lunes, 16 de noviembre de 2015

La joie de vivre


Que difícil me resulta decir hoy buenos días; retomar mi vida cotidiana cuando la tristeza, el horror y el miedo me tienen casi paralizada desde el pasado viernes. Tengo la sensación de que tendrán que pasar muchos días grises antes de que mi optimismo natural pueda tomar el relevo. Yo hubiese podido estar sentada en la terraza de Le Carillon con Jean, con otros amigos o familiares. Como cualquier otro viernes disfrutando de una Kronenbourg o de un concierto o un espectáculo reservado con expectación y alegría. ¡Qué afortunados fuimos de estar a salvo en casa!

Los atentados de enero contra Charlie Hebdo fueron un duro golpe; a partir de entonces aprendí a compartir metro y acera con militares fuertemente armados; una presencia que, contradictoriamente, me hacía sentir segura e inquieta al mismo tiempo. "Si los soldados patrullan así, es porque algo puede pasar en cualquier momento." Intentaba no pensarlo, intentaba mirar hacia delante sin temor y aún así…ahí estaba el miedo. 

Los terribles acontecimientos del viernes fueron el clímax de estos meses enrarecidos, de esa espera temerosa; y lo peor de todo es que las consecuencias todavía pueden ser más terribles. Temo la utilización política que pueda hacerse de los atentados, el aumento de la inmensa brecha que separa a la sociedad francesa (brillántemente descrita en este artículo) y también la suerte de los pobres refugiados que simplemente huyen de nuestros mismos enemigos y nuestros mismos miedos (vídeo).

Se que en este rinconcito nunca hablo de política. Muy pocas veces me hago eco de la terrible realidad del mundo en que vivimos. Y es que, lo concebí como un refugio donde encontrar belleza, inspiración y descanso a través de la lectura. Pero hoy tenía que hacer una excepción. Necesitaba haceros partícipe de este profundo dolor que llevo dentro. De estos días de reclusión que he vivido en casa. Quizá porque, como bien se dice, las penas compartidas son menos penas. 

Hoy es lunes y, aunque París se ha despertado bajo un cielo gris y nublado, he decidido no dejarme llevar por la tristeza. Aunque me cueste a horrores. Me he levantado dispuesta a recuperar la joie de vivre; esa alegría de vivir que, tontamente, han querido reivindicar como francesa. ¿Acaso solo los franceses saben disfrutar de los placeres de la vida, del amor de los suyos, de todas las alegrías que este mundo tiene que ofrecernos? No, eso no depende ni es exclusivo de ninguna nacionalidad; depende de la humanidad que cada uno lleva dentro. Esa humanidad de la que carecen los fanáticos; los amantes de la muerte, consumidos por la religión y la ira.  
¡Pobres imbéciles! Desperdiciar así el tiempo efímero, pero maravilloso que tenemos. Por eso hoy, en homenaje a todos los que se han ido, me comprometo a seguir viviendo sin miedo y en libertad: escribiendo, leyendo, amando y levantando la voz por todo en lo que creo.

Venga John, canta. Canta, llévate el miedo y trae contigo la esperanza.

"Imagine there's no heaven
it's easy if you try
no hell below us
Above us only sky
Imagine all the people living for today"

PD. Muchísimas gracias a todos por los ánimos que me habéis dado estos días. Mañana seguimos hablando de libros, seguimos compartiendo alegrías. Un abrazo enorme.

Fluctuat nec mergitur

lunes, 9 de noviembre de 2015

Notas de octubre

Última instantánea del otoño en el Canal Saint-Martin y algunas de mi viaje
y estancia en Alicante: mucha repostería con mi madre, un poco de Poe en Halloween y
lecturas que ya huelen a invierno.
Con un poquito de retraso aquí tenéis por fin las notas de octubre. Me hubiese gustado publicarlas un poquito antes, pero pasé los últimos días del mes en Alicante, con mi familia, y ya sabéis lo que eso supone para el blog. Ahora ya estoy de nuevo en Francia; he puesto orden en el mini piso, he recogido las maletas y ya estoy lista para hacer balance de las cosas que me han gustado en octubre.


En un sobre con remitente británico llegan tres buenos
invitados
el Biannually y dos nuevos marcapáginas.
- Empezamos con la sorpresa que me encontré en el buzón nada más llegar a casa; un punto y final perfecto para terminar el mes. Acabábamos de llegar del aeropuerto, cargados con las maletas y algo cansados, y cuando abrí el buzón para recoger el correo acumulado…¡ahí estaba el nuevo Persephone Biannually!
Dentro: un relato de Winifred Holtby, fotografías de Thèrese Bonney, un interesante artículo sobre mujeres que en su día se opusieron al sufragio femenino... y como no los nuevos libros que se incorporan al catálogo, uno de jardinería y dos novelas muy tentadoras. La primera de ellas Greengates, narra la nueva vida de una pareja que decide reformar una casa en el campo y la segunda Maman, What Are We called Now? está ambientada en la Francia de la Ocupación y ¡estoy deseando leerla! 

- Otras dos buenas sorpresas me llegaron en los primeros compases del mes. La primera fue la noticia de la publicación en castellano de La tierra de los abetos puntiagudos de Sarah Orne Jewett, a manos de la editorial Dos Bigotes; una novela que se convirtió en una de mis mejores lecturas del 2014 (y podría decir de mis 28 años) y que os recomiendo de corazón. La segunda sorpresa casi me supone un soponcio. Ya había perdido toda esperanza, y de pronto, llegó la noticia...¡vuelve Gilmore Girls! ¡vuelve Stars Hollow! Quienes sintáis tanto cariño por esta serie, comprenderéis mi alegría. Merecíamos un final distinto. Merecíamos el final escrito por Amy Sherman-Palladino y ¡al fin va a ser nuestro!

