viernes, 25 de enero de 2013

Norte y Sur


Me prometo a mi misma (y a mi tarjeta de crédito) que no volveré a hacerlo. No caerás en la tentación, no caerás... y entonces voy y lo hago. Vuelvo a visitar el catálogo de la editorial Alba y con cada una de las reseñas que leo, las ansias de hacerme con uno nuevo de sus tomos se apoderan de mi. Hace unos cuantos días por fin conseguí el ejemplar que desde hace tanto tiempo quería tener, Norte y Sur de Elizabeth Gaskell.


"A través de la historia de Margaret Hale, una joven del sur de Inglaterra que por circunstancias familiares se ve obligada a trasladarse al norte, Elizabeth Gaskell plasma los conflictos sociales y políticos derivados de la revolución industrial en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. Para la heroína, el sur donde ha nacido simboliza el idilio rural; frente a él, el norte es sucio, rudo y violento"
                                                                                                                                                                                    


Han sido exactamente cuatro días de lectura feliz; bueno sería más acertado decir de lectura exquisita. Dos cosas deben quedar claras antes de continuar, primera que mi obsesión por el siglo XIX no tiene límites y segunda que tengo que verme un posible problema de anglofilia aguda. Así pues, como podéis ver por la sinopsis, Norte y Sur reunía todos los requisitos para gustarme.

E. Gaskell, gracias por habernos regalado historias como esta!
Si hay algo que adoro en la novela del siglo XIX, y en la inglesa en particular, es ese esmero por una historia pausada, por cuidar cada una de las descripciones, algunas largas pero otras tan cortas e incisivas que tienen una efectividad pasmosa. La destreza con la que Gaskell nos presenta a los personajes nos hace quererlos o al menos sentirlos cercanos desde el primer momento. Y es que gracias a las descripciones, pero sobre todo a los pensamientos íntimos que va desvelando la narradora conocemos la psicología de cada personaje y empatizamos con ellos de inmediato.   

Y es que Norte y Sur es una historia de ideas preconcebidas, a veces dichas en voz alta y otras calladas bajo el velo de la cortesía; de esos prejuicios que muchas veces albergamos sobre lo desconocido. En esta novela el antagonismo recae entre la dureza del Norte de Inglaterra, en plena transformación bajo la Revolución industrial y un sur campestre, anclado en las viejas tradiciones y donde los lentos ciclos agrícolas marcan la vida de sus habitantes. Thornton, el protagonista norteño y Margaret la chica sureña encarnaran este antagonismo.

Cottonopolis, el aspecto que podría presentar Milton
Thornton reune en su persona todos los valores pero también los defectos del Norte. Trabajador y emprendedor hombre de negocios, tiene el carácter del mismo granito de las piedras de Milton. Para él, el éxito en los negocios es el mayor reconocimiento que puede alcanzar un hombre que merezca llamarse como tal. Con esfuerzo y buen comportamiento cualquier hombre puede tener su recompensa en el Norte y así Thornton no siente ningún lastima por las personas que se ven abocadas a la pobreza. A su parecer es la imprevisión  y la pereza de los hombres lo que forja su propia condena. Por eso, cuando las gentes del sur atacan su dura posición, Thornton no puede comprender como es posible que se enorgullezcan del inmovilismo del sur y de la inutilidad de un estilo de vida contemplativo.


Helstone y su idílico paisaje
Margaret es una de esas defensoras del estilo de vida sureño. Cálida, educada tanto en las buenas maneras de la sociedad victoriana como en una sólida cultura clásica y literaria, no es una frívola jovencita, sino una joven reflexiva y observadora. Cuando las circunstancias la lleven al Norte, los recuerdos de las bondades del campo le llevaran a preguntarse como es posible que Thornton y todos esos industriales no se fijen en la violencia y la miseria de un mundo deshumanizado; un mundo donde los hombres y mujeres son tratados como las mismas maquinas que rugen en la ciudad. A través de su amistad con los Higgins compartirá su dura lucha por la supervivencia y defenderá sus intereses ante Thornton.  


Hombres, mujeres y niños día tras día en un infierno blanco
Sin embargo, cuando estas dos formas de ver la vida entren en contacto, el choque inicial, dará posteriormente la oportunidad a los protagonistas de darse cuenta de  que los prejuicios, albergan una parte de verdad, pero también muchos otros aspectos falseados por los propios sentimientos.  Enamorándose de Margaret, Thornton no solo abrirá su corazón por primera vez, sino que aprenderá escuchándola, observándola, que otra forma de hacer las cosas es posible, que finalmente obreros y patronos no tienen porque enfrentarse si no comprenderse mutuamente. Cada embite de Margaret será una llamada de atención para Thornton que esperará  convertirse en ese hombre que pueda llegar a merecerla. 

Margaret con el coral que lleva en la cena de Thornton
Y es que si hay un personaje protagonista en esta historia, sin duda es Margaret. (Incluso la propia Elizabeth Gaskell quiso intitular con su nombre la novela pero Dickens la disuadió.)  Las duras pruebas que atravesará en Milton la harán crecer como persona y como mujer. A través de los pensamientos de Margaret vemos como se va forjando el carácter de una mujer que es capaz de observar el mundo que la rodea y que toma parte activa para enfrentarlo y mejorarlo. Entre el humo de las fabricas, Margaret no solo verá la miseria y la muerte, sino que descubrirá la amistad sin intereses, el sentido del verdadero hogar, y el amor sincero de un hombre; en definitiva las cosas que realmente importan en la vida.  Y es que si la novela termina con el retorno de Margaret al Sur no es casualidad; sintiéndose como una extraña entre los salones aristocráticos de su tía  y el mundo vano y superficial de su prima Edith y de Henry Lennox, Margaret se da cuenta de que el sur idealizado que ella añoraba ya no existe. En su lugar se perfila una realidad que ella elegirá libremente; Milton, el lugar donde se abre paso la verdadera vida y las esperanzas y dramas que acarrea, y  Thornton  el hombre que supo quererla desde el principio por todo lo que ella era.

En definitiva una novela preciosa, de esas que cierras con una sonrisa en los labios y que merecen ser  leídas una y otra vez. Como no podía ser menos me encantó la adaptación de la BBC (Ay, ese Richard Armitage diciendo: "Mírame, mírame...") pero sin dudarlo me quedo con el final de la novela:
Flores en el bolsillo de Thornton

"Cuidado. Si no dice nada, la reclamaré como propia de algún modo presuntuoso y extraño. Si quiere que me marche dígamelo ahora mismo. !Margaret!"