viernes, 27 de mayo de 2016

Últimas incorporaciones a la estantería...

Hice esta foto el 1 de mayo, de ahí el ramito de muguete.
¡Hola a todos!

Estas últimas semanas han sido un pequeño caos y apenas he tenido tiempo de pasar por el rinconcito; pero, ahora que ya estoy tranquila en casa, pongámonos un poco al día. Tenía pendiente enseñaros los libros que compré en el último Sant Jordi y, en general el mes de abril, así que empecemos por ahí.
Ya se que vuestras lista de pendientes nunca decrecen y que tendréis en el punto de mira un buen puñado de títulos; pero como los IMM me parecen una forma perfecta para descubrir nuevos autores, no quiero perder la costumbre de compartir los míos con vosotros. 
De los libros que os enseño en esta entrada ya puedo recomendaros dos (aunque uno lo haga prematuramente, tengo confianza en no equivocarme). Pero bueno, no me adelanto. Primero las presentaciones. 

Empiezo con la recomendación prematura, la biografía de Edith Wharton escrita por Hermione Lee. Es el libro que tengo ahora mismo entre manos (no me despego de el ni para desayunar) y me está pareciendo excelente. No es una biografía estructurada en un estricto orden cronológico; en ocasiones Lee aborda en un mismo capítulo una experiencia vital de Edith, un momento o una relación personal en toda su extensión, volviendo después a un episodio anterior. Esto supone algunos saltos de tiempo que pueden parecer enrevesados en un principio; pero, no os preocupéis, el resultado es coherente y muy ilustrativo.
Una de las cosas que más me está sorprendiendo es la vida tan europea que llevó Edith. Entre los viajes a Europa que hizo en su infancia y adolescencia, los de su época de casada y su posterior instalación definitiva en Francia... ¡apenas tengo la impresión de que pasase tiempo en América! Ahora comprendo bien que tuviese en su haber más de sesenta travesías transatlánticas.


Desayunando con Edith
El otro libro de la foto que ya puedo recomendaros es Lo que queda del día de Kazuo Ishiguro. ¡Qué fineza al escribir, qué profundo y maravilloso retrato psicológico de Mr. Stevens consigue Ishiguro! Quizá la sinopsis del libro pueda llevar a engaño. Pero no os dejéis guiar por una primera impresión, ni espereis encontrar en "Lo que queda del día" una historia en la órbita de Downton Abbey. Si, tenemos una mansión inglesa; si, tenemos a sus habitantes, las costumbres y los ritos que dictan su día a día. Pero no esperéis acción, ni intrigas.  Estas son las confesiones íntimas de un mayordomo británico enfrentado al ocaso de su profesión. La historia de un hombre que antepuso siempre sus obligaciones y su oficio, a su vida personal.
No gustará a todos, pero yo no puedo más que recomendárosla.

Y ahora el puñado de libros que aún tengo por leer. Seguro que muchos habéis oído hablar de El viento en los sauces de Kenneth Grahame. Es un clásico infantil británico cuya lectura siempre he ido posponiendo. El libro cuenta las aventuras de un pintoresco grupo de amigos formado por una rata, un topo, un tejón y un sapo. La edición francesa que he comprado está ilustrada y las imágenes y los animales que las protagonizan me han recordado a mi querida Beatrix Potter. Ojalá  Grahame consiga conquistarme como lo hizo ella.

La recopilación de relatos de Margaret Drabble, Une journée dans la vie d'une femme souriante, escritos entre 1967 y el año 2000, es otra apuesta inglesa. Hace apenas un mes que se publicaron por primera vez en Francia y, que puedo deciros; estas trece pequeñas historias que relatan instantes cotidianos e íntimos de la vida de varias mujeres, prometen ser una joya. Laura, gran admiradora de Drabble, ya me la había recomendado en varias ocasiones, y estoy segura de que acertará con su insistencia. 
La hermana de Margaret Drabble, A.S Byatt, me conquistó completamente con Posesión, una novela que ya está entre mis favoritas. Veremos si sigue la buena racha con la familia.

Y una novela que promete un rato divertido es Las aventuras de Cluny Brown de Margery Sharp. En la sinopsis la presentan como una deliciosa comedia británica que describe (no sin un punto de crítica maliciosa) la situación de las mujeres inglesas en los años 30 y su duro camino hacia la emancipación. Sharp es una autora muy querida entre los blogueros británicos que sigo asiduamente, así que tengo esperanzas de que este sea el comienzo de una gran amistad con ella.

Vicki Baum, algunas portadas francesas de sus novelas y el cartel de la
adaptación cinematográfica de "El lago de las damas" (producción francesa) 
Antes de salir hacia América, hacemos una última parada en Europa de la mano de Vicki Baum y su Lago de las damas. Descubrí a Baum en una de mis últimas batidas libreras en Gibert Joseph. Me suelen gustar casi todos los títulos que la editorial Phébus publica en su colección Libretto, así que no dudé en darle una oportunidad a otra autora de su catálogo. 
Las historias de Vicki Baum están ambientadas en su gran mayoría en hoteles y lugares de reunión de la alta sociedad europea. En esta ocasión el protagonista es un joven ingeniero, con dificultades económicas, que busca diversión a buen precio en una estación balnearia del Tirol austriaco. Su esperanza quizá pase por encontrar a una rica protectora que lo cobije bajo su ala. 
La editorial presenta la novela como "un retrato fresco e irónico de las relaciones entre hombres y mujeres en la época de entre guerras". Veremos si resulta un viaje agradable.

Y para terminar un poco de literatura norteamericana con un testimonio de pioneros del Oeste (ya os hablaré un poquito de Ma captivité chez les Sioux de Fanny Kelly en la próxima entrada) y una historia del viejo Sur durante la guerra de Secesión. 
La esclava libre de Robert Penn Warren cuenta la historia de una rica heredera de una plantación sureña que ve como un golpe del destino la despoja de todo lo que había creído suyo. Ambientada en Kentucky en los albores de la guerra de Secesión, La esclava libre y su bella protagonista Samantha Starr siempre permanecieron bajo la sombra de otra famosa heredera sureña (¡Señorita Escarlata!). No puedo juzgar por mi misma si este olvido es merecido, porque todavía no he leído Lo que el viento se llevó. Ya os tendré al corriente de como acabo con ambas. 