- En el apartado de artículos disfruté mucho con este de Jot Down dedicado a librerías y libreros heroicos; este de The Guardian, en el que varios escritores dan consejos a jóvenes colegas, y este de La Vanguardia dedicado a Zenobia Camprubí y a la reciente publicación de un libro donde se recogen algunos de sus artículos, relatos, poemas y conferencias.
Diario de juventud. Escritos. Traducciones es un homenaje a una mujer culta, avanzada y pionera en la reivindicación de los derechos de la mujer que merece la pena ser descubierta.

- El broche final lo pone la exposición de Élisabeth Vigée Le Brun en el Grand Palais que pude visitar a principios de mes. Una absoluta maravilla.
Antes de ver la muestra apenas conocía los célebres cuadros que Le Brun dedicó a la reina Maria Antonieta; pero su obra está muy lejos de limitarse a eso. A lo largo de su longeva vida Élisabeth pintó más de 660 obras,  en su mayor parte retratos de miembros de la nobleza, de sus propios familiares y varios autorretratos, llegando a  convertirse así en uno de los pintores más alabados de su época.
Todos sus cuadros tienen un estilo propio, favorecedor y delicado; un aura de exquisita belleza y elegancia.  Al contemplarlos es fácil imaginar el furor que causaban entre las clases adineradas.
Por las distintas salas que componen la exposición, uno puede seguir con facilidad las etapas que marcaron la vida de esta pintora precoz: su formación, el éxito, el periodo como pintora de la familia real y finalmente su exilio tras el estallido de la Revolución. Un viaje que se termina con el periplo de Élisabeth por las distintas cortes europeas de Italia, Viena, San Petersburgo y más tarde Inglaterra; un exilio de más de diez años que no supuso el fin de su fama, si no su consagración a nivel internacional.
Si tenéis la oportunidad de venir a París durante estos meses, no dudéis en reservar un momento para visitar esta magnífica exposición. Para abrir boca podéis escuchar esta emisión de France Culture y este documental de Arte consagrados a Elisabeth; ambos son magníficos.


Retrato de Lady Hamilton, Retrato de mujer, dos autorretratos, Retrato de la
comtesse Skavronskaia y el escándaloso Retrato de la reina Marie Antoinette 
en chemise.
Y para terminar, como siempre, un repaso a lo que leí el pasado mes. Un coup de coeur, cuatro buenas lecturas y una decepción no son un mal balance.



Le silence de la mer de Vercors fue mi coup de coeur del mes. Nunca el silencio en un libro pudo ser más revelador. Os hablaré con tranquilidad sobre el en la reseña. 5/5
Ritos funerarios de Hanna Kent me gustó mucho en su planteamiento, en la capacidad de la autora para crear la atmósfera de la novela: el frío, las imágenes que dibuja del desolado paisaje islandés, la soledad de la vida de Agnes, la dureza de las descripciones, la suciedad, el olor de la sangre...pero me faltó fuerza en los personajes, en las relaciones que traban entre si mismos y que sustentan el mensaje final de redención de la novela. 3/5
Une odeur de gingembre de Oswald Wynd ha sido para mi una de esas lecturas en las que, capítulo tras capítulo, fui perdiendo el interés hasta sentirme tentada a abandonar; y mira que me dio pena, porque la historia prometía muchísimo. En esta novela epistolar ambientada en 1903,  una joven escocesa narra el viaje que emprende hasta Pekín para reunirse con su futuro esposo, un agregado colonial. El levantamiento de los bóxers aún está muy presente entre la asustada población europea y Mary, entre miedo y fascinación por la cultura oriental, deberá acostumbrarse a su nueva vida. La verdad es que el contexto histórico y la ambientación es lo que más me ha gustado de una historia que me ha resultado terriblemente larga. 2/5
Sheila Levine ha muerto y vive en Nueva York de Gail Parent ha sido la risa del mes. Sheila Levine es Lena Dunham sin la ambición literaria, Carrie Bradshaw sin la talla 36. Todas comparten los líos de una noche, la dura misión de sobrevivir en Manhattan y la temida soltería, la mayor maldición de cualquier mujer neoyorquina. No importa que una sea de los 70, otra de los 90 y otra del nuevo milenio; los caminos se cruzan y las situaciones se repiten. 
"Sheila cariño, es mejor que busques marido cuando aún estás en la Universidad. En cuanto acabas, cada vez se vuelve más difícil."
Mi edición francesa de la novela y la española recién
publicada por Libros del Asteroide.
A sus casi 30 años Sheila, judía, regordeta y poco atractiva, es una desgraciada. Tiene un trabajo de mierda, un piso igual de asqueroso y, ante todo, es una fracasada. Programada desde la infancia para el matrimonio Sheila Levine ha fallado en la misión de su vida: a sus 30 años todavía sigue soltera (y no parece haber perspectivas de cambio).  Ante esto la única solución viable es suicidarse y despedirse a lo grande.  Por eso, se busca una buena tumba, el féretro, la inscripción perfecta para su lápida y un rabino a la altura de la ocasión; y mientras prepara su carrera hacia la muerte nos lega una serie de confesiones, tristes en ocasiones, pero hilarantes la mayor parte del tiempo.
Directa, mordaz y sin pelos en la lengua, esta mítica novela de Gail Parent es una delicia. En sus confesiones, su protagonista no se guarda nada: sus deslices con el diafragma, la "inolvidable" perdida de su virginidad, sus relaciones sexuales de dudoso gusto, su lucha contra la báscula…todo ello aderezado con un humor negro e inteligente, que resulta la mejor baza de la novela. La serie de infortunios que conducen a Sheila hasta el suicido, pese a tener ya más de cuarenta años, os van a sonar familiares y de plena actualidad. Lo que se espera de una mujer, en bastantes aspectos, no ha cambiado demasiado. Así que si estáis dispuestos a reír un buen rato, no os la perdáis; si estáis solteras, y estáis orgullosas de serlo, quizá riáis el doble.
Sheila Levine ha muerto y vive en Nueva York ocupa, con todos los honores, el año 1972 de mi Century of Books.

