viernes, 19 de febrero de 2016

Algunas notas de invierno

From a Hampstead Window de Charles Ginner
Quizá os suene esta pintura de la portada de
Una chica en invierno.
Y de un soplido diciembre y enero han volado del calendario. Como suele pasar cada vez que bajo a España, he dejado el rinconcito algo abandonado; pero ya estoy aquí para ponerle remedio. A lo tonto a lo tonto ya estamos a mitad de febrero y la maquinaria lectora no ha parado durante las vacaciones, así que vamos allá.

Me encantaría poder decir que estos pasados meses fueron fríos, y que le di buen uso a abrigos, bufandas y demás parafernalia invernal; pero, para que engañaros, apenas he tenido que abrigarme en este invierno cálido y extraño, en el que hasta han florecido los almendros. 

Quizá, lo más sensato hubiera sido adaptarse a esta primavera adelantada, pero como disfruto tanto de las costumbres "del frío" no he querido privarme de ellas. No he renunciado a las tazas de chocolate caliente, ni tampoco a las raclettes de rigor. He hibernado en el sofá y paseado con la manta a cuestas por mi casa, como si fuera una capa. Vamos, ni Napoleón en su coronación estaba tan majestuoso.

Pero, para vivir algo parecido a un invierno riguroso, no me ha quedado otra que limitarme a alguno de los libros que he llevado entre manos. Por momentos envidiaba a Susan Hill y a las descripciones que hace en "The magic Apple Tree", un libro en el que, estación tras estación, narra sus experiencias como propietaria de un pequeño cottage. El invierno, estación que abre el volumen, es especialmente duro en las colinas de Oxfordshire, pero con descripciones como esta, no me hubiese importado nada vivirlo junto a Susan...

"It was achingly cold, the wind coming north-east off the Fen made us cry. We ran down the steps and indoors, switched on the lamps and opened up the stove, made tea, shut out the weather, though we could still hear it, the wind made a thin, steely noise under doors and through all the cracks and crevices of the old house. But by six o'clock there had been one of those sudden changes. I opened the door to let in Hastings, the tabby cat, and sensed it at once. The wind had dropped and died, everything was still and dark as coal, no moonlight, not a star showed through the cloud cover, and it was just a degree warmer. I could smell the approaching snow. Everything waited..."



Otra de las imágenes de invierno que más me
gustan es más antigua, del s.XV; el mes de
febrero de Les Très Riches Heures du duc de
Berry
. Fijaos en los detalles y descubriréis
hasta las vergüenzas de los campesinos que
entran en calor cerca de la chimenea.
Y es que como bien dice Edith Siwell, "Winter is the time for comfort, for good food and warmth, for the touch of a friendly hand and for a talk beside the fire: it is the time for home"

En casa pues leí bastante (ya os hablaré un poquito más de los libros de ficción al final de la entrada), y una de las lecturas más fecundas fue el ensayo "Hiver, historie d'une saison" de François Walter. Resultó ser una lectura interesantísima, aunque menos lírica y narrativa de lo que imaginaba. Es un ensayo escrito en la más pura tradición de la historia cuantitativa. Abundan los datos demográficos, económicos y climatológicos, y para regocijo mio,  también hay pequeños apuntes de historia de las representaciones e historia cultural, las que más me interesan.

Una de las cosas que más disfrute fueron los análisis que Walter hace de algunos cuadros invernales de los maestros flamencos. Siempre me han fascinado. La dureza del cielo y de los árboles desnudos mezcladas con las diversiones de invierno. Fijaos en los detalles de la pintura de Bruegel el Viejo, Los cazadores en la nieve: la enseña de la posada se ha descolgado con la fuerza de la nevada; mientras, sus dueños hacen leña con muebles viejos. Una mujer arrastra a otra en un trineo sobre el lago helado, y en lo pueblos del valle, el humo de los hogares sale por las chimeneas. 
Me podría pasar horas especulando con todos los personajes del cuadro.

Aparte de leer también he dedicado bastante tiempo a otro de mis pequeños placeres, hornear con mi madre. Me encanta hacer repostería durante todo el año, pero aún más en invierno, cuando el calorcito del horno hace tan agradable estar en la cocina. Tarta sacher, varias cocas bobas, tarte tatin, galletas de avena con manzana y frutos secos, tarta de chocolate y mascarpone, bizcocho de manzana y nueces...ya veis que en nuestra casa el invierno huele a manzana y a canela. 
Lo que no hicimos (y no creo que nos atrevamos a hacer en la vida) es la receta del célebre Black Cake de Emily Dickinson. Por favor no os perdáis el video de su preparación: dos valientes cocineras, un gato, ambiente acogedor y ¡19 huevos! 
¡Ah! y prestad atención a la última melodía (a partir del min. 4.50) ¿no os suena de algo? Bueno yo es que soy muy friki con la música, pero es precisamente la canción que Rose y Jack bailan juntos en la cubierta de tercera clase del Titanic (mirad aquí). Madre mía que recuerdos...

Y quien dice cocina dice radio. No se si también os pasa a vosotros pero a mi me encanta  escuchar la radio mientras ando entre cacerolas, y en especial France Culture. Una de las emisiones que más me gustó escuchar este invierno fue la magnífica adaptación de Jane Eyre. Una buena forma de homenajear a Charlotte en este año de su bicentenario.

