domingo, 16 de noviembre de 2014

¡A casa!

Antes del despegue cuando todavía era feliz.
Momento pre-turbulencias.
¡Hola a todos! 
Antes que nada os pido disculpas por no haber  contestado todavía vuestros comentarios en las últimas entradas; me hace muchísima ilusión el cariño con el que acogéis y comentáis cada publicación y me sabe muy mal demorar tanto el contestaros... (esta tarde recuperaré conversaciones pendientes).
El principal motivo del desaguisado es que durante estas últimas semanas he tenido que ponerme las pilas y adelantar horas de estudio, porque hoy, por fin…¡os escribo desde Alicante!
Han pasado muchos días desde la última vez que estuve aquí, allá por principios de agosto, y no os podéis imaginar las ganas que tenía de pisar mi casa.

Ayer de buena mañana cogimos nuestro vuelo en el aeropuerto de Orly y pusimos rumbo al sur. Yo iba con mi estrés habitual antes de volar, y aunque crucé los dedos de todas las formas posibles, los de los pies incluidos, no tuve buena suerte. Hacía un viento de mil demonios y las turbulencias fueron lindas de ver. 
Yo que me había pertrechado de buenas lecturas para disfrutar del viaje, vi mi gozo en un pozo. Os prometo que no leí ni cuatro líneas seguidas. Ni siquiera de las aventuras de la Dama de provincias que tanto me gustan. Menos mal que las fotos de las revistas tuvieron en mi un efecto más calmante.
De no haber sido por Jean, os juro que al aterrizar en El Altet hubiese besado el suelo cual sumo pontífice :)


"Hacer una pausa, reflexionar y maravillarse".
¿acaso eso no es lo que proporciona una buena
lectura?
Como voy a estar por aquí bastantes días he pensado aprovechar la ocasión para invitaros a dar un paseo por mi ciudad. Encontraréis en la visita mi recorrido habitual de librerías, compras literarias, buenos sitios para merendar y un poquito de mar. Espero que os guste y os sea útil por si algún día recaláis por Alicante.  

Por hoy nada más, me despido deseando que paséis un gran fin de semana y como siempre muy buenas lecturas. ¡Un beso grande!

PD. En el aeropuerto compré por primera vez la revista francesa Simple Things y me ha conquistado completamente, tanto su estética como su contenido. 
El lema de la publicación es disfrutar "el placer de las cosas simples" y para mi no podría tener uno mejor. Me ha recordado muchísimo a la revista The lady y una de las mejores sorpresas que me han dado sus páginas es encontrar la fotografía que veis a la derecha, ¡una buena montaña de libros grises recomendados en la sección de lecturas! Si es que el amor por Persephone se contagia.

martes, 11 de noviembre de 2014

11 de noviembre, día de amapolas y acianos.

Instantáneas de la guerra en las que las mujeres también
toman protagonismo. No puedo dejar de recomendaros el
impresionante documental Elles étaient en guerre o el
libro de Virginia Nicholson, Ellas solas. No os arrepentiréis.
Hoy, al igual que en Gran Bretaña y los países de la Commonwealth, es día festivo en Francia. Bajo el nombre de Jour de l'armistice o Jour du souvenir, el país honra la memoria de todos los combatientes que perdieron la vida en la I Guerra mundial (y en los conflictos posteriores), al tiempo que  conmemora la firma del armisticio que el 11 de noviembre de 1918 puso fin a la Gran guerra.

Una guerra que se saldó con cerca de un millón y medio de muertos entre las filas francesas y, aunque varían las cifras, casi diez millones de víctimas en el cómputo global. 
Puede que al leer esta cifra en un manual escolar, en un ensayo o en un artículo de internet, no lleguemos a comprender la magnitud de la tragedia humana que supuso la guerra. Es fácil al acercarse a la Historia notarla fría, casi impersonal; una danza de fechas y acontecimientos en los que el hombre, su gran protagonista, termina desdibujándose. 
Pero tras esa cifra de diez millones de muertos, a la que se añaden seis millones de mutilados, se esconde la historia de varias generaciones de personas diezmadas y golpeadas por el horror y la tragedia. 

Han pasado cien años desde entonces y hoy no queda ningún veterano con vida. Con veterano me refiero a aquellos que combatieron activamente en alguno de los ejércitos combatientes. La última, Florence Green, miembro de la Women's Royal Air Force, murió en Inglaterra en febrero de 2012 a la edad de 110 años. Aquellos que cada país bautizó con su propio apelativo: poilus franceses, tommies británicos, diggers australianos o sammies estadounidenses, solo viven ya en la memoria colectiva. 


Cuando haya terminado la lectura de todos ellos
os hablaré con calma y os recomendaré los que
para mi se hayan convertido en imprescindibles.
Con motivo del centenario del estallido de la IGM, mucho se ha hablado y escrito sobre ellos en los últimos meses. Casi semanalmente han aparecido en la prensa  artículos y reportajes sobre la contienda, y en los antiguos países beligerantes se ha producido una verdadera fiebre por las exposiciones, las emisiones televisivas, los documentales y, como no, por las publicaciones editoriales. 