Lucy Carmichael de Margaret Kennedy también tendrá su propia reseña. El tiempo que empleé en despegar las páginas de mi ejemplar mereció la pena. La historia de Lucy y el estilo de Margaret Kennedy me han recordado a otra autora que me está dando grandes alegrías D.E Stevenson; aunque debo decir que Kennedy va un paso más allá y su historia tiene una profundidad que quizá le falte a Stevenson. En la voluntad de Lucy de empezar de nuevo, después de un fracaso amoroso, y de levantar la comunidad del pequeño pueblo que la acoge, he encontrado reminiscencias de otra novela comprometida e inolvidable, South Riding de Winifred Holtby. Dejadme un poquito de tiempo y os hablaré con tranquilidad de ambas. 

Y para terminar, Une vie de Maupassant, un concentrado de emociones y tristeza difícil de soportar por momentos. ¿Cuánta desgracia puede caber en una vida?  Si Jeanne Le Perthuis, la protagonista de la novela, tuviese que responder, diría que demasiada. La novela narra la vida de Jeanne, desde su niñez a la vejez, y el cúmulo de pequeñas alegrías, decepciones y desilusiones que la componen. Es una historia triste, como lo son todas las que cuentan como los sueños de juventud de uno acaban desmoronándose. Y pese a todo, me ha parecido una lectura de melancólica y extrema belleza. Muchos son los temas importantes que Maupassant toca en su novela: la familia, la riqueza, el amor, el adulterio y, en especial, la deficiente educación que en el siglo XIX recibían muchas jóvenes. Una educación creada en torno a las bondades domésticas y a la idealizada felicidad conyugal, que en muchas ocasiones chocaba con la posterior realidad del matrimonio. Ese es precisamente el destino de Jeanne y su desgracia. 
Las descripciones de Normandía, de la imponente mansión de los Le Perthuis, de Rouen bajo la lluvia; de Étretat, su bahía y sus acantilados, me han parecido preciosas. Un clásico francés que os recomiendo sin dudarlo.

Espero que alguna de estas lecturas os haya picado la curiosidad y podáis disfrutarlas tanto como yo. 
Un abrazo grande a todos y que tengáis un muy feliz mes de noviembre.


Primeros días de noviembre en París

sábado, 31 de octubre de 2015

Joy in the Morning de Betty Smith

Mi edición de ocasión de la novela.
Ciertas lecturas marcan para siempre nuestra vida lectora. Llegan un día hasta nosotros, como invasoras silenciosas,  y terminan colonizando un trocito de nuestro corazón y nuestra memoria. 
Así fue como Betty Smith llegó a mi vida; silenciosa y olvidada, con su árbol de Brooklyn a cuestas.  Solo fueron necesarios unos capítulos para saber que aquella sería una de "esas" lecturas. Entonces me prometí a mi misma que leería todo lo que Betty Smith hubiese tenido a bien publicar.
Después de Un árbol crece en Brooklyn leí Mañana puede ser otro día, cuya publicación en castellano supuso para mi una enorme alegría; y ahora, varios meses después, le llega el turno a Joy in the Morning. Otra excelente lectura que tenía que compartir con vosotros.

Ambientada en un estado del medio oeste americano en 1927, Joy in the Morning relata el primer año de matrimonio entre Carl Brown y Annie McGairy. Ambos son muy jóvenes y cuentan en su haber cuatro años de intenso noviazgo vividos entre las callejuelas de su Brooklyn natal.
Cuando Carl decide marcharse a estudiar derecho al Oeste, Annie no tarda en ir en su busca para empezar una nueva vida a su lado. Así es como, pese a la oposición de sus respectivas familias, ambos terminan casándose en el campus. Poco importan los reveses que puedan presentarse en el camino: exiguos ingresos, preocupaciones, discusiones pasajeras... ambos están determinados a hacer algo maravilloso de su vida juntos y, a veces, esa es la mayor garantía de éxito.


Campus de la Universidad de Illinois en los años 30.
Como veis, Joy in the Morning es una novela de trama sencilla; básicamente los primeros pasos en la vida común de una pareja enamorada. Es por tanto una novela tierna y esperanzadora, colmada con los impulsos y las emociones propias del primer amor. Pero no temáis un todo almibarado; los que conocéis a Betty Smith sabeis lo directa que puede ser, y como no escatima a la hora de mostrar la crudeza de la vida cotidiana. Es esta cualidad la que evita que Joy in the Morning se convierta en una simple historia de amor. 

Carl y Annie son los grandes protagonistas de la novela, pero en realidad es Annie la que brilla con luz propia. Mientras Carl se desvive por robarle horas al día para compaginar sus estudios y sus múltiples empleos, Annie deambula por el campus universitario buscando su sitio. Lectora empedernida, pronto encuentra su mejor refugio en la biblioteca. Y, aunque se entristece al pensar que nunca podrá ser una universitaria de pleno derecho como otras chicas que ve por el campus, pronto aprende a sacarle partido a las oportunidades que se van presentando en su camino. Consigue un empleo agradable, asiste como oyente a un curso de literatura e incluso escribe algunas obras de teatro en la pequeña habitación que comparte con su marido. Todo puede convertirse en una excitante aventura si uno es capaz de mirar con los ojos adecuados.

