miércoles, 28 de septiembre de 2016

El pequeño mundo de Barbara Pym

Una tarde con Barbara Pym
A principios de septiembre fue "Jane y Prudence", ayer mismo "Less than Angels". En apenas quince días he leído dos novelas de Barbara Pym y, para seros sincera, no rehusaría terminar el mes con ella.  

No os estaré descubriendo América si os hablo de las afinidades lectoras. Un mismo libro, poco importa su fama, puede encontrar defensores y detractores acérrimos. Unos y otros podremos hablar sobre si está mejor o peor escrito; si estamos ante una obra maestra de obligada lectura o una novelita de tres al cuarto, cuya lectura nos rebaja como lectores. Pero más allá de los debates sobre la buena o la mala literatura, peliagudos y a menudo estériles en estos niveles del "lector común" donde nos movemos, yo lo que prefiero es hablar de afinidades lectoras.

¿No os parece que ciertos escritores nos apelan? ¿Qué nos hablan directamente a través de sus novelas, como si por milagro, hubiesen sido escritas especialmente para nosotros? Creo, sin miedo a equivocarme, que muchos de vosotros habréis vivido esa sensación placentera.
Y es que así es, algunos escritores son capaces de crear una atmósfera, un universo personal en el que simplemente nos sentimos a gusto. Os pongo un ejemplo. Uno de mis escenarios favoritos, tanto en la vida real como en la imaginaria, tiene como protagonistas una casa (o un pequeño apartamento) y las personas que viven en ella. En ese escenario disfruto observando estampas ordinarias y realistas, en las que dramas más o menos grandes alternan con pequeños placeres cotidianos. Quizá por eso me gustan tanto las novelas de Barchester de Anthony Trollope, las crónicas de Cranford de Elizabeth Gaskell, los relatos apacibles de D.E Stevenson,  los días pasados en Edimburgo con Alexander McCall Smith, y las intrigas universitarias de Alison Lurie.
Pero de entre todos esos universos literarios (hechos de pequeños grandes nadas), si tuviese que escoger,  optaría sin dudarlo por el de Barbara Pym.

Bien sea en Londres o en algún pequeño pueblo de provincias, existen unas constantes en la obra de Barbara, que la hacen reconocible al instante y a mi me hacen sentir en casa. Sus novelas tienen siempre los mismos protagonistas: profesores e investigadores del mundillo de la antropología, vicarios y sus respectivas esposas, damas de iglesia, secretarias, viudos y en especial mujeres solteras. Todos ellos interactúan en una sucesión de tardes de té, ventas benéficas y otras actividades parroquiales; en comidas de cafetería o en veladas caseras y en tareas domesticas rutinarias. Un mundo pequeño y cerrado en cuyo centro suele situarse una de esas heroínas Pym, que tan bien reflejadas quedan en su novela "Mujeres excelentes". Mujeres de mediana y no tan mediana edad que se debaten entre su apacible soledad y la excitante posibilidad de encontrar un hombre adecuado. "Heroínas" que luchan contra las crisis de la vida taza de té o de Ovaltine en mano.


Unos años atrás os enseñaba esta fotografía con mi colección de novelas Pym.
Todas son ediciones francesas de ocasión que compré durante mis visitas a distintas
librerías. Todavía me faltan cuatro títulos para completarla.
Muchas de las introducciones a sus libros indican que "la voz de Pym es tan personal, su mundo tan reconocible que es posible alegar : ¡Esto es un momento Pym!". Quizá por eso sus novelas despierten tanta admiración en unos y un rechazo en otros lectores.
Quería que esta entrada fuese una muestra de mi afecto por Barbara y una invitación a que la descubrais vosotros mismos, dejando un poquito más claro aquello que podéis encontrar en sus novelas.

Unos días atrás encontré un libro consagrado al estudio de sus novelas, "The Subversion of Romance in the novels of Barbara Pym". En él leía que Barbara escribió diarios y carnets de notas a lo largo de su vida. Los utilizaba como cuadernos de trabajo y en ellos anotaba citas, posibles escenas o tramas de novelas, trozos de conversación escuchados aquí y allá y, en definitiva, cualquier cosa que despertase su interés. En el libro se precisaba que "era ese estado de observación constante en busca de los pequeño detalles e incidentes de la vida, los cuales pese a su insignificancia pueden estar llenos de significado, lo que en gran parte da sentido a sus novelas." Y nunca lo podría haber definido mejor. Solo una persona capaz de disfrutar de los pequeños placeres de la vida, capaz de sentirse  feliz y fortalecida gracias a una buena comida, una digna taza de te o un cotilleo picante, podía haber escrito semejantes novelas.

Como veis el mundo Pym está hecho de pequeñas cosas, y seguramente no satisfará a todos los paladares literarios. ¡No pasa absolutamente nada! Recordad las afinidades lectoras y sed sinceros si no adherís a él. ¡Quién me iba a decir a mi que mi madre no disfrutaría tanto como yo con "Mujeres excelentes"!
Pero de lo que si estoy segura es de que en el caso que disfrutéis con una de sus novelas, habréis encontrado un refugio seguro al que volver una y otra vez. Las novelas de Barbara no son únicamente libros para un mal día.  Su humor inteligente e incisivo; su talento para demostrar que una mujer moderna puede ser capaz de vivir aventuras y conseguir una vida plena, aún cuando los planes no han salido como lo esperado, aún cuando el mundo se reduce a una serie de lugares comunes; y su enorme capacidad de observación del mundo que la rodea, hacen de sus novelas un inestimable testimonio de la vida de las clases medias inglesas de los años 50 y 60.

Barbara Pym
Si sentís la curiosidad de descubrir que es un "momento Pym", entonces corred a vuestra librería más cercana. Tenemos la inmensa fortuna de contar con una nueva edición de "Mujeres excelentes" gracias al buen hacer de Gatopardo. Una editorial a la que quiero felicitar por su trabajo y por su valentía (solo tenéis que echar un vistazo a los títulos de su catálogo). Cuando una editorial decide apostar por alguien como Barbara Pym no puedo más que maravillarme y quitarme el sombrero.

Las novelas de Miss Pym no serán material de best-seller, pero ni falta que les hace. Empecemos por atesorarlas unos cuantos y corramos la voz en busca de nuevos adeptos.

¡Muy felices lecturas a todos!

PD. Aquí podéis leer mis reseñas de "Mujeres excelentes" y de "Some tame Gazelle".

viernes, 9 de septiembre de 2016

Daphne du Maurier y Rafael Sabatini, evasión y aventuras en el mar.