Esta producción documental es sin duda necesaria y ojalá no quede como el simple resultado de una mera moda conmemorativa.  
Lo idóneo sería que los ciudadanos se acercasen a todas esas fuentes que tienen al alcance de la mano; que se interesasen por indagar, leer y encontrar al hombre que se esconde tras las cifras globales; solo así, conociendo los errores cometidos en el pasado, podrían realizar el necesario proceso de reflexión que requiere un acontecimiento como este.

Uno de los mejores homenajes que pueden hacerse hoy es abrir un libro sobre la I Guerra mundial. Tenéis muchísimo donde elegir: ensayos, novelas, poemarios... A principios de año LittleEmily propuso para su reto 1914 una interesante recopilación de la que podéis sacar muy buenas sugerencias.

En mi caso elegí los libros que veis agrupados arriba a la derecha. A día de hoy he leído cinco de ellos, y en estos momentos tengo entre manos la novela Wilfred and Eileen. Una lectura preciosa y desgarradora que me está encantando.


En esta mañana de celebraciones tenemos puesta la televisión para escuchar atentamente los discursos que van pronunciando los distintos dirigentes. Son grandilocuentes y llamativos, como lo son las coronas de flores que van depositando sobre los monumentos a los caídos o las tumbas del soldado desconocido. Pero yo hoy, no veo nada más bello y emotivo que la imagen de dos pequeñas flores silvestres: las amapolas y los acianos
Están sujetas a la solapa de hombres y mujeres o bordadas en banderas y en estandartes. En la Torre de Londres una alfombra de amapolas tiñe el suelo de rojo. Y a los pies del Arco del Triunfo en París resplandece con todo protagonismo el azul profundo des bleuets
A la izquierda el poema In Flanders fields escrito en 1915
por el  teniente coronel canadiense John Mc Crae en memoria
de un amigo caído en el campo de batalla. A la derecha un
poilu francés sobre los acianos que inmortalizó en su poema
de 1916 Alphonse Bourgoin. 
Muchos conoceréis el emotivo significado que esconden estas dos flores, pero por si acaso queda algún despistado, dejadme que os cuente su historia. 
Se dice que en los campos de Flandes, donde tuvieron lugar algunas de las batallas más cruentas de la guerra, en medio de la desolación y la muerte, casi como un milagro, siguieron creciendo amapolas y acianos. 
Dos poetas, testigos de la guerra, decidieron inmortalizar con sus versos la imagen de esperanza que representaron estas flores en medio de la barbarie. Así nacieron los poemas In Flanders fields y Bleuets de France
Ambos fueron utilizados como un medio de propaganda patriótica, es cierto, pero también como un sencillo y sentido homenaje a los caídos. 

Una vez finalizada la guerra, amapolas y acianos, quedaron ligados para siempre a los antiguos combatientes y aquellos que sobrevivieron, en muchas ocasiones con graves mutilaciones, usaron las pequeñas flores como medio de sacarse un sustento vendiéndolas a los pasantes en días señalados. 
Por eso, si queréis homenajearles de algún modo, leed hoy alguna historia que hable de ellos y adornad vuestra casa con alguna pequeña flor de amapola o aciano, aunque sea de papel. Estoy segura de que cuando las veáis alegrando los campos la próxima primavera ya no las mirareis con los mismos ojos. 
Es la última foto que me quedaba por enseñaros de nuestro viaje a Londres.
La de la impresionante alfombra de poppies que cubre la Torre de Londres.
Me despido pues con esta imagen y con el poema que la inspiró:

"En campos de Flandes las amapolas se funden
entre las cruces, hilera a hilera,
es la marca de nuestro sitio; y en el cielo
las alondras, lanzando aún su valiente grito, vuelan
sin que nadie las sienta aquí entre los cañones.

Muertos estamos. Días antes 

vivimos, sentimos, vimos crepúsculos rojizos,
amamos y fuimos amados, y ahora reposamos
en los campos de Flandes.

Retomemos nuestra lucha con el enemigo:

de nuestras inertes manos te lanzamos la antorcha;
es ahora tu tarea mantenerla bien alta.
Si nos traicionas a nosotros que dimos la vida, 
nunca descansaremos, aunque las amapolas crezcan
en los campos de flandes."

¡Feliz día y muy fecundas lecturas a todos!