Annie es un personaje encantador: cálida, inocente y sobre todo cercana. La relación que va entablando con las personas de su entorno es sin duda lo que más he disfrutado de la novela. Con su carácter abierto, Annie se granjea simpatías allí donde va y pronto encuentra amigos improbables entre los tenderos del barrio: Anthony el florista, Harry el dueño de los ultramarinos, el matrimonio Lopin…todos tienen cabida en la lista que va confeccionando en su diario de notas y que bautiza como: "Gente nueva que ha entrado en mi vida".
Quizá Annie no tiene la fuerza de Francie Nolan la protagonista de Un árbol crece en Brooklyn, ni de Margy Shannon la de Mañana puede ser un gran día, pero comparte con ellas el don de ver en el interior de las personas; una empatía natural que todas las protagonistas de Betty Smith parecen haber heredado de su creadora.
Annie y Carl, una entrañable historia
de amor.
Betty Smith sobresale en la creación de personajes, en dotarles de un alma propia. Annie, Carl y las personas que los rodean no son una excepción.

Joy in the Morning fue la última novela que escribió Betty Smith; una historia romántica y optimista que actúa como contrapunto perfecto a otra de sus novelas, Mañana puede ser otro día. La cara y la cruz del matrimonio. 
Me emociona pensar que al final, pese a sus propios traspiés en lo que al amor se refiere, Betty Smith quiso apostar por la felicidad. A veces, solo a veces, ocurre el milagro, y pese a los altibajos que trae la  vida uno puede afirmar: "y fueron felices para siempre".

Si vais a estrenaros con Betty Smith, os recomendaría empezar sin dudarlo con Un árbol crece en Brooklyn. Si actúa la magia, estoy convencida de que no dejareis de leer el resto de sus novelas.
Un abrazo fuerte a todos y muy felices lecturas.

PD. Joy in the Morning ocupa el año 1963 en mi Century of Books.
PD. Existe una adaptación cinematográfica de la novela protagonizada por Richard Chamberlain. Todavía no he podido verla (no se si conseguiré encontrarla), pero al menos aquí está el trailer.

lunes, 19 de octubre de 2015

IMM 17, compras de otoño

Señores no se agolpen que hay sitio para todos.
Bien llega el momento de enseñaros los libros que he ido comprando durante estos últimos meses. Después del paréntesis del verano, tenía muchísimas ganas de fisgónear de nuevo por las estanterías de mis librerías favoritas; y lo cierto es que el reencuentro ha sido bastante fructífero. Como es habitual tenéis una mezcla de ejemplares nuevos y de ocasión,  de ficción y no ficción. Veámoslos con detalle empezando con las novelas.

Ritos funerarios de Hannah Kent necesita poca presentación; "basada en la historia real de la última mujer decapitada en Islandia", la novela debut de Kent, se convirtió en todo un éxito de ventas cuando fue publicada en 2013. Desde entonces he ido leyendo un sinfín de buenas críticas (junto alguna que otra discordante) y, al final, la curiosidad ha podido conmigo.

El circo de la noche de Erin Morgenstern también viene precedido de un gran éxito. Mágica, imaginativa, oscura y luminosa a la vez…muchos son los calificativos que ha ido acaparando este historia. Su primera página anuncia: "El circo llega sin avisar. No viene precedido de ningún anuncio, no se cuelga cartel alguno en los postes o vallas publicitarias del centro ni tampoco aparecen notas ni menciones en los periódicos locales. Sencillamente, está ahí, en un sitio en el que ayer no había nada". Yo me he dejado tentar gracias a la recomendación de nuestra querida Polly y, aunque existe una edición en español, me he hecho con la edición de bolsillo francesa, fiel a la preciosa portada original.

Gilead de Marilynne Robinson llevaba mucho tiempo en mi lista de deseos. Las novelas de Robinson responden a esa categoría de libros pausados, de belleza serena y reflexiva que tanto me gustan, y cuando vi este ejemplar de ocasión en Gibert no dudé en traerlo a casa. Gilead es la primera entrega de una trilogía que continua con Home y se cierra con Lila (novela nominada en la longlist del Booker Prize de este año). La novela es básicamente la última y extensa carta que el reverendo John Ames deja a su hijo antes de morir. Una meditación de lo que ha sido su vida y de la herencia espiritual que quiere dejarle; la única herencia que su humilde existencia le permite. 

Las luces se apagan de Erika Mann fue una compra impulsiva. Cuando cogí un ejemplar en Gibert y leí esto, no hubo vuelta atrás "En este inestimable documento histórico, Erika Mann observa los destinos de los habitantes de una pequeña ciudad alemana, desde el momento en que Hitler llega al poder, hasta la instauración del todopoderoso régimen nazi. En diez pequeños relatos, basados en hechos reales, Erika Mann muestra la realidad de una sociedad enfrentada al terror, a la denuncia y al antisemitismo".  
El mes pasado leí otra novela ambientada en los albores del nazismo After Midnight de Irmgard Keun y me quedé con ganas de más. La luces se apagan, firmada por la hija mayor de Thomas Mann, hará un papel perfecto. 

Lucy Carmichael de Margaret Kennedy. Tengo otra novela de Margaret Kennedy esperando en la estantería desde la pasada navidad (aquí os la enseñaba), y ahora me hago con una segunda de la que he visto muy buenas crÍticas, entre ellas la de nuestra querida Carmen. Lucy Carmichael cuenta la historia de una joven que, tras sufrir un gran desengaño amoroso, encuentra una segunda oportunidad para ser feliz en un pequeño pueblecito rural. 
Encontré mi ejemplar en francés en una librería de ocasión de Montpellier y cuando vi el precio de dos euros no podía creerlo. Cual fue mi sorpresa cuando al abrir el libro vi que casi todas las páginas estaban sin recortar.  Por dos euros decidí arriesgarme y firmé por un buen ratito de trabajo previo a la lectura. Con ayuda de una lima de uñas metálica fui separando las páginas una a una. Ahora mi ejemplar ha quedado como el pergamino de la Isla del tesoro, pero espero que al menos todo el esfuerzo, reciba su recompensa.