Et voilà c'est fini! Hasta aquí el repaso a los últimos inquilinos de mis estanterías. Bueno, mentira. Acabo de volver de Londres. Stop. Llevaba una maleta grande. Stop. Las tradiciones londinenses no se rompen...¡vamos, que si! ¡que pronto os llevo conmigo a dar un paseo allende la Mancha y os enseñaré los libros que me traje conmigo :)

Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos.

jueves, 5 de mayo de 2016

Notas de abril y últimas lecturas

Saqué esta fotografía el año pasado por las mismas fechas. También llovía.
Llega mayo y toca hacer recuento de los pasados meses. Marzo y abril fueron bastante lluviosos y desapacibles por aquí. Por cada día soleado salían cinco grises; pero bueno como decimos por aquí il faut faire avec. No se si os ocurre a vosotros, pero a mi estas semanas invernales, que transcurren entre el fin de las fiestas de Navidad y la llegada de la primavera, siempre me parecen un momento de calma, de monotonía, de espera.  Es cierto que el tiempo en el que las estaciones condicionaban con fuerza nuestro día a día quedó atrás, pero supongo que algo queda en nuestra naturaleza pidiendo renacer con la llegada del buen tiempo.

Que os puedo decir, París empieza a estar precioso estos días. Me encanta ver las caras de los turistas que han elegido venir en primavera. Ya no van cargados con chubasqueros, ni haciendo malabares con los guantes para comerse los crêpes callejeros. Ahora invaden felices las sillas verdes del Jardín de Luxemburgo, los quais del Sena y las escaleras de Montmartre. Hasta la música del acordeón de turno tocando  Edith Piaf debe resultarles aún más irresistible.

En marzo y abril a mi me gustó pasear bajo la lluvia; no tanto los efectos de la humedad en mi pelo (Hola, soy el rey león); me gustó comer en este restaurante de Narbona (que os recomiendo encarecidamente si visitais la ciudad) y pasear de nuevo por las estanterías de Sauramps en Montpellier. No me gustó compartir cena con algunos individuos dotados de encefalograma plano y abultada cartera; pero si reírme por lo bajito de su ridícula existencia.  Me gustó disfrutar de buenas lecturas y de buenos momentos frente a la pantalla (mayoritariamente del ordenador, porque ya me he dado por vencida con la tele) y como pequeña muestra aquí os dejo una lista con algunos de mis mejores momentos:

- Estos meses he vuelto a leer a Walt Whitman y me he enfadado mucho conmigo misma por no haberlo hecho antes. A veces pienso que debería leerlo con la religiosidad con la que antaño los creyentes leían los salmos.

"Juro que empiezo a ver el significado de todo esto.
No es la Tierra, no es América lo que es tan grande.
Soy yo el que lo es, o lo ha de ser; eres Tú, ahí arriba, o cualquiera.
Lo es caminar, a buen paso, por civilizaciones, gobiernos, teorías,
por poemas, festivales y espectáculos, para formar individuos."

- Me ha encantado leer las reflexiones de Rafael Argullol sobre el provinciano global.

-  Y también la serie Peaky Blinders, que he devorado en pocos días. Siempre he tenido debilidad por las historias de los bajos fondos y sus bandas, y lo cierto es que la familia Shelby es material de primera. ¡Vaya actuaciones! Cillian Murphy...a tus pies.


Walt Whitman, "Étretat" de Monet, imagen de la princesa Kaguya y Cillian
Murphy como Tommy Shelby.

- La película "El cuento de La princesa Kaguya", una de las últimas creaciones del estudio Ghibli me ha parecido una joya. La historia, las imágenes, la música...¡cuánta belleza! Si no la habéis visto ¡rápido, no esperéis más!

- Y si estáis interesados en la historia de la antigua Roma o incluso si sois novatos en la materia, os invito a ver la nueva serie de documentales de Mary Beard, Mary Beard's Ultimate Rome: Empire Without Limit que está emitiendo la BBC Two. De momento podéis ver aquí el primer capítulo. A mi Mary Beard, con su pasión y su forma rigurosa y amena de hacer historia, nunca me decepciona.

- Por último me encantó visitar la exposición L'atelier en plein air/Les impressionnistes en Normandie en el Jacquemart-Andrée. Si os gusta el movimiento impresionista y visitáis París estos días no podéis perdérosla. Mientras paseaba por las distintas salas, y me maravillaba con la luz de los cuadros, no podía evitar pensar lo mucho que echo de menos la costa normanda. El mediterráneo es mi mar, pero la fuerza de las olas en los acantilados de Étretat y Fécamp me hace sentir especialmente viva. El viento, las playas de guijarros, la promesa de Inglaterra en el horizonte...adoro cada imagen de ese rincón de Francia.

Y como no, antes de cerrar la entrada, un pequeño repaso a lo que leí en marzo y abril. Como veis en la foto de familia, Charlotte Brontë ha sido la gran protagonista. Después de leer la célebre biografía que le dedicó Elizabeth Gaskell ya no pude parar; a esta le siguieron "Villette" y las relecturas de "Jane Eyre" (una tradición anual, como lo es releer un Austen) y de "El profesor" la primera novela de Charlotte. Ahora solo me queda "Shirley" en la recamara y "Agnes Grey" de la benjamina Anne. No creo que vaya a hacerles esperar demasiado. Me niego a despedirme de Haworth todavía.

Hasta mi mini árbol está contento con la llegada del buen tiempo. Nunca fue más
cierto el dicho: Marzo ventoso y abril lluvioso hacen un mayo florido y hermoso.
¡Olé!
Mrs Palfrey at the Claremont de Elizabeth Taylor fue otra excelente lectura, pero tremendamente triste. Os contaré más en la reseña.

Reencuentro de Fred Uhlman y La belle de Joza de Kveta Legátová fueron dos lecturas breves pero intensas. Dos instantes de vida, de amor y amistad en los albores y bajo los días aciagos del III Reich.

