jueves, 28 de abril de 2016

Noche y día de Virginia Woolf

Preciosa portada de la edición francesa.
Leí Noche y día por primera vez el año pasado. Desde entonces, me ha sido imposible resistirme y he vuelto a leerlo dos veces. No sabría deciros: este libro me hipnotiza, me absorbe, me maravilla. Es una de esas novelas que cambia con cada lectura; que sorprende con nuevos matices, nuevas emociones y nuevas preguntas.
Al fin y al cabo nació de la mano de Virginia, y nadie divaga, pasea y reflexiona (buscando un sentido a todo) como lo hace ella.

Noche y día fue su segundo trabajo de ficción después de Fin de viaje. Salió publicado en el otoño de 1919 y como veréis, si os animáis a leerlo, es uno de sus trabajos más "tradicionales" (en cuanto al estilo y a la forma).

Cuatro personajes protagonizan esta historia ambientada en el Londres eduardiano. Dos mujeres Katherine y Mary, y dos hombres Rodney y Ralph. Katherine Hilbery, una joven de buena familia, bella, altiva y fría, es la primera en presentarse (nada más comenzar la novela) en un inicio absolutamente perfecto: "En una tarde de domingo del mes de octubre Katherine Hilbery, como tantas otras jóvenes de su condición, servía el té" (perdonad mi pobre traducción libre). 
Los Hilbery con sus rituales, sus buenas maneras y su status representan la más pura tradición de la clase alta inglesa. Padre, madre e hija viven en el distinguido barrio de Kensington, rodeados por los objetos y recuerdos de su glorioso pasado familiar; pero pese a la aparente calma, el interior de Katherine lucha por rebelarse. 
Es en este escenario donde aparecen William Rodney, pretendiente de buena familia que ve en Katherine el ideal de la esposa perfecta (un personaje que me recordó muchísimo a Cecil de Una habitación con vistas), Mary Datchet y Ralph Denham. Estos últimos, jóvenes trabajadores de clase media, son el contrapunto perfecto a la vida de Katherine en Kensington y los catalizadores de su despertar.

Ralph, abogado idealista y huraño, siente un odio profundo hacia la burguesía y los valores que esta representa; pero cuando conoce a Katherine no puede evitar sentirse atraído por ella. Mary por su parte, representa a la nueva mujer que está intentando abrirse paso con el siglo. Sufragista convencida, no puede evitar sentir algo por Ralph, temiendo al mismo tiempo que el amor y el matrimonio puedan interponerse en su deseo de independencia.

Y así, estos cuatro personajes, separados en posición social, pero unidos en sus anhelos y preocupaciones, deambulan a lo largo de la novela buscando realizarse. Se forman parejas, otras se rompen; algunos luchan contra las convenciones y otros contra el amor no correspondido. Mientras que, como un sonido constante, resuena el cuestionamiento de quien se es, del lugar que uno debe ocupar en el mundo; la voz de dos mujeres que buscan su habitación propia, la felicidad y la independencia.

Creo que esta imagen recrea a la perfección uno de los paseos nocturnos de
Katherine. ¿Se habrá vuelto hacia la voz de Ralph que la reclama?
En manos de otro escritor esta hubiese sido una comedia de costumbres más. Pero en manos de Virginia la historia adquiere una imponente profundidad. Creo que aunque no hayáis leído a Virginia con anterioridad, podréis reconocer en esta novela como una voz única empieza a abrirse paso.  La reconocemos en la voz de sus personajes, en la forma única en la que deambulan sumidos en sus pensamientos. Y como no, en la importancia que Londres, sus calles y su atmósfera tienen en la novela.

Son muchas las cosas que he amado de este libro; quizá la más importante sea la sensación, casi real, de haber estado paseando por Londres mientras lo leía. Tengo grabadas en mi retina imágenes que he leído y no vivido en carne propia: el Strand una noche de niebla, la chimenea encendida en casa de Mary, su despacho en Bloomsbury Square, la ventana de la habitación de Ralph en Highgate con la vista de Londres en la distancia, los gorriones domesticados de Lincoln's Inn Fields... Siempre me repito pero no puedo evitarlo ¡que capacidad para captar atmósferas e instantes tenía Virginia! 

Es cierto que Noche y día está considerada como una obra menor en comparación con sus revolucionarios trabajos posteriores, pero a mi me ha cautivado completamente. Se que ella odiaría la comparación (porque no tenía en mucha estima el trabajo de John Galsworthy) pero en su novela, al igual que en La saga de los Forsyte queda reflejado a la perfección el profundo cambio que experimentó la sociedad inglesa en los inicios del siglo XX. Las contradicciones de un mundo eduardiano, todavía anclado en la rigidez victoriana, pero expuesto a la modernidad inminente.

Es una lástima que la novela esté descatalogada en castellano. Creo que junto a la lectura de Una habitación propia y de alguno de sus diarios, puede ser una entrada excelente a la obra y a la vida de Virginia Woolf. Para mi un coup de coeur en toda regla que espero disfrutéis.

Un fuerte abrazo y muy felices lecturas a todos.

PD. Noche y día ocupa el año 1919 en mi Century of Books