Y ya lo habéis visto en la fotografía ¡he añadido un nuevo D.E Stevenson para mi colección y soy feliz!  Mrs. Tim es el primer volumen de la otra serie escrita por Stevenson. Muchos lectores la adoran con la misma devoción que la serie de la Señorita Buncle y, cruzo los dedos para encontrarme entre ellos. En esta ocasión la protagonista es la mujer de un oficial británico que es destinado a Escocia. Al igual que en otras novelas de Stevenson, las escenas domésticas y la vida cotidiana de un pequeño pueblo y sus comidillas ocupan la parte central de la trama.  Espero que la preciosa portada esté en consonancia con el contenido.

Y para terminar con la ficción, los tres últimos Persephone que he añadido a mi estantería. Hace unas semanas me llegó al correo una oferta con motivo del que habría sido el 109 cumpleaños de Mollie Panther-Downes. Si comprabas dos novelas grises te llevabas de regalo uno de los tres libros de Mollie publicados por Persephone.  No me pude resistir y compré dos títulos que estaban a la cabeza de mi lista de deseos Persephone y me llevé de regalo Minnie's Room.
El primer título que elegí, High Wages, cuenta la historia de una chica trabajadora que en los albores de la IGM consigue abrir su propia tienda de moda. Después de Someone at a Distance necesitaba leer otro libro de Dorothy Whipple y este tiene muy buena pinta. El segundo es Lady Rose and Mrs Memmary  de Ruby Ferguson, un libro que he querido leer desde la primera vez que abrí el catálogo Persephone y leí esta frase "a little book about dreams and the hard world of money and position and their relations to one another. It's also a love story and a love letter- to Scotland". ¿Una carta de amor a Escocia? ¡Casi como si estuviera hecha a mi medida!

Libros grises y ramitas de brezo, las bellezas sencillas que prefiero.
Y ahora pasemos a los títulos de no ficción.
Los dos primeros, Ladies of the Manor y Women in the 1920's de Pamela Horn, los encontré en The Abbey Bookshop a muy buen precio. Son dos ensayos sobre historia de la mujer en Reino Unido. El primero cubre el periodo comprendido entre 1830-1918 y lleva como subtítulo Wives and Daughters in Country-house Society; será un excelente compañero a Hijas y esposas de Elizabeth Gaskell. El segundo cubre la época eduardiana, la IGM y su impacto en la vida de las mujeres y las transformaciones de los años 20.
Ambos libros estén profusamente ilustrados con pinturas, carteles publicitarios y caricaturas de época. Ya os contaré si el estilo es agradable y sencillo para los que tengáis un poquito de respeto al inglés.

En Shakespeare and Company descubrí el último de los libros que he comprado Manhattan, when I was young de Mary Cantwell. La autobiografía de la propia autora en la que cuenta sus experiencias como joven escritora recién llegada a la gran ciudad en los años 50. Un piso compartido en el Village, el glamour de las grandes veladas, la búsqueda de oportunidades, la soledad, la competencia despiadada…todo aparece descrito a través de los ojos de Mary para dar forma a ese Nueva York de antaño. ¡Estoy desando leerlo!

Y para terminar os enseño el magnífico regalo que me hizo mi amiga Stephanie. Después de seis años sin vernos, tras haber estudiado juntas en la universidad, el pasado mayo por fin pude ir a verla a Nueva York. En septiembre ella me devolvió la visita en París y pasamos juntas unos días estupendos: comimos crêpes, despotricamos contra la vuelta de los pantalones de campana, bebimos buen vino, reímos como en los viejos tiempos y…nos dijimos un triste "hasta pronto". Pensaba que las sorpresas terminarían aquí, pero entonces, unas semanas después, me llegó al buzón un paquete y en su interior un libro perfecto, Encyclopedia of British Women's writing, 1900-1950. ¡Cuando uno te conoce bien no puede fallar!
¿No os parece que la silueta pertenece a Virgina Woolf?
En este precioso volumen se recogen, a modo de enciclopedia, las biografías y los títulos de las obras de escritoras británicas (más o menos conocidas) de la primera mitad del siglo XX: Elizabeth Bowen, Virginia Woolf, Elizabeth Taylor, Katherine Mansfield, Elizabeth Goudge, D.E Stevenson, Vita Sackville-West…tantas y tantas por nombrar, ¡tantas y tantas por descubrir! También contiene entradas correspondientes a un sinfín de temas: cultura, educación, arte, sexología…¡Qué os puedo decir! No puedo dejar de hojearlo, de hacer listas, de planear lecturas. Es una auténtica mina de oro para todos lo que aprecien los clásicos modernos escritos por mujeres. Una joya que guardaré con mucho cariño en mi estantería. 

Y hasta aquí el recorrido por mis nuevas adquisiciones. Espero que alguno de los títulos os haya despertado la curiosidad y que podáis disfrutarlos en el caso de incorporarlos en vuestras estanterías. 

Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos. 

PD. En la fotografía se me ha olvidado incluir el volumen de las Cartas de Katherine Mansfield que ya os enseñé aquí. Desgraciadamente en español solo he podido encontrar esta edición argentina de los textos privados de Katherine, que me temo será difícil encontrar.
PD1. Perdonad el retraso en contestar a vuestros comentarios. Ya he retomado las conversaciones pendientes en las Notas de septiembre :)

jueves, 15 de octubre de 2015

Ana la de la Isla de Lucy Maud Montgomery

Tercer tomo de la serie y ambiente otoñal en sus páginas.
Empieza el otoño y no es mala idea celebrar la ocasión regresando a Avonlea
Desde que hace unos años la editorial Toro Mítico decidiese rescatar las novelas de Lucy Maud Montgomery, el nombre de este pequeño pueblecito ficticio de la Isla del Príncipe, se ha ganado un lugar destacado en el corazón de muchos lectores. 