Aquí están escondidos los dos títulos en la foto de familia
veraniega.
Sigo con el repaso de las lecturas veraniegas y esta vez con dos reseñas breves. Los libros que he estado leyendo desde que empezó septiembre me están gustando tanto, que muero de ganas de hablaros de ellos, así que voy a aligerar el paso.

Las dos novelas que os traigo hoy son perfectas para aquellos que estéis buscando una lectura de evasión. Evasión y aventuras no tienen porque rimar con tramas, personajes y estilos simplones. Estas dos historias son buena prueba de ello.

Empezamos con Daphne Du Maurier, una escritora que ya tengo anotada como fuente fiable de satisfacción lectora. Hasta el momento, novela suya que he leído, novela que me ha gustado. The Loving Spirit fue el primer libro que cogí nada más llegar a Alicante. Me apetecía muchísimo leer alguna historia ambientada en el mar, y con esta novela vi colmados mis deseos. Cuatro generaciones de la familia Coombe protagonizan esta saga familiar ambientada en un pequeño pueblo de la costa de Cornualles. 
La historia comienza en 1830 de la mano de Janet Coombe. Janet es una joven impulsiva, independiente y algo salvaje, que siempre está vagando por los  acantilados y los páramos soñando con vivir grandes aventuras. Obsesionada con el mar y los grandes veleros, Janet solo anhela poder embarcarse en uno de ellos para recorrer mundo. Pero muy pronto sus planes se tuercen al conocer a Thomas, un humilde constructor de barcos. El matrimonio pone fin a sus ansias de aventura, aunque no consigue doblegar su espíritu indomable. Este se va transmitiendo de generación en generación, encarnándose en las figuras de su hijo Joseph, quien termina siendo un avezado marino; también en su nieto Christopher, armador de barcos, y su bisnieta Jennifer una especie de reencarnación de Janet encargada de cerrar el círculo. 
A lo largo de cien años, somos testigos de las historias que forjan la vida de los descendientes de la intrépida Janet Coombe. Distintos todos ellos, pero unidos por un estrecho lazo constituido por el amor al mar y a la libertad.

Con esta, su primera novela, Daphne Du Maurier ya ponía los cimientos que iban a caracterizar su obra: su gusto por la aventura y por los personajes apasionados; su talento para conseguir finos retratos psicológicos y, por encima de todo, su enorme capacidad para crear atmósferas sombrías envueltas por la bruma.
Si os gustan las sagas familiares, con sus historias de amor, sus rencillas, sus grandes y pequeños dramas estoy segura de que disfrutaréis con esta novela. Yo le he dado un 4/5 en GR.

Y Captain Blood de Rafael Sabatini es sin duda la novela de aventuras por excelencia. Si sois de aquellos que disfrutasteis en vuestros años mozos (o no tan mozos) con las novelas de Julio Verne, Emilio Salgari, R.L Stevenson y Walter Scott; si, de todas esas historias que solían plagar los salones de muchas casas  gracias a coleccionables o a viejos ejemplares heredados de nuestros padres; entonces estoy casi segura que disfrutareis con Sabatini.  En apenas 250 páginas es capaz de desplegar tal arsenal de aventuras, batallas y giros que apenas parece creíble que funcione. 
La historia se inicia en 1688, cuando el doctor Peter Blood  es arrestado en Inglaterra por asistir a un rebelde herido en la revuelta de Monmouth contra Jacobo II. Condenado injustamente a ser deportado a Barbados, es comprado como esclavo por los Bishop; una de las más influyentes familias de la colonia formada por un tiránico coronel y su bella sobrina Arabella. 
Tras meses trabajando hasta la extenuación en la plantación Bishop, Peter consigue al fin escapar junto a un grupo de fieles compañeros y es entonces cuando inicia su brillante carrera como filibustero; tan brillante que acaba convirtiéndose en el más temido capitán de la Hermandad de la Costa. Pillajes, batallas navales, galeones españoles, traiciones, romance, venganzas...la acción trepidante nos guía de la primera a la última página. La trama es sencilla, los personajes correctos y en algunos casos hasta carismáticos. Si estáis buscando un ratito de evasión, entonces perfecta. 3/5 en GR.


Me encantas las portadas de estas viejas ediciones.
Por hoy, nada más. 
Muy felices lecturas a todos y Bon vent! 

PD. Aquí os dejo la reseña de Jamaica Inn, otra novela de Daphne Du Maurier que disfruté muchísimo.
PD.1 Aquí el enlace para ver la adaptación cinematográfica de Captain Blood. En los papeles protagonistas, Errol Flynn y Olivia de Havilland.
PD.2 Y por último, como estamos en una entrada tan marinera, esta versión alemana de la canción bretona Tri Martolod (tres marineros). ¡Me encanta!

martes, 30 de agosto de 2016

Las bucaneras de Edith Wharton

Edición de bolsillo francesa. 
Con Edith y sus bucaneras empiezo a hablaros de lo que han dado de si las lecturas de este verano. Leí este libro en junio, pero lo tengo bien fresco y recuerdo a la perfección lo mucho que disfruté con su lectura, así que...¡allá vamos!

La historia comienza a finales del siglo XIX, en la ciudad balnearia de Saratoga; un enclave reputado entre las clases altas de  Boston, Montreal y Nueva York por sus aguas termales, sus espléndidos hoteles y las tradicionales carreras de caballos. Es aquí donde conocemos por primera vez a las tres familias protagonistas: los St. George, los Elmsworth y los Closson

Tres familias unidas por su posesión de fortuna, sus elevadas aspiraciones y por la existencia de hijas casaderas entre sus filas: la bella Virginia y la melancólica Annabel por parte de los St. George; la sensual Conchita Closson y finalmente las inteligentes hermanas Ellsworth, Elizabeth y Mabel. Las cuatro son jóvenes, bellas, vivaces y ricas, pero para desgracia de sus progenitores carecen de unos orígenes familiares lo suficientemente buenos como para emparentar con lo más granado de la sociedad neoyorquina.  Esa que Ward Mcallister bautizase en plena Gilded Age como los "Four Hundred". 
Todo bascula con la llegada de Miss Tesvalley, la futura institutriz de Annabel; una mujer de caracter, que se ha curtido como empleada de distintas familias de la aristocracia británica. Miss Tessvalley convence a sus nuevos empleadores para que viajen hasta Inglaterra con sus hijas en vistas de presentarlas allí en sociedad con el objetivo de cazar un buen marido. Así es como las cuatro jóvenes desembarcan en el viejo mundo dispuestas a conseguir su objetivo.


