena mujer)

Y por último, el librote que veis detrás, Le Louvre toutes les peintures, es una preciosidad y me moría de ganas de tenerlo desde que lo vi en la sección de Beaux Livres (Libros bellos) en la revista Lire del mes de Diciembre. En este gran volumen (que pesa un quintal) aparecen toodos los libros del museo, agrupados por escuelas pictóricas y comentados por el conservador en jefe del Louvre. El amor por los libros no conoce rival, pero el arte llega un pelín detrás así que millones de gracias Jean-Yves!

Como pequeña muestra os enseño uno de los cuadros que me encantan por su sencillez, por la calidez que transmite. El cuadro de Greuze titulado La cruche cassée (El cántaro roto) tiene en el libro el siguiente comentario que nos ayuda a comprender el significado de la obra 

"la joven que parece apenada por haber roto el cántaro que tiene en un brazo se lamenta en realidad por la pérdida de su virginidad y la deshonra que esto acarreará. El cántaro simboliza el sexo femenino y la tristeza de la chica suscita la compasión. Su ropa blanca, símbolo de su virginidad, está en desorden dejando ver su pecho izquierdo. Las rosas estrechadas contra su vientre y que apenas puede contener en su delantal, son la alusión última a su desfloramiento" 
Que preciosa forma de plasmar ese momento!

Buenas lecturas a tod@s y a ver si mañana sale el sol de una vez!

martes, 29 de enero de 2013

Thérèse Raquin, mi primer Zola.



Galerie Colbert
París cuenta con unos lugares secretos que muchas veces pasan desapercibidos a los ojos de los turistas. Son los llamados passages couverts o galeries. El pasaje era una vía reservada a los peatones  que comunicaba dos calles importantes; este permitía a los paseantes ir de una calle a  otra sin tener que dar un gran rodeo y evitar el bullicio de las calles parisinas. En su gran mayoría estaban cubiertos por una cristalera y los comerciantes aprovecharon para instalar sus tiendas a cada uno de sus lados. Una verdadera hilera de comercios y cafeterías aguardaban al paseante y servían de refugio para los días de ocio lluviosos. Viendo las fotografías podemos hacernos una idea de las escenas que podían tener lugar en aquellos lugares: tardes de compras familiares,  encuentros galantes o  paseos de domingo luciendo sus mejores galas.

 Passage du Pont-Neuf donde esta la mercería Raquin
Sin embargo existió otro pasaje, hoy desaparecido, que inspiró a un joven autor una oscura y terrible historia. Ese autor que empezaba a abrirse camino en el concurrido mundo literario parisino era Emile Zola y su novela, publicada en 1867, llevaba por título Thérèse Raquin.

Tenía (y tengo) una larga lista de obras de Zola por leer todas ellas pertenecientes a la saga de los Rougon-Macquart (Nana, Pot-bouille y El paraíso de las Damas me tentaban un montón y me iba a saltar por la torera el orden de la saga); pero hace unos días cogí en la librería Thérèse Raquin y al leer en su introducción que la novela había sido "alabada" en su tiempo como: "un charco de barro y de sangre", "una literatura pútrida y nauseabunda" pues como que no pude ceder a la tentación de juzgar por mi misma!

Thérèse y Laurent en la buhardilla

La novela cuenta la historia de Thérèse Raquin, una joven huérfana de provincias acogida por su tía. Sóla en el mundo, su tía decide casarla con su único hijo, un joven enfermizo casi deforme, a pesar de  que ninguno de los contrayentes siente la menor atracción el uno por el otro. Una vez celebrado el matrimonio la familia se traslada a París para montar un negocio. Ante todos esos cambios Thérèse permanece sumisa haciendo creer a todos los que la rodean que posee un carácter introvertido y tranquilo. Los días se suceden sin sobresaltos en el oscuro y húmedo Passage du Pont-Neuf, donde esta situado el negocio familiar. Thérèse sumida en su habitual mutismo, Camille su marido, satisfecho con la monotonía de la rutina y su tía feliz de ver bajo su seguro techo a sus seres mas queridos. Todo cambia cuando Camille trae a casa a un amigo Laurent, un joven viril, atractivo y de fuerte carácter que cambiará el destino de todos ellos. Desde el primer encuentro Thérèse y Laurent sienten una pasión debastadora el uno por el otro que terminará convirtiéndoles en amantes. Pronto los encuentros fortuitos no serán suficientes y solo un obstáculo se interpondrá en su felicidad, Camille, el marido de Therese.
Hasta donde estarán dispuestos entonces a llegar los amantes para conseguir su objetivo?

Zola narra en este novela los límites que pueden ser franqueados ante una pasión descontrolada; describe como cegados por los instintos más animales las personas pueden cometer los peores crímenes. Pero también muestra el momento en el que todo bascula y es la culpa la que coge las riendas. ?puede el remordimiento del culpable dejarle llevar una existencia normal?

Este momento...que susto!
Creo que el tema central de la historia, el adulterio y sus consecuencias, no fue el detonante de las malas críticas que recibió Thérèse Raquin, sino la crudeza con la que Zola escribe su historia. Las escenas de pasión y de violencia son descritas sin ningún tapujo, sobre todo estas últimas. Las descripciones de la Morgue de París (lugar donde son expuestos al público los cadáveres de todos los fallecidos de la capital y que constituía un verdadero espectáculo y lugar de excursión para todas las clases sociales) son espeluznantes. Ay Emile por favor, que me has hecho pasar unos momentos de miedillo que no me esperaba!