Algunos ya conocían a Anne Shirley de la infancia; otros llegaron a ella a través de la preciosa serie protagonizada por Megan Follows, y otros acaban de descubrirla gracias a la reedición de sus aventuras. Lo cierto es que poco importa si el encuentro se produjo en la niñez, la adolescencia o la edad adulta. La magia de Avonlea opera en cualquier momento y casi en cualquier persona.

En entradas anteriores ya os hablé del primer y del segundo tomo de la colección: Ana la de Tejas verdes y Ana la de Avonlea (pinchad en los títulos para acceder a las reseñas). Creo que ya es tiempo de abordar Ana la de la isla, tercer tomo de la serie, y gran favorito de los más románticos.

Cuando se abre la historia, Ana ya ha cumplido dieciocho años y se dispone a dejar Tejas verdes para viajar a Kingsport e ingresar en la Universidad. Por delante le esperan cuatro años de intensa formación, en los que tendrá que decir adiós a los viejos conocidos y enfrentar los primeros desafíos de la edad adulta. Pero, por fortuna, no estará sola; en el camino encontrará nuevas amistades, recibirá inesperadas proposiciones de matrimonio y conocerá al fin a ese hombre soñado que tantas veces había imaginado. 

Escenas de la serie que corresponden a Ana la de la Isla
Quizá una de las frases que mejor definan esta tercera entrega sea "dejaba el hogar que le era tan querido y algo le decía que lo abandonaba para siempre, salvo, quizá, como refugio de vacaciones. Las cosas no volverían a ser igual; volver por vacaciones ya no sería como vivir allí." Ana la de la Isla marca el principio de la independencia de Ana y la ampliación de su mundo más allá de la pequeña comunidad de Avonlea. 

La novela, al igual que sus dos predecesoras, está colmada de optimismo y energía; de esa ilusión que embarga al que empieza una nueva etapa llena de posibilidades. Ana por fin ve cumplido su sueño de ser universitaria (¡la primera jovencita de Avonlea que se atreve a ello!) y, como siempre, su vitalidad y su ilusión se contagian en cada página. 
Los años que uno pasa en el universidad son formativos en muchos aspectos; quizá me atrevería a decir que la formación personal que uno experimenta durante esa etapa, supera incluso a la académica; y el caso de Anne Shirley no será diferente. 
En Redmond, Ana traba amistad con un grupo de chicas, alegres e inteligentes, que terminan convirtiéndose en excelentes compañeras. En la casa que comparten, todas sueñan despiertas con lo que les espera a la vuelta del camino y entre horas de estudio, risas y charlas,  todas construyen hermosos planes de futuro. El de Ana, como muchos esperábamos, será convertirse en una prestigiosa escritora. Algo que como veréis, terminará consiguiendo pese a los batacazos iniciales.

Pero estas alegrías y logros personales se ven empañados por la sensación agridulce que la embarga cada vez que regresa a Tejas verdes. Es entonces cuando Ana descubre que ya nada volverá a ser como antes. La despreocupación de los días de la infancia ha desaparecido; los viejos amigos han crecido y se enfrentan a nuevos retos. Algunos han dejado Avonlea, otros como Diana se han casado y convertido en madres; y el matrimonio y el amor, ese estado que todo lo cambia, parece interponerse también en su vieja camaradería con Gilbert. 
Ana no puede evitar pensar "que horrible es crecer, casarse y cambiar, dejar atrás los rincones seguros y enfrentarse a cambios y decisiones." Por primera vez los sueños y los ideales románticos de Ana deberán enfrentarse a la realidad y no será nada fácil para ella.

Ana la de la Isla es una de las entregas de la serie que más sentimientos remueve en mi interior. Cuando la leí siendo niña me encantaba por el romance naciente entre Ana y Gilbert. Ahora, leerla después de pasar por la universidad, me hace quererla todavía más, si eso es posible. Con la experiencia a cuestas, leo con nuevos ojos y comprendo la incertidumbre que se apodera de Ana: el miedo a qué vendrá en el futuro, el dolor por dejar tu antiguo hogar, el ver como cambian tus viejas amistades… 
Lucy Maud Montgomery consigue capturar en esta historia todas estas emociones y nos muestra lo doloroso que puede resultar enfrentarse a la madurez. Doloroso pero también necesario. Ana deja atrás la niñez y algunos de sus sueños, pero al final descubre que el futuro que tiene por delante puede ser aún más hermoso de lo que había soñado. 

Espero de corazón que disfrutéis con Ana la de la Isla; y si todavía no habéis empezado con la serie, por favor dadle una oportunidad. Estoy casi segura de que no os arrepentiréis.

Un abrazo y muy felices lecturas a todos.

PD. Ana la de la Isla ocupa el año 1915 en mi Century of Books.

jueves, 8 de octubre de 2015

Notas de septiembre

Una escapada a Montpellier me ha tenido desconectada durante la primera semana de octubre pero, aún no es demasiado tarde para ponerle el broche final a septiembre con unas cuantas notas. Vamos a allá.
Escenas de la película donde
podéis admirar el precioso vestuario 

- Este mes por fin he podido ver Testament Of Youth, una película que esperaba con impaciencia desde principios de año y que temí nunca se estrenaría en Francia. Decir que ha merecido la espera es quedarme corta; los actores, la fotografía, el vestuario y el guión son impecables y respetan con fidelidad las conmovedoras memorias de Vera Brittain. No quiero adelantar nada más porque os hablaré con más detalle de ellas en la entrada que estoy preparando sobre el libro. Mientras tanto, por si todavía no lo habéis hecho, no dejéis de pasaros por los rincones de MagratMinea, y Polly. Ellas ya han podido ver la película y hablan con mucho sentimiento y razón sobre sus impresiones. 