Este es exactamente el escenario en el que se inicia la historia, el Grand Union
Hotel de la ciudad balnearia de Saratoga, NY.

Después de haber leído varias novelas de Edith, si tuviera que recomendaros una para empezar, sin duda sería "Las bucaneras". Es arriesgado, ya que la novela quedó sin terminar dado el fallecimiento de Edith en 1937, y fue acabada por otra autora (esta es quizás la única pega que puedo ponerle al libro, la perdida de ironía y del tono agridulce en la última parte, cuando se produce la transición de una a otra autora); pero aún así me reafirmo. "Las bucaneras" es una novela divertida y fresca; llena de ritmo, imprevistos y personajes exuberantes. 


Desde el primer momento en el que conocí a las protagonistas me contagié de su buen humor, de la energía propia de su juventud, y me fue imposible no querer saber que ocurriría con ellas una vez terminase la novela. En ese sentido la elección por parte de Wharton de un friso narrativo amplio cumplió plenamente mis expectativas. 
A lo largo de las cuatro partes de la novela, separadas entre si por varios años, vemos la evolución de las cuatro amigas y su inmersión en ese viejo mundo en el que se sienten completamente extrañas. Es precisamente ese viaje transatlántico, la experiencia vital de sus protagonistas, lo que permite a Edith describir el encuentro y el choque entre la vieja Europa y la América moderna. La diferencia de valores, costumbres y modales entre ambos espacios queda reflejado en el comportamiento ruidoso, desenfadado, casi salvaje de estas cuatro jóvenes que irrumpen como torbellinos en los viejos y cargados salones de Belgravia. 

Es fascinante ser testigo de las conversaciones que mantienen las distintas familias nobles que aparecen en la novela, en relación a las jóvenes americanas. Esas "bucaneras", cargadas de riquezas, pero carentes de modales. "¿Casarse con una americana? Pronto no quedará en Inglaterra una sola familia que no lleve veneno en la sangre" dice uno de los asustados aristócratas.

No os estaré desvelando nada crucial si os digo que al final, y pese a los rechazos iniciales, todas consiguen esposo. Nobles de menor o mayor rango, grandes miembros de la burguesía...las alianzas ventajosas entre ambos continentes quedan así selladas. Unas consiguen sus títulos y otros el capital necesario para mantener su patrimonio ancestral. 

Pero mientras Virginia, Conchita y Elizabeth, más superficiales y calculadoras no dudan en sacar provecho de los placeres que su nueva posición les otorga, no ocurre lo mismo con Annabel, la más soñadora e inocente de todas. Los triunfos mundanos y la posición comprada con su nueva fortuna, pronto se convierten en un cúmulo de tristezas y desengaños. Nadie pareció avisarles al salir de Nueva York de que el éxito social y la felicidad no siempre van de la mano. ¿Será capaz Annabel de encontrar su propio camino y tener el valor de romper un compromiso hecho en aras de las obligaciones?
¡Os animo a leerla para encontrar respuestas! 


Jennie Jerome, Consuelo Vanderbilt, Adele Grant y de nuevo Consuelo en
algunos de sus célebres retratos como ricas herederas. 
Aunque parezca controvertida, la máxima que apunta "para escribir bien, se ha de escribir sobre lo que se conoce" se adapta a la perfección al universo de Edith Wharton. Edith, una niña y posteriormente una joven solitaria e insegura, nunca consiguió identificarse con el mundo de la alta sociedad neoyorquina en el que había había nacido. Si bien es cierto que se casó y llevó la vida que se esperaba de ella, siempre guardó un punto de rebeldía interna. En el gran salón de la vida mundana, dejó abierta una puerta de escape que la llevaría hacia su independencia económica y su libertad: su carrera literaria.  

En sus libros Edith diseccionó un universo que ya ha quedado fijado por siempre entre las páginas de sus novelas. No se trata de meros cuadros de costumbres, si no de historias que consiguen mostrar las bondades y las miserias de las clases privilegiadas. El fasto y el fulgor de una vida acomodada, pero también los subterfugios y trapos sucios de un mundo en apariencia brillante. Solo alguien dotado con su enorme capacidad de observación, su mirada crítica, acerada e inteligente podría haberlo logrado. 

"Las bucaneras" aborda un tema que Edith había conocido de primera mano. Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX fueron muchas las ricas herederas norteamericanas  que viajaron a Inglaterra en busca de un título nobiliario. Consuelo Vanderbilt, Mary Goelet, Consuelo Yznaga, Jennie Jerome, Mary Leiter, Nancy Astor, Minnie Stevens...son solo algunas de ellas.

Por eso, si os interesa el tema, estoy segura de que disfrutaréis de lo lindo con la novela. Y si tenéis hambre de más material, os dejo con este documental (pinchad en el título para acceder a él) "Las princesas americanas del millón de dólares", introducido por la mismísima Cora, Lady Grantham (los seguidores de Downton Abbey la conoceréis a la perfección).

Por hoy nada más. Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos.

PD. "Las bucaneras" ocupa el año 1938 en mi Century of Books.
PD1. También podéis descubrir la novela a través de la adaptación de la BBC. No es del todo fiel al texto original, pero es bastante entretenida.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Algunos libros nuevos y campanillas violetas.

Me prometí a mi misma que no compraría muchos libros durante las vacaciones de verano; más que nada por no añadir más cajas de cara a la próxima mudanza. Pero viendo el resultado, me apunto como tarea pendiente el ser más fiel a mis propósitos. Ya sabía yo que me iba a resultar difícil; la obsesión de entrar en cualquier librería, quiosco o mísero agujero donde vendan libros no me abandona. Pero, mirémoslo por el lado positivo, así tenemos material para hablar de nuevas historias.


¡Ya estamos todos en el mini piso!




Cosa extraña en el rinconcito, esta vez abundan las ediciones en español y recién salidas de imprenta (ya sabéis que la mayoría de veces compro ediciones de segunda mano en francés o inglés); pero tengo la esperanza de que me gusten todos y no tenga que lamentar la inversión.

En el apartado clásicos esta vez la cosa va de cuentos franceses. El primero es una colección de cuentos de Guy de Maupassant publicada con el título La bella desconocida y otros cuentos libertinos. Hasta hora solo me he acercado a Maupassant a través de sus novelas, así que ya es hora de animarse con los cuentos. 
Que os puedo decir ¡me gusta tantísimo como escribe el amigo Guy! (si queréis perder el miedo a pronunciar su nombre animaos con: Gui de Mopassán. La mopa de toda la vida y una "s" suave). Si os queréis animar con sus novelas yo os recomiendo "Una vida", que está entre mis favoritas. Aquí os dejo este pequeño recorte de una vieja entrada donde os hablaba de ella. 