Lectura, repostería, radio... y como no cine. Fui a ver En el corazón del mar y Suffragettes. Las dos me gustaron, pero me supieron a poco; fijaos que a día de hoy apenas recuerdo ciertas escenas. Pero la película que me marcó profundamente fue The Homesman.

No voy a mentiros; esta película no es fácil ni comoda. Es dura, impactante en su horror y a la vez bella, bellísima en sus imágenes, en su música y en su mensaje. Aquí podéis ver una escena que a mi terminó por arrancarme las lágrimas. Inolvidable; y, en mi humilde opinión, un western realista de diez. 

Escenas de The Homesman.
Y, como prometí un poquito más arriba, termino con el repaso de las novelas que leí durante diciembre y enero. Una pizca de Rusia, Francia, Nueva Inglaterra, Australia; y una buena dosis de Reino Unido (no perdamos las costumbres).



A Town like Alice de Nevil Shute, fue una de las lecturas que me recomendasteis en el pasado aniversario del blog (perdonad pero ahora no recuerdo quien lo hizo). El caso es que disfruté muchísimo con la primera parte de la historia, con toda la trama de la invasión japonesa de Malasia y el cautiverio de Jean; pero una vez que la acción, y la protagonista, se trasladan a Australia vaciló mi entusiasmo. Me voy a reservar este libro como relectura, porque quizá haya sido un poco dura en mi primera impresión. 3/5

Pecheur d'Islande y Lady Rose and Mrs Memmery, fueron dos maravillosas lecturas. No os digo más ahora porque estoy dedicándoles su propia entrada. Solo avanzo que si os gusta Escocia y tenéis pensado comprar en breve un libro Persephone, no dudéis en haceros con Lady Rose.

Una chica en invierno de Philip Larkin, me hipnotizó. Si os digo la verdad, no sabría deciros porqué me fascinó tanto, porque pocas veces he leído un libro tan acerado, tan frío, tan sobrio. Los personajes se esconden en su mundo interior, celosos de mostrarse plenamente, el ambiente es inhóspito y la sensación final que me dejó la lectura es de que apenas fui testigo de una mísera parte de la historia de Katherine y Robin. Y aún así, se quedó conmigo. Si os animáis a leerlo yo os recomendaría cogerlo en la biblioteca. No es una edición barata y quizá la magia no actúe con todo el mundo. 4/5

The Lark de Edith Nesbit, fue una lectura encantadora. De esas comedias amables, típicamente inglesas que cautivan a tantos lectores. Cuenta la historia de dos jóvenes primas que heredan un pequeño cottage cerca de Londres y necesitan encontrar un medio para conseguir ingresos. Una floristería, una casa de huéspedes...los intentos se suceden con mayor o menor éxito. Lo que si está asegurado es una galería de personajes encantadores, una dosis de romance y un final feliz. Es cierto que algunos acontecimientos pecan de inverosímiles, de estar demasiado idealizados. Pero esto forma parte del encanto de la novela. Si os gusta D.E Stevenson, creo que podréis disfrutar con "The Lark". 4/5 Podéis leer la novela en este enlace ya que resulta muy difícil de conseguir en papel.

Guerra y paz de Lev Tolstoi, no se cuando, pero con todas las notas que cogí durante la lectura haré la reseña que merece este inmenso libro (y no lo digo únicamente por su número de páginas). 

Desde que el mundo existe de Rachel Field, 3/5 fue una de esas lecturas que disfruté pero no conservaré en la memoria. El libro está bien escrito y tiene pasajes muy bonitos, sobre todo cuando describe la costa de Maine; pero la historia de la familia Fortune, sus intrigas y desgracias, me recordó a otras ya leídas del mismo estilo. Esperaba encontrar más protagonismo del mar y del ocaso de los grandes veleros, el ingrediente que me llevó a comprar la novela. Pero estoy segura de que todos los que gusten de novelas pausadas, con pequeñas dosis de romance, enfrentamientos familiares y alguna venganza disfrutarán con ella. 3/5

Angel de Elizabeth Taylor también tendrá su reseña en el blog porque el personaje de la señorita  Angelica Deverell merece con creces una entrada.


Leyendo en casa. Pequeñas alegrías.
Y para terminar The ladies of Lyndon de Margaret Kennedy. Esta empezó con buen pie. La joven y distinguida Agatha está a puto de casarse con Sir John Clewer, propietario de Lyndon. No está enamorada de él, pero es un excelente partido, casi "impuesto" por su madre. Los primeros compases de la novela dejan entrever cierta rebeldía en Agatha, y una relación especial con James Clewer, el arisco y bohemio hermano menor de su futuro marido. Pero una vez contraído el matrimonio y con Agatha convertida en una de las ladies de Lyndon, todos mis pronósticos y esperanzas se deslizaron hacia el lado negativo de la balanza. 

La novela me pareció excelente en la descripción de la vida de la alta sociedad inglesa de la primera mitad del siglo XX, también en la caracterización de personajes, en especial James; pero no me convenció la forma en la que Kennedy continua la trama. Apenas se crean lazos creíbles entre los personajes y sus peripecias terminan resultando monótonas. Una pena porque partía de muy buenas bases.  2/5

Y hasta aquí el repaso de libros, momentos y demás cosillas de este invierno. Antes de despedirme quiero agradeceros a todos los cariñosos mensajes que dejasteis en la entrada del aniversario. Mañana por la mañana desayunaré con vosotros e iré respondiéndo como merecéis.
Un abrazo enorme y muy felices lecturas a todos.