PD. Aquí tenéis la lista de lecturas sobre la I Guerra mundial que me he fijado para este año: (solo faltaría añadir el magnífico ensayo Sonámbulos del historiador Christopher Clark. Disfruté de la primera a la última página. Bien escrito, bien documentado y fascinante en el tratamiento que hace de la situación en los Balcanes como importante detonante del conflicto)
- The lie, Helen Dunmore (novela)
Adiós a todo eso, Robert Graves (autobiografía)
- Despertar, Anna Hope (novela)
- El fuego, Henri Barbusse (novela)
- Pierre et Luce, Romain Rolland (novela)
- La canción del cielo, Sebastian Faulks (novela)
- Expiación, Ian McEwan (novela)
- Testament of Youth, Vera Brittain (memorias)
- Wilfred and Eileen, Jonathan Smith (novela)

PD1. No hacer ni caso de mi sugerencia de "Expiación". No se me ha ido el santo al cielo, se me ha ido el santoral entero :D "Expiación" esta ambientada en la IIGM. Aún así leerla porque es preciosa. Mil gracias por avisarme Laura, ves como haces falta por aquí :)

lunes, 3 de noviembre de 2014

Octubre de la A a la Z

Tiempo de crisantemos y de recoger hojas
secas.
A por l'Allée des brouillards, una de mis calles favoritas de París, cuyo nombre parece evocar las brumas otoñales que ya empiezan  a cubrir la ciudad.
B por el nuevo Biannually de Persephone, correspondiente a la temporada de otoño/invierno, que ha aparecido este mes en el buzón.
C por las primeras tazas de chocolat chaud de la temporada. No están tan ricas como las que hace mi abuelita, pero no queda más remedio que conformarse.
D por Dvorák y la melodía que compuso para el poema Songs my mother taught me de su compatriota Adolf Heyduk. No puedo evitar emocionarme cada vez que escucho el precioso diálogo que entablan los violines y el piano; cada vez que leo los versos que le inspiraron: "canciones que mi madre me enseñó en aquellos días lejanos, en los que rara vez desaparecieron las lágrimas de sus párpados…".
E por el espléndido documental Elles étaient en guerre que se estrenó este mes en la televisión francesa (el DVD sale a la venta el 5 de noviembre). A través de las vivencias de mujeres de excepción como Edith Warthon, Marie Curie, Rosa Luxemburgo y también de un gran número de heroínas anónimas, el documental recoge el testimonio, largo tiempo olvidado, de todas esas mujeres que sufrieron y combatieron en distintos frentes durante la Primera guerra mundial. Sindicalistas, espías  enfermeras, científicas y maestras; madres y esposas que tomaron las riendas de la vida cotidiana en un país a la deriva.
Las que hayáis leído Ellas solas de Virginia Nicholson encontraréis de nuevo las mismas emociones que os suscitó su lectura.
La plaza de la Sorbona a principios
de octubre.
F por el enorme ¡Felicidades! que le envío a mi querida Magrat por el tercer aniversario de Crónicas en ferrocarril. Mañana mismo vengo con más noticias frescas e irresistibles de esta celebración.
G por las dos enormes cajas de galletas caseras que nos ha enviado una tía de Jean. Madre mía la operación bikini de este año, va a ser operación sálvese quien pueda :)
H por este interesante artículo de Javier Marías, Hasta cuándo esperan los libros. Después de leerlo, solo puedo deciros que huyáis de los críticos que escriben alabanzas sin alma, por muy cursi que suene. 
I de injusticia. Ya se que la serie no era ninguna maravilla pero ¿por qué me  han cancelado Manhattan Love story a ver por qué? Cuatro capítulos y chimpún, ahí me he quedado sin saber que pasa :(
J de Jot Down y este artículo sobre el cine de época, rebautizado por el autor de tan magno artículo, como "cine de tacitas". Cuanto prejuicio y cuanta tontería.
K por el Pumpkin Spice Latte de Starbucks, la bebida estrella de la temporada otoñal y que está, buena no, buenísima. En Starbucks, para que nos vamos a engañar, no venden muy buen café; pero potingues varios  a cual más rico, los que hagan falta.
Tarde de chocolate y buenas lecturas.
L por la canción Let it go de Frozen. No puedo evitarlo; mis vecinos estarán adorándome en estos momentos, pero yo no puedo parar de cantarla en bucle como si fuese una diva de  Broadway :)
M de Middlemarch, el universo creado por George Eliot en el que he estado viviendo durante muchos días de este mes. Que cantidad de cosas tengo que contaros de esta lectura.
N por la novedad editorial que más feliz me ha hecho en mucho tiempo. Por fin ha salido publicada La saga de los Forsyte en castellano. Una ola y una reverencia para la editorial Reino de Cordelia.
O por las imágenes incomparables del otoño de Nueva Inglaterra. Ojalá pueda verlo algún día.
Las chicas más adorables de Perú :)
Fue un auténtico placer pasar
esos ratitos con vosotras.
la P de este mes es muy especial para mi y tiene nombre propio, Pilar. Hace unas semanas vino desde Perú para cumplir su sueño de visitar Europa, y en su escala parisina, tuve el placer de conocerla a ella y a sus dos amigas. 
El blog me ha regalado momentos preciosos, pero ninguno puede compararse a este. En el instante en que nos encontramos, en el lugar donde fijamos nuestra cita, Pilar y yo, que ni siquiera nos habíamos visto antes en foto, nos abrazamos y para mi fue como reencontrarme con una vieja amiga. 
Por las calles de París hablamos de libros, de películas, de moda, de chicos, de tradiciones y de la cultura de nuestros distintos países. Nunca olvidaré esos paseos que compartimos y, aunque se hizo corto y me dio muchísima pena despedirla, me llevo la alegría de haberla conocido y de poder llamarla amiga. 
¡Espérame en Lima Pilar!
Q por los kilos de setas que mi padre y mi tío cogieron siguiendo la tradición anual. Lo suyo si que es pasión, con los madrugones y las caminatas que se pegan.
R por el regalo que me trajo Pilar de Perú; un precioso gorro peruano que guardaré siempre con muchísimo cariño.
S sin ninguna duda va para Sleepy Hollow. No hay Halloween posible si no veo la película y el corto que hizo Disney. ¡Me encantan! 
La moda de los chales se inició
a principios del siglo XIX y
duraría toda la centuria. Aquí
os he seleccionado algunas
pinturas que reflejan la tendencia.
la T va para una de las tendencias de este otoño que más me gustan, las enormes bufandas que podemos usar también como capas y ponchos. Aquí, aquí, aquí y aquí podéis ver algunos ejemplos. Lo que más me gusta es ver como la moda gira en un círculo eterno. Nada más cierto que la expresión: "Todo vuelve". Mirad a la izquierda otros usos de los maxi chales y bufandas a principios del siglo XIX.
U de la nueva novela de Daphne du Maurier que me he traído a casa. Su título en francés es L'amour dans l'Âme, el original The loving Spirit. Fue su primera novela y estoy deseando leerla.
V por la visita al recién inaugurado Musée Picasso de París. La cantidad de obras expuestas es apabullante y aunque siempre es una buena experiencia conocer artistas y vanguardias diferentes, me temo que Picasso y yo no acabamos de entendernos. Lo que me enamoró fue la escalera principal del palacio que alberga el museo. Una maravilla. 
W por esta preciosa galería de fotografías que muestran la evolución del Women's workwear (es decir la ropa de trabajo usada por mujeres) en el mundo de las oficinas.
La escalera del Musée Picasso
X por la exposición que acaba de inaugurarse en el Musée du Luxembourg sobre Paul Durand-Ruel, el gran marchante de arte del siglo XIX, que descubrió y apostó por los Impresionistas. No hemos podido ir a verla todavía, pero queda apuntada para la agenda de noviembre.
y por último la Y y la Z van juntas este mes en el nombre de Eliza Doolittle y su canción Pack Up. Alguién muy querido me ha dicho: "Hay que tener siempre la mochila llena de esperanza y positividad". Para eso hay que hacer caso a la canción, "Empaca tus problemas en tu vieja mochila y entiérralos bajo el mar"
Cruzo los dedos por ti y por esa llamada :)