Reencuentro de Fred Uhlman centra su atención en la amistad que surge entre el hijo de un médico judío y el descendiente de una ilustre familia protestante. Corre el año 1932 cuando Hans y Conrad se conocen en los bancos de un colegio de Stuttgart. El respeto inicial que se muestran ambos, pronto se convierte en una amistad profunda y sincera. Pero el clima turbulento que llega de la capital pronto alcanza la apacible ciudad de provincias. Los preceptos del nacionalsocialismo avanzan y de pronto una amistad semejante deja de ser posible. Reencuentro es una novella pausada y poética. Cuando vas avanzando con ella, te parece casi imposible que de un momento a otro todo vaya a bascular. Pero la ruptura llega y no puedes más que contener la emoción hasta la última línea. Una última línea que en esta ocasión da sentido a toda la novela. 
Os la recomiendo totalmente y le asigno con honores el año 1971 en mi Century of Books.

La belle de Joza de Kveta Legátová fue publicado en castellano como La Transformación, y lo cierto es que el título no podía ser más acertado. El periplo de Eliska, una joven doctora checoslovaca que debe esconderse en las montañas para escapar de la Gestapo, tiene mucho de transformación completa. En su nueva vida, Eliska se forja una nueva identidad a través del amor, de la cotidianidad y del contacto con la naturaleza. La narración de su periplo tiene mucho de antiguo cuento eslavo, su misma atmósfera, sus mismos momentos de crueldad y bondad en medio de los bosques. Momentos tiernos y solidarios entre personas que acaban de conocerse apenas, pero que te hacen creer en la belleza y en la bondad humana. Ya lo dice Eliska en la novela: el hombre avanza imparable, entre amor y violencia, entre humanidad y crueldad, como una eterna rueda de molino. Eliska y el campesino Joza, encuentran la paz en su aislamiento, pero inevitablemente la guerra acaba por encontrarlos. Me ha gustado muchísimo esta pequeña novela. Su autora Kveta Legátová empezó su carrera literaria a los 82 años; celebro que decidiese dar el paso.


En esta ocasión todas las novelas están disponibles
en castellano.
Estación Victoria a las 4.30 de Cecil Roberts, publicada en 1937, fue la lectura más entrañable del montoncito. No es una novela con una trama central, si no la historia fraccionada de 13 personajes con orígenes y motivaciones muy dispares. La única cosa que tienen en común es que todos tienen un billete para el tren (Night Ferry) que sale a las 4.30 de la londinense estación Victoria. Allí es donde todos se congregan para proseguir sus viajes al continente. 
La primera parte de la novela sirve como introducción de las distintas historias y la segunda entrelaza los destinos de algunos de los pasajeros, desvelándonos el final de su viaje. Aparecen así un famoso director de orquesta que se dirige a Salzburgo, una pareja de recién casados, un escritor víctima de un bloqueo que busca inspiración en el continente, un viejo general ruso reconvertido en guía turístico para gente adinerada...una galería de personajes encantadores con los que es muy agradable compartir travesía. Si sois de los que hacéis conjeturas sobre vuestros compañeros de viaje cuando subís a un tren o a un avión, estoy segura de que disfrutareis de Estación victoria a las 4.30. Fue publicado en castellano en la colección Los novelones de la ser, será fácil que deis con algún ejemplar en alguna librería de ocasión. 

En la playa de Chesil de Ian McEwan fue por su parte una de las lecturas más tristes. McEwan cuenta la historia de una joven pareja en su noche de bodas. Básicamente la tragedia silenciosa que tiene lugar en un pequeño hotel de la costa de Dorset y las causas que llevaron a ese desenlace. Brevemente y alternando los puntos de vista, McEwan muestra como se conocieron y enamoraron el joven historiador y la prometedora violinista; y como sus miedos, el pudor y la falta de comunicación les llevaron al desastre. Me sentí realmente incómoda, triste e impotente mientras leía esta historia. ¡Cuántas parejas habrán sufrido la situación que se describe en la novela! No me gustó tanto como Expiación, pero confirma lo mucho que me gusta la escritura de McEwan.

Y hasta aquí el repaso. Este mes si que me atrevo a recomendaros todos los libros que han aparecido en la entrada. A ver si sigue la buena racha en las próximas semanas. 

Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos. 

viernes, 22 de abril de 2016

Durante el paréntesis...

Un día mientras andábamos paseando, Jean y yo dimos con esta casa. La tarde ya estaba bastante
avanzada y la luz que se colaba entre los árboles tamizaba la atmósfera y los contornos de las cosas.
De pronto, la visión de esa casa junto al río se me asemejó a una acuarela; una acuarela apacible pero melancólica.
¿Sería por las contraventanas cerradas? ¿por la escalera vacía? Imaginé entonces que en alguna ciudad de Francia habría algún niño mirando impaciente el calendario, deseoso de que llegase julio. El verano y un niño me parecieron perfectos
para la casa de las contraventanas azules.

...ha llegado la primavera y han ido alargando los días. 
...me he despedido de la mantita y los calcetines peludos, y he guardado en la despensa la lata de chocolate a la taza.
...he conocido a dos nuevas personitas recién llegadas al mundo: Esteban y Lou.
...he disfrutado de los primeros rayos de sol en mis brazos desnudos.
...he jugado a la petanca por primera vez y me he convertido en un as en la materia (me conocen como la Nadal de la pétanque :D)
...me he comprado el primer vestido para este verano (gracias mami por ir recogerlo).
...he leído muchísimo en trenes e intentado hacerlo en un avión (sin demasiado éxito).
...he empezado a desesperarme por no haber encontrado en mi camino ningún coup de coeur ¡a estas alturas del año!
...he comprado libros nuevos para dar con la ansiada pepita de oro.
y desafortunadamente he escrito muy poquito por aquí y os he echado mucho de menos.

Es cierto que os he seguido la pista por algunas redes sociales más rápidas y breves, pero no es lo mismo. En ninguna de ellas encuentro la cercanía que me gusta, ni me siento como en casa. Así pues, es hora de sacudir las telarañas, adecentar el rinconcito y darle la vida que merece. ¡Qué mejor día para hacerlo que en la víspera del día del libro! 