- Otro de los grandes acontecimientos del mes ha sido la lectura de Hijas y esposas de Elizabeth Gaskell en el seno del Club Pickwick. Reservaba con mucho mimo esta lectura porque junto a Ruth eran las dos últimas novelas de Elizabeth Gaskell que me quedaban por leer. ¡Me apena tanto pensar que muy pronto ya no tendré más historias de Gaskell por descubrir!
Pronto tendréis la reseña de Hijas y esposas haciéndole compañía a las otras novelas de la autora que ya han aparecido en el blog: Norte y Sur, Las Confesiones de Mr. Harrison, Los amores de Sylvia y Mary Barton. Si todavía no os habéis atrevido con Gaskell ¡no lo dudéis! Seguro que no os defrauda.

- Otra de las cosas que más me ha gustado descubrir durante el mes de septiembre ha sido el último documental de Yann Arthus-BertrandHuman. Una experiencia que muestra la cara más oscura y también la más hermosa del ser humano. A través de imágenes majestuosas y de testimonios personales, los protagonistas de Human hablan desde todos los rincones del planeta sobre el amor, la soledad, la amistad y la muerte; de la ira, la esperanza y del miedo. De todas las emociones y experiencias que nos hacen humanos y que nos igualan a pesar de nuestras diferencias.  Jean y yo vimos la versión reducida que se emitió con motivo de su estreno en France 2, pero la versión íntegra está disponible en youtube y con subtítulos en español. Si tenéis la ocasión no dejéis de verlo, es fascinante y encoge y ensancha el corazón a partes iguales.

- Otro hallazgo que me alegró el día por su belleza, fue este artículo de The Atlantic. En él se habla del misterioso descubrimiento de unos negativos que una chica hizo en una tienda de antigüedades. La propietaria compartió las fotos reveladas en su perfil de facebook y pronto las incógnitas empezaron a surgir ¿cuándo se tomaron las fotografías? ¿quién era el fotógrafo y la modelo? ¿datan de los años cincuenta o se trata de un montaje? A día de hoy todavía se sigue buscando respuesta a esas cuestiones. Lo cierto es que para mi tiene poca importancia el que se trate de un montaje o no. Las fotografías son absolutamente sublimes y estoy feliz de haber podido disfrutar de ellas. Los tonos pastel del amanecer, la silueta de la mujer adentrándose en el mar o mirando el horizonte, el pañuelo rojo que lleva atado en la cintura…todo suena a poesía para mi. 


- Y que sería de la notas sin una pintura que ilustre el mes correspondiente. Esta vez la inspiración llegó mientras leía Ana la de la Isla de Lucy Maud Montgomery. La acción de la novela se inicia precisamente en septiembre, con las protagonistas charlando en un huerto. "Ya termina la cosecha, ya se va el verano", citó Anne Shirley, mientras contemplaba soñadora los campos segados. Diana Barry y ella habían estado recogiendo manzanas en el huerto de Tejas Verdes, y ahora descansaban de sus labores en un rincón soleado… el paisaje que las rodeaba anunciaba ya el otoño."

En cuanto vi esta pintura de Edmund Blair Leighton supe que era la ilustración perfecta de la escena. La naturaleza es especialmente generosa y exuberante cuando llega el otoño y los frutos se agolpan en los árboles. Yo no tengo huerto, ni árboles frutales, y mis mermeladas vienen directas del supermercado, pero se que todavía hay gente que dedica parte de su tiempo a confeccionar dulces caseros. Precisamente, no hace mucho, coincidí con dos señoras en la cola del súper que discutían acerca de sus recetas y astucias para elaborar una buena mermelada. Ambas iban cargando con varios paquetes de azúcar y yo no pude evitar sonreír al imaginarlas liadas entre cacharros en sus respectivas cocinas. 
¿Harían lo mismo las dos mujeres de la pintura con esos cestos repletos de manzanas? ¿varios tarros de compota, pasteles y chutney de manzana para acompañar un plato de queso? En todo caso ya me estoy relamiendo los dedos solo con pensarlo.

September, Edmund Blair Leighton (1915)

Y para cerrar estas notas, un repaso a lo que he leído durante el mes de septiembre: cinco novelas y una autobiografía que me han regalado excelentes momentos de lectura. De Someone at a Distance de Dorothy Whipple ya os hable en su reseña y poco más puedo añadir. 
En cuanto a After Midnight de Irmgard Keun creo que no voy a dedicarle una entrada propia. Me gustó muchísimo la ambientación y la forma en la que la autora consigue captar la atmósfera asfixiante y el miedo que se respira en las ciudades alemanas en los días previos a la instauración del Tercer Reich. Pero la historia de su joven protagonista, Suzanne Moder, me dejó algo fría y no pude involucrarme en ella como me hubiese gustado. Por eso quizá no la recomendaría como novela, pero si como testimonio de la tensión y de la histeria que reinaba en la Alemania de los años treinta. Irmgard Keun, su autora, vio como sus libros fueron censurados por el régimen nazi y tuvo que permanecer en la clandestinidad para evitar las represalias. After Midnight, publicado en 1937, es pues un símbolo de su valentía y de su compromiso, y solo por eso ya merece ser recuperado. Ocupa el año 1937 en mi Century of Books.

Después vienen las dos lecturas de Muriel Spark que me han encantado y tendrán su propia entrada en el blog, La plenitud de la Señorita Brodie y Curriculum Vitae (su autobiografía). De veras que adoro como escribe Muriel Spark; y las descripciones que hace de Edimburgo…¡qué maravilla! Casi me parecía estar andando por sus calles de nuevo. Muriel y yo, una gran amistad en ciernes.
Y por último ¡Así de grande! de Edna Ferber, una lectura que pudo haberse convertido en coup de coeur de no haber sido del rumbo que toma en la segunda parte. Aún así la he disfrutado muchísimo y por supuesto tendrá su propia reseña. Selina Peake, la protagonista de la historia, es una de esas heroínas cuyas historias me gusta admirar y devorar. Una mujer fuerte y de marcadas convicciones que se enfrenta a lo que el mundo espera de ella. Selina me recordó muchísimo a otra protagonista que nunca olvidaré Sybylla Melvyn de Mi impresionante carrera. ¡Un hurra por ambas!