El segundo volumen es más escueto y recoge Tres cuentos de Gustave Flaubert. Nuestra Magrat habló de él en uno de sus vídeos y contaba que lo disfrutó mucho, así que espero correr la misma suerte. Será mi segundo encuentro con Flaubert después de "Madame Bovary", leído años a en mi minúscula habitación de la residencia universitaria. Veremos si hice bien en darle tantas largas.

En cuanto a los clásicos modernos, tengo dos en la recámara: Un été indien de Truman Capote (publicado originalmente bajo el título "I remember Grandpa") y La vallée de la Lune de Jack London. El primero es un pequeño relato de escasas cincuenta páginas sobre la nostalgia de un niño al evocar el recuerdo de su abuelo. El segundo es Jack London y eso para mi ya vale todo el oro del mundo. ¿Os he dicho ya lo mucho que estoy disfrutando con sus libros? ¿Si, verdad? Bueno, permitidme que me repita. Yo era una de esas personas que al pensar en Jack London solo veía aventuras con animales en tierras salvajes y ¡menudo error!
Por favor leed "Martin Eden" . Leed "El pueblo del abismo" y luego venid a contarme. Estoy convencida de que volveremos a estremecernos juntos mientras rememoramos esas lecturas. 
"El valle de la Luna" narra la historia de una pareja de jóvenes trabajadores que deja atrás Oakland y las duras condiciones de vida en la ciudad, para instalarse en los valles del Este de California. Ojalá pueda recomendároslo con entusiasmo una vez lo termine.

Le llega el turno a las dos novelas históricas del grupo Mar abierta de María Gudín y Vino y miel de Myriam Chirousse. La primera la compré por puro impulso. Leí Guerra civil inglesa, Caribe, bucaneros y corsarios y... me pudo el ansia compradora. La segunda también la compré en un arrebato, pero de esta si que había leído algunas buenas críticas con anterioridad. Está ambientada en la Revolución francesa y como me gusta perderme por esos tiempos de vez en cuando, se vino a la saca. 
Ya os contaré como resultan ambos.


"Bajo cielos inmensos" es el título con el que Valdemar publicó esta novela
de A.B Guthrie. De momento me está encantando. Se ha ganado el honor de
aparecer con las campanillas que me regaló Jean por nuestro aniversario :)
Y aunque las próximas novelas también podría incluirlas en históricas, prefiero meterlas en el saco novelas del Oeste americano.  Tenía muchísimas ganas de leer El hijo de Philipp Meyer desde su publicación en 2013, pero no me atreví en inglés por aquel entonces. Ahora ya he saciado la curiosidad y, aunque no ha sido todo lo redonda que esperaba, ha resultado ser una buena lectura. 
Narra las idas y venidas de los poderosos McCullough. Una familia de ganaderos y más tarde magnates del petróleo, que representan la esencia misma de la recién inaugurada República de Texas. Por momentos me recordaba muchísimo a "Gigante", la novela de Edna Ferber y posteriormente colosal película. Os contaré un poquito más en el repaso de lecturas veraniegas que estoy preparando. 
En cuanto a La captive aux yeux clairs de A.B Guthrie, es todo un clásico de la literatura del Oeste que estaba deseando leer. Aquí podéis leer la sinopsis. 

Para el final dejo la recomendación que me hizo hace ya varios meses mi querida María, La librería ambulante de Christopher Morley. En la sinopsis preguntan "¿Cree en la literatura como forma de consuelo, pero también como invitación a la felicidad? ¿Cree en los libros como amigos y maestros? ¿Cree en el "amor verdadero"? Si es así, La librería ambulante es su novela". Viendo mis respuestas, me da en la nariz que este va a ser uno de esos libros que guardaré con cariño en la estantería y atesoraré para toda la vida. 

Y hasta aquí los últimos libros de la maleta. Han viajado conmigo desde Alicante, Narbona y Montpellier; y lo cierto es que no me arrepiento de haber hecho músculo con ellos. Ahora son ellos los que me están haciendo viajar y eso si que no tiene precio.

¡Muy felices lecturas a todos!

Y a ti Jean, gracias por las flores. Alegres, sencillas y perfectas. Gracias por caminar conmigo durante estos catorce años. Sigamos alargando el paseo, que aún me ha parecido demasiado corto. 

A summer night de Harold Harvey

domingo, 21 de agosto de 2016

Notas para una vuelta a casa

El verano no ha terminado oficialmente, pero para mi como si estuviese ya finiquitado. Atrás quedaron mis chanclas, mis capazos de la playa (cargados con mil trastos) y mi inseparable bañador de rayas; Arenales, sus cuestas letales, los míos y mi Alicante.
Después de varios trenes y algunas escalas, llegué a París a principios de la semana pasada. Por aquí todo suena ya a rentrée, y lo cierto es que hasta el tiempo acompaña. Llueve y hace fresco. Soplan vientos de despedidas y nuevos comienzos. 

Estampas de verano

Del verano ya solo quedan algunas fotos, una maleta llena de libros y un buen puñado de buenos recuerdos: reencuentros familiares, paseos por el pueblo de mi infancia, compras compulsivas con la "rociaduros" de mi madre y el sabor a gloria del arroz a banda. Amaneceres frente al mar, meriendas con leche preparada, xarrades a la fresca con buenos amigos y partidas de cartas con sabor a batalla...
¡quien pudiese volver a todo eso, aunque solo fuese por un ratito!

Pero bueno, aunque cueste, coraje y a pasar página.


Si todavía estáis a tiempo y aún tenéis vacaciones, disfrutad al máximo del sol y de los placeres de la temporada. Si para vosotros también es el fin...ánimo. Un buen libro, una buena película o serie y una dosis abundante de vuestra música favorita pueden hacer milagros.  Aquí os dejo la fórmula que me está ayudando a superar el bache.

Un fuerte abrazo y felices lecturas a todos.

La vida en Stars Hollow, el piano de Dario Marianelli y las frases de Jack London.
Escalera al cielo.

jueves, 28 de julio de 2016

Lecturas de verano 2016

Material de lectura y girasoles, cosas que alegran la vista y la vida.