Lecturas camino de Montpellier
¿Ya tenéis pensado los títulos que vais a comprar para la ocasión? Vaya pregunta ¡seguro que si!

Yo tengo que reconoceros que he hecho algo de trampa y ya me he traído alguno que otro para casa (la tentación de pasar frente a las librerías es demasiado fuerte); y un pajarito me ha dicho que en Alicante me espera el último título publicado de las aventuras de Anne Shirley, ¡un aliciente más para desear bajar volando a casa!

Sea como sea, espero que tengáis todos un muy feliz Sant Jordi. Libros y flores en un mismo día es demasiada belleza como para desaprovecharla. 
Os mando un abrazo enorme y, como prometí hace unas semanas, os dejo con la reseña de Noche y día de Virginia Woolf, un libro que ya he incluido entre mis favoritos.

viernes, 8 de abril de 2016

La casa del profesor de Willa Cather

Willa y flores amarillas, buena combinación.
Y por fin, demos paso a Willa Cather. Ya os hablé por aquí de Pioneros y de Shadows on the Rock (dos novelas suyas que me encantaron), y hoy le llega el turno a La casa del profesor; una novela breve, enigmática y llena de silencios, que me perturbó sobremanera.

Veréis, todo empieza con una mudanza. Corren los años 20 y nos situamos a orillas del lago Michigan. El profesor St. Peter, un prestigioso historiador, está a punto de abandonar el que ha sido su hogar durante más de veinte años. 

La nueva posición de prestigio que ocupa en el seno de la universidad ya no encaja con su vieja casa, algo destartalada y parca en comodidades. Por eso, y para regocijo de su esposa e hijas, toda la familia decide trasladarse hasta una nueva mansión. 
Es entonces cuando el profesor echa la vista atrás y hace balance de lo que ha sido su vida.  La relación que ha mantenido con su familia, los altibajos de su trayectoria académica y por encima de todo el papel que cierto alumno suyo jugo en el desarrollo de ambas.

En los primeros compases de la novela se nos presenta a la familia del profesor, a su esposa, sus dos hijas, sus yernos y el clima familiar que se respira en la vieja casa. Estampas de la vida cotidiana de una familia de clase media-alta, apacibles en apariencia, pero en absoluto idílicas. Muy pronto somos testigos de la infelicidad del profesor St.Peter; del profundo sentimiento de opresión que siente entre los muros de su hogar. Willa Cather describe a la perfección el ambiente cerrado, cálido y asfixiante de la casa; el monótono discurso de unos familiares preocupados únicamente por el dinero, las compras y la posición social. Y frente a eso, dibuja el único espacio liberador de la novela, la vieja buhardilla en la que el profesor puede refugiarse, aislándose de ese mundo hostil y materialista que le rodea. Un sitio en el que resuena con fuerza el nombre de Tom Outland, ese antiguo alumno que entró en su vida como un soplo de aire fresco, para inspirarle y remover su conciencia.


Cliff Palace en Mesa Verde, el lugar donde se desarrolla la
aventura que cambió la vida de Tom Outland y mi parte
favorita de la novela.
No os miento si os digo que sentí una especie de rechazo cuando empecé a leer la novela. Creo que aturdida es la palabra perfecta para describir mi estado mientras avanzaba con la lectura. La estructura y la forma en la que Willa desarrolla su historia es diferente, experimental con respecto a sus otros trabajos. Después de haber leído Pioneros, Shadows on the Rock y Mi Antonia quedé francamente sorprendida con la forma. Dejando a un lado la narración lineal, La casa del profesor está dividida en tres partes claramente diferenciadas; la primera y la última comparten el mismo espacio y el mismo tiempo; pero no así la parte central de la novela, donde Willa introduce brevemente la historia de Tom Outland y sus aventuras en los fascinantes yacimientos de Mesa Verde.

Al principio puede desconcertar un tanto este recurso narrativo; pero pronto me di cuenta de que funciona a la perfección. Willa ya dejaba muy claras sus intenciones al escribir La casa del profesor en su ensayo On Writing

"Justo antes de comenzar el libro vi en París una exposición de pinturas flamencas antiguas y modernas. En muchas de ellas la escena representaba un salón de cálida decoración, o una cocina llena de alimentos y utensilios de cobre. Pero en la mayoría de los interiores había una ventana cuadrada, a través de la que se veían mástiles de barcos o un retazo de mar gris [...] en mi libro intente hacer la casa del profesor ST.Peter sofocante y abarrotada de objetos nuevos [...] hasta que uno terminaba bastante agobiado. Luego quise abrir la ventana cuadrada para dejar entrar el aire que soplaba de Mesa Azul y el elegante desprecio hacia las trivialidades que había en el rostro y la conducta de Tom Outland."


Como un soplo de vida en un mundo viciado, los momentos pasados con Tom Outland fueron los únicos felices para el viejo profesor. En él, en su recuerdo, quedaban los ideales de juventud, de amistad y aventura. Un tiempo de posibilidades y esperanzas que nunca volvería y que se recuerda una y otra vez a lo largo de la novela. 

Ya veis que esta no es una historia alegre ni optimista. Ser testigos de estas reflexiones, hechas en la recta final de una vida, es triste, verdaderamente triste. La impresión final que me dejó La casa del profesor fue lo doloroso e insatisfactorio que puede ser el darse cuenta de haber vivido influenciado por las presiones externas, por la inercia y no por las propias decisiones que uno toma.

Willa Cather visitó las ruinas de Mesa
Verde, Colorado, en 1915. Allí fue donde
encontró la inspiración para escribir
"La casa del profesor".
El profesor St.Peter me recordó en cierto modo a Stoner; no por sus similitudes si no por sus diferencias. Stoner fue siempre fiel a sus principios, incluso aunque eso conllevase hacer infeliz a su familia, y por eso empaticé más con él y con su vida gris que con la de este aclamado profesor; un hombre que terminó traicionando al niño que fue y sus deseos de juventud.

