miércoles, 28 de enero de 2015

Dos libros grises: The Home-Maker y Wilfred and Eileen

Bien, aprovechando el regalo Persephone en marcha y para ayudaros un poquito a decidir, voy a hablaros hoy de otros dos libros de su catálogo, el número 7 y el número 107 respectivamente. Son lecturas que no pude comentar en 2014 y creo que merecen un huequito en el blog. 
The Home-Maker de Dorothy Canfield Fisher.

Nº7 y su precioso marcapáginas.
El primero de ellos os lo presentaba allá por el mes de mayo, en el IMM de la maleta londinense.  En aquel viaje no tuve ninguna duda en traerme uno de los títulos más destacados de la editorial. Una novela publicada en 1924, que después de 91 años no ha perdido ni un ápice de actualidad.

The Home-maker cuenta la historia de la familia Knapp, un matrimonio con tres hijos que vive en un pequeño pueblo estadounidense. Lester, el padre, es un hombre tranquilo y hogareño; un lector empedernido que trabaja como dependiente en unos grandes almacenes.  Evangeline, la madre, es una mujer activa y perfeccionista que ocupa su tiempo en ser la perfecta ama de casa: la cocina, la limpieza y sus niños, a los que controla con mano férrea,  son su único horizonte.
Así, la vida de Lester transcurre entre la presión por las ventas y un trabajo que aborrece y la de Evangeline en la lenta y frustrante monotonía de su casa. Sin duda, el hogar de los Knapp dista mucho de ser la imagen idílica difundida por revistas de la época como Good Housekeeping.
Pero todo cambia el día en el que un accidente obliga a Lester a permanecer en casa, mientras que Evangeline ocupa el puesto de su marido en la tienda. Ambos encuentran entonces la felicidad y el equilibrio.   Más a ojos de todo el mundo este arreglo solo puede ser temporal, ya que ¿como iba un hombre a ser feliz encerrado en casa y una mujer trabajando fuera de ella?

Siguiendo la estela de muchos de los libros Persephone The Home-maker es una historia sencilla sobre las alegrías y los sinsabores de la vida cotidiana. Un relato sobre las relaciones de familia, en el que la educación de los hijos y los roles paternos tradicionales, aparecen como tema central. Sirviéndose de diferentes puntos de vista en la narración, Dorothy Canfield Fisher pone al descubierto los sentimientos y anhelos de cada uno de los miembros de la familia Knappla desesperación de Evangeline al verse relegada a una vida de monotonía, a la imposibilidad de utilizar su energía y su carácter en nuevos propósitos y objetivos. La desesperación de Lester, que vive angustiado por los ingresos, por la competitividad y por alcanzar convertirse en el perfecto padre de familia. Y como no, el sufrimiento de los niños que soportan a duras penas el carácter agriado de su madre y la tristeza que se refleja en los ojos de su padre.


Esposos, esposas e hijos.
Es fácil entender el escándalo que levantó la novela en el momento de su publicación, y es que entablar una reflexión sobre el reparto tradicional que hombres y mujeres debían ocupar en el seno de la familia no es sencillo, ni siquiera hoy.
La mujer ha sufrido y aun hoy sigue sufriendo las consecuencias de verse atada a los roles de esposa, madre y ama de casa. Aún hoy es moneda común el que a muchos sorprenda que una mujer decida no tener hijos. Presentar a una mujer que no se realiza a través de la maternidad era un atentado contra la naturaleza en 1924 (como el caso de Evangeline en la novela), y una rareza en 2014. Da que pensar ¿no creéis? 
Pero lo que más me sorprendió de la lectura es como Fisher consigue que nos hagamos las mismas preguntas con respecto a los hombres. Aunque pueda sorprendernos, ellos también pueden estar encerrados en el papel de  pilar activo de la familia; en el de ser alguien competitivo, triunfador, amante de la acción y el riesgo. ¿Donde queda pues un hombre que guste de la tranquilidad y del retiro, que no ambicione? Como veis las líneas que separan ambos casos son muy estrechas y todavía queda un largo camino hasta que consigamos vencer los prejuicios ligados a cada sexo.
Leer The home-maker es una excelente forma de entrar en el debate y un medio brillante para obtener respuestas.

Wilfred and Eileen de Jonathan Smith

Nª 107 y su correspondiente marcapáginas.
Este segundo título es uno de los que incluí en mi selección de lecturas sobre la IGM.  Cuando lo compré, me atrajo que se tratase de una historia de amor en tiempos de guerra y sobre todo que estuviese basado en la historia real del matrimonio formado por Wilfred y Eileen Willett.

Esta es la historia de como un brillante estudiante de medicina y una joven de buena familia se conocen en un baile de graduación en Cambridge. A lo largo de la novela seremos testigos de los días felices de su romance, de  los planes de futuro que van trazando como cualquier otra pareja y de como, al final, la guerra termina cambiándolo todo.

No os voy a engañar, cuando compré el libro quería encontrar una historia de amor. Nada rocambolesco, tan solo una de esas historias que tanto disfruto de dos personas que se conocen en el momento menos esperado y poco a poco comprenden lo afortunado de ese encuentro. Y si, es cierto que es esto lo que ofrece Wilfred and Eileen. La mayor parte del libro habla sobre dos jóvenes que se enamoran, sobre sus paseos cotidianos por Londres, su lucha contra la oposición familiar, el deseo de estar juntos a toda costa y, como no, de la irrupción de la guerra en sus vidas. 
De como los paseos cesan entonces para dar paso a un conmovedor intercambio de cartas; cada una de ellas llena de ternura, de miedo, de esa búsqueda continua de encontrar consuelo en las palabras del otro.

Pero a pesar de todo, el resultado final de la lectura me dejó una terrible sensación de indiferencia, de desafecto. Jonathan Smith utilizó la biografía real de Wilfred y Eileen y los testimonios de sus descendientes para escribir su novela. Quizá haya sido el miedo a desviarse de la biografía original, a tomarse demasiadas libertades, lo que ha terminado por dotar a su novela de una frialdad y de un desarrollo demasiado esquemático para mi gusto.   
Planes de futuro rotos por la guerra.
Quizá si hubiese ampliado el espectro de personajes y situaciones, si hubiese desarrollado más las tramas, habría conseguido dar más profundidad no solo al contexto si no a la historia personal de la pareja protagonista. 
Pero esta es simplemente mi apreciación personal. Sin duda Wilfred and Eileen no es una mala novela, al contrario, pocas veces podréis encontrar un testimonio tan fidedigno de una de esas historias de amor que se vivieron en tiempos de la gran guerra. Por eso estoy segura de que hará las delicias de todos los interesados en el periodo, aunque eso si, buscadores de romance con mayúsculas…mejor abstenerse :)

Espero que la entrada os haya sido útil para ir eligiendo algún título del catálogo y por hoy nada más; solo desearos, como siempre, muy felices lecturas a todos.
PD. The Home-maker ocupa el año 1924 en mi Century of Books.