¡Muy feliz noviembre a todos!

viernes, 31 de octubre de 2014

Jamaica Inn de Daphne du Maurier

En Francia están recuperando
toda la obra de Daphne en
edición de bolsillo. Vive
la France!
Todavía no puedo creer que haya dejado pasar tanto tiempo sin volver a leer a Daphne du Maurier. Si recordáis la entrada de mis libros de infancia y adolescencia allí aparecía Rebeca en uno de los puestos de honor. Este fue uno de esos libros que leí y releí sin tregua, sin que importase que ya conociese la intriga; cada vez que lo empezaba sentía el mismo placer, el mismo deseo de pasar a toda velocidad las páginas.
Desgraciadamente en aquella época mi nivel de inglés y francés dejaba un poco que desear y no pude seguir descubriendo la obra de Daphne. Han pasado más de diez años y seguimos sin disponer ediciones en castellano de sus libros. ¡Por favor editores denle una oportunidad! 
Aquí en Francia ya le han puesto remedio al asunto y están reeditando, poco a poco, la obra completa de Du Maurier en edición de bolsillo. Con una oportunidad así no iba a posponer el asunto mucho tiempo.

Escogí Jamaica Inn porque me apetecía muchísimo leer una novela de aventuras, una lectura que tuviese algo más de acción que las lecturas pausadas que me han acompañado estas últimas semanas. Además me acordé de lo mucho que me gustó la entrada de Magrat hablándonos de la adaptación que la BBC había hecho de la novela y no lo pensé dos veces.
Al leer la sinopsis de mi edición me di cuenta de que todos los elementos de la obra de Daphne Du Maurier parecían recogerse en esta historia, publicada en 1936: un universo sombrío, la atmósfera envolvente de la costa de Cornualles, un misterio por resolver…
En esta ocasión la encargada de desentrañarlo será Mary Yellan, una joven campesina testaruda y de fuerte carácter.

El verdadero Jamaica Inn que inspiró la historia, todavía
permanece intacto en la carretera que une Launceston y
Bodmin en Cornualles.
Corre el mes de noviembre de 1820 cuando se inicia la historia. Mary, que acaba de perder a su madre, no tiene más remedio que abandonar la granja donde ha crecido para irse a vivir con sus tíos a un recóndito paraje de Cornualles. 
Allí, en medio de los páramos, es donde se alza el siniestro albergue del que son propietarios los Merlyn, el albergue de la Jamaica.
Desde su misma llegada Mary debe enfrentarse al carácter violento de su tío, a su comportamiento extraño y a las amenazas continuas que este lanza sobre ella y sobre su atemorizada esposa. 
Sin derecho a preguntar, sin derecho a saber, Mary es consciente de que cosas extrañas y siniestras ocurren entre las paredes del aislado albergue: ¿por qué nadie se hospeda en él desde hace años? ¿por qué deben cerrarse las ventanas al anochecer? ¿de quien son los pasos sigilosos, y que traen los carros que llegan a la Jamaica una vez caída la noche?
Son cuestiones a las que Mary irá hallando respuesta poniendo en peligro su propia vida.