Si vais a acercaros a la obra de Willa Cather por primera vez, yo os recomendaría empezar con Pioneros. Dejad La casa del profesor para más adelante. Los silencios son numerosos en la obra de Willa y quizá en esta novela aparecen con demasiada fuerza. Empezad con las obras en las que describe las praderas del medio oeste que tan bien conocía. Estoy segura de que amareis su estilo, su fuerza única y regresaréis a ella una y otra vez.

Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos.

PD. Aquí os dejo este completo y fascinante artículo del Smithsonian sobre las posibles causas de la abrupta desaparición del pueblo anasazi (el yacimiento de Mesa Verde es uno de los máximos vestigios de su cultura). Y si os interesa saber un poquito más sobre las posibles causas que contribuyeron al colapso y la desaparición de algunas de las antiguas civilizaciones, os recomiendo este libro de Jared Diamond. Seguro que resolverá muchos de vuestros interrogantes y os hará plantearos muchos otros. 

martes, 22 de marzo de 2016

Un pequeño repaso para ponernos al día

¡Hola a todos!
Por fin puedo volver a mi rinconcito sin remordimiento de conciencia. He terminado los exámenes (principal motivo de mi desaparición) y, para bien o para mal, ya puedo dedicarle tiempo a la lectura. En realidad, he hecho un poco de trampa y la tentación de andar entre páginas ha sido más fuerte que yo. Si, lo confieso; he leído ficción y no tengo remordimientos (añadid aquí una carita maléfica y sonriente). 

Para ponernos un poco al día he recopilado en esta entrada los libros que he traído entre manos; un total de cinco novelas y una selección de cartas. Tengo que reconocer que todos (excepto uno) han sido satisfactorios (a su manera), aunque no se porqué, este año estoy tardando más de la cuenta en dar con un coup de coeur. El único que se ha acercado a mi podio de favoritos ha sido las Cartas de Katherine Mansfield. Pero bueno, todas mis esperanzas están ahora puestas en Villette de Charlotte Brontë. Acabo de empezarlo y la cosa va por muy buen camino.

Pero bueno, centrémonos ahora en este montoncito. Como veis por los títulos, abundan las comfort readings, como dirían allende la Mancha. Pero la presencia de Katherine Mansfield y Sylvia Plath atenúa la supremacía de las lecturas "agradables".

¡Cómo se nota que ya es primavera! ¡Entra luz por la ventana! 
Si tuviera que recomendaros un título de entre todos ellos escogería, La niña de nieve de Eowyn Ivey. La novela tiene mucho de cuento infantil, de esa atmósfera de leyenda que envuelve las viejas historias orales; quizá por eso resulta tan mágica. Quedaos con esto, un matrimonio sin hijos, una cabaña perdida en los bosques de Alaska, una niña salvaje y un astuto zorro que aparecen junto a las primeras nevadas...
Estoy casi convencida de que muchos podréis disfrutar con esta novela. La niña de nieve, sencilla y emotiva, se lee con rapidez, pero no por ello con desentendimiento. Es fácil encariñarse con los protagonistas y perderse entre las tempestades de nieve y los bellos paisajes de Alaska. No os hablo de un imprescindible, pero si de un bonito y agradable paseo. ¡Ya me contaréis si os animáis!

Las tres novelas inglesas que componen la base de la pila han sido lecturas agradables pero en absoluto memorables (por mucho que me apene decirlo). Guard your Daughters de Diana Tutton se lleva la palma en mi barómetro de decepciones. Intenté no compararla con El castillo soñado de Dodie Smith, pero me fue imposible. La historia de las hermanas Harvey, cinco chicas criadas a espaldas del mundo exterior, es cuanto menos poco convencional. Algo turbio anda detrás del deseo de sus padres de mantenerlas seguras en casa, sin escolarizar, y sin contactos con desconocidos. No se a vosotros, pero a mi estas circunstancias me parecieron muy interesantes y una muy buena base para una novela. El gran problema es que Diane Tutton ¡lo desperdicia todo! La relación entre las hermanas me pareció superficial, fría e insípida. La atmósfera de la casa en absoluto tan excéntrica como prometía y la trama, una sucesión de episodios algo repetitivos y carentes de interés. Resultado, une catastrophe! 
Lo dicho si queréis leer una inolvidable historia de hermanas creciendo en un ambiente excéntrico no dejéis de leer El castillo soñado. Simplemente maravilloso.

Mi colección Stevenson avanza sin prisa pero sin pausa.
De los diez que veis en la foto he leído cuatro:
Las cuatro gracias, The English AirSarah Morris Remembers
y Listening Valley. Sin duda os recomiendo los dos primeros.
Listening Valley de D.E Stevenson empezó con buen pie. Antonia Melville y su hermana Lou no han tenido una infancia y una adolescencia idílicas que digamos, sobre todo la primera. Tímida e incomprendida, Antonia tendrá que ver pasar largos años hasta que la suerte decida ponerse de su lado. Un amor inesperado, la IIGM y la posibilidad de empezar de nuevo en un pueblecito escocés serán las bases de su historia.  
Las novelas de D.E Stevenson se sustentan en la descripción idílica de la vida de provincias británica y en la galerías de personajes entrañables que la sustentan. En el caso de Listening Valley los ingredientes se repiten, pero la falta de carisma de la protagonista y de sus acompañantes no acompaña. El resultado es una historia agradable, pero plana  y prescindible. No la incluiré entre las mejores de Stevenson.

La que si lamento muchísimo incluir en la categoría de "ni fú ni fá" es High Wages de Dorothy Whipple. Adoré la primera novela suya que leí Someone at a Distance y también la primera parte de High Wages, pero ¿reconocéis la sensación de "Mayday, mayday, esto se tuerce y va por mal camino" cuando estáis leyendo una novela? Pues eso es precisamente lo que me sucedió con este libro. No os quiero adelantar nada porque he preparado una entrada compartida con otro libro Persephone Lady Rose and Mrs Memmary

Y por último he dejado las lecturas que más tiempo pasaron conmigo. Esas que han dejado un poso importante en mi memoria y han removido mi conciencia, mi centro, mi todo; las Cartas de Katherine Mansfield y La campana de cristal de Sylvia Plath. 
¿Existe el momento idóneo para leerlas a ambas? ¿Para enfrentarse a sus frases incisivas, límpidas y descarnadas? Creo que no; todo el que ha vivido, sin que importe su edad o sus circunstancias, debe reaccionar ante la profunda humanidad que desprenden sus obras. Ambas tendrán su propia y merecidísima entrada.  