Por hoy, nada más. Un abrazo grande a todos y muy felices lecturas.

martes, 29 de septiembre de 2015

Someone at a Distance de Dorothy Whipple

Sin duda una de mis portadas favoritas
Como ya os dije en otra ocasión, Someone at a Distance es uno de los títulos Persephone que más cariño despierta entre los lectores. En el catálogo Persephone está situado justo detrás de Mariana, otro de los clásicos de la editorial, y se presenta como "un relato bastante ordinario sobre la destrucción de un matrimonio feliz". Lo cierto es que puede parecer sorprendente que una historia tan "banal" pueda aportar algo nuevo a la larga lista de novelas que abordan las bondades y las desdichas del matrimonio. Pero dejadme que de la razón a todos los que han quedado cautivados con la novela; pese a los lugares comunes, Someone at a Distance tiene una luz propia que lo hace desmarcarse. 

Veréis, la premisa es bastante sencilla. Corren los años cincuenta, Ellen y Avery comparten con sus dos hijos una bella casa situada en el campo, a una hora escasa de Londres. Avery es editor, Ellen se ocupa de la casa y de los niños. Ambos constituyen un matrimonio ejemplar para los cánones de la época y entre las ocupaciones cotidianas y los momentos de ocio,  disfrutan de una vida apacible. 
El cuadro familiar lo completa Mrs. North, la madre de Avery. Una anciana, aburrida y quisquillosa, que vive a escasos metros de la propiedad de su hijo. Será precisamente ella quien, sin quererlo, desencadene la tormenta. Un día, harta de su soledad, decide poner un anuncio solicitando una acompañante. Así es como Louise Lanier, una joven francesa elegante y fría, aparece en escena. Esta muy pronto conseguirá ganarse el cariño de la anciana Mrs. North. Y no únicamente.


Como veis todo resulta bastante corriente. La novela, o al menos gran parte de ella, se asienta en una serie de escenas domésticas y cotidianas con las que los lectores Persephone están bastante familiarizados: los ritmos escolares, las vacaciones, las celebraciones de Navidad, las comidas de domingo en familia... Dorothy Whipple consigue crear un cuadro íntimo y real en el que es fácil proyectarse como un comensal más en casa de los North. 

Pero poco a poco la llegada de Louise empieza a alterar la normalidad. Se suceden pequeños gestos y algunos flashbacks de la vida de Louise que nos hacen intuir la llegada de la tormenta. No os estaré desvelando nada que no podáis intuir: Avery y Louise terminan traicionando a Ellen, y en una escena que destroza el corazón del lector, Dorothy Whipple hace bascular la historia y despliega sus mayores dotes como novelista.  La descripción del dolor y la decepción, de los sentimientos de cada uno de los implicados en la tragedia familiar son tan reales y tan sinceros que duelen enormemente. 

Avery y Louise en su primera comida
en Londres
Condenar entonces al personaje de Louise es algo bastante probable. Leyendo opiniones de otros lectores de la novela he visto la profunda aversión que muchos sienten por ella. Yo he querido excusarla amparándome en la causa de su marcha de Francia, en la experiencia que vivió con ese "alguien en la distancia" que da título a la novela; pero aún así me ha resultado imposible perdonar otras de sus acciones. Pese a todo, creo que prefiero su personaje al de Avery: cobarde, orgulloso y egoísta.

Ellen, es sin duda el personaje protagonista con el que es más fácil implicarse. Ser testigo de su inocencia, de como ni siquiera se está dando cuenta de lo que está ocurriendo hasta que es demasiado tarde, es terrible. Porque para ella no solo es un matrimonio lo que se desmorona, sino todo su mundo. Ella que lo creía inmutable, que nunca había tomado una decisión sin Avery, que había construido su vida en torno a él. Ellen es el ejemplo perfecto de todas esas mujeres que fueron y se construyeron únicamente como esposa y madre. Ya lo dice Mrs. Beard, uno de mis personajes favoritos: "We're not the new sort of women, with University degrees in Economics, like those women who speak on the Radio nowadays, girls who can do anything. We're ordinary women, who married too young to get a training, and we've spent the best years of our lives keeping house for our husbands."


Someone at a Distance aborda temas profundos que aún hoy nos conciernen: el matrimonio, la infidelidad, el papel de esposa y de madre y sobre todo la importancia de realizarse más allá de la pareja. Por todo ello mantiene su vigencia y merece el puesto de clásico que le ha otorgado Persephone
Aunque sea algo extensa, no temáis leerla en inglés, Dorothy Whipple escribe sin artificios, con un estilo simple y directo que otorga una gran agilidad a su novela. Os aseguro que yo la leí en apenas dos días y estoy segura de que podréis disfrutarla y entenderla sin ningún problema. 

Esperando que os guste tanto como a mi, os mando un abrazo y os deseo muy felices lecturas a todos.

PD. Someone at a Distance ocupa el año 1953 en mi Century of Books.
PD1. Como ya os he comentado Someone at a Distance forma parte de los clásicos Persephone. Un total de once títulos fácilmente reconocibles por sus portadas ilustradas. Aquí podéis ver la lista completa y un poquito más abajo acceder a las reseñas que ya he publicado en el blog. Pinchad en cada título y ¡listo!

Mariana, The Home-Maker, El gran día de la Srta. Pettigrew, Someone at a Distance.