No quiero exagerar pero si os digo que me lo he leído en horas no estaría mintiendo. Definitivamente adoro a Daphne Du Maurier, su capacidad para evocar la atmósfera de los lugares en que ambienta sus historias. 
Con que pericia describe la siniestra silueta de la Jamaica, con los ruidos y murmullos que salen de sus paredes, con sus secretos inquietantes. Y que decir de la pintura que hace de los páramos desiertos azotados por el viento y la lluvia, de las tierras pantanosas cubiertas de brezo y espesas nieblas... si, es cierto que no llega a la maestría de Emily Brontë  pero es una muy digna sucesora.
Escenas de la adaptación de la BBC
Esa atmósfera gótica, la oscuridad que envuelve toda la novela y los misterios que esconde me atraparon por completo; desde esa primera escena en la que Mary viaja en un destartalado coche en dirección a la Jamaica, hasta la última en que se aleja de él. 
Puede que yo sea muy impresionable y aquellos que estéis acostumbrados a leer libros de terror encontréis muy ligero el toque siniestro de esta novela; pero el mismo horror que sintió Mary al descubrir a que se dedica realmente su tío es el mismo que sentí yo, aún estando a salvo en la seguridad de mi cama. 


Du Maurier no escatima en presentar un lenguaje crudo y muestras de violencia física y mental en las páginas de su novela; esto podría resultar incomodo para el lector, pero a mi parecer encajan tan bien con la personalidad de sus personajes, que no desentonan en absoluto.

No puedo negaros que los personajes son algo caricaturales y la novela hubiera ganado muchos puntos de haber estado más trabajados; Mary Yellan es incluso contradictoria en sus formas de actuar y en sus deseos. Me sorprendió que pese a tener una visión nada romántica del matrimonio y las relaciones de pareja, acabase actuando como lo hace. ¡Yo que pensaba que era una chica independiente y de armas tomar!

Pero estos pequeños peros no me han afectado en absoluto para disfrutar de la novela. Me atemoricé con Joss Merlyn y sus secuaces, me sorprendí al descubrir un nuevo misterio al final del libro y a pesar de sus modales bruscos y de algunos comentarios que por mi parte habrían merecido un buen gancho de derecha, también caí bajo los encantos de Jem Merlyn. Si, también tenéis un poquito de romance en medio de tantas idas y venidas por los páramos.

Jamaica Inn es una estupenda novela de aventuras, con un toque algo anticuado, pero poseedora del encanto de esas historias de piratas, naufragios y misterios que forman parte de la más pura tradición británica. Es cierto que no va a ocupar un puesto de honor en mi corazoncito, como lo hizo Rebeca, pero ha sido el impulso perfecto para abalanzarme sobre todos los libros de Du Maurier que caigan en mis manos.


Daphne Du Maurier
Ahora solo cruzo los dedos para que alguna editorial apueste por las obras de Daphne. Puede que no saquen muchos beneficios con sus ventas, al fin y al cabo las únicas "sombras" que hacen aparición por aquí son las que ocultan los páramos al acercarse una tormenta, pero por favor dadnos la oportunidad de disfrutar de autores tan especiales y brillantes como ella. 

¡Muy feliz y terrorífico Halloween a todos y felices lecturas!

PD. Una vez tan metida en la historia le di la oportunidad a la adaptación de la BBC y no podía haber quedado más satisfecha. Recrea a la perfección el ambiente de la novela y aunque han adaptado algunas cosillas creo que el resultado es más que correcto.  Eso si, me decepcionó un poco la interpretación de Jessica Brown Findlay como Mary Yellan. El que ganó muchísimos puntos fue el personaje de Jem Merlyn gracias a Matthew McNulty (así entre nosotras…¡que guapo es este chico!). Espero que la disfrutéis si os animáis a verla y sería una muy buena opción para esta noche de Halloween.

PD1. Jamaica Inn ocupa el año 1936 en mi Century of Books.

martes, 28 de octubre de 2014

Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith

Ejemplar de la edición de bolsillo que
yo encontré de segunda mano.
Después de varios meses, por fin llega el momento de detenerme en Brooklyn y hablaros de esta historia. Espero hacerle justicia porque, no se vosotros, pero a mi a veces me tiemblan las manos sobre el teclado cuando intento hablar de una lectura que me ha gustado tanto. Aún así, bien vale la pena intentarlo.

