viernes, 8 de marzo de 2013

Mariana de Monica Dickens

Por fin está aquí Mariana! Si he tardado un poco más de lo previsto en hablaros sobre la novela es por que no he podido resistir releerla con más tranquilidad. El sábado pasado me propuse leerla para el Readathon de Isi y vaya si cumplí el objetivo; fui incapaz de dejar el libro hasta acabarlo. Pero tenía miedo de haberme saltado detalles importantes de la historia con las prisas, así que hoy escribo después de haberla leído concienzudamente. Y que os voy a decir me ha gustado leerla tanto o más que la primera vez.

Como os decía en el readathon, para introduciros en la historia debéis, imaginar un cottage asilado  en medio de la campiña inglesa; un salón iluminado por el fuego de una chimenea, una chica joven, nuestra protagonista, y su perrito descansan en silencio. Fuera arrecia la tormenta y el viento golpetea con furia los cristales. Dentro todo esta en calma y lo único que sabemos, es que Mary, en la más profunda desesperación, intenta convencerse a si misma de que su marido volverá pronto a casa. No puede ser cierto; el telegrama de guerra anunciando su muerte se equivoca...

El primer capitulo ya te cautiva y lo único que quieres saber, claro está, es quién es su marido y si volverá junto a ella. Para saberlo Monica Dickens nos guia a través de la vida de Mary, desde su infancia hasta el momento en el que arranca la historia. La escritora  nos cuenta simplemente la aventura de cualquier jovencita: crecer, dejar atrás la niñez, enfrentarse a las pruebas que se ponen en su camino e intentar cumplir los sueños de su juventud.

Charbury
Por eso todo el libro esta impregnado de nostalgia. Acompañamos a Mary en sus viajes a Charbury, la casa de campo de sus abuelos, donde pasa las vacaciones de verano. La descripción del viaje en tren es una maravilla: como Dickens describe a los pasajeros, los paisajes y caras conocidos que van quedando desdibujados tras el paso del tren y la casa que encarna el paraíso de los juegos de la niñez. Y es que en Charbury Mary vivirá los momentos mas felices de su vida incluyendo la experiencia del primer amor con su primo Denys.

La acompañaremos a Londres cuando acaben las vacaciones, donde seguirá creciendo, viviendo el primer desamor y la inquietud de no saber que hacer con su futuro. ¿Encontrar un trabajo? ¿Ser independiente como su madre? ¿O casarse rápidamente y dedicar su vida a su esposo? Toda la esencia de los años treinta está en la novela, y me encanta el momento en el que en un acto de rebeldía se corta el pelo para dejar claro que ya es una mujer. En esa busqueda de ella misma, viajará a París para aprender costura y viviremos con ella tardes sentadas en los cafés, saboreando las mejores pâtisseries y viendo pasar la esencia del chic parisino. Veremos como conoce a  Pierre, las noches bohemias y las vistas de un París mágico desde Montmartre.

Pero si hay algo que descubrimos junto a Mary cuando está de vuelta, cruzando el Canal de la Mancha y vislumbrando ya las costas de su país, es que jamás podrá vivir lejos de Inglaterra, el único lugar que siente su verdadero hogar.  Allí encontrará al fin lo que andaba buscando, a Sam y el amor; aunque deberán hacer frente al cruento drama de la guerra. Pero lo más importante es la revelación que tiene Mary. Aprende que "cuando naces, recibes un deber de individualidad que estás obligado a preservar; las cosas que suceden en tu vida, por muy estrechamente conectadas que estén con otras personas, desarrollan y fortalecen esa individualidad. Te conviertes en una persona" 

La aventura de encontrarse a una misma
Y la enseñanza es que debes ser fiel a quien tu eres, a tus principios y a tus sueños, porque es la única forma de encontrar la paz con uno mismo y la felicidad. "El más importante trabajo que uno debe acometer, es aquel que nadie más puede hacer por nosotros, el trabajo de ser uno mismo."
Creo que no hay mejor enseñanza que esta, hoy siendo día de la mujer, para todas nosotras. Sed libres de ser lo que deseéis y luchad por conseguirlo; no importa lo pequeña o grande que sea la meta. 

Después de haber leído esto creo que habéis podido adivinar que os recomiendo de todo corazón está novela. Todas hemos crecido y hemos tenido recuerdos de nuestra niñez, nos hemos enamorado, hemos soñado, llorado y reído; por eso no resulta difícil identificarse con Mary. Monica Dickens escribe con la magia de los mejores narradores británicos, con la vida cotidiana y sus pequeños nadas,  te regala un delicioso relato de las alegrías y las penas de nuestro día a día. 
Esta es una de esas historias y el final es precioso, no os voy a negar que solté algunas lagrimillas :)
Las que leáis en inglés id a por el, y las que no ¿acaso hay un mejor incentivo para aprender que el de poder leer historias como esta?