Con mucho, muchísimo retraso, aquí estoy por fin.
Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que escribí; el verano, por aquel entonces, estaba a la vuelta de la esquina y mirad en que fechas estamos ahora, ¡perdonadme! Es que estos últimos meses están siendo un verdadero lío, y los libros me han acompañado más como salvavidas que como material de reflexión. Me costaba encontrar un momento para el blog, pero ¿sabéis que? Se acabó el periodo de barbecho ¡hombre ya! Aquí estoy con pico, pala y mis manitas para daros la tabarra de nuevo. 

Una de las tradiciones que sigo en el rinconcito cuando llegan estas fechas (bueno, cuando llega julio) es enseñaros los libros que van a acompañarme hasta el próximo septiembre; así que empecemos por ahí. 

Como veis en la foto de familia, metí en la maleta veraniega mucha lectura de evasión ambientada en distintos puntos del planeta; también una comedia british de esas que tanto me gustan, una lectura más intimista con título muy acorde a la estación y por último una relectura que me hace especial ilusión presentaros. Así pues, ¡empecemos!

Las dos primeras novelas del montoncillo están ambientadas en el mar: una en la costa de Cornualles y otra en el Caribe del siglo XVII. No se a vosotros, pero a mi un velero o un pirata en la portada me ganan de antemano y cuando vi estos dos libros en Gibert no pude resistirme. Esas historias del mar y sus gentes; de marinos audaces y travesías oceánicas forjaron mi infancia y, aún hoy, siguen siendo para mi la mayor de las aventuras. 
The Loving Spirit de Daphne du Maurier prometía mucho de todo esto y lo cierto es que no me ha defraudado. Primera novela de Daphne, publicada cuando tan solo contaba 24 años, "The living Spirit", cuenta la historia de una familia de marinos y armadores de Plyn, una localidad costera de Cornualles. Janet Coombe, una mujer fuerte estrechamente ligada al mar, es la encargada de inaugurar esta saga familiar a la que seguimos los pasos durante todo el siglo XIX. Es cierto que no me ha gustado tanto como "Rebeca" o "Jamaica Inn", pero sin duda os la recomiendo. Daphne apuntaba maneras en la caracterización de personajes y sobre todo en la creación de atmósferas misteriosas y sugestivas. ¡La adoro!

Captain Blood de Rafael Sabatini, la otra novela que os anunciaba, ha sido mi pasaporte al Caribe. No el de Curro, ni el de las pulseras "todo incluido" (horror de los horrores) si no ese infestado de navíos y piratas de célebre nombre; de tesoros escondidos y bacanales en la isla Tortuga. Tenía muchísimas ganas de estrenarme con Rafael Sabatini, del que me habían recomendado encarecidamente "Scaramouche"; y al final ha sido Peter Blood el encargado de hacer las presentaciones. La sinopsis de "Captain Blood" anuncia la historia de un hombre pacífico, quien tras ser condenado injustamente a trabajos forzados en las Antillas decide tomar venganza. Un galeón español conquistado y un grupo de fieros compañeros de armas harán el resto.  Os prometo que me lo he pasado pipa con este libro. No es una maravilla literaria; pero tiene ese toque de vieja historia de aventuras que encandila, generación tras generación, a grandes y pequeños. Para mi ha sido como volver a tomar prestado uno de esos títulos de las Historias Selección de la editorial Bruguera que pertenecían a mis padres: las historias de Julio Verne, Emilio Salgari o R.L Stevenson...Un delicioso momento de evasión asegurado.

Ronda de portadas
Después de estas aventuras marítimas me he metido tierra adentro con el libro que llevo ahora entre manos; un libro que promete ser "la lectura" de mi verano y quizá del año, Lonesome Dove de Larry McMurtry. Ya sabéis que a mi me encantan las historias del Oeste; desde siempre, desde que tengo memoria. Mi madre lo inició todo, siendo yo muy pequeña,  con ese primer visionado de "Siete novias para siete hermanos" y mi abuelo remató la faena compartiendo conmigo su pasión por los Westerns. Hasta el día de hoy mi novela favorita del género ha sido Ángulo de reposo de Wallace Stegner. Amo este libro por encima de todas las cosas; de la primera a la última línea. Así que, no se si McMurtry conseguirá arrebatarle el trono; por el momento puedo deciros que apunta maneras. Vaya que si. 

Otra aventura en lugares bastante más fríos, me espera en Islandia de la mano de Halldor Kiljan Laxness
La Campana de Islandia cuenta la historia de una revuelta del pueblo islandés contra la ocupación danesa de la isla. A principios del siglo XVIII, un enviado real llega a Reikiavic para cumplir el mandato de traer consigo la vieja campana de Thingvellir, símbolo de la independencia islandesa. Su asesinato a manos de un pobre campesino cambiará el curso de los acontecimientos. 
Esta será la primera de las varias lecturas islandesas que quiero hacer de aquí a Octubre, antes de mi viaje. Por favor, si tenéis sugerencias (más allá de "Ritos funerarios" de Hannah Kent que ya he leído) no dudéis en dejarme los títulos en los comentarios.  

La comedia inglesa que he elegido para este verano es Wild Strawberries de Angela Thirkell. Acaban de publicarla traducida al francés y me fue imposible resistirme. Thirkell es una autora muy querida allende la Mancha (sobretodo entre los que gustan de comedias amables de entreguerras, tocadas con ese puntito de humor sarcástico). En el menú están incluidos una mansión en la campiña, un puñado de ricachones extravagantes y una historia de amor entre bambalinas. ¡Adjudicada pues!

La lectura intimista de la que os hablaba es Verano de Edith Wharton. Cada vez me voy maravillando más con Edith. Empecé titubeante con "La edad de la inocencia", y caí rendida a sus pies con "La casa de la alegría" y "Las bucaneras". Me resultaba imposible pasar todo el verano sin leer nada más suyo y cuando di con este simple título, "Summer", no me lo pensé dos veces. En la sinopsis de mi edición francesa se apunta que "Verano es una novela que aborda con franqueza la sexualidad femenina, vista como una fuerza vital, poderosa y edificante. Extremadamente moderna para el año 1918 en que fue publicada, Verano era la novela de Wharton que prefería Joseph Conrad: quizá porque en ella salen a la luz los mecanismos íntimos de nuestra naturaleza; esos que suelen estar escondidos en aras de las normas sociales imperantes".  Ojalá que mi admiración por la obra de Edith siga creciendo con este título. 