Un árbol crece en Brooklyn es uno de esos libros que, desde el mismo instante en que son publicados,  dejan huella en varias generaciones de lectores.  Leído en los institutos, estudiado en los programas universitarios de literatura, la novela de Betty Smith es todo un símbolo de la literatura norteamericana. 
Hablar de clásico es hacerle justicia; aunque para no asustar a posibles lectores, intimidados por este calificativo, mejor dejarme convenceos de forma sencilla, contandos simplemente que cuenta esta historia. 

Ilustración que aparece en la portada
de la primera edición de la novela,
publicada en 1943.
Francie Nolan, la joven protagonista, vive en el Brooklyn de principios del siglo pasado junto a su estrafalaria familia. Para ellos y para las gentes que habitan el barrio, en su gran mayoría inmigrantes europeos que buscan hacer suyo el sueño americano, ciertamente no corren tiempos fáciles.
La pobreza y los reveses de la vida quiebran ilusiones y endurecen los caracteres de quienes sufren. Pero los Nolan y en especial Francie luchan por salir adelante. 
Y es que una vida distinta puede empezar al otro lado del puente que les separa de Manhattan; Francie lo ha leído en los libros de la biblioteca pública que siempre le acompañan. Solo es necesario armarse de valentía y no perder nunca la esperanza.

"Cuando sea mayor y tenga mi propia casa, no pondré sillas de felpa, ni cortinas de encaje, ni flores artificiales. Pero si un escritorio como este en una sala de paredes blancas; una hilera de lápices amarillos, relucientes, siempre con la punta bien afilada, y un jarrón dorado con hojas de haya o alguna flor, y libros…libros…y más libros."

Podría continuar esta entrada sirviéndome únicamente de citaciones de la novela. Si vierais mi ejemplar, podríais ver la de montones de papelitos que señalan líneas, párrafos e incluso páginas enteras que no quiero olvidar.
Cuantas veces os he hablado de lo importante que son para mi esas historias con personajes y ambientes cuidados, bien construidos; al final acabaré por cansaros. Pero cuando tengo en las manos un libro como este no puedo más que reafirmarme.  Esta novela respira por si misma, late al ritmo de los corazones de sus personajes, la valiente Katie Nolan, el encantador Johnnie, la alegre Sissy o la sabia abuela Rommely.
Escenas de la vida en Brooklyn en 1910.
Sus páginas guardan los sueños, las perdidas, el dolor y la alegría de los habitantes de aquel Brooklyn popular y desfavorecido que la pluma de Betty Smith recreó con maestría. Solo una hija del barrio como ella, una de esas niñas que correteó por las sucias calles de Williamsburg podía haberlo logrado.  
Las calles, las casas, la comida, los trabajos, la escuela…las páginas de Un árbol crece en Brooklyn están llenas de olores, sonidos e imágenes que desbordan el papel: el olor de la taza de café que sacia el hambre de los Nolan, los pepinillos en vinagre que alegran el paladar de Francie, tan acostumbrado a la monotonía de las gachas, el árbol de navidad iluminado, el jarrón de flores de la librería…


Esa es una de las mayores riquezas de este libro, el que todos esos detalles de la vida cotidiana no sean simples trivialidades, sino el alma de la historia; determinan la vida de los personajes, sus costumbres, su identidad, pero sin caer en la tentación de adornar la realidad.
Betty Smith no escatima en mostrar la miseria de los Nolan. Ningún filtro romántico dulcifica su pobreza: ésta degrada, mina las oportunidades y el espíritu. Unos personajes caen en el camino, otros sobreviven y solo algunos, como Francie Nolan, florecen en la adversidad.


La autora de la novela,
Betty Smith.
Nunca olvidaré esa preciosa imagen de Francie leyendo sentada en la escalera de incendios. Ese momento en el que decide convertirse en escritora; su coraje, heredado de las mujeres Rommely y su sensibilidad irlandesa heredada de los Nolan.  En su paso de la niñez a la edad adulta, en ese aprendizaje entre sueño y realidad, Betty Smith escondió un poderoso mensaje: solo la valentía, el esfuerzo y sobre todo la educación pueden ayudarnos a vencer la adversidad. 

Los Nolan no dejaron más herencia a Francie y a sus hermanos que una lata con unos cuantos dólares y una tumba, únicas posesiones conseguidas en una vida de duras penalidades.  
Pero en su sacrificio, en ese deseo de que ellos tuviesen una vida mejor a la suya, legaron a sus hijos un bagaje lleno de riquezas que no pueden cuantificarse en dólares: la fuerza del cariño, el aprecio por las pequeñas cosas, la importancia del esfuerzo, las lecturas nocturnas de Shakespeare, los libros de la biblioteca pública… Esa es la verdadera savia que necesita una persona para crecer fuerte y convertirse en una persona sana.  
Esa es la esperanza que simboliza ese árbol de Brooklyn, que crece y florece en los lugares más insospechados:
"Un árbol crece en Brooklyn. Algunos lo llaman el árbol del Cielo. Caiga donde caiga su semilla, de ella surge un árbol que lucha por crecer. Crece en solares delimitados por tablas entre montones de basura abandonada. Es el único árbol que crece en el cemento. Crece exuberante… sobrevive sin sol, sin agua, hasta sin tierra, en apariencia. Podríamos decir que es bello, si no fuera porque hay tantos de su misma especie."

