miércoles, 28 de mayo de 2014

Mujeres excelentes de Barbara Pym

Tarde de té , lluvia y Barbara Pym.
Entre febrero de 1946 y junio de 1949, Barbara Pym y su hermana Hilary se instalaron en un apartamento del barrio londinense de Pimlico. Por aquel entonces esta no era una zona muy selecta, y era de sobra conocida como la parte "mala" de la estación Victoria.

Fuera como fuese, dado lo difícil que resultaba conseguir  un apartamento en aquel Londres de posguerra, las hermanas Pym se instalaron encantadas en el 108 de Cambridge Street


Para Barbara estos tres años fueron realmente fecundos y, a la revisión de sus trabajos anteriores, sumó la inspiración para nuevas novelas. 
"Mujeres excelentes", ambientada en el mismo Pimlico donde residía, fue una de ellas. 

Mildred Lathbury, la protagonista de la historia, es una treintañera soltera, observadora e independiente que vive en un modesto apartamento. Sus días, bastante rutinarios, los reparte entre su trabajo para una sociedad de beneficencia y los compromisos que tiene en la parroquia a la que asiste casi diariamente.


Si, la vida de Mildred es excesívamente tranquila; algunos podrían pensar que casi aburrida.  Pero todo cambia con la llegada de sus nuevos vecinos, los Napier; una pareja  atractiva y glamurosa que alterará la existencia de Mildred. Casi sin darse cuenta ésta se encuentra asistiendo a conferencias de antropología, a más comidas en restaurantes de las que acostumbra y a veladas informales donde corren bebidas algo más fuertes que el té.


Al final Mildred no puede evitar preguntarse, ¿vale la pena tanto embrollo, con tal de poner un poquito de emoción en la vida de una?



                             

Este es uno de esos libros que deben llegar a ti en la ocasión adecuada. Recuerdo perfectamente el momento en el que empecé a leerlo, durante el viaje a Londres; estaba en la habitación del hotel y hacía escasos minutos que había paseado por Warwick Square, el lugar exacto en el que transcurre la novela. Muy pronto, casi desde las primeras páginas, el tono de confidencia con el que Mildred narra su historia, me atrapó completamente. 

En una de las pausas lectoras, hecha a desgana, me acerqué a mirar por la ventana de la habitación hacia las casas que tenía enfrente. Estaba anocheciendo y de pronto, en cada una de las ventanas, empezaron a aparecer pequeños retazos de vida. Una señora estaba sentada en su cocina; un niño pasaba corriendo sin cesar por un salón (no se a que estaría jugando), y en una de las habitaciones de un ático veía balancearse varios farolillos chinos.


Mildred y su inseparable
taza de té.
Cuando volví a retomar la novela, me di cuenta de que eso era exactamente lo que me estaba ofreciendo Barbara Pym: el vívido retrato de varios londinenses (que quizá se cruzara en  algunos de sus paseos por Pimlico), y la vida imaginaria que decidió otorgarles.

La historia de Mildred y el pequeño grupo de personajes que la rodean es así de sencilla.  Por un lado tenemos las citas con Dora Caldicote, su amiga de juventud, y su hermano William un antiguo pretendiente; y por otro las visitas a Winifred y a su hermano el pastor Julian Malory, el hombre con el que todos los parroquianos quieren emparejarla y que finalmente se llevará un buen disgusto con respecto al matrimonio.  

Todos encuentran en Mildred un hombro en el que apoyarse; no importa cual sea la situación, ella siempre está disponible con su servicio de té preparado. Pero en cierto modo, muchos esperan que la vida de la servicial Miss Lathbury  cambie; incluso los recién llegados Napier que no dudan en incitarla a enamorarse de Everard Bone, un compañero antropólogo. Lo más sensato es que se case de una vez, que deje de dedicarse a los demás y que tome las riendas de su vida. Porque ¿acaso su situación actual no es algo triste y solitaria?


Esa es una pregunta que incluso la propia Mildred se hace a menudo. Es terrible sentir que una no es indispensable para nadie y una simple solterona a los ojos de la sociedad. Pero lo que todo el mundo parece ignorar es que Mildred, en el fondo, es feliz tal y como está. 

Es lo que más admiro de la novela, la lucidez y el humor con el que su protagonista reflexiona acerca de su situación. Si, es cierto, los hombres y el matrimonio pueden hacer la vida más interesante, pero no por ello son indispensables para ser feliz. 
Ella obtiene su felicidad gracias a las pequeñas cosas de la vida. Esas rutinas y minúsculos placeres que la hacen sonreír, aunque sea en solitario: tomar una taza de té después de un día complicado, comprarse un ramo de mimosas, leer un libro de recetas de cocina o encontrarse con personas tan especiales como Mrs Bone, la madre de Everard. 
¡Por Dios lo que me pude reír con esa escena de la novela en la que la buena señora habla de la invasión de los pájaros y de como ella intenta por todos los medios devorar a sus enemigos!


¿Acabará Mildred preparando
todas las cenas de Everard?
Esas son las cosas que, en secreto, llenan y alegran el día a día de Mildred; por mucho que a varios personajes de la novela les cueste aceptar que una mujer soltera pueda tener una vida completa y satisfactoria.  
Casi al final de la novela los Napier le preguntan a Mildred "¿que harás una vez nos hayamos ido?" 
Casi como si su sola presencia diese sentido a la existencia de nuestra protagonista. ¡Si supieran lo completa que está su vida y lo mucho que va a seguir ampliándose! 


Debo reconocer que en las manos equivocadas, esta sería una historia condenada al olvido y al tedio. Pero cuando el narrador posee un sutil y acertado sentido del humor; un talento innato con los diálogos y, por encima de todo, la capacidad de describir a la perfección los pequeños placeres de la vida cotidiana y la naturaleza humana, el resultado es esta pequeña joya que Barbara Pym nos regala.

Cualquiera que pueda apreciar la belleza simple de lo cotidiano, disfrutará de una novela muy british en la forma, pero universal en los sentimientos que transmite. Estoy segura de que os reconfortará al igual que una buena taza de té, y os abrirá el apetito para seguir descubriendo el resto de las novelas de Barbara. 

Espero de corazón que disfrutéis de "Mujeres excelentes" y como no, de todas las lecturas que tengáis entre manos.

PD. "Mujeres excelentes" ocupa el año 1952 en mi Century of books.
PD1. Aquí os dejo un emotivo documental que encontré mientras preparaba la reseña, Miss Pym's day out. Cuenta los últimos años de la vida de Barbara, cuando vivía en su cottage de Oxfordshire y fue nominada al Booker prize.