Pero antes, tenéis una cita con un par de escritoras que forman parte de mi panteón particular, Willa Cather y Virginia Woolf. De ellas serán las próximas reseñas.  

Un abrazo para todos y muy felices lecturas.

Bienvenida seas primavera

lunes, 29 de febrero de 2016

Una ronda de libros nuevos

Luz de lluvia, café y libros. 
Esta mañana he hecho como Mrs Dalloway y me he comprado yo misma las flores. Cuando he pasado por delante de la floristería y he visto los ramos de tulipanes no he podido resistirme. Me los he traído a casa envueltos en papel de estraza, los he colocado en el florero y, al verlos tan bonitos, he decidido aprovechar la ocasión para enseñaros los últimos libros que han ido llegando a casa. La pobre estantería llevaba semanas haciéndome señales: "¡Bonita! ¿Sabes que tengo nuevos inquilinos y hace tiempo que no los sacas de paseo?". Así que aquí me tenéis, con mi tazón de café, los libros nuevos y la foto que inmortaliza el momento. Siento la luz escasa, pero que le vamos a hacer, hoy es otro de esos días grises.

Como veis, todos los ejemplares que tengo para enseñaros son de bolsillo y, a pesar de estar bastante decentes, todos son de ocasión (exceptuando el librito que corona la pila). Os los enseño con más detalle.


- The House on the Cliff de D.E Stevenson. Si, otro Stevenson. ¡Pensé tanto en Laura cuando lo compré! Ella que recientemente ha confesado que la buena Dorothy no le hace mucha gracia. Y mira que la entiendo. 
Con las novelas de Stevenson no descubriréis América, los temas y las situaciones tienden a repetirse constantemente; el estilo tampoco es una maravilla que digamos y, aún así, yo no puedo evitarlo ¡sus libros me hacen sentir tan bien! Aunque a veces pongo el grito en el cielo con tantas situaciones idílicas, siempre encuentro algo encantador en ellos. Fijaos, en "The House of the Cliff" Elfrida Jane, actriz londinense de 21 años, recibe la sorpresa de su vida cuando descubre que acaba de heredar una vieja casa frente a un acantilado. Una nueva vida la espera lejos de Londres y ¿será capaz de encontrar en ella la felicidad? Ya os digo yo que si, pero ¡que no me falte un buen stock de finales felices!

- Poemas de William Wordsworth, edición bilingüe de bolsillo inglés- francés. Me crucé con esta edición y no pude resistirme. Llevo años leyendo sus poemas por internet, desperdigándolos por mis libretas y agendas; y ahora, por fin lo tengo físicamente en mi estantería. Wordsworth es uno de mis poetas favoritos. Un romántico capaz de captar la belleza de las cosas efímeras, que me habla a través de los siglos. Algún día pasearemos juntos por la tierra de los lagos. Algún día.


- Memorias de una joven formal de Simone de Beauvoir, ya era hora de empezar a leer las memorias de Simone. Cuatro volúmenes que empiezan con este, en el que la escritora evoca su infancia en el seno de una familia católica y burguesa. Un mundo cerrado que esperaba de ella cumpliese las expectativas de convertirse en una joven formal. Algo contra lo que Simone pronto se rebelará. 


Así lucía Shakespeare and Company
en mi última visita
- Le chapeau de Vermeer, le XVII siècle à l'aube de la mondialisation de Timothy Brook. 
Andaba buscando títulos sobre los intercambios comerciales y culturales en la edad moderna entre Europa y el lejano Oriente, cuando di con este libro. Que apareciese Vermeer en la portada y en el título ya era un punto a favor y leer la sinopsis hizo el resto: "Desvelar, a partir de seis pinturas de Vermeer y una cerámica, el mundo en mutación del siglo XVII es el objetivo de este magnífico libro saludado unánimemente por la crítica. Un simple cuenco de fruta en La lectora en la ventana nos conduce hacia las rutas del comercio marítimo de la famosa porcelana azul y blanca china. Un suntuoso sombrero de fieltro en el Oficial y joven riendo nos lleva a descubrir, entre los vastos espacios canadienses, las hazañas de los tramperos franceses y sus aliados hurones. Un total de siete viajes fascinantes que muestran la amplitud de los intercambios culturales y comerciales entre el Este y el Oeste en los albores de la mundialización." Acabo de empezarlo y me tiene fascinada. 

- La niña de nieve de Eowyn Ivey. Llevo queriendo leer este libro desde su publicación en 2012, pero por unas cosas u otras es hoy cuando le llega su oportunidad. Esta es la historia de Mabel y Jack, una pareja que se ha refugiado en los silenciosos bosques de Alaska para luchar contra el dolor y la pérdida. Allí, lejos de todo, la extraña aparición de una niña misteriosa y salvaje cambiará para siempre su existencia. Un cuento cargado de magia y, ambientado en el frío, será perfecto para estos últimos días de invierno.

- L'histoire de Bone de Dorothy Allison. Y de la magia a la cruda realidad. Violenta, sombría. Este es el relato de una infancia rota en el sur profundo de los Estados Unidos. La historia de la pequeña Bone y la del resto de su familia; una de tantas entre las desheredadas del sueño americano. Cuando leí la sinopsis me recordó muchísimo a otro libro sobre una infancia difícil que leí hace muchísimos años, "El castillo de cristal" de Jeannette Walls. Si no lo habéis leído os lo recomiendo de corazón. Es inolvidable. Veremos si la historia de Bone también se queda conmigo.