Coup de coeur más que merecido
Han pasado por aquí muchos coups de coeur y siempre he deseado que los disfrutaseis tanto como yo. Esta vez no solo os invito a apuntarlo para leerlo algún día. Os pido el favor de leerlo cuanto antes para después regalarlo entre vuestra familia y amistades. Que poco a poco, el mensaje que esconde, llegué como una semilla y fructifique allí donde más falta haga. 
En estos momentos en los que la educación, la cultura y el valor del esfuerzo están en entredicho; cuando medrar y especular son garantía de éxito y admiración, hace falta leer y amar más libros como este.

De todo corazón, que disfrutéis de Un árbol crece en Brooklyn.

PD. Un árbol crece en Brooklyn ocupa el año 1943 en mi Century of Books.

miércoles, 22 de octubre de 2014

IMM 12: Nueva maleta londinense.

Ahora que lo miro bien, he respetado una armonía de tonos que ni hecho
a posta :)
Bien, como os prometí, aquí está el contenido de la última maleta que llegó de Londres. Seis de los libros que veis en la fotografía son de ocasión y los cuatro restantes son nuevecitos y huelen a tinta fresca. Sin más dilación os dejo con los protagonistas:
Virginia Woolf de Alexandra Harris. Esta es la biografía de Virginia que os presenté en el Diario de Londres. Como os dije allí, la terminé en muy poquitos días y os la recomiendo para un primer acercamiento a su vida y obra. 
Sarah Morris Remembers de D.E Steveson. Cuando vi este libro en el Oxfam de Bloomsbury Street se me aflojaron las piernas, ¡otro Stevenson! Que alegría madre del amor hermoso. Mira que todavía tengo a la Señorita Buncle por leer, pero me fue imposible dejar esta nueva historia en la estantería. 
Sarah Morris Remembers, al igual que The english Air, es otra de las novelas de Stevenson ambientadas durante la IIGM. Esta vez es la propia protagonista la encargada de narrar en forma de memorias, los años felices de su infancia y su adolescencia en la rectoría rural de su padre y el terrible impacto que la guerra tuvo en su vida y en la de quienes la rodeaban. Veremos que tal va la lectura.
Main Street de Sinclair Lewis. Este fue uno de los primeros libros que me propuse leer para mi Century of books; en concreto para el año 1920. Es la historia de Carol Kennicott, una joven culta y cosmopolita que llega a un pequeño pueblo del Medio Oeste estadounidense tras casarse con un médico rural. En un primer momento Carol piensa que puede traer un aire de modernidad a sus nuevos vecinos, pero muy pronto su idealismo choca con las mentes cerradas y el inmovilismo de su pequeño pueblo.
Lewis recibió el premio Pulitzer de 1921 por esta novela; pero las feroces críticas que recibió, por el mordaz retrato que hacía de la sociedad americana, hicieron que el premio le fuese retirado, cayendo en las manos de Edith Warthon y su novela La edad de la inocencia.
Veremos que tan crítico fue con sus compatriotas :)

Family History de Vita Sackville-West. Después de haber leído tantas alusiones a Vita, en cada uno de los libros de Virginia Woolf que he leído, me ha podido la curiosidad y creo que ha llegado el momento de empezar a conocer su obra. Además como encontré este ejemplar de Family History en el Oxfam de Bloomsbury Street, por solo dos libras, no tuve excusa posible para no comprarlo.
La novela es una historia de confrontación entre la tradición y la modernidad, en la Inglaterra de principios del siglo XX, protagonizada por una pareja atípica, una burguesa viuda y su joven amante socialista. Por un momento mientras leía la sinopsis, me pareció estar leyendo un fragmento de la Saga de los Forsyte. El ambiente y los temas tratados eran similares.
Bueno, también es verdad que los Forsyte se han convertido en mis caras de Vélmez particulares los veo en todas partes! :)

The Shuttle de Frances Hodgson Burnett. Este fue el único Persephone que se vino conmigo, como ya os dije bien gordito; ¡cuantas veces lo había visto en el catálogo de la librería y cuantas veces pospuse su compra! 
Pero al final he terminado por caer.
Supongo que muchos de vosotros conoceréis a Hodgson Burnett, quizá por alguna de sus novelas infantiles como El jardín secreto o La princesita (que yo reseñé aquí), o por alguno de sus libros para adultos como La formación de una marquesa (aquí tenéis la reseña que hizo Jane) o The Head of the House of Coombe (reseñada aquí).
A mi me encantan sus historias y hasta ahora ninguno de sus libros me ha decepcionado.
The Shuttle narra la historia de Rosalie Vanderpoel, una heredera norteamericana que viaja a Inglaterra para casarse con un aristócrata inglés. Un matrimonio fallido, una hermana al rescate, dos mundos totalmente opuestos…¡Creo que tiene todos los ingredientes para gustarme!

