viernes, 1 de mayo de 2015

Tradiciones de un primero de mayo...

flores, muguete, primero de mayo
Muguete y guisante de olor. La combinación perfecta.
Un año más llega el primero de mayo y, con el, su pequeña tradición. Se cuenta que el primero de mayo de 1561 el rey francés Carlos IX recibió un ramito de muguete a fin de que le sirviese como amuleto. En el lenguaje de las flores, estas pequeñas campanillas blancas simbolizan el retorno de la felicidad y el rey apreció tanto el gesto que decidió instaurar una nueva tradición. Todos los primeros de mayo, las damas de la corte recibirían una brizna de muguete  como muestra de felicidad y buenos deseos. 

Como ya os contaba hace unos años, en Francia y en otros países se ha mantenido la tradición a pesar del paso del tiempo. Si paseáis hoy por cualquier pueblo o ciudad francesa, encontrareis a vuestro paso puestecillos improvisados donde comprar la pequeña flor. De padres a hijos, de abuelos a nietos, entre enamorados…todo el mundo puede regalar y a su vez ser sorprendido con un ramito. 

Recibir flores siempre es un placer, y si encima el gesto viene acompañado de una significación tan bonita, pues es aún mayor la alegría. 

La gran pena es que hoy el tiempo no acompañe. No ha dejado de llover desde primera hora de la mañana. Una lluvia densa y encima acompañada de viento que hace muy difícil el que apetezca salir de casa. El tiempo, eso si, invita a acurrucarse en el sofá con un buen libro en mano. 
Yo he elegido a Vita Sackville-West y a sus eduardianos para que me acompañen. Ojalá la lectura me proporcione la misma satisfacción que la vista del muguete que adorna mi escritorio.

Muy feliz primero de mayo, en especial a todos los trabajadores y a los que desgraciadamente no pueden serlo.

La reina Victoria cumpliendo la tradición.