La historia se lee con verdadero deleite en su primera parte pero después todo pierde fuerza y no me ha gustado la forma en la que se retoma la historia después del punto álgido de la novela; es que no entiendo la reacción de los personajes. Solo apunto esta frase que le escribió un amigo a Zola cuando este le pregunto que le había parecido (y que va en la dirección por la que no me ha gustado la novela):  
"Une passion, une fois déchaînée, ne s'éteint point, ne se coupe point brusquement par le remords, comme la fiévre par la quinine, avant de s'être assouvie." *

No puedo dar más detalles por si alguien se anima a leerla y le fastidio yo el asunto. 

A pesar de todo la recomiendo por una magistral primera parte y porque es una buena manera de adentrarte en el universo que Zola te tiene deparado: realismo, crudeza y descripciones, muuuchas descripciones! Así que la próxima vez que hable de él será para adentrarme en su gran saga; estoy segura de que no me defraudará :)

* "Una pasión, una vez desencadenada, no se extingue súbitamente, no se frena bruscamente por el remordimiento, como ocurre con la fiebre y la quinina, antes de haber sido satisfecha"


lunes, 28 de enero de 2013

Reto seamos realistas



Tachán...!Me he apuntado a mi primer reto! Ay que ilusión formar parte de este universo de lecturas, reseñas y recomendaciones. Si todos los retos de la vida fueran de estas características no me importaría a mi ir con la espada al cinto todo el día (en este caso con el libro al cinto, menos mal). 

Niños de la calle paseando por el Sena
En cuanto he visto el reto que ha propuesto Carmen he pensado que estaba hecho para mí! Como ya avisé me encanta el siglo XIX y en la literatura no hay corriente literaria más apropiada para adentrarse en él, que el realismo. Gracias a la novela realista nos trasladamos al bullicio del Londres victoriano, al París del Segundo Imperio, al Moscú de los zares o al castizo Madrid de las tertulias y las verbenas populares. Seremos testigos de la opulencia en la que vivían las clases mas pudientes y la miseria de las mas desfavorecidas. Muchas veces en las novelas realistas las dos esferas de la sociedad vivirán en paralelo, sin cruzar sus caminos, pero cuando esto suceda, los escritores realistas nos ofrecerán historias absorventes, de enfrentamientos, de compasión, de odio o a veces de amor. 
Un mismo escenario, dos destinos bien distintos

Así que me embarco en este viaje por la Europa realista! Iré anotando en este post todas las novelas que vaya leyendo relacionadas con el reto y despues le dedicaré un poquito más de tiempo en posts individuales.


My friends Dickens, Hardy and Eliot, mes amis Flaubert et Zola, compañeros Galdós, Clarín y Bazán en marcha!

Lista de lecturas:
- Thérèse Raquin, de Emile Zola
- La corte de Carlos IV, de Benito Pérez Galdós

viernes, 25 de enero de 2013

Lecturas del metro


Ahora que vivo en una ciudad con metro me doy cuenta de que no es tan estupendo como creí en otros tiempos. Cuando vivía en Alicante me imaginabaa mi misma por Paris como una chica de la gran ciudad, que controlaba todas las líneas del suburbano, moviéndose de un lado a otro, dueña de la ciudad. Pero ahora que lo cojo a diario, pues como que ha perdido un poco el encanto. Ay que me empujan, ay que me chafan las puertas (en serio tengo pesadillas y todo de que un día se me quede atrapada una mano o una pierna en las puertas). 


Pero si hay algo que me gusta del metro es que es un verdadero barómetro de lecturas. Si si, o al menos en el metro parisino; porque aquí la gente lee y bastante! El metro ha inspirado incluso en libro Métronome, l'histoire de France au rythme du métro parisien donde el autor repasa la historia de Francia utilizando como punto de partida las distintas paradas del metro (no me ha llamado a mi mucho la atención, pero bueno está original la idea). A mi lo que me gusta es ojear las portadas de los viajeros para ver que están leyendo. En su mayoría son ediciones de bolsillo, bastante lógico cuando tienes que cargarlo en el bolso junto al resto del kit de supervivencia en la gran ciudad. Entre los autores que más he visto repetirse (en mis arriesgadas investigaciones), aparecen algunos anglosajones como Mary Higgins Clark o Ken Follet, pero sobre todo autores franceses (ah la patrie!), Delphine de Vigan, Marc Levy, Amelie Nothomb...Vamos que muchas veces me encuentro con autores bastante conocidos por un gran público.

Pero de vez en cuando lees el nombre de un autor desconocido, y si tengo suerte y me acuerdo, lo busco enseguida al llegar a casa para ver si puede ser un nuevo nombre en la lista de libros pendientes. Así descubrí un libro que me ha gustado muchísimo y del que hablaré prontito por aquí, La Chambre des dames. Esta mañana sin embargo, ha sido otro el descubrimiento impactante. Sentado en frente mía, al subir en la estación de Saint Lazare, había un chico de no más de catorce o quince años; cuando el tren se ha puesto en marcha ha sacado su libro de la cartera y yo claro, no he podido dejar la oportunidad de cotillear. El chaval se ha puesto a leer Las ensoñaciones del paseante solitario de Rousseau.
Yo me he quedado mirándolo anonadada y me he dicho a mi misma: "Si hay jóvenes que leen obras de tales características, no todo esta perdido hija mía".