Y ahora de perfil :)
The Blue castle de Lucy Maud Montgomery. Bueno creo que Lucy Maud Montgomery no necesita presentación, ya que por aquí andáis sueltos muchos admiradores de Anne Shirley :) En cuanto vi The blue Castle lo compré sin pensar. 
No he querido leer nada de su trama, y la sinopsis de mi edición es bastante enigmática. Os la transcribo y ya me decís si os tienta tanto como a mi:
"Si no hubiese llovido aquella mañana de Mayo, la vida de Valancy Stirling hubiera sido completamente distinta. Se hubiese marchado, con el resto de su familia al picnic de compromiso de su tía y el Doctor Trent se hubiese marchado a Montreal. Pero aquella mañana de mayo llovió y esto fue lo que sucedió...".
Hombre, no hay que ser muy avispado para saber que se trata de una historia de amor. Pero conociendo los antecedentes de Anne y Gilbert… ¡Necesito leer este libro pero ya!

Love's Civil War de Victoria Glendinning. Este es el libro que cogí al vuelo en el mercadillo de libros de Southbank. En cuanto leí el subtítulo: Correspondencia y diarios de Elizabeth Bowen y Charles Ritchie, la historia de ambos se agolpó enseguida en mi cabeza. 
No se si os acordais de aquel libro del que os hablé The love Charm of bombs; era un ensayo sobre las vivencias de varios escritores durante el Blitz de Londres en la IIGM. Bien, pues una de las historias narradas y de las que más me marcaron fue la vivida por Elizabeth Bowen y el diplomático Charles Ritchie. Como tras aquella primera lectura me quedé con ganas de saber más, encontrar esta edición de su correspondencia me ha venido como un regalo del cielo. 
Un libro que leeré poco a poco, para rememorar a través de una historia de amor, una época fascinante.
The tale of Beatrix Potter de Margaret Lane. Conocí la existencia de este libro gracias a la preciosa reseña de Winnifred. Enseguida lo apunté para comprarlo y aunque han pasado meses desde entonces por fin ha llegado a mis manos. Es una edición de bolsillo ilustrada, algo viejita pero en perfecto estado de lectura, con muchas ilustraciones. Adoro los cuentos de Beattrix Potter desde que era una niña y creo que va a ser un placer descubrir a la mujer que creó a tantos héroes de mi infancia.
Joy in the Morning de Betty Smith. Otra sorpresa que encontré en Skoob Books. Este verano leí Un árbol crece en Brooklyn de la misma autora y me enamoré absolutamente de él. No os quiero dar ningún detalle porque será la próxima reseña en aparecer en el blog.
Solo puedo deciros que leería cualquier cosa de Betty Smith que se me pusiera por delante. El destino ha querido que sea Joy in the morning, una novela ambientada en 1927, sobre un joven matrimonio de universitarios y las dificultades a las que debe hacer frente. Cruzo los dedos para que me guste aunque sea la mitad de lo que me gustó Un árbol crece en Brooklyn
The Female Spectator de Eliza Haywood.
Y por último este es el libro que compré en Jarndyce Books, la librería anticuaria de la que os hablé en el diario de viaje. Como os comenté, la librera a cargo de la tienda supo como satisfacer al instante mis deseos; y es que en cuanto le dije que estaba interesada en libros escritos por autoras del siglo XIX o XVIII, me mostró enseguida varias opciones muy tentadoras.
Una de ellas fue la biografía Vida de Charlotte Brontë, escrita por Gaskell, en una edición realmente preciosa; pero como ya la tenía tuve que declinar la oferta (además era un poquito cara). Otra sugerencia fue un ejemplar de la novela Adeline Mowbray de la escritora Amelia Opie. Esta vez estuve a punto de caer y comprarla, sobre todo cuando la librera me dijo que la autora había sido contemporánea de Jane Austen, pero de nuevo el precio me hizo desistir de comprarla.
Eliza Haywood reivindicó que las mujeres
podían existir en ambas esferas
la doméstica, restringida al hogar y a la familia,
y la pública, donde podía
y debía encontrar su puesto en sociedad.
Tuvo que llegar Eliza Haywood y su The Female Spectator para convencerme. En esta edición de 1929, que me he traído a casa, se recopilan varios artículos de la que fue la primera revista escrita por y para mujeres, publicada entre 1744 y 1746. En ella Eliza Haywood escribía sobre el papel de la mujer en sociedad, sobre su situación en el matrimonio, su educación, las normas de etiqueta que debía respetar… en fin, sobre un gran repertorio de temas en los que invitaba a sus lectoras a buscar su libertad fuera de los límites impuestos por la supremacía masculina.
Estoy segura de que va a ser fascinante descubrir estas reivindicaciones y ver si a día de hoy han sido superadas.

Y hasta aquí lo que dio de si la maleta; menos mal que no han sido muchos más sino escribo aquí la Biblia en verso :)
Espero que alguno de ellos os haya picado la curiosidad y si os decidís a comprarlo ¡que lo disfrutéis muchísimo!
Un beso y ¡felices lecturas!