Y para el final reservo la maravillosa relectura que voy a empezar en breve. Cuando llegué a Alicante, mis padres y mi abuelita me tenían reservado un maravilloso recibimiento: un ramo de girasoles en la entrada de casa (ellos saben lo mucho que me gustan) y un libro nuevo esperando en mi habitación: Persuasión de Jane Austen editado por D'Época. "Persuasión" es mi Austen favorito; la primera vez que lo leí, supe con casi las primeras páginas que lo sería, y aún hoy después de tantísimas relecturas lo sigo confirmando. Tenerlo en una edición tan bonita, hecha con tanto cariño, es el mejor regalo que podría tener en mi estantería. Gracias mi querida familia y gracias D'Época por haberlo hecho posible.


Y hasta aquí los libros de mi verano 2016. Ya os contaré si la lista se amplía con alguna visita a la librería. Por el momento solo me queda mandaros un fuerte abrazo y mis mejores deseos para estos días estivales. No seáis perezosos y aunque haga muchísimo calor, poneos un buen sombrero y salid a pasear un rato. El mar, la montaña, la ciudad...poco importa. Un paseo y un helado en buena compañía puede ser el mejor de los planes. Eso si, no dejéis el libro muy lejos.

viernes, 24 de junio de 2016

IMM: los libros de la maleta londinense.

Peonias y sol. Esto empieza a parecerse al verano.


















Bonjour les amis!
Por fin estoy aquí para enseñaros los libros que me traje de Londres. Perdonad la espera; es que estos meses, entre exámenes, entrevistas y cambios, están siendo un auténtico lío. A lo tonto a lo tonto ya ha llegado el verano y aquí estoy escribiendo esta entrada, muerta de calor. Hasta yo misma me sorprendo diciendo esto, pero es que hoy ha sido el primer día de buen tiempo en lo que llevamos de mes de junio. Veremos lo que dura.

Como os decía en la anterior entrada, casi todos los libros que compré (y que veis ahora posando en las fotografías) provienen de mi ronda tradicional de librerías; en especial de Skoob Books (librerías de segunda mano, paraíso terrenal y alegría de mi bolsillo ¡qué haría sin vosotras!). 

Un total de diez libros que paso a presentaros con más detalle. 

De las estanterías de Skoob me traje dos ensayos, unos diarios y dos novelas:


  -  British Society 1914-45 de John Stevenson es una lectura excelente si estáis buscando una síntesis de este periodo. Esfuerzo de guerra, emancipación femenina, sindicalismo, intervencionismo estatal, educación, conflictividad, cultura popular...son muchos los temas que el autor abarca en este ensayo. Sirviéndose del análisis estadístico y de la explotación de otras fuentes más personales e íntimas (como diarios, memorias y objetos materiales) Stevenson consigue trazar un vívido cuadro de la vida en Reino unido en la primera mitad del siglo XX. Yo acabo de terminarlo y puedo recomendároslo sin titubeos. 


 - Por su parte, Romantic Moderns de Alexandra Harris estaba en mi lista de deseos desde hace años. Esperaba que se publicase en bolsillo para comprármelo, pero el día no llegaba, así que cuando lo vi de ocasión en Skoob me llevé una alegría enorme. En este libro Alexandra Harris nos invita a dar un paseo por las vanguardias artísticas de principios de siglo en Reino Unido, de la mano de escritores, artistas e intelectuales; de Virginia Woolf a Henry Green, de Eric Ravilious a John Piper... ¡imposible resistirme! 
Me gusta muchísimo como escribe Alexandra Harris; yo la descubrí gracias a su biografía de Virginia Woolf: concisa, amena y muy emotiva (os la recomiendo al 100%). Ahora solo me falta hacerme con su última publicación, Weatherland ¡menuda pinta tiene!  

   - Maggie-Now es la última novela de Betty Smith que me queda por leer y, aunque la edición que me he traído está bastante viejita, me fue imposible dejarla. Ya os lo he dicho cada una de las veces que he hablado por aquí de ella, pero vuelvo a repetirme: adoro como escribe Betty Smith. Un árbol crece en Brooklyn se ha convertido en uno de mis libros favoritos y el resto de sus novelas no se quedan atrás. Aquí os dejo las reseñas de las tres (Un árbol crece en Brooklyn, Mañana puede ser un gran día y Joy in the Morning) para que podáis echarles un vistazo. Estoy segura de que Maggie-Now no me decepcionará; eso si, me moriré de pena al saber que no tendré más líneas suyas por descubrir.  

 - Few Eggs no Oranges: the diaries of Vere Hodgson 1940-45 era otro de los títulos Persephone que me moría de ganas de leer. Cuando vi el montoncito de libros grises de ocasión en Skoob deseé con todas mis ganas que estuviese entre ellos, y ¡tachan! allí estaba (con algunas manchas en el borde frontal pero sin ningún daño mayor). Recomendado por Cristina, por Laura, por Elena...y supongo que muy pronto por mi misma, estoy deseando meterme de lleno en esta ventana abierta a la vida cotidiana de la gente de a pie durante la IIGM. Ya os contaré.

   - Y sin abandonar el periodo tengo que presentaros London Pride de Beryl Kingston. Lo cogí por puro impulso: Londres, IIGM, historia de una familia de tres hermanas (puntos positivos); autora desconocida, peso considerable, posible drama romántico inverosímil (puntos negativos). Al final incliné la balanza hacia el riesgo, lo compré, lo cargué por los aeropuertos y... gané el premio gordo. ¡Coup de coeur genuino por esta historia! No quiero deciros más porque estoy escribiendo la reseña, pero enamorada me ha dejado.  

En Persephone Books compré otro de los títulos que había marcado como prioritarios en su catálogo, The Fortnight in September de RC Sherriff. La sinopsis no puede ser más sencilla, como indica el título, esta es la narración de las vacaciones familiares de un grupo de londinenses, que abandonan la capital por la costa del sur de Inglaterra durante una quincena de septiembre. Me gustan las historias sencillas y si son frente al mar muchísimo más. Veremos si hice bien en apostar por Sherriff.



Terrible portada 70's de "Maggie-Now" y preciosa pintura de James Walker Tucker para ilustrar la portada de
"British Society".

En la librería de la National Portrait Gallery compré la biografía de Charlotte Brontë, A Life de Claire Harman. La portada es maravillosa, el contenido no se si tan satisfactorio. Después de leer Vida de Charlotte Brontë (Gaskell) hace unos meses, quise leer una biografía contemporánea para contrastar juicios, informaciones e interpretaciones. Dudé en si comprar primero un ejemplar de ocasión de la biografía escrita por Winifred Gérin (la que le dedicó a Emily Brontë es una auténtica maravilla), pero Harman se cruzó en mi camino, cuando terminé de ver la exposición en el museo, y al final será con ella el estreno. 