Una vuelta por la Inglaterra de principios
del XX, siempre es una buena idea.
Guard your daughters de Diana Tutton. Es la apuesta ciega entre mis compras. No conozco a la autora y apenas se de que va la historia ya que la edición no tiene sinopsis; pero cuando lo tuve en la mano me di cuenta de que el ejemplar pertenecía a la misma editorial que Patricia Brent Spinster, un libro que me encantó, así que me lo llevé. Lo compré en The Abbey Bookshop y en cuanto llegué a casa escudriñé sobre la novela; las protagonistas son cinco hermanas de una excéntrica familia. Me gustan las historias de hermanas y si son raritas, mejor que mejor. Ya os contaré.


The Go-Between de L.P Hartley Y para terminar el único libro que compré nuevo. El impulso y la necesidad de tenerlo conmigo se le debo a mis queridas Minea y Magrat. Ambas hablaron maravillas de la novela y de su adaptación a la pantalla, así que fiándome como me fio de sus gustos, les doy miles de gracias por descubrírmela (aquí y aquí os dejo sus entradas). Estoy casi segura de que voy a disfrutar de esta historia en la que un hombre mayor rememora su infancia en Norfolk a principios del siglo XX. Podéis encontrarlo en castellano en la colección Pre-textos.

Y hasta aquí mis últimas incorporaciones de enero y febrero. Espero que algún título haya despertado vuestra curiosidad y si los habéis leído y os apetece, contadme que os parecieron en los comentarios. Que despidáis con muy buen pie febrero y que empecéis aún mejor marzo.
¡Muy felices lecturas a todos!

viernes, 19 de febrero de 2016

Algunas notas de invierno

From a Hampstead Window de Charles Ginner
Quizá os suene esta pintura de la portada de
Una chica en invierno.
Y de un soplido diciembre y enero han volado del calendario. Como suele pasar cada vez que bajo a España, he dejado el rinconcito algo abandonado; pero ya estoy aquí para ponerle remedio. A lo tonto a lo tonto ya estamos a mitad de febrero y la maquinaria lectora no ha parado durante las vacaciones, así que vamos allá.

Me encantaría poder decir que estos pasados meses fueron fríos, y que le di buen uso a abrigos, bufandas y demás parafernalia invernal; pero, para que engañaros, apenas he tenido que abrigarme en este invierno cálido y extraño, en el que hasta han florecido los almendros. 

Quizá, lo más sensato hubiera sido adaptarse a esta primavera adelantada, pero como disfruto tanto de las costumbres "del frío" no he querido privarme de ellas. No he renunciado a las tazas de chocolate caliente, ni tampoco a las raclettes de rigor. He hibernado en el sofá y paseado con la manta a cuestas por mi casa, como si fuera una capa. Vamos, ni Napoleón en su coronación estaba tan majestuoso.

Pero, para vivir algo parecido a un invierno riguroso, no me ha quedado otra que limitarme a alguno de los libros que he llevado entre manos. Por momentos envidiaba a Susan Hill y a las descripciones que hace en "The magic Apple Tree", un libro en el que, estación tras estación, narra sus experiencias como propietaria de un pequeño cottage. El invierno, estación que abre el volumen, es especialmente duro en las colinas de Oxfordshire, pero con descripciones como esta, no me hubiese importado nada vivirlo junto a Susan...

"It was achingly cold, the wind coming north-east off the Fen made us cry. We ran down the steps and indoors, switched on the lamps and opened up the stove, made tea, shut out the weather, though we could still hear it, the wind made a thin, steely noise under doors and through all the cracks and crevices of the old house. But by six o'clock there had been one of those sudden changes. I opened the door to let in Hastings, the tabby cat, and sensed it at once. The wind had dropped and died, everything was still and dark as coal, no moonlight, not a star showed through the cloud cover, and it was just a degree warmer. I could smell the approaching snow. Everything waited..."



Otra de las imágenes de invierno que más me
gustan es más antigua, del s.XV; el mes de
febrero de Les Très Riches Heures du duc de
Berry
. Fijaos en los detalles y descubriréis
hasta las vergüenzas de los campesinos que
entran en calor cerca de la chimenea.
Y es que como bien dice Edith Siwell, "Winter is the time for comfort, for good food and warmth, for the touch of a friendly hand and for a talk beside the fire: it is the time for home"

En casa pues leí bastante (ya os hablaré un poquito más de los libros de ficción al final de la entrada), y una de las lecturas más fecundas fue el ensayo "Hiver, historie d'une saison" de François Walter. Resultó ser una lectura interesantísima, aunque menos lírica y narrativa de lo que imaginaba. Es un ensayo escrito en la más pura tradición de la historia cuantitativa. Abundan los datos demográficos, económicos y climatológicos, y para regocijo mio,  también hay pequeños apuntes de historia de las representaciones e historia cultural, las que más me interesan.

Una de las cosas que más disfrute fueron los análisis que Walter hace de algunos cuadros invernales de los maestros flamencos. Siempre me han fascinado. La dureza del cielo y de los árboles desnudos mezcladas con las diversiones de invierno. Fijaos en los detalles de la pintura de Bruegel el Viejo, Los cazadores en la nieve: la enseña de la posada se ha descolgado con la fuerza de la nevada; mientras, sus dueños hacen leña con muebles viejos. Una mujer arrastra a otra en un trineo sobre el lago helado, y en lo pueblos del valle, el humo de los hogares sale por las chimeneas. 
Me podría pasar horas especulando con todos los personajes del cuadro.

Aparte de leer también he dedicado bastante tiempo a otro de mis pequeños placeres, hornear con mi madre. Me encanta hacer repostería durante todo el año, pero aún más en invierno, cuando el calorcito del horno hace tan agradable estar en la cocina. Tarta sacher, varias cocas bobas, tarte tatin, galletas de avena con manzana y frutos secos, tarta de chocolate y mascarpone, bizcocho de manzana y nueces...ya veis que en nuestra casa el invierno huele a manzana y a canela. 
Lo que no hicimos (y no creo que nos atrevamos a hacer en la vida) es la receta del célebre Black Cake de Emily Dickinson. Por favor no os perdáis el video de su preparación: dos valientes cocineras, un gato, ambiente acogedor y ¡19 huevos! 
¡Ah! y prestad atención a la última melodía (a partir del min. 4.50) ¿no os suena de algo? Bueno yo es que soy muy friki con la música, pero es precisamente la canción que Rose y Jack bailan juntos en la cubierta de tercera clase del Titanic (mirad aquí). Madre mía que recuerdos...

