lunes, 22 de diciembre de 2014

Un año más, Navidad en París

Con la maleta en la puerta y a puntito de volver a casa, no quería despedirme de París sin tomar antes algunas fotografías. Tal y como hice el año pasado me he cargado la cámara al hombro y junto a Jean, he recorrido rincones y calles con la esperanza de capturar esa magia que transforma la ciudad como en ninguna otra época del año.
Este invierno no hace tanto frío como el anterior y de momento hemos tenido que contentarnos con los copos de nieve artificiales que cubren las casetas navideñas. Aún así, huele a castañas, a pain d'épices, a vin y a chocolat chaud. Ahora por fin puedo compartir con vosotros la ilusión que siento en estas fechas, y mientras seguís las hileras de luces y abetos, espero de corazón que disfrutéis del paseo. 
Empezamos en uno de mis rincones favoritos de París
la Galerie Vivienne. Este es un buen lugar para empezar las compras
navideñas; aunque para encontrar el regalo perfecto...
…tenéis una cita bajo la cúpula de las Galeries Lafayette. Cada año nos sorprenden con
el diseño de su enorme abeto y en 2014 han dado el todo por el todo.
¡Lo han puesto boca abajo! Yo todavía estoy decidiendo si me gusta o no...
En el exterior del Boulevard Haussmann este año las luces se han vuelto más sobrias,
aunque la marabunta frente a las escaparates sigue siendo tan caótica como siempre. 
Para encontrar un poco de paz, dirección la Place VendÔme.
Los mismos abetos espigados, la luz tenue de sus farolas, la misma
magnificencia y elegancia que la hacen única.
La pasada Navidad pesqué un beso robado frente a este mismo
abeto ¿os acordais? En esta ocasión una niña ilusionada y bien abrigada 
es la protagonista.
Cuando Jean y yo empezamos a andar ya no hay quien nos pare. Enfilando
la Rue du Faubourg Saint-Honoré llegamos al umbral del Palais-Royal y nos internamos
en sus galerías. Una fila interminable de abetos nos fue saliendo al paso durante
todo el trayecto y mientras tras las arcadas el cielo amenazaba tormenta...
…hicimos un alto en la terraza de Le Nemours colmada con el
aroma inconfundible de los abetos.
Aquí tomamos una buena taza de chocolate chaud para retomar fuerzas
y ¡de nuevo a la calle!
La última parada, fueron los Campos Elíseos, adornados de arriba
a abajo con esas enormes esferas azules que ya os mostré el año pasado.
Si no os gustan las multitudes será mejor que evitéis el mercado
navideño.
Aunque os perderíais la ocasión perfecta para devorar especialidades navideñas (véase el
amigo Jean y su mini bocadillo alsaciano), beber vino especiado y
comprar artesanía...
Creo que en caso de que queráis acción de la buena lo mejor es ir
 a patinar bajo la preciosa cúpula del Grand Palais; un palacio que en
estas fechas parece estar hecho de hielo. Como había una cola inmensa
nosotros lo dejamos para otra ocasión.
Pero para terminar  la noche como merece, no puede faltar un último saludo a la gran dama
de París; esa que otro año más, sigue siendo testigo de regalos, deseos, sueños e historias...
Que tengáis unos felices preparativos de Navidad y nada de escudriñar debajo del árbol, que nos conocemos :) ¡Un beso!