Y finalmente en la librería del Imperial War Museum compré tres libros de la Shire Library.

  - Women in the First World War y Women in the Second World War de Neil R. Storey y Molly Housego

  - Y Fashion in the 1940's de Jayne Shrimpton

Los libros de la Shire Library me encantan. Son síntesis muy interesantes, bien escritas y profusamente ilustradas, de un tema, un acontecimiento o un periodo de la historia británica. Resultan muy valiosas como fuente de información primaria y dan muy buenas pistas para profundizar conocimientos en el tema elegido gracias a nuevas pistas de lectura. En cierto modo me recuerdan a la colección Que sais-je? francesa (aunque esta es muchísimo más numerosa). Si leéis en inglés y en francés no dejéis de echarles un ojo a ambas. Estoy segura de que os llamará la atención más de uno de sus títulos.



"Cosas tan bellas me gustan a mi" (añadid la música de "Sonrisas y lágrimas" y tenéis el instante completo)
Junto a los libros del museo os enseño el ejemplar de The Lady que salió publicado la semana que estuve allí, el bolígrafo de rigor que me compré en Paperchase (no se aprecia bien pero son conchas azules y blancas) y las dos postales que compré en el museo: una de soldados británicos listos para salir hacia el frente en la estación Victoria (IGM) y un cartel propagandístico animando a alistarse en el Women's Land Army (IIGM). Aprovecho para recomendaros, si os interesa el tema de la mujer durante la IIGM, el libro de Angela Huth Land Girls (aquí tenéis la reseña).

Y creo que no me dejo nada pendiente. Se cierra la maleta hasta el próximo viaje. En Octubre tenemos previsto volver a pisar tierras británicas, veremos como de cambiadas estarán las cosas. 

Un abrazo muy grande para todos y, como siempre, muy felices lecturas.

jueves, 9 de junio de 2016

Londres, diario de viaje.

Como prometido, aquí os traigo algunas fotografías e impresiones de nuestra última escapada a Londres. Nuestra última visita databa de 2014 y lo cierto es que ya notábamos la nostalgia y las ganas de reencontrarnos con la ciudad. Pocas cosas nuevas puedo enseñaros con respecto a los diarios de viaje que ya compartí con vosotros años atrás (I, II, III). Londres es nuestro pequeño (gran) rinconcito al otro lado de la Mancha; tenemos pequeñas costumbres y tradiciones que nos gusta respetar, y aunque pequemos de repetitivos...¡qué le vamos a hacer! En muchos parques y squares, en museos, librerías y cafeterías hemos construido recuerdos muy felices; por eso volver a ellos es casi como volver a casa. En esta entrada os invito pues a dar un paseo a través de las fotografías que fui tomando durante nuestra estancia (perdonad la calidad de algunas, hechas deprisa y corriendo con el móvil). ¿Os apetece? Pues ¡vamos allá!

Nuestra habitación en el momento en que tomamos posesión
Como suele ser habitual hicimos de Bloomsbury nuestra base de operaciones. El hotel que escogimos esta vez fue una opción agradable y recomendable. Nuestra habitación, con sus tres grandes ventanales, tenía mucha luz, un baño completamente renovado y el desayuno buffet correcto. Así que si tenéis pensado ir a Londres puede ser una estupenda opción. 
Una vez libres de maletas y después de una parada para comer en The Queens Larder (pub tradicional situado en una pequeña calle peatonal junto al hotel) estuvimos listos para empezar las caminatas. Tuvimos suerte de tener una temperatura muy agradable, fresquita y perfecta para pasear. 

"En Londres todo esta construido alrededor de una plaza con frondosa vegetación; en cada paseo que doy descubro pequeños oasis". Esta cita de "La duquesa de Bloomsbury Street" de Helene Hanff describe a la perfección la impresión que me produce pasear por Londres. Me encanta andar sin rumbo fijo y caer de pronto y por sorpresa en uno de estos oasis. Con el paso de los años he ido recorriendo muchos de ellos y he ido eligiendo los que más me gustan. Bloomsbury Square, es uno de ellos.  

Quizá sea porque imagino a Mary Datchett tras una de esas ventanas,
esperándome para charlar un rato de todo y de nada.

En nuestro camino hacia la National Portrait Gallery, tomamos un desvío hacia Charing Cross para una primera ronda de librerías. Foyles y Any Amount of Books fueron nuestros objetivos. 

Típica foto en Foyles, pero imposible resistirme.
Any Amount of Books o el arte de ver muchos libros que me gustan y no puedo permitirme

Un ratito después llegamos a nuestra cita con Charlotte Brontë. La National Portrait Gallery le ha dedicado una pequeña exposición con motivo del 200 aniversario de su nacimiento. Y cuando digo pequeña, no lo digo en sentido figurado. La exposición apenas ocupa una sala, la número 24; pero pese a su tamaño consigue trazar con éxito todas las etapas de la vida de Charlotte. 
Los héroes de su infancia y los escritores que la influenciaron están presentes; también los retratos y algunas fotografías de sus familiares y personas más allegadas. El toque más íntimo y emotivo de la muestra, lo constituye la pequeña selección de objetos personales de Charlotte. Me emocioné muchísimo al ver algunos ejemplares de los pequeños libritos ilustrados que Charlotte escribió siendo niña junto a sus hermanos; viendo sus diminutos zapatos y algunas de sus cartas. 
Entre todos los documentos una ilustración se me clavó en el alma. 
En una carta que Charlotte escribió a su amiga Ellen Nussey desde Bruselas, no dudó en autorretratarse con crudeza. Mientras que su amiga Ellen aparece bien vestida, hermosa y acompañada de un apuesto caballero; Charlotte aparece representada en la orilla opuesta, mal vestida, poco agraciada y sola. De sus labios sale un único: adiós.
 ¿Qué sentiría en el momento en que escribió esa carta? Veo en ella y en esa representación, ecos de los personajes que estaban por nacer: Jane Eyre y Lucy Snowe.  Pequeñas, poco agraciadas, casi insignificantes, pero con esa enorme fuerza interior que las lleva a cambiar su destino. 

Me hubiese encantado que la exposición fuese más amplia, pero aún así la encontré adecuada y muy emotiva. Sin duda uno de los mejores momentos de nuestra escapada.

Entrada a la sala 24 de la National Portrait Gallery
Esta es la ilustración de la carta que os citaba antes.