Y quien dice cocina dice radio. No se si también os pasa a vosotros pero a mi me encanta  escuchar la radio mientras ando entre cacerolas, y en especial France Culture. Una de las emisiones que más me gustó escuchar este invierno fue la magnífica adaptación de Jane Eyre. Una buena forma de homenajear a Charlotte en este año de su bicentenario.

Lectura, repostería, radio... y como no cine. Fui a ver En el corazón del mar y Suffragettes. Las dos me gustaron, pero me supieron a poco; fijaos que a día de hoy apenas recuerdo ciertas escenas. Pero la película que me marcó profundamente fue The Homesman.

No voy a mentiros; esta película no es fácil ni comoda. Es dura, impactante en su horror y a la vez bella, bellísima en sus imágenes, en su música y en su mensaje. Aquí podéis ver una escena que a mi terminó por arrancarme las lágrimas. Inolvidable; y, en mi humilde opinión, un western realista de diez. 

Escenas de The Homesman.
Y, como prometí un poquito más arriba, termino con el repaso de las novelas que leí durante diciembre y enero. Una pizca de Rusia, Francia, Nueva Inglaterra, Australia; y una buena dosis de Reino Unido (no perdamos las costumbres).



A Town like Alice de Nevil Shute, fue una de las lecturas que me recomendasteis en el pasado aniversario del blog (perdonad pero ahora no recuerdo quien lo hizo). El caso es que disfruté muchísimo con la primera parte de la historia, con toda la trama de la invasión japonesa de Malasia y el cautiverio de Jean; pero una vez que la acción, y la protagonista, se trasladan a Australia vaciló mi entusiasmo. Me voy a reservar este libro como relectura, porque quizá haya sido un poco dura en mi primera impresión. 3/5

Pecheur d'Islande y Lady Rose and Mrs Memmery, fueron dos maravillosas lecturas. No os digo más ahora porque estoy dedicándoles su propia entrada. Solo avanzo que si os gusta Escocia y tenéis pensado comprar en breve un libro Persephone, no dudéis en haceros con Lady Rose.

Una chica en invierno de Philip Larkin, me hipnotizó. Si os digo la verdad, no sabría deciros porqué me fascinó tanto, porque pocas veces he leído un libro tan acerado, tan frío, tan sobrio. Los personajes se esconden en su mundo interior, celosos de mostrarse plenamente, el ambiente es inhóspito y la sensación final que me dejó la lectura es de que apenas fui testigo de una mísera parte de la historia de Katherine y Robin. Y aún así, se quedó conmigo. Si os animáis a leerlo yo os recomendaría cogerlo en la biblioteca. No es una edición barata y quizá la magia no actúe con todo el mundo. 4/5

The Lark de Edith Nesbit, fue una lectura encantadora. De esas comedias amables, típicamente inglesas que cautivan a tantos lectores. Cuenta la historia de dos jóvenes primas que heredan un pequeño cottage cerca de Londres y necesitan encontrar un medio para conseguir ingresos. Una floristería, una casa de huéspedes...los intentos se suceden con mayor o menor éxito. Lo que si está asegurado es una galería de personajes encantadores, una dosis de romance y un final feliz. Es cierto que algunos acontecimientos pecan de inverosímiles, de estar demasiado idealizados. Pero esto forma parte del encanto de la novela. Si os gusta D.E Stevenson, creo que podréis disfrutar con "The Lark". 4/5 Podéis leer la novela en este enlace ya que resulta muy difícil de conseguir en papel.

Guerra y paz de Lev Tolstoi, no se cuando, pero con todas las notas que cogí durante la lectura haré la reseña que merece este inmenso libro (y no lo digo únicamente por su número de páginas). 

Desde que el mundo existe de Rachel Field, 3/5 fue una de esas lecturas que disfruté pero no conservaré en la memoria. El libro está bien escrito y tiene pasajes muy bonitos, sobre todo cuando describe la costa de Maine; pero la historia de la familia Fortune, sus intrigas y desgracias, me recordó a otras ya leídas del mismo estilo. Esperaba encontrar más protagonismo del mar y del ocaso de los grandes veleros, el ingrediente que me llevó a comprar la novela. Pero estoy segura de que todos los que gusten de novelas pausadas, con pequeñas dosis de romance, enfrentamientos familiares y alguna venganza disfrutarán con ella. 3/5

Angel de Elizabeth Taylor también tendrá su reseña en el blog porque el personaje de la señorita  Angelica Deverell merece con creces una entrada.


Leyendo en casa. Pequeñas alegrías.
Y para terminar The ladies of Lyndon de Margaret Kennedy. Esta empezó con buen pie. La joven y distinguida Agatha está a puto de casarse con Sir John Clewer, propietario de Lyndon. No está enamorada de él, pero es un excelente partido, casi "impuesto" por su madre. Los primeros compases de la novela dejan entrever cierta rebeldía en Agatha, y una relación especial con James Clewer, el arisco y bohemio hermano menor de su futuro marido. Pero una vez contraído el matrimonio y con Agatha convertida en una de las ladies de Lyndon, todos mis pronósticos y esperanzas se deslizaron hacia el lado negativo de la balanza. 

La novela me pareció excelente en la descripción de la vida de la alta sociedad inglesa de la primera mitad del siglo XX, también en la caracterización de personajes, en especial James; pero no me convenció la forma en la que Kennedy continua la trama. Apenas se crean lazos creíbles entre los personajes y sus peripecias terminan resultando monótonas. Una pena porque partía de muy buenas bases.  2/5

Y hasta aquí el repaso de libros, momentos y demás cosillas de este invierno. Antes de despedirme quiero agradeceros a todos los cariñosos mensajes que dejasteis en la entrada del aniversario. Mañana por la mañana desayunaré con vosotros e iré respondiéndo como merecéis.
Un abrazo enorme y muy felices lecturas a todos.