El resto de la tarde paseamos por St. James's Park mientras el cielo amenazaba con una lluvia inminente. Las tumbonas del parque estaban todas recogidas, esperando un día más apacible, y pocos grupos de amigos se atrevían a permanecer tumbados en el césped. Nosotros tampoco quisimos exponernos a un chaparrón y decidimos atravesar Green Park hasta llegar a Piccadilly. Aquí es donde cayeron las primeras compras: mermelada en Fortnum y algunos productos de parafarmacia en Boots (la mascarilla de albaricoque St.Ives, The righteous Butter Body lotion de Soap&Glory y un gel de Dove de Peonia, que es una maravilla y no puedo encontrar aquí para mi desgracia).

Esta vez no entramos en Hatchard's pero le hicimos una
reverencia desde la puerta.
La tarde se fue nublando cada vez más y como temíamos pronto empezó a lloviznar. Fue el momento perfecto para hacer una pausa en Tea and Tattle.
Así estaba el cielo cuando regresamos a Bloomsbury.


Perfect time for tea and scones!
Después solo nos quedó hacer una parada técnica en un Marks&Spencer para nuestro picnic nocturno en el hotel.



Con la llegada del nuevo día pusimos rumbo al norte. Me resulta imposible venir a Londres sin visitar Hampstead. Si algún día me pierdo ya sabéis donde encontrarme. 
Me gusta absolutamente todo de esta zona de Londres. El ambiente campestre que se respira, sus tiendas y cafés, la librería que Daunt Books tiene en South End Road, con su característica fachada verde...
Supongo que estará precioso incluso en invierno, pero viendo las lilas en plena floración, cuesta creer que algo pueda superarlo en belleza.

Floristería en el encantador Flask Walk
Floración de las lilas y la glicinia en Burgh House
Una parada en la casa donde residió Keats. Imprescindible homenaje
a uno de mis compañeros de camino.
"¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes que no
despedirán jamás la primavera".
Vitrina de Daunt Books con ediciones del libro que iban a
presentar esa misma tarde. 
Abandonamos Hampstead en un autobus que nos llevó por Belsize Park Camden Town hasta nuestra parada en los alrededores de Regent's Park. Era la primera vez que visitábamos el parque y, aunque fue una pena no poder ver las rosas del Rose Garden en todo su esplendor (ahora estarán preciosas como en estas fotografías), pasamos un buen ratito. 

Flora y fauna en Regent's Park

Después de hacer una pequeña parada en un Pizza Express de Marlybone (no está mal para salir del paso), volvimos a nuestros dominios de Bloomsbury para LA RONDA de librerías. Como sabía que el hotel estaba cerca (para descargar el posible botín) no iba predispuesta a la contención. 

Primera parada Skoob Books, donde arrasé.
Jean pillándome en plena faena.
Siguiente parada, la encantadora librería Persephone. El cielo
en la tierra.
Y para terminar la London Review Bookshop. Otro imprescindible en Bloomsbury
que no podéis perderos.

Con los libros bien resguardados en el hotel, nos pusimos otra vez en marcha dirección Covent Garden (¿lleváis la cuenta de los kilómetros de marcha que llevábamos a nuestras espaldas? Pues nada, ahí seguíamos, frescos como una rosa). 

Pausa dulce para reponer baterías chez l'ami Jamie Oliver.
Tarde de compras en Covent Garden
Y para acabar nueva parada en el Marks and Spencer para hacernos con provisiones para la cena. Esa noche vimos Eurovision en la habitación del hotel. Del resultado de España mejor ni hablamos. 


Para el último día reservamos el paseo descubrimiento del viaje, la orilla Sur del Támesis, y una visita pendiente que, a decir verdad, no resultó muy satisfactoria. Bien temprano nos plantamos en las colas de entrada de la Torre de Londres y os puedo asegurar que a la media hora de entrar ya nos habíamos arrepentido de pagar la visita (me temo que las aglomeraciones pueden con nuestro estado de ánimo). Pero bueno, después de todas las veces que nos habíamos resistido a entrar, ya podemos decir que nos hemos quitado la espinita.

Tower Bridge desde el interior del recinto fortificado.
Tras la visita y un pequeño momento horrible con mayúsculas (una madre extravió a su hija en las inmediaciones de la Torre y os podéis imaginar la escena de pánico. Menos mal que fue enseñando la foto de la pequeña y con ayuda de la gente pudo dar con ella) cruzamos a la otra orilla por el London Bridge. Al principio el contraste con el ambiente de la City nos pareció abismal. Las calles por donde pasamos, a excepción de las que bordeaban el Borough Market, estaban bastante vacías y silenciosas. Pero fue un paseo muy agradable. Nos encantó el ambiente de Borough Market, la multitud de puestos de comida y productos típicos. De verdad una delicia y un sitio estupendo para comer.

Vista de Saint Paul desde Southwark
Mensaje en una fachada de Southwark que me llamó
la atención al pasar y que resultó ser el slogan de una
antigua fábrica de cerveza, situada en estos edificios.
También hicimos una parada en The Globe e intentamos imaginarlo
en la época isabelina.
Y me encantó descubrir una placa azul desvelando que el
mismísimo vicealmirante de la Bounty, William Bligh fue el antiguo propietario
de esta casa (añado que me enamoran estas puertas azules).


El broche final al paseo y por extensión al viaje fue la visita al Imperial War Museum. Me gustó mucho la apuesta didáctica con la que han decidido mostrar sus colecciones. Es evidente que los colegios e institutos son uno de los principales públicos del museo, y solo había que ver la cara de los chicos para comprobar lo efectiva, instructiva y lúdica que resultaba la visita para ellos. Tengo que reconocer que a mi me encantan los museos a la antigua usanza, con sus colecciones expuestas de forma abigarrada y a veces confusa. Esos en los que tienes que desplegar toda tu pericia y paciencia para dar con la perla rara (como en aquellos gabinetes de curiosidades que tanto fascinaban a las gentes del XVIII).  Pero, en ocasiones, se agradecen los aires de modernidad.


La preciosa entrada principal del Imperial War Museum.


Como siempre, un auténtico placer volver a Londres. Que no
se me enfade París pero...ya estoy deseando volver. 

Y me temo que aquí tengo que poner punto y final al paseo. Espero que hayáis disfrutado con las fotografías y muy pronto os enseño el montoncito de libros que traje en la maleta como resultado de mis correrías londinenses. Un fuerte abrazo a todos y muy felices lecturas.